Loustau y Conmebol: Desde la óptica de un psiquiatra

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Siendo hincha de Santa Fe, un psiquiatra y amante del fútbol con quién veía el partido a través de la televisión en Bogotá se anticipó al presenciar la falta sin sanción disciplinaria que dejó pasar Laustau contra Jarlan Barrera: “Este árbitro se va a complicar”. Apenas unos segundos después me lo ratificó con un ¿Viste? Cuando por una falta menor mostró amarilla a Narváez.

Acto seguido exclamó: “El fútbol se politizó y está podrido, Conmebol no aprende a pesar de los escándalos y de sus vergüenzas públicas. Indistintamente de quién pase, van a favorecer al finalista de la CBF sobre el de la FCF”. Cumplido el partido charlanos un rato sobre lo sucedido y su capacidad de anticipación.

Hablando ya más como profesional de la medicina que como aficionado al fútbol me dijo algo que me dejó pensativo: “Este hombre tiene problemas y es instrumentalizado siniestramente por una dirigencia que si sabe lo que hace y que ve al fútbol exclusivamente como negocio”.

Frente a mi rostro, seguramente de asombro, espetó: “se nota de lejos su afán de figuración. Muy seguramente es un futbolista frustrado que no admite o le cuesta admitir no ser una celebridad o estrella del balompié. Siempre va a tener una relación conflictiva en el terreno de juego con quién se destaque o sea crack. Sublima o esconde su complejo de inferioridad detrás de una autoridad ejercida abusivamente desde la que subyuga a quien siente que puede robarle protagonismo. En épocas de dictadura hubiese sido un excelente militar. Confunde muy bien autoridad con autoritarismo e imagino que con base en ese perfil lo seleccionan para hacer favores de los cuales ni el mismo será consciente”

Mi interlocutor concluye diciendo: “lo más seguro es que en el informe disciplinario que presente contra Teo Gutiérrez agrave aún más lo que pasó para intentar satisfacer sus deseos internos de venganza injustificada.

Esto es lo que ha acabado con el fútbol suramericano. No ganamos nada a nivel mundial porque todo está coptado por la corrupción que le conviene a una dirigencia mediocre y sin proyectos diferentes al lucro. Así es difícil que la Conmebol retome el respeto y sea visto imparcialmente por los aficionados al fútbol en el continente.y en el mundo.

Cada vez el desprestigio será mayor y la gente se alejará más de los estadios. Primero fueron muchos técnicos que quisieron brillar más que los futbolistas, ahora son las barras bravas, los árbitros y los dirigentes”.

Después de escucharlo irremediablemente quedo sin palabras y se me pierde un poco más mi fe en el fútbol como deporte de multitudes.

El orangután que insinuó vínculos de universitarios con el narcotráfico

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Vergonzosa! Así fue la intervención del Senador Antonio Luis Zabaraín Guevara en la noche del pasado martes en el debate sobre Odebrecht, en el que actuó en nombre y representación de Cambio Radical y de sus mentores políticos en la costa.

Descompuesto corporalmente hasta parecer que se había excedido de copas, incoherente en su disurso y creyendo imitar en su forma de oratoria a Roberto Gerleín Echeverría hasta diluirse en una penosa caricatura del mismo, Zabaraín avergonzó a la casa política que lo eligió, pero sobre toda una región, pues en gran parte del interior del país y en redes sociales se cuestionan hoy con sorna ¿cómo tantas personas pudieron tomar tan desacertada decisión electoral en la costa?

En su pretensión de defender al Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, el senador Zabaraín trajo al debate a los extintos presidentes de Cuba y Venezuela, Fidel Castro y Hugo Chávez, pero quizás lo peor y más desafortunado de la noche fue su insinuación de que detrás de las marchas y protestas estudiantiles podrían existir intereses y financiación del narcotráfico.

Fue tan penosa la salida de Zabaraín que muchos senadores, incluso de su partido, se colocaron de pie para presionar la terminación de su discurso, mientras este no terminaba de buscar y encontrar papeles en dos sobres de manila.

Poco después, en su acostumbrado tono bravucón y mal educado, el también senador costeño por el partido de la U, Eduardo Pulgar Daza, decidió unilateralmente, y en otro de los actos de grosería y chabacaneria que le son característicos, levantar la sesión, justo cuando debían intervenir los citantes. A Pulgar Daza, ex concejal destituido del Concejo de Barranquilla (https://bit.ly/2raBU9I) se le recuerda también por casos de violencia intrafamiliar.

Cómo era de esperarse, en las redes sociales llovieron las críticas de todo tipo principalmente contra Zabaraín

https://twitter.com/JdiegoOrtiz/status/1067636257835098114?s=19

Vergüenza: Presidente Duque propone “LIMOSNATÓN” y un “PARAIMPUESTO” para financiación de Universidades

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La desfachatez, irrespeto y falta de ideas y liderazgo del presidente Ivan Duque pareciera no tener límites, rayan en lo ridículo y nos exponen a la burla ante el resto de países del mundo. Así quedó demostrado con la “limosnatón” que planteó como “solución” para el problema de desfinancIación de la educación superior.

Actuando no como un auténtico Jefe de Estado y auto irrespetando la dignidad de su cargo el presidente propuso a los colombianos que donen para financiar la universidad pública a través de una “casilla voluntaria para que las personas en su declaración de renta pudieran hacer aportes a la universidad pública de Colombia”.

Con este tipo de “propuestas” el primer mandatario da una patada a la mesa de negociación que se instaló con los representantes de los estudiantes de las universidades públicas del país, en tanto deja claro que no hay una política seria y de Estado para la financiación de la educación superior distinta a recurrir al ‘mochileo’ y ‘boleteo’ a los contribuyentes.

Es inaudito que el presidente pretenda decirle a los colombianos, que más allá de la pesada carga tributaria que tienen que soportar y que debería direccionarse hacia lo social, y no perderse en corrupción, ahora haya que hacer “donaciones” adicionales para sostener lo que por deber y con los impuestos le toca afrontar al Estado.

Para la comunidad internacional seguramente lo de la “propuesta” de Duque será un motivo más de sorna. En Colombia ya no solo hay un paraestado, un ejército paramilitar que asesina líderes sociales y un parapresidente con más poder que el propio ‘presidente’ sino que también se proponen ya paraimpuestos.

Duque además, en incumplimiento de otra de sus promesas de campaña,aprovechó para sacar el ‘espejo retrovisor’ y culpar al gobierno anterior  de la crisis de la educación pública, pasando por alto que el problema estructural de la universidad deriva de la ley 30 del 92 y de la disminución drástica que no solo Santos, sino varios de los expresidentes que lo respaldaron para ser presidente (incluído su mentor, Álvaro Uribe Vélez), hicieron al reducir las transferencias por estudiante de 10,8 millones en 1993 a 4,8 millones en 2017.

Álvaro Uribe Vélez: ¿Parapresidente de Colombia?

La “equivocación” de la vicepresidente Martha Lucía Ramírez al llamar a Uribe presidente, no es simplemente otro lapsus más de los que ha se han vuelto frecuentes entre quienes deben obediencia y respeto al presidente Iván Duque. Ello solo refleja un problema de realidad política mal manejada.

No nos llamemos a equívocos. Llamemos a las cosas por su nombre y sin eufemismos. Colombia es quizás el único régimen “democrático” del mundo donde hoy hay o coexisten un presidente y un parapresidente o suprapresidente, este último, con mayor poder incluso que el elegido por 10 millones de ciudadanos.

Poco antes de posesionarse Iván Duque, ya Alicia Arango, ex secretaria privada en la casa de Nariño en el gobierno Uribe y designada Ministra de Trabajo por el actual gobierno, lo había declarado a W Radio Colombia: “Gobernará Iván Duque, pero no hay que olvidar que Uribe es nuestro jefe”.

IMG_20181120_060837Ello significa, ni más ni menos, un radical cambio que debería ser objeto de análisis por la ciencia política y por los constitucionalistas. La transferencia de la soberanía del rey al pueblo que se instauró con la revolución francesa de finales del siglo XVIII perdió vigencia o ha sido “superada” o rebasada.

Ahora en Colombia, la soberanía ya no reside en el el pueblo y ni siquiera en la persona en quien el constituyente delegó su poder, sino en un supra poder que se alza por encima del ejecutivo mismo y a quienes importantes miembros del gobierno reconocen en público como jefe incluso por encima de la figura del propio presidente.

En esa dinámica no resulta extraño entender el calificativo de “presidente eterno” que el uribismo en una especie de culto exacerbado a la personalidad, incluso con matices y/o ribetes religiosos, le otorga a Álvaro Uribe Velez.

Uribe como líder y jefe indiscutido de su partido controla a quien representa al ejecutivo, un hasta hace poco ilustre desconocido para la mayoría de los colombianos que debe su elección a la popularidad del caudillo que fue quien lo ungió ante sus seguidores, respaldo sin el cual difícilmente habría alcanzado la primera magistratura.

Controla igualmente los hilos en el poder legislativo y para nadie son ya un secreto sus intenciones de reformar y adecuar el poder judicial a la medida de sus intereses. Ello para no mencionar el enorme poder económico y mediático que también concentra y ostenta al punto de haberse erigido en una especie de intocable pese a todas las investigaciones y sindicaciones que existen en su contra.

Desde esa lógica no es extraño que siguiendo la misma línea de la ministra Alicia Arango, prestantes miembros del actual gobierno como la ministra de Justicia, Gloria María Borrero; el Alto Consejero, Emilio Archila; el Canciller, Carlos Holmes Trujillo, y hasta la propia vicepresidente, Martha Lucía Ramírez, con muy poco pudor llamen en público a Uribe presidente en lugar de decirle parapresidente o supra presidente que sería lo más adecuado, incluso para preservar ante la comunidad internacional la ya maltrecha dignidad de la figura presidencial que ya es objeto de sorna.

Dimos el salto o pasamos de ser, sin que muchos aún se percaten de ello, un régimen presidencialista a una rara figura o forma política. Hemos instaurado por primera vez en la historia, y para nuestra vergüenza, el parapresidencialismo.

¿Reptores o rectores? Las inconsecuentes posturas de quienes sirven más a Duque que a los intereses de la universidad pública

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El pasado 26 de octubre, es decir, apenas 15 días después de que los estudiantes universitarios decidieran emprender un paro nacional indefinido en defensa de la financiación de la educación superior, los rectores anunciaron un “acuerdo” con el gobierno.

Hasta ahí no habría nada por cuestionar a no ser por el hecho de que los rectores se aprovecharon de la protesta estudiantil para negociar y a la hora de hacerlo lo hicieron a espaldas de estudiantes y docentes universitarios en un claro acto de oportunismo y traición a quienes se atrevieron a poner en el centro de la discusión pública el tema de la financiación estatal de la educación pública superior.

Hasta por delicadeza y pudor los rectores han debido de abstenerse de esta acción desleal que desde un principio hizo evocar una especie de transacción en la que a cambio de la tan cuestionada mermelada (llamada así por el uribismo) el gobierno pretendía quitarle fuerza a la protesta estudiantil y granjearse el apoyo y la solidaridad incondicional de quienes con el pactaron coptándolos.

Luego de esa movida estratégica de un gobierno que hasta la fecha se niega a recibir y atender a los estudiantes, era solo cuestión de tiempo para visibilizar otros efectos del mal llamado pacto.

Poco a poco, varios rectores han venido pagando favores al gobierno y dejándose instrumentalizar de una manera vergonzosa, haciendo uso de su poder real y mediático para tratar de dividir al movimiento estudiantil con base en amenazas de cancelación del semestre académico, como si lo que estuviese en juego no fuese algo de una mayor importancia estratégica.

Ejerciendo presión soterrada y enmascarados en una supuesta preocupación por lo académico, rectores como Dolly Montoya (Universidad Nacional) y Carlos Prasca (Uniatlántico) han pretendido quebrantar y/o socavar la autonomía estudiantil a través de procesos de consulta que buscan el levantamiento del paro y dividir al movimiento estudiantil en una arbitraria injerencia en las decisiones del estamento discente y docente.

Todo puede esperarse. Incluso que se adulteren los resultados de consultas virtuales en las que nadie garantiza que a nivel informatico no se manipulen los datos. Funcionarios de esta índole, habiendo tomado partido del lado de la contraparte a los estudiantes no pueden pretender que se les reconozca como garantes de este tipo de procesos. No se puede aspirar a ser juez y parte al mismo tiempo.

De Prasca, el rector de Cambio Radical que puso la Universidad al servicio de intereses politiqueros nada extraña. Haciendo y pagando favores propios de la politiquería, y no por méritos intelectuales y académicos, accedió a la dirección de la universidad y sabe Dios que estará esperando ahora en contraprestación burocrática al favor o mandado que le hace de manera casi servil al presidente Duque.

Incluso no debe ni siquiera extrañarnos, dado su talante godo y reaccionario, que en cualquier momento opte por autorizar la intervención de la fuerza pública al interior del alma mater sin importarle en lo más mínimo la vida e integridad física de sus estudiantes.

Es bueno que la comunidad universitaria, más allá del ropaje populista con el que se disfrazan, identifique a estos oportunistas y traidores que en lugar de ser llamados rectores deberían ser llamados reptores por su enorme capacidad de reptar ante las migajas que se les arroja desde el poder central. No nos cabe la más mínima duda: Judas han existido en todos los tiempos.

Vuelve y juega: La mala memoria del presidente Duque sale a relucir tras su respuesta a Petro

En el marco del Taller “Construyendo País” que se desarrolló en Leticia, Amazonas, el presidente Iván Duque respondió enérgicamente al senador y líder de oposición Gustavo Petro, quién a través de su cuenta de Twitter había hecho serios señalamientos al afirmar que “… El gobierno paga a vándalos para que ataquen a la policía y le echan la culpa a los estudiantes…”.

Ante tal acusación, directa, Duque respondió: “… Queremos invitar a la ciudadanía que si hay protesta sea pacífica y constructiva” añadiendo además “no podemos aceptar bajo ninguna circunstancia que se produzcan actos de vandalismo en las protestas… vamos a identificar a las personas que están detrás de esos hechos violentos”.

Inmediatamente en las redes sociales le recordaron al presidente que él, a través de su cuenta de twitter había alentado y defendido las expresiones violentas de jóvenes en Venezuela en contra del gobierno de Nicolás Maduro.

Con un video en el que se observa a un grupo de jóvenes encapuchados arremeter violentamente en Caracas contra una de las llamadas en ese país “ballenera”, y mediante un trino dirigido al presidente, se le recuerda al primer mandatario que él prohijó, defendió y alentó expresiones y manifestaciones violentas en el vecino país.

Seguidamente quién cuestiona al presidente le escribe: “No tiene presentación que mientras para los manifestantes venezolanos se usan adjetivos como “demócratas”, “héroes” y “luchadores por la libertad”, a los estudiantes colombianos por hechos menos graves se les estigmatice y satanice tildánolos de vándalos y terroristas”.

No es el primer episodio en el que la frágil memoria del presidente le juega malas pasadas. Hace poco también en redes sociales se encargaron de recordarle cuales habían sido sus posiciones en campaña en temas como la continuidad del programa “Ser Pilo Paga” y en el tema de impuestos y cómo, poco después de acceder a la Casa de Nariño, varió sustancialmente sus posiciones pese a haber señalado en otra entrevista que una de las cosas que jamás haría sería “engañar a los electores”.

Estudiantes: Ojo con hacerle el juego a la extrema derecha y ‘dar papaya’ cayendo en provocaciones

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Gustavo Petro denunció la infiltración, con fines de desprestigio y estigmatización, de la protesta estudiantil, tras deplorables hechos de agresión contra la fuerza pública de los que dieron cuenta los medios y las redes sociales.

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Hoy, tomados no se sabe por quién, circulan en redes sociales varios vídeos en donde encapuchados preparan bombas incendiarias, curiosamente reivindicándose como parte de una estructura del ELN llamada Jaime Bateman Cayón, lo que automáticamente lleva a más de un uribista a hablar de la refundación del M-19 y a sindicar irresponsablemente a Petro como gestor de este proceso.

Lo ocurrido, amarrado al acto provocador, incitador y calculado del presidente Ivan Duque de recibir en Palacio a figuras de la farándula mientras no atiende a los estudiantes y a los profesores de las universidades públicas (luego de varias semanas de paro) es significativo.

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Se está buscando a través de agentes externos desencausar la legítima protesta social y llevar a los estudiantes a la radicalización, para deslegitimar social y mediáticamente una justa causa y generar artificialmente en la opinión pública la noción de que los estudiantes constituyen esa suerte de peligro y “enemigo interno” que debe ser desarropado por la sociedad para ser enfrentado represivamente.

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Es sospechoso y a ello debería cerrársele el paso por parte de los propios estudiantes, caer en este juego perverso y planificado. Ayer en Barranquilla, por ejemplo, la asistencia mermó significativamente en la marcha y resultó evidente que existía la intencionalidad tanto de la fuerza pública como de algunos manifestantes a provocar desmanes.

No de otra manera se entiende la invitación del mayor Óscar Rueda a que los carros transitaran sin importar que sobre la vía habían manifestantes. También la actitud de personas indeterminadas dentro de los marchantes, de conducir la manifestación hasta la vía 40 con calle 72 para bloquear esta arteria e imposibilitar el tráfico de trabajadores que a esa hora se dirigían a sus lugares de trabajo o a sus hogares luego de una agotadora jornada de trabajo.

Sin lugar a dudas, mantener una toma de una vía con tan escaso personal y en una zona donde cerrados los 3 accesos el espacio se convertía en una especie de trampa o auto emboscada sin escapatoria, fue un acto absolutamente irracional e irresponsable.

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De estudiantes golpeados, heridos, muertos y desaparecidos está llena la historia de este país sin que ello haya generado cambio y transformación alguna, más allá de alejar por miedo a la gente de participar y protestar democráticamente. El país requiere de jóvenes vivos y participantes en la definición de los asuntos públicos y no de mártires que se autoinmolen sin ningún tipo de sentido práctico, político o ideológico.

Habría que revisar qué objetivos de fondo y quiénes estaban detrás de propiciar enfrentamientos. Lo cierto es que cualquier estudiante mínimamente formado políticamente sabría que suplantar a las masas sin pensar consecuencias de las acciones que se emprenden, es un acto demencial que parecería más inspirado en quienes desean que corra sangre y no en que haya soluciones concretas a las demandas planteadas al gobierno.

A los estudiantes habría que pedirles lo que no es exigible a los miembros de la fuerza publica: Más inteligencia y racionalidad y menos emocionalidad. Debe prevalecer la sinapsis sobre la emisión de altas dosis de adrenalina y testosterona. La fuerza de la razón debe anteponerse a la razón de la fuerza. Los estudiantes deben ser más cerebrales y menos viscerales. En otras palabras, menos primarios al pensar y al actuar, porque sin lugar a dudas el país va a requerir a corto, mediano y largo plazo de su presencia en la reformulación del rumbo de la nación.

Taparse la cara y tirar una piedra siempre será más sencillo que pensar y producir ideas que anticipen los movimientos del jugador contrario y lo pongan en jaque mate.