¡Renuncie Ministro Botero! Usted pretendió encubrir un crimen

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La muerte de Dimar Torres no se produjo en medio de un forcejeo y de un acto de legitima defensa de la tropa como precipitada e irresponsablenente salió a declararlo y a justificarlo el Ministro de Defensa, Guillermo Botero, tras los hechos ocurridos en la región del Catatumbo.

Un video inicial captado por los habitantes de la zona y que muestra a miembros del ejército sudados y nerviosos fue el primer indicio que dio cuenta de que la versión oficial de los hechos no correspondía con lo realmente sucedido.

Posteriormente comenzaron a circular las versiones de que el cuerpo presentaba evidentes señales de tortura que desmentían la versión del cabo involucrado, recogida con tintes de encubrimiento por el Ministro Botero. Al parecer, y según versiones no confirmadas, antes del asesinato, el excombatiente de las FARC habría sido violado y castrado.

Pero más allá de la denuncia de la comunidad, que trascendió internacionalmente a través de redes sociales, lo que sin duda obligó al Estado a reconocer el crimen perpetrado por miembros del Ejército Nacional fue un segundo vídeo en el que se aprecian imágenes dantescas de cómo.quedo el cadáver tras el supuesto forcejeo y el intento de desaparición del mismo por miembros de la fuerza pública

La confirmación de lo realmente sucedido llegó a través de las palabras que con el valor y el honor que le faltaron al Ministro de Defensa, pronunció frente a la comunidad el Brigadier General, Diego Luis Villegas Muñoz, quien públicamente se lamentó y pidió perdón por el asesinato de Dimar Torres Arevalo a manos de unidades bajo su mando, al tiempo que recalcó que ese tipo de hechos lamentables no podían volver a repetirse.

No obstante, queda la duda sobre en cuántos otros de los asesinatos de ex combatientes de las FARC y de líderes sociales pudieran estar involucrados miembros de la fuerza pública, obligada a proteger a todos los ciudadanos, sin distingo de ninguna naturaleza, en sus vidas, honra y bienes.

Grandes Medios en Colombia: Manipulación, complicidad, hipocresía y doble moral

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La misma prensa que dedicaba un alto porcentaje de sus contenidos diarios a propagandizar sobre la crítica situación del hermano país de Venezuela y que exaltaba y legitimaba la protesta social y a los jóvenes que combatían violentamente contra Maduro rotulándolos como “héroes” y “luchadores por la democracia”, vuelve a sacar a relucir lo peor de su repugnante doble moral y de una hipocresía con tintes de vergonzosa complicidad.

No hay dictadura, tiranía, ni ausencia de libertades ciudadanas cuando es el ejército colombiano el que, como si se tratara de una guerra y no de una protesta, dispara y mueren indígenas que se manifiestan contra el olvido, el robo y el saqueo. Tampoco la hay cuando el ESMAD le cercena un ojo a un estudiante o agrede brutalmente a un fotógrafo de Colprensa solo porque necesitaban satisfacer su deseo reprimido de golpear a alguien y de saciar sus instintos criminales.

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Al unísono los “prepago de la comunicación social” (para no generalizar y diferenciar) editorializan y crean matrices para mostrar cómo criminales a quienes cubren sus rostros, olvidando a conveniencia sus propias imágenes de hace unos meses cuando ponderaban a los encapuchados que tiraban piedras y hasta lanzaban artesanalmente explosivos contra miembros de la GNB. Allá era de aplaudir, aquí de condenar y repudiar.

No justifican los rostros cubiertos de los estudiantes en Colombia pero olvidan que a pesar de no haber tenido una dictadura militar como las del sur del continente, en Colombia les ganamos vergonzosamente a Pinochet y a Videla en las cifras de desaparecidos, torturados y asesinatos políticos, y que es nuestra “democracia perfecta” la que ostenta la deshonra mundial de haber llegado al extremo de disfrazar y asesinar jóvenes en lo que se cubre eufemísticamente bajo el rótulo mediático de “falsos positivos”.

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Más de uno ante las cámaras, desde los micrófonos y desde el papel rasgan sus vestiduras por una pared rayada o por un adoquín o un vidrio destruido o por una piedra lanzada contra un antimotines o un policía, pero ocultan y minimizan cuando la agresión se da en sentido contrario de manera brutal o cuando los patrulleros abusan de todo su poder institucional para someter o para perseguir, sin ningún tipo de conmiseración, al vendedor de tintos, al de empanadas, al de frutas, al mototaxista o a cualquiera de los que de manera informal tienen que salir a ganarse el sustento diario en una “sociedad perfecta” que ni siquiera garantiza el derecho al trabajo a sus habitantes.

Y no es que no sea grave el desbordamiento de la protesta ni que le hagamos apología a ese tipo de comportamientos, pero dentro de la objetividad e imparcialidad que deberían caracterizar a una prensa libre no está bien que la balanza se incline siempre en contra del más débil y favorezca al fuerte presentándolo como víctima, no reconociendo que en la mayoría de las ocasiones es victimario y que las reales víctimas se encuentran en la orilla de los estigmatizados y criminalizados.

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No tiene presentación distinta a la doble moral, a la hipocresía y a la complicidad que se coloque el zoom a lo que hacen los encapuchados y que se cierre el obturador y se silencien los micrófonos y las voces de los “periodistas prepagos” frente a hechos realmente graves como el de alguien que (como en el caso de Dimas Torres) entrega sus armas tras un proceso de desmovilización y es secuestrado, violado, castrado, asesinado y, aún después de muerto, vejado en su integridad al mostrarlo como responsable de su propio asesinato a manos de quienes constitucionalmente tienen el deber de proteger a todos los colombianos en sus vidas, honra y bienes.

Imágenes fuertes que pueden herir la sensibilidad y susceptibilidad (recomendamos discreción al verlas)

Carlos Pizarro: El hombre que ofrendó hasta su vida por abrir el camino de la Paz

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Este 26 de abril se cumplen 29 años del fatídico día de 1990 en que se produjo el magnicidio de Carlos Pizarro Leongómez, de quien probablemente buena parte de nuestra actual juventud sepa muy poco o quizas nada.

Buscando preservar la memoria histórica y su legado, nos proponemos recordar a este personaje, nacido en Cartagena de Indias, en quién coexistían un férreo espíritu guerrero (obligado por las circunstancias de su tiempo) y, a la vez, un ser humano con un altísimo grado de sensibilidad y humanismo, empeñado en trascender en la búsqueda y concreción del difícil camino de la paz.

Y es que Pizarro, al igual que su amigo, el samario Jaime Bateman Cayón, además de compartir el haberse alzado en armas contra el Estado y de ser cofundadores de la desmovilizada guerrilla del M-19, tienen en común la herejía de haberse atrevido a proponer una salida negociada al conflicto armado en Colombia y la búsqueda de la democracia y la paz como objetivos, cuando nadie se atrevía a plantearse tal posibilidad en medio de una cruenta guerra.

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Pero a Bateman y Pizarro los hermanan otras circunstancias adicionales. Para el primero, la paz fue una obsesión y una frustración, pues no alcanzó a verla concretada antes de su muerte en un accidente aéreo ocurrido el 28 de abril de 1983. El segundo, aunque llevó a feliz termino la firma de un acuerdo de paz como máximo dirigente del M-19 tampoco pudo disfrutar su retorno a la civilidad, habida cuenta de que fue asesinado pocos meses después de jugársela toda por una riesgosa opción que significaba abrir el camino para que en el país se le diera el adiós definitivo al uso de las armas como método para resolver diferencias ideológicas y políticas.

Bateman y Pizarro encontraron además la muerte paradójicamente en el mes de abril y mientras volaban. Uno a bordo de una avioneta que se dirigía de Santa Marta a Panamá a explorar posibilidades de diálogos de paz con el gobierno de Belisario Berancourt y el otro a bordo de un vuelo comercial de Avianca entre Bogotá y Barranquilla a donde se dirigía a una manifestación política que presidiría como candidato a la presidencia de la República.

Y es que Pizarro fue la quinta víctima de la violencia desatada en Colombia con inicios a partir de la segunda mitad de la década del 80 del siglo XX, en la época en la que la acción concertada de narcotraficantes, paramilitares y estado materializó atentados contra los candidatos presidenciales Jaime Pardo Leal (Asesinado en octubre 11 de 1987); Ernesto Samper Pizano (Herido en agosto 3 de1989); Luis Carlos Galán Sarmiento (Asesinado en agosto 18 de 1989), Bernardo Jaramillo Ossa (Asesinado en marzo 22 de 1990) y Álvaro Gómez Hurtado (Asesinado el 2 de noviembre de1995).

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Contrario a lo que mentirosamente se ha querido hacer creer a las nuevas generaciones, ni Bateman, ni Pizarro, ni el M-19 respondían a concepciones comunistas y ateas. De hecho, la Constitución de 1991 y logros en ella contenidos como la acción de tutela y la libertad de cultos, son resultado de la acción de la constituyente de 1991 en la que desmovilizados de esta guerrilla de clase media y de orientación socialdemócrata, nacionalista y bolivariana fueron una de las fuerzas con mayor número de constituyentes.

Es desde la apuesta por la paz que le costó la vida a Pizarro que en el país se abrió la posibilidad de desmovilización de otras estructuras guerrilleras como el Movimiento Armado Quintín Lame (1991), el Ejército de Popular de Liberación EPL (1991), la Corriente de Renovación Socialista CRS (1994) y más recientemente las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC (2016).

Razones más que suficientes hay entonces para valorar la decisión que antes de su muerte asumió con gran valor Carlos Pizarro en búsqueda de una paz definitiva que se materializará cuando la opción armada pase definitivamente a la historia y en el país exista una democracia auténtica y justicia social tal y como lo soñaron Pizarro y Bateman.

Decisión del Consejo de Estado: Vías de Hecho en un Estado Antisocial de Hecho

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El Consejo de Estado siempre ha sido considerado en Colombia una Corporación conservadora en esencia, cuyos fallos y/o decisiones se orientan o guían en la línea de conservación del derecho, lo cual, desde el plano de lo estrictamente jurídico, es una postura de la que se puede disentir, pero respetable.

Sin embargo lo que ha ocurrido con la decisión adoptada en torno al caso de la curul de la representante a la Cámara, Ángela María Robledo, lleva al ciudadano de a pie a perder la confianza en las instituciones encargadas del servicio público de administración de justicia y a preguntarse ¿a quién le están haciendo favores los magistrados de ese alto tribunal?, ¿Qué motivaciones, distintas al derecho, orientan sus fallos?

Y es que las decisiones a las que los ciudadanos aspiran de quienes han sido investidos dentro del Estado para administrar justicia, se confía que estén revestidas de legalidad y no de ilegalidad. Que se ajusten al marco jurídico y no lo trasgredan arbitraria y groseramente. Cuando ello ocurre, se está ante una situación de vía de hecho, que aunque pueda adoptar la característica formal de sentencia judicial no alcanza a serlo, dado su carácter manifiestamente arbitrario y aún y pese el ropaje de decisión judicial no le permite convertirse en una auténtica vía de derecho.

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Romper el marco de interpretación para la adopción de una decisión y crear uno propio de conveniencia y para el momento, encaja y comporta una vía de hecho. Hubo un rasero para Martha Lucía Ramírez y otro para Ángela María Robledo. Se sindica a la segunda de doble militancia, cuando el segundo partido al que se dice que perteneció no ha existido ni ha sido reconocido jurídicamente, es decir, no existe y con ello el supuesto fáctico o la razón para la adopción de la decisión (ratio decidendi)

Para mayor aberración, de tajo, el Consejo de Estado ha dejado sin efectos jurídicos la ley 1909 de julio 9 de 2018 en su artículo 24, que es la norma que garantiza la curul a la fórmula vicepresidencial de quien no ganó la elección, lo que implica una intromisión en las decisiones del resorte exclusivo de la Corte Constitucional, en lo que respecta a la declaratoria de inexequibilidad de leyes o apartes específicos de la ley, lo que adicionalmente configura una suerte de “golpe de estado” al imperio de la Constitución y de la ley.

Con la decisión adoptada, Colombia se acerca peligrosamente a una dictadura velada en la que cada vez adquiere más sentido la definición que Álvaro Gómez Hurtado acuñó al llamar y calificar a nuestro sistema político como un “Régimen” coptado por la arbitrariedad y por la corrupción, afirmación y denuncia que a la postre le costó la vida.

Y es que el Estado Social de Derecho cada vez se desdibuja más, para que en su reemplazo emerja un vergonzoso Estado Antisocial de Hecho, donde no hay lugar a la oposición, ni garantías para su ejercicio y, mucho menos, derechos y justicia imparcial. Un régimen donde, abrazando las tesis de Maquiavelo, el fin justifica los medios; y quienes secuestraron el poder del Estado hacen con este lo que se les viene en gana sin ningún tipo de control y contrapeso.

No obstante, Ángela María Robledo debería intentar una acción de tutela, a ver si los magistrados de la actual Corte Constitucional, en sede de revisión y actuando como guardianes de la integridad y supremacía de la Constitución y del Estado Social de Derecho, colocan orden, declaran la vía de hecho y le restituyen sus derechos políticos. La esperanza es lo último que se pierde en la Colombia de la desesperanza.

Petroleaks: Las mentiras completas que se esconden detrás de las verdades a medias de Coronell

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Los nazis, siguiendo las instrucciones de Goebbels, emplearon conscientemente en su propaganda tanto la mentira directa (1) como la media verdad (2) y la verdad fuera de contexto (3). Lo hacían a sabiendas de que la repetición de lo no verdadero puede llevar a asumir como cierto lo que en realidad resulta ser absolutamente falso.

Daniel Coronell, quién acostumbra en sus escritos de la revista SEMANA no solo a citar sino a relacionar y a permitir a través de enlaces (links) la consulta de sus fuentes, esta vez no lo hizo en su escrito titulado Petroleaks. Omitió su práctica habitual de manera consciente y deliberada para evitar precisamente el escrutinio público y que la opinión pudiera cotejar la veracidad o falsedad de sus sindicaciones.

En su afán de defensa de Sergio Fajardo pretendió vender la idea de un Gustavo Petro sin escrúpulos ni ética, capaz de delatar o señalar ante el embajador de Estados Unidos en Colombia a miembros de su entonces Partido Político (Polo Democrático) por vínculos con las FARC (1) y que, además, conociendo tal situación y disponiendo de pruebas habría podido incurrir en el delito de omisión de denuncia ante las autoridades nacionales (2). En otras palabras, quiso presentar a Petro como un traidor sin escrúpulos, para resquebrajar la confianza que a pulso se ha ganado el líder progresista entre los más diversos sectores de la política, incluida la izquierda.

Lo verdaderamente cierto, es que el Wikileaks con el que Coronell pretendió satanizar a Petro contiene más información relevante de la que el columnista de SEMANA publicó, sacando absolutamente de contexto e intencionadamente las afirmaciones de Petro.

Y es que en el Wikileaks del 27 de mayo de 2008 (https://bit.ly/2IvXaSf) al que Coronell hace alusión y en el que soporta su columna, se puede apreciar que no es Petro quién acusa, señala u origina la investigación en contra de las personas señaladas, sino que esta ya estaba abierta por el Fiscal General de la Nación, Mario Iguarán, como puede colegirse del documento desclasificado en el que previamente a lo dicho por Petro se expone:

“…El Fiscal General Mario Iguaran anunció el 22 de mayo el lanzamiento de… Investigaciones contra doce personas presuntamente vinculadas con las FARC. La evidencia… proviene de la correspondencia de los archivos informáticos… de… Raul Reyes, asesinado por las fuerzas militares colombianas el 1 de marzo. En lo que los medios locales denominan el primer capítulo de la “Farcpolitica”… 3. (U) Entre los funcionarios prominentes bajo investigación se encuentran la senadora del Partido Liberal Piedad Córdoba, los legisladores Wilson Borja y Gloria Inés Ramírez, el ex candidato presidencial Álvaro Leyva y el editor del periódico comunista (y miembro del Polo) Carlos Lozano…. En un comunicado oficial, el… Polo reiteró su apoyo a la búsqueda adecuada de la justicia y expresó confianza en la inocencia de sus tres miembros… Córdoba y Borja calificaron la investigación de “cortina de humo”, mientras que Ramírez acusó al gobierno colombiano de intentar poner en peligro los esfuerzos de intercambio humanitario…”.

La acusación que Coronell pretende colocar sobre los hombros de Petro no deja de ser entonces infundada y malintencionada desde el ocultamiento del contexto en que se produce. De hecho, la frase por la que se inculpa a Petro no aparece originalmente entre comillas, lo que implica que no corresponde a una declaración literal atribuible al político (por tanto una transcripción que no recoge exactamente lo declarado por este) por lo que cabe la gran posibilidad de que lo recogido en el documento corresponda más a lo que el interlocutor entendió que a lo que Petro dijo o quiso decir.

Pero aún en gracia de discusión y aceptando que Petro hubiese manifestado textualmente lo que se le atribuye, hay que decir que la no descartación, a priori, por parte del hoy líder progresista de la posibilidad de que miembros de su partido (de entonces) pudieran mantener vínculos con las FARC, más que un acto de irresponsabilidad constituye uno de objetividad y responsabilidad. Cambiando la perspectiva, ¿Que podría estarse hoy diciendo (diferente a acusarlo de encubrimiento) si en su momento Petro hubiese afirmado de manera rotunda la inocencia de los inculpados y estos hubiesen resultado posteriormente vencidos en juicio y declarados culpables?

Pero yendo aún mucho más allá, si se detalla el cable en su totalidad y no en partes sacadas de contexto y por tanto inconexas, emerge que los implicados desarrollaban labores de acercamiento con la guerrilla en pro de un acuerdo humanitario que posibilitara la liberación de militares retenidos por la guerrilla de las FARC, lo que le otorga pleno significado e inteligibilidad al término “inapropiados”, esto es, como algo que probablemente traspasó el delgado limite de lo que se ajustaba o conformaba a las condiciones o a las necesidades de la negociación. En otras palabras, lo que Petro dejó abierta como posibilidad es la probable existencia de lo que en el argot popular se denomina pecado por exceso (por hacer de más), para distinguirlo del pecado por defecto (por dejar de hacer). A ello se refiere el:

“… no descarta la posibilidad de que algunos miembros del Polo mantengan vínculos inapropiados con las FARC…”, guerrilla frente a la cual (contrario a lo que expresa el uribismo) Petro tiene enormes distancias ideológicas.

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Objetivo logrado: el centro de la discusión pública se había fijado, por cuenta de Wikileaks, en el Uribismo soterrado de Sergio Fajardo. Inmediatamente este salió a los medios a tratar de salvaguardarse como posibilidad electoral “independiente” para 2022, pero sus explicaciones absurdas y torpes de poco sirvieron.

Era necesario entonces un mejor comunicador que cumpliera lo que Fajardo no había podido cumplir: Defender lo indefendible echándole toda el agua sucia a otro, en este caso a Petro. Se necesitaba redireccionar los reflectores para volver a dejar en la sombra a Fajardo y apuntarlos acusatoriamente hacia Petro, con el objetivo de revertir en el reparto su papel de víctima al de victimario. Debía para ello evitar hacerse alusión alguna a Fajardo y justo apareció Daniel Coronell a pontificar sobre la inconveniencia de Petro como presidenciable y de su “mal gobierno” en Bogotá.

Detrás de la audaz y calculada maniobra del comunicador y quienes se mueven tras bambalinas sobrevinieron las respuestas, los dimes y diretes y el aprovechamiento político de la situación para la victimización del periodista y para mostrar a los partidarios de Petro como personas intolerantes, sectarias, insultantes y violentas. Si ello no se desataba espontáneamente, era menester propiciarlo artificialmente, cómo se hizo, a partir de burlas y provocaciones a quienes respondían buscando que la emotividad escalara más que los argumentos.

Dentro del libreto la idea era que se posibilitara equiparar Uribismo y Petrismo e inocular mayores dosis de miedo de las que ya han prescrito (desde los laboratorios comunicacionales del establecimiento) los expertos en crear falsas matrices de opinión y en aplicar a la perfección aquel efectivo principio de la propaganda nazi que señala que una mentira repetida muchas veces termina convirtiéndose (en el inconsciente colectivo) en una verdad, aunque esté bastante distante de serlo.

El plan funcionó mejor de lo esperado: se le tiró el salvavidas del olvido a Fajardo, en una sociedad con memoria de corto plazo bastante frágil (y casi que rayando en lo amnésico) y, por otra parte, se contribuyó a desprestigiar a los partidarios del progresismo y de un cambio real y no cosmético de la forma de hacer política y de administrar lo público en Colombia.

Cómo en las carreras de galgos, se utilizó un perfecto distractor (una liebre mecánica) detrás del cual corrieran (incluido el líder) todos en procura de alcanzar lo inalcanzable, en este caso, que Coronell renunciara a apelar a la mentira y a la imprecisión de sus datos y estadísticas y reconociera que Petro había sido buen alcalde y que se había equivocado al juzgarlo como lo contrario.

¿Quién es culpable de la situación? ¿El incitador, o quién cae en la trampa y se deja incitar? Desde nuestra perspectiva el segundo y en dos niveles de responsabilidad diferenciados:

El primero el de los líderes de opinión de la izquierda y los sectores democráticos, que en lugar de fortalecer la alternatividad en la comunicación y la información, cliquean y le dan importancia, tráfico y visitas a los comunicadores del establecimiento.

En segundo lugar, el colombiano común y corriente y/u opinión pública que sigue los mismos comportamientos equívocos de los líderes en su relación con los grandes miedos (no medios) de comunicación, cuando lo que tendrían y deberían hacer es invisibilizar el periodismo sesgado (no siguiendóles su juego calculado) y respaldar mucho más a quienes (en la mayoría de los casos precariamente) intentan romper los cercos y matrices mediáticas que se trazan desde el poder económico y político en el país.

Sin embargo, Petro y sus 8 millones de votantes preferirán seguir empoderando a los mismos de siempre dándoles entrevistas, clics y retuiteando y comentando sus artículos y columnas en SEMANA, EL TIEMPO, EL ESPECTADOR, RCN, W Radio y la FM, entre otros, en lugar de hacer lo propio con los de la modesta OPINIÓN Y NOTICIAS, para solo citar un ejemplo. Ni Coronell, ni los Samper, ni los Abad, ni los Viaddo, ni las Davila y Gurisatti tendrían impacto alguno sino la gente no los leyera y siguiera.

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El Daniel Coronell subjetivo

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Más que un columnista de opinión, Daniel Coronell se ha ganado una merecida reputación como un periodista minucioso, informado y que sustenta de manera objetiva, esto es con pruebas sólidas e incontrovertibles, aquello que comunica al público a través de sus columnas. Ello no implica que todo cuanto piense y exprese, adquiera necesariamente la condición de verdad inobjetable.

En el caso de las denuncias que valerosamente le ha hecho al uribismo, y que le han valido el respeto de los colombianos, ha existido un acervo probatorio tan fuerte y respaldado en fuentes creíbles, que no ha habido forma, a pesar de los intentos (jurídicamente hablando) de silenciarlo o hacerlo retractar. Ahí se expresa el periodista serio, objetivo y responsable que la sociedad valora y pondera.

Cosa contraria ha ocurrido siempre que emite opiniones sobre Gustavo Petro. El periodista juicioso se desvanece y aparece el ser humano de carne y hueso que ha carecido del suficiente valor civil para explicar a la opinión pública las razones de su animadversión hacia el político progresista con quién tiene en común el valor y la capacidad para develar, más allá de lo que la publicidad pretende mostrar, lo que en realidad son Uribe y el Uribismo.

Coronell tiene todo el derecho del mundo para sentir y expresar que Petro es un excelente congresista pero un pésimo administrador público y a disentir de lo que, en contrario, piensen quienes se identifican ideológica, política y hasta afectivamente con Petro. El problema radica, en que al ser el periodista una figura pública, lo mínimo que la opinión espera es que respalde y/o soporte -cómo los tiene acostumbrasos- cada una de sus afirmaciones.

Por lo anterior resulta lastimoso que Daniel Coronell dilapide su capital más valioso, entiéndase su credibilidad, en una serie de trinos contra Petro, que al adolecer de sustento y expresar más posiciones con una alta carga de subjetividad y emocionalidad ya han sido en buena medida desvirtuados uno a uno por el propio Petro, situación que deja muy mal posicionado ante sus lectores (muchísimos de ellos ‘petristas’) al periodista que no ha sabido (en redes sociales) deslindar sus opiniones profesionales de las personales. La gente espera siempre de columnistas como el de SEMANA razones más que emociones y percepciones.

Mucho peor de todo este penoso episodio de ‘dimes y diretes’ es que deja la sensación de que la reacción de Coronell contra Petro responde u obedece a una especie de coletazo frente a las revelaciones de Wikileaks sobre Sergio Fajardo que desnudan al político paisa como un incondicional de ese mismo Uribe que Coronell permanentemente, y con razones, cuestiona y fustiga. ¿Cuál es pues la lógica de Coronell? se pregunta con razón mucha gente.

Cuando el periodista expresa opiniones desde la reputación y la autoridad que se ha forjado está obligado en mayor grado a ser objetivo y no subjetivo. Esa es parte de su responsabilidad social para no propagar falacias del tipo
argumentum ad verecundiam o magister dixit (argumento desde la autoridad). Desde la perspectiva kantiana del imperativo categórico y ético Coronel debería entenderlo

El Fajardo de Wikileaks

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Una vez capturado Assange en Inglaterra, con la complicidad servil a los intereses estadounidenses del presidente de Ecuador, Lenin Moreno, Wikileaks ‘liberó’ nuevos archivos y, ¡Oh sorpresa!, entre los mismos aparece información que no deja para nada ‘bien parado’ a Sergio Fajardo.

“… Nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz” expresa la biblia en Lucas 8:17 y un Wiki así se ha encargado de corroborarlo.

En un archivo clasificado, fechado en junio de 2009, y al parecer redactado por el embajador norteamericano en Colombia, William Brownfield, se deja en claro que Fajardo brinda información sobre asuntos de la política interna de Colombia a agencias norteamericanas. Así por ejemplo puede leerse:

“El candidato presidencial Sergio Fajardo nos dijo el 6 de junio que se muestra escéptico de que las reuniones recientes entre los cinco candidatos independientes (Fajardo, la senadora Marta Lucía Ramírez, Lucho Garzón, Antanas Mockus y Enrique Penalosa) se traducirán en una política unificada…”

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Sobre el ya fallecido político y exmagistrado de la Corte Constitucional, Carlos Gaviria Díaz, Fajardo expresa que ha movido el Polo “desastrosamente hacia la izquierda dura, pero no vivirá para siempre”, dejando entrever, que lejos de ser un demócrata, sus posiciones son de derecha extrema y que al parecer disponía de información privilegiada sobre lo que acontecería con el político seis años después.

Corroborando lo anterior, en el cable de Wikileaks se lee que  “… Fajardo dijo que no se unirá a ningún frente anti-Uribe (posición que conservó 9 años después y aún sostiene), y agregó que mantiene buenas relaciones con el asesor de Uribe, José Obdulio Gaviria…”, lo que permite inferir que cualquier información que con él manejen los sectores críticos de Uribe Vélez no se mantendrá por mucho tiempo bajo confidencialidad y/o reserva.

El uribismo soterrado de Fajardo queda aún más en evidencia cuando señala que  “… continuará con su candidatura, independientemente de lo que decida Uribe…” (Uribe como quien toma decisiones y Fajardo como quién se le ofrece como una opción B), acotando además que apoya su mal llamada política de seguridad democrática al afirmar “… que… apoya el aumento del gasto policial y militar de Uribe…”.

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En el pasado reciente ya Fajardo Valderrama había demostrado su enorme admiración y simpatía hacia Uribe y su causa en dos notas de prensa tituladas “Uribe el hombre” y “El gobernador Uribe” que no dejan dudas sobre las afinidades ideológicas entre ambos políticos

 

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Así las cosas, quedan muchas dudas sobre la cacareada independencia e imparcialidad de Fajardo respecto a Uribe y aflora más bien la percepción de que “el profe” es una carta oculta que le es funcional a la extrema derecha en la medida en que actúa como factor de división de la votación entre los sufragantes alternativos, lo que posibilita y facilita al uribismo en gran medida que la competencia electoral no le resulte tan reñida.

En otras palabras, Fajardo jamás va a mover un dedo en función de procesos de unidad que permitan derrotar a Uribe, porque como peón del ajedrez del uribismo ese no es el papel que le corresponde desempeñar, sino el de distractor y divisor de la votación con la que puede darse un adiós definitivo a la perversa incidencia del uribismo en la vida pública nacional. Posa como independiente y como alternativo, pero ni el ni los que lo acompañan y respaldan en realidad lo son.

Puede leer el Wiki en el siguiente enlace https://bit.ly/2kBKrzj

Si el enemigo no existe hay que crearlo (la estretagía del Uribismo)

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El uribismo está desesperado. Nada le viene saliendo bien. Las encuestas no.muestran mejoría; Maduro no cae y se fortalece tras el “cerco” (o cerdo) diplomático de Duque; el inconformismo y la protesta social interna escalan frente a la inoperancia del “presidente” que colocó el ventrílocuo; las objeciones a la JEP (Hacer trizas la paz) no cuentan con el necesario consenso parlamentario; Trump de manera pública descalifica a Ivancito y, para colmos, el parlamento ruso les hace una seria advertencia de no intervenir en los asuntos internos de Venezuela ni agredirla (principio de no injerencia).

Para agravar la situación Richard Maok Riaño, el ex miembro del CTI exiliado en Canadá y más conocido como Hacker Fiscalía (@hackerfiscalia en twitter) aprovecha la marcha de colombianos hacia la Corte Penal Internacional (CPI) y presenta personalmente ante la misma un cúmulo de pruebas científicas que muestran los nexos entre el ex fiscal Luis Camilo Osorio y Álvaro Uribe Vélez con el paramilitarismo.

Inmediatamente y como reacción “surge” un nuevo grupo paramilitar autodenominado MEP (Muerte a Enemigos de la Patria); surgen amenazan a toda la familia de Gustavo Petro Urrego y, militares activos y en retiro, desde sus redes sociales, empiezan a difundir supuestas amenazas de la Columna Móvil Jaime Martínez de las FARC EP (Frente Primero) donde se declara objetivo militar a todos los miembros de la fuerza pública y de la policía.

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La idea pareciera ser clara: Generar caos y zozobra para ocultar o minimizar el mal momento del patrón, a partir de exacerbar el odio y la polarización y, además, crear (artificialmente) la sensación de existencia de una amenaza “real” proveniente de un “enemigo interno” (guerrilla) financiado por un “enemigo externo” (Maduro) que busca desestabilizar al gobierno y al país utilizando, entre otros muchos medios, a civiles aliados (indígenas, campesinos, trabajadores, estudiantes, oposición política) que deben ser enfrentados sin contemplaciones y recurriendo a la razón de la fuerza, es decir, a las balas.

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En todo este maquiavélico contexto, no es de extrañar que, al mejor estilo de las épocas de Pablo Escobar, empiecen a estallar carros bomba que afecten tanto a civiles como a militares y que se arranque un “plan pistola”, como en las épocas del capo,
en el que se asesine a “piezas sacrificables” por su bajo rango para que más de un incauto vuelva a creer en que lo que necesita el país es una mano firme y un corazón sanguinario que a punta de balas, exterminio y muerte se reinventa como nuestro “salvador”.

La lógica demencial del uribismo, cuando pierde el oxígeno de la guerra, aunque mezquina y perversa es simple:

Si no hay enemigos, “peligro” inminente o miedos y se pierde respaldo, hay la necesidad de crearlos recurriendo a los medios que sean necesarios para hacerlo (el fin justifica los medios). Divide y reinarás. Auto conviértete en víctima (aunque seas victimario) y lograrás movilizar ejércitos de ignorantes e incautos fanatizados, que son el insumo fundamental para reiniciar nuevos fuegos y nuevas guerras