Algunas lecciones de historia para Iván Duque

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Hace 200 años (1819) el apoyo de los “padres fundadores de los Estados Unidos a nuestra independencia” no “fue crucial” como en un imperdonable error lo afirmó Iván Duque con el ánimo obsecuente de congraciarse con los norteamericanos.

Sin desconocer, que la Independencia de Estados Unidos (1776), fue al igual que la Revolución Francesa (1789) un factor motivador que animó a los países latinoamericanos a buscar su independencia del reino español, ello no necesariamente puede equipararse a un apoyo y mucho menos crucial de parte de Estados Unidos.

Los norteamericanos no apoyaron a las naciones latinoamericanas contra España (y es hasta comprensible está situación) pues España si apoyó a Estados Unidos en su proceso de Independencia contra Inglaterra al punto que ello ocasionó la guerra anglo española solo unos años después de la independencia de las 13 colonias en 1776.

Si nos remitimos a qué hace alusión la expresión “padres fundadores de los Estados Unidos”, encontramos que hace referencia a personajes como George Washington;
John Adams; Thomas Jefferson; James Madison;
Benjamín Franklin; Alexander Hamilton y John Jay (los cuatro iniciales primeros presidentes en su orden).

Más allá de lo inspirativo,
para 1819 Washington tenía casi 20 años de fallecido (14 diciembre 1799), Adams era un octogenario (84 años en 1819), Jefferson con 76 años había dejado de ser presidente desde 1809 y Madison, a sus 68 años, había dejado de ser presidente dos años antes
(1817) para ser sucedido
por James Monroe que gobernaría entre 1817 y 1825. Franklin y Hamilton para 1819 habían fallecido 29 y 15 años antes (1790 y 1804)

Para corroborar o desvirtuar las afirmaciones de Duque tocaría remitirse entonces a Madison y Monroe y concretamente al año 1817 (pues en marzo de ese año el segundo reemplazó al primero) y a las relaciones entre los mismos y Simón Bolívar.

La historia entonces nos enseña, que estamos justo a 3 días (6 de enero de 1817) de conmemorar 202 años del Decreto de bloqueo expedido en el que en pleno proceso de independencia se sitiaba a Guayana y Angostura bajo control español. Allí emerge un episodio ilustrativo en las relaciones entre el gobierno de Estados Unidos y los rebeldes comandados por Bolívar, en razón de la ayuda que, por omisión, el vecino gobierno prestaba a España.

La correspondencia de la época da cuenta de las diferencias entre el Genio de América y John Baptist Irvine en su condición de Agente (una especie de embajador de la época) de los Estados Unidos de la América del Norte, cerca de Venezuela a raíz de la retención y decomiso de las goletas (barcos) norteamericanos Tigre y Libertad capturadas transportándoles armas y pertrechos a los españoles.

La molestia de Bolívar es notoria en varios apartes del cruce epistolar. En uno de esos documentos dice:

“… De los hechos expuestos nacen dos argumentos contra la Tigre. El uno es haber violado el bloqueo y sitio de Guayana… el otro haber violado la neutralidad introduciendo armas y municiones a nuestros enemigos… Desde el momento en que este buque introdujo elementos militares a nuestros enemigos para hacernos la guerra, violó la neutralidad, y pasó de este estado al beligerante… la prestación de auxilios militares a una potencia beligerante es una declaratoria implícita contra su enemiga, es un principio incontrovertible y que está confirmado por la conducta de los mismos Estados Unidos, donde no se permite que se hagan armamentos de ninguna especie por los independendientes contra los países españoles, donde han sido detenidos y aprisionados algunos oficiales ingleses que venían para Venezuela, y donde se ha impedido la extracción de las armas y municiones que podrían venir para el Gobierno de Venezuela…” (Carta del 6 de Agosto de 1818, es decir, a 1 año y 1 día antes de nuestra independencia)

Posteriormente, en octubre 7 de 1818 Bolívar molesto expresa:

“… Parece que el intento… es forzarme a que reciproque los insultos: no lo haré; pero sí protesto a V.S. (Vuestra Señoría) que no permitiré que se ultraje ni desprecie al Gobierno y los derechos de Venezuela. Defendiéndolos contra la España ha desaparecido una gran parte de nuestra populación y el resto que queda ansía por merecer igual suerte. Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende…”

De todo lo anterior se colige, que es un imperdonable error histórico y un acto de indignidad y traición a la memoria de Bolívar hablar que el apoyo de los “padres fundadores de los Estados Unidos fue crucial para nuestra independencia”.

Tomado del twitter de Alberto Ortiz (@barranquilla67)

Cuatro videos de alias Popeye sobre Uribe Vélez

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Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias “Popeye” respeta, o más bien teme, a Álvaro Uribe Vélez tanto o más de lo que en su momento respetaba y temía al que para la década de los 80 era su patrón, el “patrón del mal” en Colombia.

Popeye debería tener hoy razones diferentes para temer a las que tenía en mayo de 2018 cuando fue recapturado por extorsión y concierto para delinquir cuando era presidente Juan Manuel Santos. Para entonces sus miedos giraban en torno a una extradición a Estados Unidos, poco posible hoy, pues al poder para nada le conviene que cuente en tribunales gringos secretos que comprometen a personajes poderosos en Colombia.

En épocas como las actuales de Colombia para Popeye existen dos posibilidades: Que sea liberado por tecnicismos como lo acaba de ser el investigado por narcotráfico y paramilitarismo Santiago Gallón Henao o que dado lo incómodo que resulte para muchos poderosos, por lo que sabe, termine suicidado con cianuro u otro veneno letal en la cárcel donde está recluido.

Tras purgar una pena de 23 años por la muerte de Luis Carlos Galán Sarmiento, Popeye fue liberado en 2004 y un tanto imprudente reveló en entrevistas detalles sobre la pista de la Hacienda Nápoles, desde donde se exportaba cocaína, que debió callar.

Advertido, o amenazado quizás, por hablar más de la cuenta, Popeye dio un viraje en sus actuaciones y declaraciones y terminó asumiendo una suerte de vocería pública ad hoc del Centro Democrático al punto que incluso apareció en fotos acompañando en marchas y/o manifestaciones a Mario Uribe, el primo del expresidente Uribe Vélez, condenado por la Corte Suprema de Justicia de Colombia por parapolítica.

Sin embargo Velásquez Vásquez, como habíamos dicho, ya había hablado veládamente de un personaje que sin identificar señaló como “un expresidente colombiano” al que calificó como “el hombre más poderoso de Colombia, más poderoso que cualquier mafioso… dueño de la República de Colombia…”

La incógnita sobre a quien se refería, quedaría develada en otra entrevista donde hablando ya concretamente de Álvaro Uribe Vélez señala sus temores por estar viviendo en Medellín, urbe de la que dice que “Álvaro Uribe Vélez es el dueño”, señalando seguidamente, sobre los secretos del ex Jefe de Estado, que ya “llegará el tiempo en que haya que contarlo”.

Algunos de los aspectos ocultos, secretos o desconocidos de Uribe el propio Popeye los revela en dos entrevistas en las que cuenta la historia de la pista aérea de la Hacienda Nápoles desde donde se exportaban grandes cantidades de cocaína hacia Estados Unidos

Popeye, sin dudarlo, señala que Uribe Vélez, como director de la Aerocivil en la época, autorizo la pista aérea a sabiendas de que dicha autorización favorecía a Pablo Emilio Escobar Gaviria quien para la época ya era un reconocido y poderoso narcotraficante