El ELN: ¿Guerrilla o instrumento al servicio del poder corrupto?

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Seguramente en el COCE, en estos momentos, estarán celebrando la proximidad del “triunfo militar” y de la “toma del poder” por la vía armada tras la acción emprendida contra la Escuela General Santander de la Policía Nacional y que cobró la vida de varios cadetes.

En sus evaluaciones internas sobre el beneficio y el costo político de la acción militar desarrollada, deben estar sacando como conclusión inequívoca, que luego de esta “intrépida” acción, el establecimiento (contra el que dicen luchar) quedó afectado en su médula espinal y/o herido de muerte y que resultará imposible, por no decir casi improbable, que las instituciones burguesas y su aparato represor logren recuperarse.

Calcularán que con su acción quedó seriamente afectada la capacidad del Estado para reprimir la protesta social y para detener a la sociedad civil que verá al ELN, a partir de la fecha, como su ejército y su vanguardia revolucioaria y que saldrá a las calles a hacer barricadas y propiciar la por ellos soñada insurrección popular.

Más allá de este delirio lo cierto es que las cosas no serán para el ELN como se las imaginan o sueñan. En la sociedad nadie los ve ni empezará a verlos como defensores y nadie los valora, respeta y mucho menos aplaude en su locura.

Hace unos años asesinaron a unos policías rasos en la estación de San José en Barranquilla, apenas a pocos meses de las elecciones presidenciales, con lo que favorecieron al candidato de la reacción en Colombia. Ahora, en el peor momento de popularidad de Duque y del uribismo asesinan a estudiantes de policías desarmados, aplicando el “factor sorpresa” y entregándole un enorme tanque de oxígeno al muribundo uribismo cuando ya este sector político, cuya razón de ser y combustibe es el odio, la guerra y la muerte, estaba ad portas de un paro cardio respiratorio.

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Muy a propósit del aludido “factor sorpresa”, seria recomendable no ufanarse por la “capacidad de copar y golpear al enemigo”. A kilómetros se nota que la inteligencia sabía de sus planes y los dejaron implementarlos. Las “fallas de seguridad” no hablan de nada diferente a qué les posibilitaron el acceso, porque del lado del gobierno si estaba medido el “costo-beneficio” de tan demencial acción.

Lo seguro, es que a pocos días de ambas “hazañas” seguramente cientos, quizás miles de jóvenes, de los sectores populares, de la marginalidad, empujados por la falta de oportunidades de estudio y de trabajo, estarán en las guarniciones militares y en las escuelas de policía regalándose para vestir el verde oliva, el caqui o el camuflado y obtener una libreta militar o un salario.

Realmente Uds. más allá de asestar un duro revés a la sociedad civil que estaba empezando a expresarse en las calles, a protestar y participar, lo que han hecho es enrarecer el ambiente, dividir, generar el distractor soñado por el establecimiento para que deje de hablarse y exigirse la renuncia del Fiscal y de todos los implicados en el caso de Odebrech y en otros casos de corrupción. Han salpicado de sangre las pancartas de los estudiantes que exigían el desmonte del ESMAD y, peor aún, han actuado como un catalizador para que se multiplique la represión y la persecusión y asesinato de lideres sociales.

Desde donde deben estar aplaudiendo es desde la orilla de Néstor Humberto, de Luis Carlos, de Uribe y de Duque. Han llegado Uds. en el momento justo a rescatarlos, a tirarles un salvavidas, a legitimar las posiciones de extrema derecha. Sería pertinente que nos digan para quien juegan en realidas, a qué intereses sirven, porque lo que si queda en claro es que no es del lado del pueblo. Sus acciones pesan más que sus palabras y retórica. No es más revolucionario el que más desmembra cuerpos y el que más resta y divide sino el que más interpreta y mejor lee al pueblo y a sus circunstancias buscando siempre sumar y multiplicar.

Mientras en Colombia las armaa prevalezcan sobre la política y las demostraciones de fuerza sobre la razón estaremos condenados, para vergüenza, quizás a 50 o 100 años más de guerra y de barbarie

 

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