El ELN: ¿Guerrilla o instrumento al servicio del poder corrupto?

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Seguramente en el COCE, en estos momentos, estarán celebrando la proximidad del “triunfo militar” y de la “toma del poder” por la vía armada tras la acción emprendida contra la Escuela General Santander de la Policía Nacional y que cobró la vida de varios cadetes.

En sus evaluaciones internas sobre el beneficio y el costo político de la acción militar desarrollada, deben estar sacando como conclusión inequívoca, que luego de esta “intrépida” acción, el establecimiento (contra el que dicen luchar) quedó afectado en su médula espinal y/o herido de muerte y que resultará imposible, por no decir casi improbable, que las instituciones burguesas y su aparato represor logren recuperarse.

Calcularán que con su acción quedó seriamente afectada la capacidad del Estado para reprimir la protesta social y para detener a la sociedad civil que verá al ELN, a partir de la fecha, como su ejército y su vanguardia revolucioaria y que saldrá a las calles a hacer barricadas y propiciar la por ellos soñada insurrección popular.

Más allá de este delirio lo cierto es que las cosas no serán para el ELN como se las imaginan o sueñan. En la sociedad nadie los ve ni empezará a verlos como defensores y nadie los valora, respeta y mucho menos aplaude en su locura.

Hace unos años asesinaron a unos policías rasos en la estación de San José en Barranquilla, apenas a pocos meses de las elecciones presidenciales, con lo que favorecieron al candidato de la reacción en Colombia. Ahora, en el peor momento de popularidad de Duque y del uribismo asesinan a estudiantes de policías desarmados, aplicando el “factor sorpresa” y entregándole un enorme tanque de oxígeno al muribundo uribismo cuando ya este sector político, cuya razón de ser y combustibe es el odio, la guerra y la muerte, estaba ad portas de un paro cardio respiratorio.

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Muy a propósit del aludido “factor sorpresa”, seria recomendable no ufanarse por la “capacidad de copar y golpear al enemigo”. A kilómetros se nota que la inteligencia sabía de sus planes y los dejaron implementarlos. Las “fallas de seguridad” no hablan de nada diferente a qué les posibilitaron el acceso, porque del lado del gobierno si estaba medido el “costo-beneficio” de tan demencial acción.

Lo seguro, es que a pocos días de ambas “hazañas” seguramente cientos, quizás miles de jóvenes, de los sectores populares, de la marginalidad, empujados por la falta de oportunidades de estudio y de trabajo, estarán en las guarniciones militares y en las escuelas de policía regalándose para vestir el verde oliva, el caqui o el camuflado y obtener una libreta militar o un salario.

Realmente Uds. más allá de asestar un duro revés a la sociedad civil que estaba empezando a expresarse en las calles, a protestar y participar, lo que han hecho es enrarecer el ambiente, dividir, generar el distractor soñado por el establecimiento para que deje de hablarse y exigirse la renuncia del Fiscal y de todos los implicados en el caso de Odebrech y en otros casos de corrupción. Han salpicado de sangre las pancartas de los estudiantes que exigían el desmonte del ESMAD y, peor aún, han actuado como un catalizador para que se multiplique la represión y la persecusión y asesinato de lideres sociales.

Desde donde deben estar aplaudiendo es desde la orilla de Néstor Humberto, de Luis Carlos, de Uribe y de Duque. Han llegado Uds. en el momento justo a rescatarlos, a tirarles un salvavidas, a legitimar las posiciones de extrema derecha. Sería pertinente que nos digan para quien juegan en realidas, a qué intereses sirven, porque lo que si queda en claro es que no es del lado del pueblo. Sus acciones pesan más que sus palabras y retórica. No es más revolucionario el que más desmembra cuerpos y el que más resta y divide sino el que más interpreta y mejor lee al pueblo y a sus circunstancias buscando siempre sumar y multiplicar.

Mientras en Colombia las armaa prevalezcan sobre la política y las demostraciones de fuerza sobre la razón estaremos condenados, para vergüenza, quizás a 50 o 100 años más de guerra y de barbarie

 

¿Atentado suicida u otro falso positivo?

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La pregunta del día en Colombia es: ¿Estamos frente a un ataque suicida sin precedentes en la historia del país, o frente a un nuevo caso de falso positivo?. La duda crece tras el calificativo de mentiroso que el periodista Gonzalo Guillen le otorgó al Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez a raíz de la hipótesis que este último tejiera sobre la pérdida de la mano derecha del acusado y consultas que muestran que este era reservista del ejército y no tenía antecedentes penales.

Jose Aldemar Rojas Rodriguez era en vida el nombre del supuesto terrorista del ELN que el Fiscal se apresuró a responsabilizar como la persona que conducía el vehículo de placas LAF 565 que ingresó a la Escuela de Policía General Santander y detonó una carga explosiva que acabó, lamentablenente, con la vida de varios cadetes. No obstante fotografías y vídeos muestran que ingresó como perro por su casa a la escuela y que pasó en medio de formaciones de cerca de 150 policías sin mostrar interés de inmolarse y ocasionar una mayor cantidad de víctimas ¿Ingresó acaso engañado y el vehículo fue detonado convenientemente mediante control remoto?

https://youtu.be/Y qwnfmmvcfp8

A partir de la información que ha venido conociéndose (fotos, vídeos, consultas) y de la rápida sindicación a Rojas Rodriguez y al capturado Ricardo Andrés Carvajal Salgar emergen serias dudas entre la opinión pública en torno a si en este caso no se estará cocinando un nuevo falso positivo en que unos inocentes son sacrificados y otros cumplen el papel de chivos espiatorios de las autoridades.

Las sospechas y desconfianza aumentan frente al reciente anunciado atentado contra el presidente Duque que quedó en nada y en el que un supuesto ciudadano venezolano comisionado para atentar contra el mandatario terminó siendo en realidad colombiano y, además, la segunda supuesta muerte de alias “guacho” de quien no se han publicado aún las pruebas dactiloscópicas que ratifiquen su muerte.

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El Ministro de defensa Guillermo Botero señaló que Aldemar Rojas Rodriguez era militante del ELN en cuyas filas era conocido como ‘El Mocho Kiko’, quien hacia parte de esa organización guerrillera desde 1994 y era un reconocido explosivista, actividad en la que se aseguró que perdió su mano derecha. No obstante, y luego de la presentación de su registro civil ante los medios, Gonzalo Guillén no dudó como ya se dijo en desenmascarar al fiscal pues en ese documento aparece que carecía de ese miembro desde su nacimiento.

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A las dudas sobre la responsabilidad de Jose Aldemar Rojas Rodriguez se suman ahora dos hechos significativos. El primero, que el supuesto miembro de la guerrilla del ELN aparezca ahora como miembro de la reserva del ejército nacional con libreta de primera categoría. La segunda, que siendo un “reconocido explosivista” no le figuren antecedentes judiciales registrados en la policía nacional ni hubiera orden de captura alguna emitida en su contra.

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Una tercera duda se desprende de la consulta de la cédula del sindicado en el Registro Único Nacional de Tránsito donde aparece que la fecha de su inscripción en el RUNT es apenas el 5 de febrero de 2018 muy a pesar de una discapacidad de nacimiento que lo limita para conducir.

Por último, llama poderosamente la atención que la consulta sobre el Nissan Patrol modelo 1993 de placas LAF 565, color plateado, número de serie WGY60121364, de motor TB42085716 y con licencia de tránsito 10016071455 haya sido expedida no en zonas con presencia e influencia del ELN sino por la Secretaria de Tránsito de Bello, Antioquía.

¿A quién o a quienes convenía el atentado? Es la pregunta que Noticias Uno fórmula a uno de sus invitados y en cuyas respuestas existe coincidencia con otro video en donde un ex policía bumangués se cuestiona sobre quienes pueden ser los grandes beneficiados con las muertes de los policías

El florero de Llorente del uribismo y el peligro de marchar

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Lo necesitaban. Lo requerían. Lo anhelaban. Ansiaban un acto de las características horrorosas y demenciales del ocurrido en la Escuela Francisco de Paula Santander para revalidarse socialmente como sector político que personifica a un número bastante importante de gente enferma, de disociados de la guerra que en el país añoran las explosiones, la muerte y la guerra y que detestan cualquier intento de paz que no se construya sobre la base de la derrota militar y el exterminio y/o aniquilamiento total del otro.

Tenían varios y serios problemas. La caída de la credibilidad y aceptación del ex presidente Uribe en las encuestas, los niveles precarios de favorabilidad de Duque en el mismo tipo de mediciones, los nombramientos cuestionados, la mermelada revivida y exorcisada, muertes bajo extrañas circunstancias de quienes debían testificar contra poderosos e intocables, escándalos de corrupción que vinculan a su Fiscal amigo y muchas otras cosas más por ocultar tras una densa e irrespirable cortina de humo o por enfriar en el refrigerador del olvido. Necesitaban un florero de Llorente así, para incitar, ánimar y encender los ánimos bélicos como en 1810.

Todo lo anterior no es suficiente para afirmar, apresuradamente, que fue la extrema derecha la autora del atentado. Tienen los medios, los motivos, las complicidades y la habilidad suficiente para manipular y sacar y/o extraer rentabilidad o, más bien, para capitalizar o sacar partido político aún de las cenizas y de la desolación que deja tras de sí la cobardía de unos y la desgracia ajena, pero no lo podemos decir sin ser irresponsables como si lo es el Fiscal para sindicar y el presidente para actuar.

Nuestra responsabilidad y sentido de humanidad nos permite repudiar pero no sindicar. No es descartable que sean los mismos que asesinan líderes sociales los que hoy sacrifican policías buscando lo mismo: una respuesta violenta que vuelva trizas la paz como lo prometieron. Más sin embargo, no es descartable tampoco que haya sido el ELN porque la guerra tiene la propiedad de degradar y borrar todo vestigio de humanidad de quienes son sus actores y promotores de lado y lado.

Y no es descartable tampoco lo último, hasta que no exista un pronunciamiento en el que lo reivindiquen o lo nieguen, porque en Colombia quienes se han levantado en armas contra el Estado en más de una ocasión con sus acciones no calculadas y sin sentido, han jugado para lo más obtuso del establecimiento y hasta elegido y reelegido presidentes. Ya el 27 de enero del año pasado, en la Estación de Policía de San José en Barranquilla, el ELN a meses de una elección presidencial, hizo un significativo aporte a la elección de Iván Duque con un atentado que cohesionó a las fuerzas proclives a la guerra.

Mientras se esclarecen las cosas, si es que logran esclarecerse con un Fiscal que no es prenda de garantía, salvo para el uribismo, lo más prudente es no marchar y no por insolidaridad o ausencia de humanidad sino porque es peligroso. Así la autoría del atentado se la atribuya el ELN, lo cierto es que la extrema derecha es muy capaz de sacrificar personas del común y perpetrar uno o varios atentados, en medio de las marchas ciudadanas, con el objetivo de exacerbar aún más el odio y espíritu de guerra que constituye el combustible u oxígeno para la vigencia y continuidad de su “proyecto politico”.

Los líderes sociales: ¿Objetivos en la lógica de los “buenos muertos” y el “asesinato aplazado”?

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El primero que implementó el macabro plan pistola en Colombia fue Pablo Emilio Escobar Gaviria. Las victimas en su mayoría eran policias sin rango adscritos a la hoy denominada Policia Metropolitana del Valle del Aburrá -MEVAL- y oriundos de otras regiones del pais. De alli se copió el modelo de exterminio de los lideres sociales que hoy se implementa a lo largo y ancho del país y que deja entre otros los siguientes interrogantes:

¿Cuántos de los asesinatos han sido investigados y tienen a responsables materiales y autores intelectuales identificados y tras las rejas? ¿Si existen las denominadas Águilas Negras por qué los aparatos de inteligencia del Estado no han develado nada acerca de su estructura, integrantes y cabecillas? ¿Qué organización o institución dispone de la infraestructura y logística para operar impunemente en absolutamente toda la geografía nacional?

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Más allá de eestas incógnitas que debería haber despejado de tiempo atrás el propio Estado, lo cierto es que este nuevo genocidio que ha arrancado con fuerza en Colombia tras el inicio del proceso de paz y que sucede a los eufemisticamente denominados “falsos positivos” pareciera enmarcarse dentro de la lógica de que hay “buenos muertos” y por tanto asesinatos justificados que recaen curiosamente en quienes son permanentemente estigmatizados por la militancia del Centro Democrático como “bandidos”, “mamertos”, “guerrilleros”, o “gente incómoda” para los poderosos intereses económicos y políticos de la dirigencia de ese sector político, vinculados a la tenencia de la tierra y a actividades como la ganadería.

Sin que existan los elementos probatorios para hacer sindicaciónes, lo cierto es que desde esta última agrupación política y desde su máximo dirigente no ha existido nunca un pronunciamiento contundente que invite a parar el odio y que condene la intolerancia y el que los conflictos y diferencias se diriman por la fuerza, con utilización de armas y con propósitos de exterminio o liquidación física de quién opina o piensa diferente.

Lejos de ello, se han vuelto tristemente célebres los constantes pronunciamientos intemperantes e incendiarios de María Fernanda Cabal, quien llegó incluso a cuestionar el papel del ejército señalando frente al mismo, palabras más, palabras menos, que era una fuerza letal cuyo propósito era entrar a matar, doctrina que explicaría la lógica espantosa con el que esta institución se involucró en los “falsos positivos” durante los 8 años de gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Precisamente en febrero de 2018 y siendo presidente Juan Manuel Santos, Uribe Vélez se pronunció contra el aumento de “Las muertes de líderes sociales”, lo que convenientemente olvidó volver a hacer desde el 7 de agosto de 2018 cuando se posesionó Iván Duque en la presidencia sin que los asesinatos se detuvieran.

Apenas dos meses y 24 días después, el propio Uribe, al mejor estilo de Escobar Gaviria, acuñó el término “buen muerto” al referirse al asesinato de Carlos Areiza.

Para rematar sus desafortunadas declaraciones públicas sobre el tema, efectuadas a través de Twitter, poco antes de la posesión como presidente de Iván Duque, Álvaro Uribe al criticar que Juan Manuel Santos se ufanara de la “disminución del asesinato”, señalando frente a lo mismo que lo único que hacía era dejar “el asesinato aplazado”, con lo que daba a entender o anticipaba la reactivación de la muerte en Colombia

Ayúdanos a PARAR el GENOCIDIO copiando y tuiteando el siguiente texto:

@IntlCrimCourt @CourPenaleInt
@FATOU_BENSOUDA @Opinionoticias

ARRÊTEZ LE GÉNOCIDE DES DIRIGEANTS SOCIAUX EN COLOMBIE Finie l’impunité

STOP THE GENOCIDE of SOCIAL LEADERS in COLOMBIA. No more impunity

DETENGAN el GENOCIDIO de líderes sociales en Colombia. No más IMPUNIDAD

 

A propósito de los confesos tibios en Colombia: algunos elementos de análisis

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Quienes a través de redes sociales lanzaron una campaña de reivindicación de la tibieza, no deberían enorgullecerse de su ausencia de adopción de posturas frente a la situación del país. La tibieza, en la Colombia de hoy, no es una virtud, es más bien un defecto que se ubica muy próximo a la cobardía.

Hay circunstancias en las que no puede, ni debe haber dilemas o disyuntivas. La cuestión, si la abordáramos desde una perspectiva filosófica, se movería en el plano de determinación entre el ser y el no ser. La indefinición y la falta de asunción de posiciones y de responsabilidades por las mismas, lejos de hablar bien de alguien, lo hace un ser dudoso, impredecible y poco confiable.

No tomar partido, amparándose en la sinrazón de catalogación, desde prejuicios, de las personas entre derecha e izquierda, con base en la ubicación aleatoria y accidental de los diputados en la Asamblea Nacional tras la Revolución Francesa es un craso error cuando se debería hacer entre partidarios y hacedores de la justicia e injusticia. Los diputados de La ‘plaine’ o ‘crapauds du Marais’ (centro) no trascendieron para la historia como los conservadores Girondinos de la ‘droite’ (derecha) o los radicales Jacobinos de la ‘gauche’ (izquierda).

En la política de la Colombia de hoy, se es de centro no en relación con nuestra derecha o nuestra izquierda sino en relación con avanzar o retroceder, con ubicarnos atrás, para pasar desapercibidos, o adelante para ser protagonistas y no actores de reparto de nuestra propia historia.

La historia, a propósito, nos habla de revolución, en su acepción de cambios positivos (y no en la de terror que nos han inculcado para inmovilizarnos) o de reacción. De ahí derivan los términos revolucionario, como lo fue por ejemplo Cristo, o reaccionario y/o retardatario que encaja en quienes defienden a capa y espada (o por omisión) un statu quo dañino.

Jesús, al cambiar radicalmente las concepciones y prácticas anteriores a su existencia material y predicar justicia y amor en tiempos de retaliación fue sin duda alguna elun revolucionario y actuó como tal, sin matices ni preocupaciones diplomáticas.

Verlo sacar a los mercaderes del templo recurriendo a la fuerza o enfrentar a los poderosos de su época sin vacilar y a sabiendas de las consecuencias que ello a la postre le acarrearía, sería muy seguramente catalogado por quienes hoy reivindican la tibieza como un discurso polarizador incorrecto y/o inadecuado.

Desde lo que representa Jesús es quizás explicable que el texto bíblico sea coherente y consistente en condenar la tibieza. No se puede “prender una vela a Dios y otra al diablo” como dirían los abuelos. No se puede servir a dos señores (Mateo 6:24); No hay comunión entre la luz y las tinieblas (2da de Corintios 6:14) y no hay lugar para los tibios ante Dios (Apocalipsis 3:16)

Ser tibio en Colombia puede ser hasta políticamente rentable pero éticamente incorrecto y comporta favorecimiento y cómplicidad de un establecimiento o régimen (como lo llamaría Gómez Hurtado) anacrónico y casado con la corrupción.

La extrapolación que desde el análisis de las ciencias naturales Weber pretende que se haga en el análisis de lo social con el ideal de neutralidad valorativa no tiene cabida. Quién analiza la sociedad no puede despojarse de lo ideológico para hacerlo. No puede renunciar a tomar partido sacrificando lo que se piensa. Quién en medio de las turbulentas aguas del río Colombia decide quedarse en el centro en lugar de optar por una orilla tiene bajísimas probabilidades de supervivencia política en una época en que la polarización no la han generado quienes están al margen del poder sino quienes lo detentan con exclusiones y múltiples formas de violencia.

Algunas lecciones de historia para Iván Duque

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Hace 200 años (1819) el apoyo de los “padres fundadores de los Estados Unidos a nuestra independencia” no “fue crucial” como en un imperdonable error lo afirmó Iván Duque con el ánimo obsecuente de congraciarse con los norteamericanos.

Sin desconocer, que la Independencia de Estados Unidos (1776), fue al igual que la Revolución Francesa (1789) un factor motivador que animó a los países latinoamericanos a buscar su independencia del reino español, ello no necesariamente puede equipararse a un apoyo y mucho menos crucial de parte de Estados Unidos.

Los norteamericanos no apoyaron a las naciones latinoamericanas contra España (y es hasta comprensible está situación) pues España si apoyó a Estados Unidos en su proceso de Independencia contra Inglaterra al punto que ello ocasionó la guerra anglo española solo unos años después de la independencia de las 13 colonias en 1776.

Si nos remitimos a qué hace alusión la expresión “padres fundadores de los Estados Unidos”, encontramos que hace referencia a personajes como George Washington;
John Adams; Thomas Jefferson; James Madison;
Benjamín Franklin; Alexander Hamilton y John Jay (los cuatro iniciales primeros presidentes en su orden).

Más allá de lo inspirativo,
para 1819 Washington tenía casi 20 años de fallecido (14 diciembre 1799), Adams era un octogenario (84 años en 1819), Jefferson con 76 años había dejado de ser presidente desde 1809 y Madison, a sus 68 años, había dejado de ser presidente dos años antes
(1817) para ser sucedido
por James Monroe que gobernaría entre 1817 y 1825. Franklin y Hamilton para 1819 habían fallecido 29 y 15 años antes (1790 y 1804)

Para corroborar o desvirtuar las afirmaciones de Duque tocaría remitirse entonces a Madison y Monroe y concretamente al año 1817 (pues en marzo de ese año el segundo reemplazó al primero) y a las relaciones entre los mismos y Simón Bolívar.

La historia entonces nos enseña, que estamos justo a 3 días (6 de enero de 1817) de conmemorar 202 años del Decreto de bloqueo expedido en el que en pleno proceso de independencia se sitiaba a Guayana y Angostura bajo control español. Allí emerge un episodio ilustrativo en las relaciones entre el gobierno de Estados Unidos y los rebeldes comandados por Bolívar, en razón de la ayuda que, por omisión, el vecino gobierno prestaba a España.

La correspondencia de la época da cuenta de las diferencias entre el Genio de América y John Baptist Irvine en su condición de Agente (una especie de embajador de la época) de los Estados Unidos de la América del Norte, cerca de Venezuela a raíz de la retención y decomiso de las goletas (barcos) norteamericanos Tigre y Libertad capturadas transportándoles armas y pertrechos a los españoles.

La molestia de Bolívar es notoria en varios apartes del cruce epistolar. En uno de esos documentos dice:

“… De los hechos expuestos nacen dos argumentos contra la Tigre. El uno es haber violado el bloqueo y sitio de Guayana… el otro haber violado la neutralidad introduciendo armas y municiones a nuestros enemigos… Desde el momento en que este buque introdujo elementos militares a nuestros enemigos para hacernos la guerra, violó la neutralidad, y pasó de este estado al beligerante… la prestación de auxilios militares a una potencia beligerante es una declaratoria implícita contra su enemiga, es un principio incontrovertible y que está confirmado por la conducta de los mismos Estados Unidos, donde no se permite que se hagan armamentos de ninguna especie por los independendientes contra los países españoles, donde han sido detenidos y aprisionados algunos oficiales ingleses que venían para Venezuela, y donde se ha impedido la extracción de las armas y municiones que podrían venir para el Gobierno de Venezuela…” (Carta del 6 de Agosto de 1818, es decir, a 1 año y 1 día antes de nuestra independencia)

Posteriormente, en octubre 7 de 1818 Bolívar molesto expresa:

“… Parece que el intento… es forzarme a que reciproque los insultos: no lo haré; pero sí protesto a V.S. (Vuestra Señoría) que no permitiré que se ultraje ni desprecie al Gobierno y los derechos de Venezuela. Defendiéndolos contra la España ha desaparecido una gran parte de nuestra populación y el resto que queda ansía por merecer igual suerte. Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende…”

De todo lo anterior se colige, que es un imperdonable error histórico y un acto de indignidad y traición a la memoria de Bolívar hablar que el apoyo de los “padres fundadores de los Estados Unidos fue crucial para nuestra independencia”.

Tomado del twitter de Alberto Ortiz (@barranquilla67)

Cuatro videos de alias Popeye sobre Uribe Vélez

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Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias “Popeye” respeta, o más bien teme, a Álvaro Uribe Vélez tanto o más de lo que en su momento respetaba y temía al que para la década de los 80 era su patrón, el “patrón del mal” en Colombia.

Popeye debería tener hoy razones diferentes para temer a las que tenía en mayo de 2018 cuando fue recapturado por extorsión y concierto para delinquir cuando era presidente Juan Manuel Santos. Para entonces sus miedos giraban en torno a una extradición a Estados Unidos, poco posible hoy, pues al poder para nada le conviene que cuente en tribunales gringos secretos que comprometen a personajes poderosos en Colombia.

En épocas como las actuales de Colombia para Popeye existen dos posibilidades: Que sea liberado por tecnicismos como lo acaba de ser el investigado por narcotráfico y paramilitarismo Santiago Gallón Henao o que dado lo incómodo que resulte para muchos poderosos, por lo que sabe, termine suicidado con cianuro u otro veneno letal en la cárcel donde está recluido.

Tras purgar una pena de 23 años por la muerte de Luis Carlos Galán Sarmiento, Popeye fue liberado en 2004 y un tanto imprudente reveló en entrevistas detalles sobre la pista de la Hacienda Nápoles, desde donde se exportaba cocaína, que debió callar.

Advertido, o amenazado quizás, por hablar más de la cuenta, Popeye dio un viraje en sus actuaciones y declaraciones y terminó asumiendo una suerte de vocería pública ad hoc del Centro Democrático al punto que incluso apareció en fotos acompañando en marchas y/o manifestaciones a Mario Uribe, el primo del expresidente Uribe Vélez, condenado por la Corte Suprema de Justicia de Colombia por parapolítica.

Sin embargo Velásquez Vásquez, como habíamos dicho, ya había hablado veládamente de un personaje que sin identificar señaló como “un expresidente colombiano” al que calificó como “el hombre más poderoso de Colombia, más poderoso que cualquier mafioso… dueño de la República de Colombia…”

La incógnita sobre a quien se refería, quedaría develada en otra entrevista donde hablando ya concretamente de Álvaro Uribe Vélez señala sus temores por estar viviendo en Medellín, urbe de la que dice que “Álvaro Uribe Vélez es el dueño”, señalando seguidamente, sobre los secretos del ex Jefe de Estado, que ya “llegará el tiempo en que haya que contarlo”.

Algunos de los aspectos ocultos, secretos o desconocidos de Uribe el propio Popeye los revela en dos entrevistas en las que cuenta la historia de la pista aérea de la Hacienda Nápoles desde donde se exportaban grandes cantidades de cocaína hacia Estados Unidos

Popeye, sin dudarlo, señala que Uribe Vélez, como director de la Aerocivil en la época, autorizo la pista aérea a sabiendas de que dicha autorización favorecía a Pablo Emilio Escobar Gaviria quien para la época ya era un reconocido y poderoso narcotraficante

Decepcionada de Daniel Samper Ospina

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Por: Ana María Sánchez S (Twitter: @AnaMaria600_0)

Hace años era fan de Daniel Samper. Creía inocentemente que su humor político, que leía religiosamente en revista Semana los domingos, de alguna manera ayudaba a abrir los ojos y, por ende, a concientizar para cambiar las cosas. Hasta le había comprado un libro alguna vez. Pero no. Con el tiempo me fui dando cuenta que sólo era una persona que busca generar tráfico (público) en beneficio propio, lo cual creo qur no tiene nada de malo, de no ser porque se le ha dado por utilizar su influencia para incidir en el posicionamiento de personajes desastrozos en el ejercicio de la politica.

Recuerdo que el cliché de “lo técnico” lo aprendí por medio de Samper, y recuerdo claramente que fue por ese cliché, que estuvimos engañados tanto tiempo con Peñalosa.

Otra de sus “grandes influencias”, en la cual parece que se esfuerza bastante actualmente, ha sido el voto en blanco, lo cual en su momento no tuvo nada de malo excepto porque participó de manera permanente en una campaña de estigmatización a una opción muy viable y que podía realmente enfrentar a todo aquello a lo que tantó criticó en sus columnas. Pero no, nunca fué su prioridad que nada cambiara realmente. Y esa pose de estar de parte de las buenas causas fué, y es, sólo hipocresía.

Resulta muy desconcertante que a día de hoy Samper, y otros que votaron en blanco, pretendan hacer ver que su voto (que para mi es una muestra de importaculismo tremendo), es algo por lo cual haya que sacar pecho al punto de seguirlo promoviendo. Como si en democracia sólo fuera posible el todo o nada, y no fuera posible, y hasta en algunos casos valioso, elegir el menor de los males buscando un objetivo o un bien superior. ¿Que hay mas sectario que eso?