¿Y si el congreso y Duque insisten en aprobar leyes contra el pueblo?

IMG_20191209_132720La movilización del pasado domingo 8 de diciembre fue contundente y envió un mensaje claro a la minoría exclusiva y excluyente que hoy gobierna de espaldas a los intereses populares. Este país despertó y no está dispuesto a que lo sigan retando y a las burlas. Hasta ahora se ha expresado pacífica y civilizadamente. Pero si la protesta social escala o no dependerá de la movida en el tablero que ahora hagan los poderosos (banqueros, industriales, comerciantes) y quienes legislan para sus intereses.

Si son responsables e inteligentes les convendría no jugar al todo o nada. Les convendría dejar por un momento a un lado su voracidad de ganancias y no menospreciar a las grandes mayorías nacionales hastiadas de su indolencia y falta de empatía y quitarle presión a lo que amenaza con estallarles en la cara por física miopía. Esta no es una crisis más superable. Es la eclosión de un nuevo país que reprueba al presidente y a quienes lo respalden a cambio de contraprestaciones.

No tienten más a su azarosa suerte. No persistan en el abuso que nos ha conducido a ser uno de los países más desiguales del mundo. Si los partidos que pupitrearon los proyectos del gobierno en primer debate y tienen en gaveta otros igual de lesivos a la espera de que todo se enfríe y la gente se adormezca creen que impunemente aprobarán en plenaria, y con base en mayorías construidas desde el Palacio de Nariño, leyes contrarias a los intereses populares se equivocan de la A a la Z.

Su osadía tendrá un enorme costo político. Puede perfectamente significarles a través de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, entre otras muchas medidas, la revocatoria de su período, así como la del mandato del presidente y la definitiva muerte política tanto de unos como del otro. Álvaro Gómez acertadamente definió el poder del soberano convocado en una Constituyente como omnímodo (absoluto y total), lo cual no fue suficientemente interpretado por los constituyentes del 91 que dejaron incólumes temas neurálgicos como el del poder económico, la democratización de la tierra y las garantías electorales, entre otros.

Creanlo, el poder de convocatoria, de movilización, de organización y de lucha de los movimientos sociales de ahora y de los estudiantes de fines de la década del 80 y comienzos de la del 90 es minúsculo, proporcionalmente hablando, al de esos mismos actores ad portas del inicio de la tercera década del siglo XXI.

Si en su testarudez el presidente, los congresistas y el poder económico a quienes ellos representan insisten en su desconexión con el país nacional en sus reformas tributaria, laboral y pensional van a tener respuestas en el terreno de lo político y de la confrontación inteligente que les van a hacer tan invivible e inviable este país como ellos durante décadas se lo han vuelto a quienes hoy están en las calles. Cómo en Chile se dijo cuando ya la situación era irreversible: Escuchen lo que la gente les dice antes que la situación se les vuelva irreversible.

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Colombia: una cruenta y cada vez menos disfrazada Dictadura

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Diez (10) millones de colombianos, si es que en realidad existieron, o los que pensaron que daba lo mismo votar por Petro que por Duque o los que decidieron no tomar partido y votar en blanco o irse a ver ballenas mientras el monstruo del autoritarismo regresaba, o quizás la Registraduría y un sistema electoral hecho para convalidar el fraude, son los directos responsables del regreso del uribismo al poder y de la transición de Colombia de una democracia imperfecta a una dictadura o a un régimen absolutista de corte feudal.

En la «democracia más estable de América» no fue necesario el acceso de los militares al poder, a través de un golpe, para que el autoritarismo y la arbitrariedad se instauraran. La Constitución ha sido proscrita de hecho – que no en derecho- y ahora rige en su lugar los apartes de la ley 1801 del 2016 que interpretativa y discrecionalmente los miembros de la policía del gobierno siente que le resultan útiles para imponerse y realizarse haciendo lo que mejor saben y les satisface hacer: golpear.

En esa sustitución, o mejor destitución, de las vías de derecho por las vías de hecho, las detenciones proceden sin delito y sin orden emitida desde el poder judicial. Un nuevo «poder público» ha emergido, el poder policial que sostiene al débil e impopular poder ejecutivo, que a su vez controla al poder legislativo y amedrenta al poder judicial. Los asiste en su perversión el poder mediático que calla, oculta o tergiversa la verdad para beneplácito de sus dueños, que son a su vez quienes tras bambalinas mueven los hilos de todas las restantes marionetas, en el país que insiste en creer ingenuamente que posee un solo títere.

El derecho a la vida es mirado con desprecio, mientras se justifica la muerte de todo lo considerado oposición. La igualdad es subversiva. Desde la posición de los privilegiados discriminadores se mira con desprecio el término fraternidad. La intimidad cede paso a las chuzadas de líneas y a la incautación y revisión de celulares. El libre desarrollo de la personalidad se considera inmoral. La esclavitud y la servidumbre intentan restaurarse a través de «reformas laborales». Se volvió imposible no ser molestado por tener convicciones o creencias diferentes a las del gobierno y la libertad de cultos solo es válida para las sectas afines y defensoras de las hogueras y de lo que Álvaro Gómez llamaba el régimen.

Pero no sólo eso, expresar y difundir el pensamiento y las opiniones e informar y recibir información también son considerados graves crímenes en el uribato. En la Colombia de Uribe y Duque, la libertad puede ser restringida sin orden judicial y circular libremente, reunirse y manifestarse pacíficamente, asociarse y ejercer control del poder político está prohibido y puede castigarse con el uso desmedido y desproporcionado de la fuerza por parte de un grupo como el ESMAD que tiene (al igual que el agente 007 de las películas) derecho para maltratar y matar ciudadanos impunemente.

Los postulados de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa, que son los de la Ilustración, el liberalismo y la burguesía al igual que los derechos consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 han sido llevados a la hoguera como Colombia ha vuelto a ser llevada a una especie de neo medioevo donde el autoritarismo, la fe, el dogma y las ejecuciones están al orden del día como mecanismo de contención frente a la herejía de quienes levantan su voz.

La Constitución de 1991 ha sido derogada y solo estamos a la espera de que se prohíba su porte y se ordene llevarla a las plazas públicas para que la policía vierta sobre ellas gasolina y las incinere con propósitos purificadores y de extinción de todo signo de subversión en el país donde reclamar democracia se volvió subversivo.

Desvirtuámos con vídeos la versión mentirosa del asesino de Dilan Cruz

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Son 4 oficiales de la policía, sin rostro, los responsables inmediatos, pero no únicos, del asesinato del estudiante Dilan Cruz: El comandante del ESMAD, coronel Néstor Raúl Cepeda Cifuentes (1); el subcomandante de la MEBOG, Javier Martín Gámez (2); el comandante de la Regional Móvil Antidisturbio 1 y comandante del dispositivo del ESMAD in situ, mayor Jhon Alexánder Socha Ayala (3) y el capitán (4) cuya identidad (con la complicidad de los grandes medios, de la propia policía, la fiscalía y la procuraduría) hoy se mantiene en secreto con propósitos de encubrimiento e impunidad.

De quien accionó la escopeta calibre 12, contra todo protocolo y a escasos 10 metros del estudiante solo se conoce, hasta hoy, que no es un policía raso y sin formación sino un capitán, que tiene 15 años de servicio y casí dos centenares de procedimientos en el ESMAD y, además, que revictimiza la memoria de Dilan al mentir sin ningún honor ni pudor en las declaraciones que ha dado sobre los motivos de su crimen.

Con material probatorio (videos) desvirtuaremos la temeridad con la que declara incurriendo, para agravar su situación, en el punible de fraude procesal (artículo 453) al pretender inducir a error a un servidor público para obtener sentencia contraria a la ley, en este caso absolutoria.

Frente al evento específico donde resulta herido de muerte Dilan Cruz el oficial a quien llamaremos capitán misterio o capitán impunidad declara lo siguiente:

1. “Al pasar la carrera quinta, se incrementa el lanzamiento de objetos contundentes contra el Esmad. En esos momentos, frente a nosotros se produce una explosión. De inmediato se lanzan gases, ya que los agresores se encuentran a poca distancia…»

ON: Frente a tal declaración hay que precisar lo siguiente: 1. Dilan no cae en la carrera quinta sino en la carrera cuarta, es decir a 180 metros, por lo que de haber existido lanzamiento de objetos contundentes no puede sindicársele.

2. «… Avanzamos unos metros más en medio de las agresiones, somos atacados desde los costados y, al acercarnos a la intersección de la calle 19 con carrera cuarta, observo cómo varias personas que se cubren sus rostros lanzan elementos contundentes…»

ON: En los vídeos no se observa ataque alguno desde los costados. Las personas que se cubren los rostros lo hacen para protegerse de la acción de los gases lacrimógenos que lanza la policía. En ningún momento se observa el lanzamiento de elementos contundentes que puedan representar peligro frente a los elementos de protección corporal que usan los efectivos del ESMAD quienes caminan sin ningún contratiempo u oposición.

3 «… ante el incremento en la agresión y la detección de este nuevo peligro inminente, tomo la decisión de disparar una munición de impacto contra los agresores, al instante se observa que una persona cae al suelo…»

ON: Los videos permiten constatar que no es real el incremento en la agresión y que la aludida «detección de… peligro inminente» no corresponde a una apreciación objetiva sino subjetiva de quién, como bien lo reconoce, decide (estimulado por el «dele papi, dele a quien sea dele» del comandante del dispositivo del ESMAD in situ, mayor Jhon Alexánder Socha Ayala) «disparar una munición de impacto contra los agresores», disparo que efectúa a menos de 10 metros contra Dilan, cuyo único pecado fue tomar en sus manos una cápsula de gas lacrimógeno, arrojarla a un carril diferente al donde marchaba el ESMAD y dar la espalda para correr.

4. «… tratamos de acercarnos para socorrerlo, pero las personas se agrupan rápidamente impidiéndolo. Sin embargo, los primeros auxilios son brindados de forma inmediata por funcionarios de la Alcaldía, Personería Distrital y otros ciudadanos como socorristas de la Defensa Civil. Ante esta situación reporto a la central de radio solicitando la presencia de una ambulancia”.

ON: En ningún momento los vídeos evidencian que los miembros del ESMAD se inmuten ante la persona herida y antes permanecen imposibles. Tampoco se evidencia que se solicite por radio servicio de ambulancia y si se hizo fue tardío por cuánto la asistencia medicalizada tardó más de 25 minutos en llegar al lugar de los acontecimientos.

EL TIEMPO narra además, que el encuentro entre el capitán agresor y la personera Esmeralda Caro Gómez, se dio antes del episodio de Dilan, lo que implicaría un mayor grado de responsabilidad toda vez que entonces estaría advertido que no podía disparar sin la intervención previa del Ministerio Público. No obstante, del vídeo se evidencia que cuando la representante de la Personería dialoga con el agente del ESMAD ya el tráfico está reestablecido lo que también implicaría que al disparar sin seguir protocolos estaría incurso en el publible de prevaricato por omisión.

Pero que sean los vídeos los de la agresión los que desmientan la versión que pretende justificar el asesinato de Dilan Mauricio Cruz Medina.

Video 1
Se observa: «personas que se cubren sus rostros» para evitar la acción de los gases (1), pero NO «lanzan elementos contundentes» (2). NO hay «incremento en la agresión» (3). NO hay «nuevo peligro inminente» (4). El capitán, se infiere que estimulado por el «dele, a quien sea, dele, dele, dele, dele» del comandante de la Regional Movil Antidisturbios 1 y responsable del operativo del ESMAD in situ, Mayor Jhon Alexander Socha Ayala (5) toma la «decisión de disparar una munición de impacto CONTRA los agresores» (6). NO es cierto el «tratamos de acercarnos para socorrerlo, pero las personas se agrupen rápidamente impidiéndolo»(7), ni se evidencia que se «reportó a la central de radio solicitando la presencia de una ambulancia»(8). NO fue un accidente. No hay justificación válida. Hay premeditación e intención de lesionar y no de dispersar. A Dilan lo MATARON

Video 2
Es otro ángulo. Otra toma. Se observa que casi llegando a la 4ta, sin oposición (1) sin ataques desde los costados (2), sin explosiones, a no ser que se confundan como tales el ruido de los cacerolazos (3), sin peligro inminente para los miembros del ESMAD o de los transeúntes que caminan a lado y lado (4) el capitán decide disparar a menos de 10 metros (5) contra agresores que no lo agreden. Dispara de frente sabiendo, como oficial experimentado, la letalidad de su disparo a tan corta distancia (6). No fue un ACCIDENTE (7). Disparó a matar no a dispersar (8). Hizo uso ilegítimo de la fuerza (9). No le importó el herido (10) ni trató de auxiliarlo (11). A Dilan lo asesinaron.

Video 3
Al grupo de Dilan le lanzan una granada de gas (1). La recoge y la lanza al carril contrario a aquel donde se movilizaba el ESMAD (2). Ello prueba que no tenía y/o existía intención en él de lesionar y/o dañar a los miembros de Escuadrón Antidisturbios (3). Su acción fue defensiva y no ofensiva (4). Inocentemente da la espalda y corre (5) y cobardemente es asesinado a mansalva, con premeditación y alevosía

Video 4
Hay personas que caminan por los andenes sin peligro (1). Personas en el separador se identifican como prensa (2). Es mentira que a los miembros del ESMAD les «lanzan elementos contundentes» (3). NO hay agresión y menos «incremento en la agresión» (4). NO existe un «nuevo peligro inminente» (5). El asesino de Dilan dispara de frente y a corta distancia a un joven que da la espalda y corre (6). NO es cierto el «tratamos de acercarnos para socorrerlo, pero las personas se agrupen rápidamente impidiéndolo»(7). El ESMAD asume una posición imposible y negligente frente a su víctima (8). El capitán que asesinó a Dilan miente. No hay justificación válida. Hay premeditación e intención de lesionar y no de dispersar. A Dilan lo MATARON

Video 5
Otro ángulo. Un video tomado desde la carrera cuarta muestra el momento exacto en que Dilan es impactado por la espalda luego de defensivamente devolver una cápsula de gas lacrimógeno al carril opuesto a donde marchaba el ESMAD, lo que prueba inexistencia de intencionalidad de daño hacia los policías

Comisión Interamericana advierte a Colombia sobre represión y uso desmedido de la fuerza en protestas

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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos -CIDH- en un pronunciamiento hecho desde Washington este 2 de diciembre expresó su preocupación «por actos de represión registrados por parte de agentes del Estado colombiano… en el marco del Paro Nacional iniciado el 21 de noviembre». Al mismo tiempo la Comisión urgió al Estado colombiano «a profundizar el diálogo efectivo e inclusivo requerido para abordar las demandas legítimas de la población, y garantizar el derecho a la protesta de acuerdo a los estándares interamericanos.»

De acuerdo con la CIDH mientras las «jornadas se caracterizaron por movilizaciones amplias y pacíficas… ese organismo fue informado «sobre el uso desmedido de la fuerza por parte de agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD), detenciones arbitrarias de manifestantes, y actos de violencia».

De acuerdo con el balance de que dispone la Comisión, «entre los días 21 y 24 de noviembre un aproximado de 25 personas habrían sido heridas y habría 831 casos de retenciones de ciudadanos y ciudadanas…». Además de lo anterior, la represión y el uso desmedido de la fuerza trajo como resultado que el joven Dylan Cruz fuera «impactado en la cabeza» como consecuencia de lo cual «falleció el 25 de noviembre».

En su pronunciamiento la CIDH, adicionalmente, recordó «que la protesta social es legítima en tanto se desarrolla en forma pacífica» y que «los Estados deben actuar sobre la base de la licitud de las protestas o manifestaciones públicas y que el hecho de que algunos grupos o personas ejerzan violencia en una manifestación no vuelve, per se, violenta toda la protesta, ni autoriza a las fuerzas de seguridad a disolver la protesta mediante uso de la fuerza ni a practicar detenciones masivas.»

Como es de dominio público, la
CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que actúa como órgano consultivo de la misma y cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y tiene a la luz de los mismos el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región.

Asociación Americana de Juristas condena muerte y represión oficial en Colombia

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Mientras Iván Duque orondo se pavonea entre miembros del ESMAD de la policía dándoles un espaldarazo a sus acciones desmedidas en el control del orden público y en la represión y criminalización de la protesta social dentro de una lógica que cercena derechos fundamentales y visiona a los ciudadanos como peligrosos enemigos internos, surgen pronunciamientos provenientes de la comunidad internacional.

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En las últimas horas por ejemplo se conoció la declaración de la Asociación Americana de Juristas en la que no solo se repudió el asesinato del joven estudiante Dilan Mauricio Cruz Medina, quién fue impactado por un proyectil no convencional el pasado 19 de diciembre a raíz de la cual se produjo su deceso el 25 del mismo mes, sino que se «condena a la escalada de persecución, violencia y asesinatos de estudiantes y participantes de las marchas en Colombia».

En su evaluación la ONG consultora de la ONU en materia de derechos humanos señaló además que la «respuesta gubernamental a las movilizaciones ha sido una brutal represión, aplicando el terrorismo social y psicológico con acciones desmedidas e ilegitimas a través del ESMAD… conocido como el Escuadrón de la Muerte de la Policía; la militarización de ciudades; los allanamientos ilegales… las detenciones arbitrarias; los toques de queda, generando terror y estigmatizando el derecho a la protesta».

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En un recuento histórico la AAJ hizo en su pronunciamiento un listado de algunos de «los crímenes del ESMAD, desde su creación en el 1999» indicando a renglón seguido que «ascienden a 87, incluidos asesinatos, mutilaciones, lesiones de invalidez, en total impunidad al no responder por ninguno de esos actos».

Para la Asociación el crimen de «Dilan Cruz Medina, engrosa… los asesinatos cometidos por la Fuerza Pública, contra los estudiantes y crímenes de Estado que hasta ahora se mantienen impunes, entre otros: Norma Patricia Galeano, Universidad del Tolima (1994); Carlos Giovanni Blanco, Universidad Nacional (2001); Jaime Acosta, Universidad de Santander (2002); Nicolás Neira (15 años de edad, ocho agentes del ESMAD lo rodearon, lo golpearon y no lo soltaron hasta matarlo (1 de mayo de 2005); Johnny Silva Aranguren, Universidad del Valle, (2005); Oscar Salas, Universidad Distrital Bogotá (2006) y Miguel Ángel Barbosa, Universidad Distrital Bogotá (2016)»

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Aparte de lo anterior los juristas solicitaron «una investigación independiente para traer a la justicia a los autores materiales e intelectuales» de las violaciones a los derechos humanos, aparte de instar al gobierno Duque «a cumplir con el mandato constitucional de proteger la vida de todos los colombianos y colombianas, particularmente los que lideran procesos sociales; así como tomar las medidas necesarias para su protección física y la de sus familias».

La Organización No Gubernamental insistió también en el «cese del hostigamiento y actividades de inteligencia contra las organizaciones no gubernamentales y las participantes en las protestas sociales» y exigió «una
inmediata formulación y aplicación de un Plan Nacional de protección de líderes», además de sumarse a la «solicitud para desmantelar el ESMAD, responsable de asesinatos de manifestantes»

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Curiosamente y en contravía de las voces que se alzan nacional e internacionalmente contra el uso excesivo y desmedido de la fuerza, el estado colombiano ha anunciado la creación de cuerpos antidusturbios similares al ESMAD pero a cargo del ejército de Colombia lo que podría agravar la situación de incremento de crimenes de estado contra actores civiles en abierta violación al DIH.