Vicky Dávila: La nueva ‘todo en uno’ de la “comunicación social” y de Alex Char

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Vicky Dávila puede dar tumbos laborales pero no ideológicos. Puede cambiar de cabinas y de medios, pero sin duda sigue siendo la escudera fiel de la derecha extrema del país que hasta hoy encarna el expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez.

Sin embargo la grave afectación en términos de desfavorabilidad de la imagen de este último personaje y de su abyecto presidente ha empujado desesperadamente a esa extrema derecha a buscar de manera urgente fórmulas y figuras jóvenes para el recambio generacional de cara a las presidenciales del 2022 y/o para intentar imponerlas desde la repetición con propósitos de fijación de nombres como se estila con las marcas.

En ese contexto se explica esa extraña mezcolanza de roles de Dávila a través de la red social Twitter. Y es que en su afán por promover a Alejandro Char como presidenciable y de buscarle una fórmula para perpetuar el mismo estado de cosas bajo nuevas formas estéticas que apuntan más a la apariencia que a la esencia, la Dávila se ha terminado de desperfilar como comunicadora desde un poco más del mediodía de este 29 de diciembre.

Para los internautas está por estos días resultando bastante difícil descifrar si Dávila tuitea desde lo personal; desde lo profesional; como promotora de ventas; como relacionista pública; como comunity manager; como una nueva firma encuestadora y de medición de preferencias; como mandadera; desde lo afectivo pasional o como una especie de peligrosa e inédita mezcla de todas las anteriores opciones.

Esta nueva fijación o comportamiento obsesivo no debe ser gratis y lo único que demuestra es que al clan Char le tocará inyectar un mayor flujo de recursos para alcanzar en el país las cifras de popularidad sin precedentes que solo registra el alcalde en Barranquilla. El 36% del tuiter de Vicky está muy distantes de los 90 y más puntos porcentuales de Barranquilla con las que soñaban en la medición de la comunicadora.

No es comprando jugadores costosos a uno de los equipos del fútbol profesional colombiano, que despierta grandes rivalidades en el país, rompiendo formalidades con jeans, camisetas y gorras de béisbol, demostrando una gran capacidad de ingesta de licor o de propensión al bullicio y la rumba como alcanzará el favor político de los colombianos. Menos cuando su partido, Cambio Radical, y dentro de él su hermano Arturo, asumen medidas como las de respaldar a un gobierno impopular y votar una perjudicial reforma tributaria. Duro trabajo, sin dudas, el que se consiguió Vicky.

Reclutamientos de menores: ¿Algunos si son bendecidos?

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El uribismo, sus partidos aliados, instituciones del Estado como Procuraduría e ICBF y los medios de comunicación al servicio de los poderosos siempre rasgaron sus vestiduras y fueron enérgicos en su condena al tema de reclutamiento de menores de edad por parte de la guerrilla e incluso este proceso reprobable continuó siendo uno de sus caballitos de batalla con posterioridad a la desmovilización de las FARC.

Hoy el fenómeno persiste y existen ya denuncias concretas como el caso de Tarazá (Antioquía) y la Caucana, pero a diferencia de épocas pasadas los mismos protagonistas ya mencionados antes, esta vez guardan sepulcral y cómplice silencio. La razón: quienes ahora reclutan a niños y niñas son paramilitares y al parecer desde su lógica de la hipocresía hay reclutamientos malos e inconcebibles y reclutamientos buenos y justificables. El plazo para “incorporación” de estos niños es el 6 de enero de 2020. Los padres que no los entreguen serán declarados objetivo militar. No pueden huir. Nadie puede abandonar la zona.

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Es la neopramilitarización del territorio que resurge bajo el influjo del uribismo en el poder y que tiene por cometido reactivar la máquina de la guerra y de la muerte del que este sector se lucra económica y electoralmente. Por eso, a pesar de las denuncias, que más que eso son un grito desesperado de padres de familia que bajo amenazas de muerte deben entregar a sus niños y niñas, nadie desde el poder hace o dice nada.

Los niños de los privilegiados, a diferencia de los de Tarazá, ya recibieron sus regalos, muchos están en el exterior disfrutando de vacaciones y nunca serán amenazados y obligados a empuñar un fusil, para en lugar de estudiar y jugar acostumbrarse a asesinar sin remordimientos.

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Pero no es sólo en Colombia donde se guarda sepulcral silencio. A la Comunidad Internacional de Derechos Humanos tampoco pareciera interesarle el tema. Igual ocurre en Colombia y no en Venezuela, donde si saldrían prestos a denunciar semejante crimen que le roba la inocencia y el futuro a niños pobres.