¿Son infundadas las prevenciones de los cristianos hacia Petro? (parte 1)

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Gustavo Petro no es “monedita de oro” para la mayoría de los pastores e iglesias cristianas del país. Grandes temores rondan por las mentes de estos ciudadanos de fe, que creen y reproducen matrices de opinión que deben ser rigurosamente examinadas antes de ser dadas por verdad.

En esta serie de entregas vamos a analizar uno a uno los reparos y graves “pecados” que se le atribuyen al candidato presidencial y que generan miedo y animadversión entre el pueblo creyente e iremos con fundamento en opiniones especializadas en la materia determinando si el “acusado”, es culpable o inocente

Acusación uno: Petro es del M-19 y ellos eran comunistas y no creían en Dios 

Sobre este aspecto quisimos consultar a un historiador y a un pastor evangélico. Cómo si existiera un gran temor hacia alguien o hacia algo, tanto el historiador como el pastor solicitaron -a cambio de sus opiniones- que se mantuvieran en reserva sus identidades. Sobre el cuestionamiento el historiador respondió:

A pesar de que Álvaro Uribe Vélez fue como senador factor decisivo en el proceso de reincorporación a la vida civil de la guerrilla del M-19 y que tenía claro que esa organización era algo muy diferente, en su ideología, su discurso y sus prácticas a las FARC, últimamente (desde que Petro crece en popularidad) ha instalado en el inconsciente colectivo la idea de que todas las guerrillas son lo mismo. Si lo creyera de verdad, se habría opuesto a tramitar el indulto en el Congreso y mucho después a defenderlo de ataques posteriores al mismo”

Pregunta: ¿Pero es o no verdad que los del M-19 del que viene Petro eran marxistas, comunistas y ateos?

“¡No!. El M-19 fue una guerrilla que, aunque tuvo entre sus filas militantes de varias vertientes ideológicas, no fue una organización ni pro-soviética, ni pro-maoísta, ni pro-cubana. Era una guerrilla independiente, tan nacionalista que en vez de reivindicar La Internacional reconocía como su himno “La ley del embudo”. Que en lugar de colocar por referentes a Marx, Lenin, Trotsky y otros, decía que su inspirador era nuestro libertador Simón Bolívar.

Nunca se plantearon una revolución socialista sino una revolución democrática porque sostenían que “reivindicar en el país del estado de sitio y de la constitución centralista de 1.886 una verdadera democracia ya era profundamente revolucionario.”

Respondió parcialmente nuestra pregunta. Concretícenos ¿eran ateos o no?

“Por supuesto que no. Su fundador Jaime Bateman se reivindicaba no marxista, no comunista y católico. Carlos Pizarro hacia frecuentes invocaciones a Dios en sus discursos. Lo hicieron en épocas de guerra, cuando no se concibe que hablaran demagógicamente y también lo hicieron después de la dejación de armas.

El mismo Petro a cada rato se reconoce como creyente en sus prácticas y sus discursos. ¿De dónde sale que los hombres y mujeres del M-19 eran ateos, marxistas o comunistas? Jamás se plantearon ni en el pasado ni hoy la abolición de la propiedad privada. Por el contrario siempre han planteado la democratización y extensión de la propiedad y un país de propietarios”.

Nuestro interlocutor no para de hablar y para darle firmeza a sus declaraciones nos comparte en una USB unos vídeos que respaldan sus afirmaciones. Nos mira como excusándose por hablar tanto y es lacónico al decirnos: “Es un mito de reciente creación. Los del M-19 nunca fueron socialistas. Es más, en mis épocas de universidad, los cuestionaron duramente por no ser socialistas, diciéndoles revisionistas, pequeño burgueses y social demócratas”.

El pastor ha escuchado atentamente y reconoce que desconocía muchas cosas por no ser docto en lo que él define como “cosas del mundo”. Toma un respiro y en un ademán resignado nos dice:

“A Petro no podemos juzgarlo eternamente por situaciones del pasado. Bíblicamente no podemos arrogarnos el papel que le corresponde a Dios. Las escrituras nos dicen claramente: “no juzgues para que no seáis juzgados” (Mateo 7:1) y que no somos nosotros los cristianos, sino Cristo, en su tiempo, (en el que Él determine), quién debe juzgar y develar lo oculto y manifestar lo que hay en los corazones de las personas (1era de Corintios 4:5).

El episodio de la conversión de Saulo de Tarso en Pablo nos deja importantes enseñanzas sobre porque no debemos juzgar a nadie por su pasado. No puedo afirmar o desmentir las creencias del señor Petro. Lo importante son los hechos u acciones de las personas y el amor que puedan profesar por el prójimo y fundamentalmente por el desvalido y creo que en eso no hay nada que pueda reprochársele”.

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