¿Petro, eres tú? Si los uribistas leyeran más y satanizaran menos

IMG_20180512_095657Cuando lo dice Petro o cualesquiera de quienes no comparten el dogma uribista es un crimen imperdonable. Cuando lo expresa uno de los miembros ilustres del Centro Democrático y con mayor razón su líder, venerado e inmaculado, es una brillantísima idea. Ha sucedido innumerables veces y demuestra solo una cosa: falta de coherencia.

Ocurrió con el proceso de paz con las FARC. Cuando Uribe propuso remover obstáculos e incluso una reforma constitucional y curules en el congreso para las FARC no hubo objeciones ni reparos. Bastó que Santos propusiera lo mismo para que fuera inmediatamente satanizado por una secta a la que lo único que le falta es prender hogueras para quemar herejes que, en otros momentos, han dicho exactamente lo mismo que su «mesías» y «redentor».

Las hordas fanatizadas e inoculadas de odio no se percatan, porque no tienen como uno de sus hábitos la lectura y menos el análisis, que muchas de las cosas que vehementemente critican ya las ha dicho antes su jefe. Escupen para arriba y la saliva le cae en sus propios rostros.

Qué Petro hubiese propuesto gravar tierras improductivas o comprarlas fue catalogado de «expropiación» sin serlo. Qué el exvicepresidente Francisco Santos y el exministro de agricultura Andrés Felipe Arias (condenado y prófugo de la justicia), hubiesen hablado de «tierras ociosas» y «expropiación», como lo registra la Revista SEMANA, es normal.

IMG_20180512_095608Qué Petro se haya ideado los CAMAD como una estrategia de abordaje e intento de solución al problema de salud pública que representa la extensión del consumo de drogas en el país, lo hace para los uribistas promotor de la droga y una especie de «demonio» que «persigue la perdición de la juventud».

Por el contrario, qué desde 2016 la bancada uribista (con el aval de Uribe y no a «sus espaldas») hubiese propuesto y presentado ante el congreso un proyecto de ley que copia lo de Petro y establecía «Salas de Consumo Controlado» y la despenalización del consumo mínimo y de aprovisionamiento, si es una plausible gestión parlamentaria en defensa de nuestra juventud, de la integridad de la familia y de la sociedad.

IMG_20180512_150648Hay alarmas e histeria en los medios y la sociedad si Petro plantea la posibilidad de convocar una asamblea nacional constituyente para temas específicos, pero regocijo y júbilo inmortal si tal propuesta la lanza Uribe. Ahí sí, no hay riesgos ni peligros de volvernos otra Venezuela, aunque el ex quiera concentrar en sí los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

IMG_20180512_150725Doble moral y hasta mucho de narcisismo hay en el partido de Uribe. Si algo dice cualquiera de los miembros del centro democrático se exalta sin el beneficio de la duda y se asume como verdad revelada e inmutable, hasta que alguien por fuera del uribismo lo dice y ahí sufre una transmutación pasando de ser una propuesta bendita a una maldita en un abrir y cerrar de ojos.

¡Si los uribistas leyeran tan solo un poquito! Por eso se hace tan necesaria la posibilidad de que todos puedan acceder al estudio y a la universidad para acabar con los fanatismos.

Aunque sinceramente me queda a veces la duda de que el estudio pueda por si solo hacer, frente a quienes se cierran a toda argumentación, superar el estado de disociación psicótica del que me hablaba un amigo psiquiatra, o, en términos de otro amigo cristiano, esa suerte de «velo espiritual» que les impide ver y que solo puede rasgar el Señor.

Neftalí Romero Gutiérrez: A 17 años de su partida

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Un fatídico 12 de mayo se apagó para siempre la magia de tu pluma y con ella todas esas locuras que escribías con tinta verde, usando un viejo rapidógrafo de punta fina que nunca supe quién te regaló.

No eran locuras. Eran chispazos infinitos de intuición y de anticipación a los tiempos. Con ese instrumento de arquitectos, delineabas sueños sobre hojas de papel, mientras tu mente volaba y deambulaba trayéndonos elementos desde el futuro.

Cuánta falta hacen tus trazos de país, tus iniciativas, tus proclamas escritas en una prosa impecable propias más de un escritor que de un político.

Solo quienes te conocimos y compartimos contigo tardíamente, tras tu retorno de Canadá, entendemos -a pesar de tu humildad- toda tu grandeza. Vivías 24 horas maquinando y conspirando en favor de la vida. Sembrando «los horizontes de paz y dignidad» como reza el himno de ese eme eterno del que uno nunca se desprende.

Por supuesto que no representabas un peligro para nadie. Nunca en tu alma atizbé una triza de maldad. Ni aún en los peores momentos; en los de desespero, angustia, persecución y hasta soledad.

Solo Adalberto Miguel Santa María Peña te acompañaba ese día. Ahí hubiese podido estar yo que siempre te acompañaba en ese destartalado vehículo blanco que te dieron para tu «seguridad». No estuve porque nunca me enteré que habías regresado bien tarde la noche anterior para cumplir, bien temprano, tu última cita en la ciudad que amabas.

Quienes oprimieron el gatillo y quiénes lo ordenaron no ganaron, perdieron. Pensaron que tus ideas quedaban sepultadas junto a tu cuerpo y que con la tierra te cubriría un manto de olvido e impunidad. Se equivocaron. Nunca mueren las flores en primavera. Fallecen los hombres pero nunca sus recuerdos ni sus ideas. Esos permanecen intactos y trascienden aún el espacio y el tiempo.

Coincidencialmente hoy también el 12 de mayo cae sábado como aquel fatídico día de 2001. Se cumplen 17 años de tu partida y desde mi certidumbre se, que si hubieses tenido la posibilidad de encomendarme una última misión, como tu amigo y hermano, tus palabras hubiesen sido:

Dile a mi hija que no permita nunca que en su corazón el odio y el resentimiento sustituyan a el amor y le roben la alegría y la sonrisa. Qué no pierda mi esencia viejo flaco. Hoy se lo digo.