Solo $1.656 pesos por día: Un mínimo miserable como el gobierno

IMG_20191226_130649.jpg

Por Decreto el gobierno Duque decidió fijar en un 6% el incremento del salario mínimo para 2.020 situándolo en $ 877.802°° pesos, es decir, solo $ 49.686°° pesos más que el salario de 2019 que se situó en $ 828.116°°. Lo anterior significa que el incremento por día será de tan solo $1.656 ($ 207 hora) lo que es insuficiente hasta para sufragar un pasaje.

Lo anterior significa un duro golpe para las esperanzas de mejoramiento de calidad de vida de millones de colombianos a los que ya el gobierno había incrementado significativamente impuestos a través de la impopular reforma tributaria recientemente aprobada en el congreso y pendiente solo de la sanción presidencial.

¿”Qué supone uno”? ¿Si Uribe habló de “asesinatos aplazados” y hoy callan a los que no hacen silencio?

ZomboMeme 26122019121809Ocurrió poco después de la definición de la contienda presidencial y menos de un mes antes de la posesión de Iván Duque para ejercer formalmente como presidente. Álvaro Uribe Vélez a través de un trino en tuiter de julio 17 de 2018 “responsabilizó” a Santos de aplazar (como si fuera una tarea que no se puede dejar de cumplir por el estado) “la tragedia del asesinato”, recriminándolo, a renglón seguido, con un “nos deja el asesinato aplazado…” (tarea pendiente)

Si lo dijo con anticipación y están materializandose toda una serie de asesinatos en el país, parodiando al propio expresidente el país perfectamente podría preguntarse: “¿Qué supone uno”? ¿Tiene acaso Uribe Vélez dones proféticos? o ¿simplemente sus palabras alientan a auténticos psicópatas a retornar a la barbarie del periodo 2002 – 2010 que los colombianos consideraban como un
triste episodio de la vida nacional ya cerrado?

Lo cierto es que los “asesinatos aplazados” de Uribe no paran y escalan cada vez más en atrocidad dejando un patrón en la comisión de los mismos que no da lugar a dudas o equívocos sobre los autores materiales de los mismos. Siguen el modus operandi del genocidio de la Unión Patriótica sumando ahora elementos de la sevicia y el sadismo paramilitar. Volvieron las bestias sedientas de sangre.

Curiosamente, mientras todo ello ocurre, desde el partido de gobierno, el de Uribe, jamás ha existido una condena pública a tal tipo de asesinatos con una clara motivación ideológica y política. La hipócrita religiosidad que predican ellos y sus aliados del MIRA y otros partidos “cristianos” no les da o alcanza para condenar que haya quienes con gozo morboso incumplan el quinto de los mandamientos: No matarás. Muy por el contrario en septiembre de 2019 Uribe clarificó su mensaje al expresar en plena plaza pública “¿hacen silencio, o los callamos?’

Colombia pareciera moverse hoy en la lógica enferma del otro profeta de nombre desconocido que en enero de este año anunciaba sin sonrojarse: “plomo es lo que hay, plomo es lo que viene”. De ahí quizás que el presidente Duque en noviembre de 2019 y más que en un lapsus, en un mensaje cifrado, afirmara que Colombia se escribe con P mayúscula. Con P de plomo.

Los asesinos evidentemente no son cristianos. No respetan ni la navidad. En plena celebración y mientras el país aún no se reponía del asesinato de los esposos Nathalia Jiménez y Rodrigo Monsalve sobrevino la muerte de Lucy Villareal en Tumaco y de Reinaldo Carrillo Vera en Pitalito (Huila) y Gustavo Adolfo Cárdenas Rojas en Tuluá (Valle)

Adicional se conocieron las imágenes dantescas del asesinato por degollamiento de la indígena Carmen Nene en Silvia (Cauca) y la de un hombre decapitado a la orilla del río Nechí, cuya cabeza fue dejada por los”caparracos’ en una estaca en la vereda Río Viejo del municipio del Bagre (Antioquía). Reina de nuevo la muerte donde son reyes los asesinos más despiadados que se pueda llegar a pensar que existen.