Covid 19: ¿Ya les quedó algo claro a los anti marchas y paros?

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El coronavirus rompió nuestra distracción. Ha puesto los reflectores sobre los graves y verdaderos problemas del país, que antes no eran tan visibles por el direccionamiento del gobierno y de sus medios hacia las dificultades que hemos ayudado a crearle a Venezuela, siguiendo, hay que decirlo, la teoría de conspiración y bloqueo económico de una potencia como Estados Unidos que solo en películas ayuda al mundo en dificultades.

Hasta ahora, la “dictadura” maneja mejor la crisis que la “democracia robusta y perfecta” que nos han dicho que somos sin serlo. Parte del hasta ahora éxito del vecino, radica en la solidaridad efectiva de países (a quienes nos enseñaron injustamente a ver cómo amenazas) tales como China, Rusia y Cuba que si invierten gran parte de su presupuesto en educación, salud, ciencia y tecnología. Mientras, nuestro gobierno abyecto y obsecuente con Estados Unidos, no cuenta con la ayuda de la “potencia” que se convirtió bien pronto en el primer foco de infección en el mundo. La razón: tener un sistema de seguridad social, similar al nuestro, donde la salud es un negocio y quien no tiene para pagar se muere.

Los del “yo no paro, yo produzco” están entendiendo, a fuerza de golpes, que la economía, entiéndase, el amor por el dinero, por el capital, pasa a un plano secundario cuando lo que está en juego no es el ingreso sino la vida misma. Al tiempo que salían en defensa de los bancos, cuando algún manifestante rayaba sus paredes, repudiaban y condenaban implacablemente las marchas y los paros de los profesores, de los profesionales del sector de la salud, de los estudiantes y de los campesinos. Hoy el tiempo les da la razón a los criticados y no a los críticos.

Los banqueros, con billonarias ganancias anuales desde que el país nacional a finales de la década del 90 y principios del segundo milenio salió solidariamente en su ayuda para evitarles la quiebra, hoy son indiferentes y nada hacen por sus redentores. Sus pérdidas se socializaron y repararon a través de impuestos como el 4 por mil y un acto legislativo (01/01) que le recortó recursos a la salud y a la educación, entre otros, pero hoy cuando el país los necesita les importa solo acrecentar sus ganancias. A Luis Carlos Sarmiento Angulo, uno de los hombres más ricos del mundo y dueño de medio país solo le importan la rentabilidad de sus negocios y absolutamente nada la gente que debe encerrarse sin tener que comer. Su avaricia y su miserableza como humano no tiene límites

Hoy quienes dan la cara ante la amenaza que vive el país son otros. Los campesinos, proveyéndonos de alimento y recordándonos que sin ellos los habitantes de la ciudad, que tanto los menosprecian, morirían de hambre. Los estudiantes de la Universidad Pública, que injustamente satanizados y sin presupuesto, demuestran que la ciencia, la investigación y la creatividad para buscar y dar soluciones ingeniosas frente a por ejemplo la carencia de respiradores para las UCI, es más importante que invertir en balas, bombas, tanquetas y uniformes de super protección para policías que les disparan a matar o a los ojos.

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A propósito de esto último, el coronavirus también devela las prioridades presupuestales del gobierno y ratifican con hechos la justeza de las marchas y protestas de estudiantes, médicos, enfermeras y docentes por presupuesto para universidades, escuelas y hospitales. Mientras el presupuesto del ESMAD es de cerca de 500 mil millones anuales, el del Instituto Nacional de Salud, no supera los 50 mil millones por año (un 10%). Mientras los agentes del ESMAD usan un traje especial de protección de casi 5 millones de pesos, los médicos y enfermeras afrontan una pandemia con una mascarilla para todo un día y, en ausencia de trajes de bioseguridad, cubiertos y “protegidos” con improvisadas bolsas de basura.

Los padres, confinados obligatoriamente en sus casas también evidencian y sufren con impotencia el atraso de un sistema educativo que por falta de presupuesto no tiene como posibilitarle a escuelas, docentes y estudiantes herramientas y conectividad para desarrollar de emergencia una educación de tipo virtual que llegue a todos los hogares.

También, con uno o dos muchachos a cargo, amplían la consideración por maestros y maestras que con las uñas deben atender y enseñar a grupos que multiplican por 20 el número de sus hijos y de sus dificultades.

Definitivamente el país va a tener que sobrevalorar menos a políticos, artistas y deportistas y subestimar menos a nuestros campesinos, estudiantes, médicos, enfermeras y docentes. Las prioridades en materia presupuestal  deben reorientarse más hacia la educación, la investigación y la salud y menos hacia armas y corrupción.

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Locura: Matar o apresar a Maduro

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Quién lo creyera! Estados Unidos acogiendo tesis insurgentes combina todas las formas de lucha contra Maduro. Con la participación de Guaidó y no creemos que sin que lo supiera Iván Duque, estructura un plan de provisión de un arsenal despachado desde Barranquilla para matar a Maduro. Al mismo tiempo, el Fiscal General norteamericano, como en el salvaje viejo oeste, ofrece una millonaria recompensa por la captura del mandatario venezolano. Ambos planes tienen en común algo: el afán de Estados Unidos de salir de Maduro a como de lugar para apoderarse del país suramericano y de sus riquezas. Al mejor estilo de Maquiavelo el fin justifica el uso de todos los medios.

En el segundo de los casos (la recompensa) se demuestra algo más: La mirada de las autoridades norteamericanas es selectiva. Muy de acuerdo a sus interés estrategicos. Se acusa a Maduro de liderar el “Cartel de los Soles”, pero nada se dice de los líderes de otra organización delictiva que conspira para enviar cocaína a los Estados Unidos: El cartel del Dorado; denominado así tras las denuncias de exportación de cocaína desde el principal aeropuerto de Colombia. De acuerdo a datos del propio gobierno norteamericano divulgados por el director de @wola_org, señor Geoff Ramsey (@GRamsey_LatAm) la mayor parte de la cocaína que llega a USA proviene de Colombia

Y es que con la venia de las autoridades norteamericanas, y desde el balance costo-beneficio todo pareciera indicar que los estadounidenses tienen un racero diferente para el tratamiento de los narcotraficantes. Persiguen a los que no son “amigos”, pero permiten que desde su aliado estratégico en la región si se exporte droga, sin tomar cartas en el asunto. De lo anterior han salido ya a la luz pública denuncias muy graves sobre las que ni la embajada ni nadie se pronuncia.

La primera en la que Richard Maok Riaño denunció los supuestos nexos entre Álvaro Uribe y el Chapo Guzmán para exportar cocaina usando como plataforma de exportación el aeropuerto El Dorado, operación que, según se dijo, contó con la colaboración del Director de la Aeronáutica Civil, Fernando Sanclemente. La segunda, sobre el descubrimiento de un laboratorio de cocaína, hallado curiosamente en la finca del propio Sanclemente quién funge como actual embajador de Colombia ante Uruguay. La tercera, el siniestro en centroamérica de una avioneta de matrícula HK 5075 de la empresa Activar Uno que salió del propio Aeropuerto Olaya Herrera de Medellín cargada de cocaína.

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Sobre el intento de Magnicidio y el arsenal decomisado, que vincula a Guaidó y compromete al Mayor General en retiro del ejército venezolano, Cliver Alcalá, emergen muchas dudas, no obstante, el intento del oficial retirado por desvincular de la conspiración criminal de la que se confiesa parte al gobierno colombiano. ¿De donde llegaron las armas a Barranquilla? ¿Por que Barranquilla? ¿Por que las autoridades, no han capturado a Alcalá y que hay de cierto en lo que señaló en entrevista para WRadio, en el sentido de que reside en Barranquilla con conocimiento del presidente Duque y de las autoridades colombianas? ¿Qué tan creíble es que Guaidó conociera del plan criminal y Duque lo desconociera a pesar de su evidente cercanía?

Lo cierto es que para nadie han sido secretos los nexos entre Guaidó y paramilitares colombianos. Tampoco entre estos últimos y el desaparecido Departamento Administrativo de Seguridad DAS durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez y bajo la dirección del oriundo de Santa Marta y hoy condenado, Jorge Noguera Cotes, siendo este quién llevó a la Dirección Nacional de Inteligencia de ese cuestionado organismo, a su amigo personal, el también magdalenense, Giancarlo Auque De Silvestri (condenado y prófugo por tortura psicológica a la periodista Claudia Julieta Duque). Auque De Silvestri, curiosamente figura, en la red social Facebook, como uno de los varios amigos personales del también cienaguero, Jorge Alberto Molinares Duque, persona en cuyo poder cayó el arsenal.

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Sea como sea, en épocas donde el coronavirus amenaza al mundo y dónde Estados Unidos es ya el principal foco de infección, es un acto de irresponsabilidad intentar apresar y mucho más matar a Maduro. Pareciera que los Estados Unidos no aprendieron de la experiencia en Irak y Libia. Mayor sería la irresponsabilidad de Colombia de prestar su territorio para atentar contra Maduro. Bien o mal, con apoyo de China, Rusia y Cuba, Maduro está afrontando hasta ahora bien la amenaza del coronavirus. Su muerte podría significar, como en Líbia, una situación de ingobernabilidad y de expansión sin control del virus cuyas principales víctimas serían los propios colombianos. Colombia insiste en destapar una caja de Pandora. En ese contexto de conspiración se explica quizás cambios como los del expresidente Andrés Pastrana Arango quién en un viraje inusitado de actitud ha solicitado dialogar con Venezuela.

¿Saqueos? No culpemos a los venezolanos

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Lamentablemente las acciones sociales concretas del gobierno que brindarán confianza y tranquilidad a la población más vulnerable del país no existen o llegan tardíamente: ni garantías plenas de no despido y de no interrupción de salarios, ni orden presidencial de cesación de pagos de arriendos, servicios públicos y créditos y, mucho menos, garantía alguna de provisión de alimentos para quienes carecen de empleo formal y deben, si o si, proveerse sus alimentos en la guerra del día a día.

Entre este último grupo hay millones de colombianos pero también un grupo nada despreciable ni menos importante de venezolanos. A estos últimos ligeramente se les sindica de iniciar saqueos y, aunque sin justificar de ninguna manera el delito, hay que hacer el ejercicio de intentar entenderlos en su desespero. No están aquí porque quieran. Lo están por la crisis de su país. Una crisis que en gran parte es expresión de una conspiración internacional en la que el actual gobierno de Colombia se apuntó del lado de los intereses norteamericanos, que no son los nuestros.

El uribismo, concretamente, se colocó del lado del bloqueo, saboteo y destrucción de la economía del vecino país, con propósitos de derrocar su gobierno y, no solo eso, a través de la penetración de sus medios afines, principalmente de televisión, ayudaron a imponer entre los venezolanos la matriz mediática y/o sensación de naufragio de su país, además de promocionarles o venderles la idea que frente a su personal infierno, Colombia era una especie de destino ideal o de tierra prometida donde fluía leche y miel.

Obviamente les mintieron, con la misma habilidad con que le han mentido a los colombianos hasta llevarlos al punto de votar y elegir al menos adecuado y capacitado de los candidatos presidenciales. Colombia no es un paraíso. Es un estado fallido que no ha sido capaz durante décadas de ni siquiera solucionar a sus connacionales temas vitales como empleo formal bien remunerado, vivienda, servicios médicos de calidad, educación y cobertura universal de servicios públicos con gratuidad, como si los tienen los venezolanos en su país. Los sacaron de su tierra bajo la promesa de que no volverían a sufrir carencias de alimentos y no están dispuestos a volver a sufrir y vivir la peor de sus pesadillas. Los instrumentalizaron para infundir miedo antes de las elecciones presidenciales pero luego los echaron al olvido.

El último censo, llevado a cabo recientemente, debería haber servido para proporcionarle al gobierno información y así tomar decisiones en situaciones de crisis. Para saber quiénes son los colombianos que sobreviven en la precariedad y que si no salen a la calle no comen. Hoy esa información sería clave para atender desde el Estado a quienes de verdad lo necesitan, a los desempleados y a los habitantes de calle, por ejemplo o para, en ausencia y/o reconocimiento de los gobernantes de su falta de interés por los más pobres (solo los banqueros y empresarios parecen interesarles), lograr suplir necesidades desde la solidaridad de la gente y desde la participación de la fuerza pública en tareas de distribución de alimentos.

No obstante, salvo para el sector financiero y empresarial, no hay respuestas a tiempo de parte del gobierno. Ni siquiera hoy hay certezas, por la forma irregular y desordenado del proceso de migración, de cuántos extranjeros sobreviven al igual que los colombianos, con ingresos no superiores a 10 mil pesos diarios, con los que deben suplirse techo y comida de manera infrahumana. Fracasó el gobierno. La crisis lo desnudó en su inhumanidad e indiferencia. Los más pobres no son victimarios, son víctimas de años de corrupción que contribuyó a que se robaran todo, hasta los sueños y esperanzas de la gente. Si alguna culpa les cabe, esta se encuentra en la venta de sus conciencias y de sus votos por menos de $34 pesos diarios durante 1460 días (4 años).

Decreto 444: ¿La nueva ley del Embudo? Duque legisla para banqueros

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En la nomenclatura el decreto presidencial de marzo 21 que crea el Fondo de Mitigación de Emergencias  (FOME) no debió llevar el número 444 sino el 666 por lo diabólico de sus intenciones: sustraer recursos de las pensiones y no precisamente para atender necesidades del sector salud o para auxiliar a los sectores más vulnerables y afectados económicamente con la crisis del coronavirus, sino para llenar los bolsillos de los poderosísimos banqueros que financiaron la campaña del hoy presidente.

Con la norma, que también podría perfectamente llamarse la nueva ley del embudo, el gobierno demuestra que su prioridad son los poderosos y su economía y no la salud y la vida en condiciones de dignidad de millones de colombianos pobres, sin empleo formal, sin un salario fijo, sin ahorros, sin vivienda y que no pueden cumplir, por ejemplo, con las medidas de confinamiento obligatorio en razón a que su subsistencia depende del rebusque o día a día.

A pesar de que el pasado 15 de marzo, en una noticia que prácticamente pasó desapercibida para los colombianos, el Banco de la República a través de su gerente, Juan José Echeverría, había anunciado que el emisor pondría a disposición de las entidades financieras recursos en el orden de los 17 billones de pesos para atender situaciones de iliquidez en favor de la banca, la nueva medida presidencial vuelve a centrar su atención en auxiliar al sector cuyas utilidades en los últimos años han sido billonarias, pese a lo cual, en tiempos de crisis, no han adoptado decisiones solidarias que beneficien a sus cuentahabientes y acreedores.

Cómo se recordará, en el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) la banca en el país afrontó una seria crisis que llevó al gobierno a lanzarle un salvavidas e incluso a aprobar una reforma a la Constitución del 91 a través de un acto legislativo que recortó las transferencias a las entidades territoriales para educación, salud y saneamiento básico, con lo que las perdidas del sector financiero fueron socializadas y/o asumidas por todos los colombianos, sin que desde entonces el sector financiero haya tenido un acto de reciprocidad con el país.

La medida de Duque que destina varios billones al FOME, ha sido duramente cuestionada en tanto utiliza, entre otros, recursos del Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE) y del Fondo Nacional de Pensiones de las Entidades Territoriales (FONPET), lo que significaría que los costos derivados de atender la emergencia por la incidencia del coronavirus, se estarían financiando con recursos de los más débiles (pensionados) beneficiando a los más fuertes (banqueros) a quienes se les otorgaría un mayor flujo de recursos y de liquidez en desmedro de los entes territoriales.

Según el artículo 4 del Decreto 444 los recursos del FOME “se podrán usar para conjurar la crisis o impedir la extensión de sus efectos”, entre otras formas mediante “operaciones de apoyo de liquidez transitoria al sector financiero a través de transferencia temporal de valores” (numeral 3) y para “proveer directamente financiamiento a empresas privadas, públicas o mixtas que desarrollen actividades de interés nacional” (numeral 5), aclarando en el artículo 9 que “el apoyo de liquidez… únicamente será destinado a solventar las necesidades sociales y económicas del sector empresarial”

Al corte de la medida salió en redes sociales el economista y líder progresista Gustavo Petro quién entre otras cosas señaló: ¿Por qué le preocupa al presidente la liquidez de los bancos? Porque se sigue priorizando la economía sobre la vida. La economía se paraliza y entrará en recesión en el mundo, pero hoy, eso no es lo más importante. Duque quiere financiar empresas, Estado y personas con crédito”.

Pero Petro Urrego no se quedó solo en la crítica, propositívamente señaló: “¿De donde puede salir el dinero para financiar la emergencia? Por decreto de conmoción se puede poner un tributo con destinación específica al patrimonio por ejemplo (1). Se puede dejar de pagar deuda externa si se hace con otros muchos países (2). Se puede usar reservas internacionales (3)”.

El excandidato presidencial y hoy senador también expresó: “El problema no es solo que se quiera usar dinero que no es de los entes territoriales sino de los pensionados para financiar la emergencia. Se quiere financiar es endeudando más a las personas, a las empresas y al Estado, y ese si es el negocio que quieren hacer los bancos. Endeudar más a la gente, a las empresas y al Estado, a través del confinamiento y el tratamiento de la pandemia solo sería envenenar más la economía. Por eso he propuesto lo contrario, congelar pago de deudas, arriendos y pago estatal de servicios públicos.”

También el senador del partido de la U, Armando Benedetti, fue fuerte y pidió incluso la nacionalización de los bancos a través de su cuenta de twitter

Coronavirus y el club de aduladores de Claudia López

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Las loas para Claudia López no cesan. Está activado y funcionando a su máxima capacidad el club de aduladores y de marketing político de la alcaldesa. Bogotá ha sido de lejos el lugar del país con más casos de coronavirus, no obstante lo cual varios connotados influenciadores aplauden frenéticamente desde sus redes sociales tratando de invisibilizar o tergiversar, mediáticamente, la realidad.

Habría que decir en honor a la verdad y a la justicia, que fue mucho más plausible por pertinente, responsable, acertado y oportuno el alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo, quién desde su Distrito se adelantó al presidente en decretar la suspensión de toda actividad escolar y en la medida de cuarentena, a pesar de los pocos casos de coronavirus presentados en su jurisdicción. No obstante, el alcalde de la cuarta ciudad más importante del país no dispone de la prensa favorable y de las “buenas y generosas relaciones y amistades” que si tiene su similar de Bogotá.

Todo parece corroborar que en Colombia, y dependiendo del personaje, la prensa no sopla, sopla como viento favorable o simplemente actúa como viento en contra cuando se trata de invisibilizar, atacar o defender determinadas gestiones públicas. Por ejemplo, si durante el gobierno progresista de Petro el 41% de los casos de coronavirus se hubiesen presentado en Bogotá, éste estaría siendo objeto del más cruel y despiadado linchamiento público agenciado por grandes medios y “prestigiosos” comunicadores. Si fuese Petro quién en plena crisis sanitaria hablara de demoler, en lugar de dotar, el Hospital San Juan de Dios, no lo bajarían de terco, tóxico e irreflexivo. Sin embargo a Claudia la exaltan y ponderan muy a pesar de sus graves errores.

El primer acto de irresponsabilidad de la primera autoridad del Distrito Capital consistió en minimizar y/o subestimar el riesgo, expresando de manera pública que el coronavirus era solo una especie de gripa. Luego fue tan lenta como Duque para en lugar de adoptar medidas light, emprender acciones drásticas y de fondo como la situación lo ameritaba. No planteó por ejemplo el cierre de la capital o la cuarentena obligatoria sino un simulacro que tuvo consecuencias contrarias a lo que la situación ameritaba.

El mensaje que se envió a la ciudadanía con el referido simulacro, no tuvo efectos prácticos en términos de cambiar estadísticamente la situación de la capital. Ello en tanto no proyectó o transmitió la gravedad real de la situación al punto que muchos ciudadanos vieron en su medida tan solo una oportunidad para salir de la ciudad a vacacionar. Error grave de comunicación entre el gobernante y sus gobernados que Claudia, con la ligereza que la caracteriza, trató de minimizar a través de un mensaje de twitter en el que expresaba como motivo de orgullo que no hubiesen salido de la ciudad “más de un millón de vehículos” sino “solo… cerca de 120.000…”

Tamaña irresponsabilidad admitir que probablemente cerca de medio millón de personas (promediando 4 por carro) habitantes de la ciudad con mayor porcentaje de infectados hubiese salido a otras ciudades y pueblos, a probablemente esparcir aún más el virus, con el agravante de castigar la irresponsabilidad de esos ciudadanos impidiéndoles el reingreso y una libre circulación que su medida laxa no prohibió.

Pero amén de lo expuesto nadie tampoco menciona que la alcaldesa, no queriendo afectar la economía, entiéndase mejor el bolsillo, de las familias dueñas de Transmilenio, no hubiese tampoco adoptado medidas pertinentes y claras para evitar las aglomeraciones y presencia masiva en este medio de transporte de grupos de ciudadanos superiores en número a los que una disposición de presidencia de la República había taxativamente prohibido por razones de seguridad y salubridad publica. Por ejemplo, solo hasta el simulacro se levantó la restricción de pico y placa, lo que en los días previos incentivó y no desestimuló el uso del transporte masivo.

En sus típicas salidas populistas y ‘chimultrufiescas’, López buscando deslucir al presidente desde su puesto unificado de mando anunció el no pago de servicios públicos entre el 20 de marzo y el 20 de abril, anuncio que poco después le tocó reversar al ser advertida de que carecía de la competencia para adoptar tal medida y que estaba incurriendo en una auténtica “alcaldada”.

Lo cierto es que los números no favorecen la gestión ni de la alcaldesa ni del presidente. La capital debió blindarse con medidas oportunas que no se adoptaron y hasta hoy los casos formalmente reconocidos rondan los 88 de 210 lo que significa que Bogotá concentra un nada despreciable 41% de los casos de contagio en el país.

Duque: ¡Irresponsable e inepto!

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No hay aún certeza sobre si los 10 millones de electores existen o si la cifra real de sus votantes fue inflada por el software de la registraduría. Tampoco sobre cuál fue la real incidencia de los turbios dineros del ‘Ñeñe’ Hernández en la elección presidencial.

No obstante, lo cierto es que Colombia requirió de la peor de las circunstancias y crisis para darse cuenta que Iván Duque era la peor de las opciones posibles para presidente. Cada decisión que adopta demuestra su absoluta falta de liderazgo y de experiencia para capitanear a Colombia en las turbulentas aguas del coronavirus. Estamos a punto de un naufragio irremediable y sin precedentes. Quizás peor que el que propició su padre al no adoptar a tiempo las medidas necesarias para evitar la tragedia de Armero.

Ya la televisión alemana hace sorna de la desautorización que hizo de los alcaldes que, ante su falta de iniciativa, adoptaron medidas urgentes para evitar la propagación del virus en sus territorios. Su incapacidad le impide pensar menos en la economía que en la salud de los habitantes del país que a tumbos e improvisaciones intenta dirigir. Su ego, igualmente le imposibilita aceptar que otros piensen y adopten decisiones antes que el.

Sus decisiones tardías, como por ejemplo la de cerrar los aeropuertos a los vuelos internacionales le ha costado bastante al país. Las primeras infecciones provinieron de personas que llegaron del exterior y de personas que estuvieron en contacto con las mismas. Ingresaron por aeropuertos concesionados en los que ni los operadores privados ni las autoridades sanitarias tomaron medidas serías de control en las primeras semanas.

El colmo de sus errores inexcusables fue convocar una reunión presencial de alcaldes y gobernadores de todo el país, en Casa de Nariño, habiéndola podido desarrollar de manera virtual. No le dio su inteligencia para preveer, ni obtuvo información de los organismos del Estado que dirige de que uno de esos alcaldes venía del exterior y había hecho tránsito aeroportuario en España. Hoy el alcalde de Popayán es positivo para coronavirus y no se sabe si el propio presidente y otros alcaldes y gobernadores sean portadores asintomáticos del virus.

Lo que vive Colombia es una amenaza real y las amenazas reales no se afrontan con simulacros como el que se le permitió y autorizó a la alcalde de Bogotá. Con este tipo de medidas solo se envía un mensaje a la ciudadanía que no aporta nada para tomar conciencia de la gravedad real de la situación. De hecho, muchos bogotanos salieron de la ciudad con mayor afectación, quiera Dios que no, a diseminar el virus.

La mayor amenaza para Colombia no es el coronavirus: Es la inexistencia de la autoridad presidencial y la ausencia de medidas de fondo como el confinamiento inmediato de todos los ciudadanos del país para minimizar la propagación del virus y el consecuente colapso de un sistema de salud privatizado que no está preparado tecnológicamente para afrontar la embestida brutal del virus. La impotencia e indignación contra el presidente ya son evidentes en redes sociales

El coronavirus reveló todo lo injusto y perverso del sistema actual

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La pandemia ha desnudado en toda su dimensión las miserias del modo de producción y sistema político que se impuso definitivamente tras la revolución Francesa. Sus valores iniciales de igualdad, fraternidad y libertad han sido sustituidos por prácticas deleznables como el individualismo, el egoísmo y la insolidaridad.

Bajo la atrocidad y voracidad de los postulados del neoliberalismo, intencionadamente, se empequeñeció al estado para evitar que este acuda y actúe en defensa de los más débiles y, por esa vía, garantizar que se impongan exclusivamente la lógica y los intereses de ganancia, a cualquier precio, de los poderosos.

En el lenguaje de estos últimos no existen términos como reciprocidad y empatía. Solo existe el propósito único de acumulación desmedida de ganancias, sin importar los medios de que se valgan para obtenerlas ni a quienes destruyan en su proposito. El cada vez más atrofiado estado solo existe en tanto su aparato represivo es útil para garantizar los privilegios de unos pocos. No existe para auxiliar económicamente al débil o para garantizar, por ejemplo, la salud de las mayorías. Existe para respaldar a los negociantes y a sus negocios rentables.

Los grandes industriales y comerciantes son incapaces de tomar la decisión de, por quince días o un mes, parar la producción, sin cesar pagos de salarios, para facilitar el confinamiento y la provisión de alimentos, con el objetivo de salvar vidas. Salvo los pequeños empresarios (y en su ayuda debería acudir también el estado), los grandes podrían hacerlo. Podrían en razón de la emergencia humanitaria hacerlo como lo hicieron ya una vez en la segunda mitad del siglo XX para derrocar a un gobernante.

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Podrían socializar con el país una parte insignificante de sus jugosas ganancias de décadas, de la misma manera en que el país nacional les ha tendido la mano cuando el gobierno ha decidido socializar sus pérdidas a través de más y mayores impuestos, que se descargan sobre las espaldas de los débiles, o a través de exenciones tributarias que no han tenido otro sentido que disminuir sus costos de producción y/o, como se nos ha vendido, reducir sus egresos para aumentar sus ingresos, sobre el compromiso nunca cumplido de generar más empleo.

Sobresalta e indigna que el estado y el gobierno, que representa a la clase social minoritaria que ostenta el poder, hayan destruido la salud pública para convertírla en otro jugoso negocio que se les sirve a la carta. De ahí la incapacidad de un sistema de salud en manos privadas para asumir la responsabilidad de brindar atención de calidad a los millones de ciudadanos que, paradójicamente y siendo los que más tributan y contribuyen, son también los que más necesitan hoy hospitales dotados con toda la tecnología posible.

Los colombianos no creíamos que fuera a ser tan necesario, como ahora, que la salud fuera un derecho fundamental y no otro perverso negocio que genera ganancias sobre la base de negarles servicios y atención de calidad a la gente.

En todo este panorama desolador y apocalíptico estamos por fin, y a golpes, aprendiendo a entender que en el capitalismo no hay lugar para sentimientos y mucho menos para tener corazón. Al uno y al otro lo sustituyen las carteras y los billetes. Estamos entendiendo, por ejemplo, que
el desabastecimiento de Venezuela (más allá de la explicación del saboteo y el bloqueo económicos) hace parte de la lógica inhumana del mercado en la que incluso la Constitución, contrariando a Kelsen, queda por debajo de sus leyes de oferta y demanda.

Desaparecieron el alcohol, los antibacteriales y 9 millones de tapabocas necesarios para afrontar la crisis sanitaria y humanitaria, sencillamente porque ante la caída del peso frente al dólar (devaluación), quienes los tenían en su poder, decidieron que era más rentable, monetariamente hablando, exportarlos que realizarlos sin acaparamiento y sobrecostos en el mercado interno. Ello, obvio, con la complicidad de funcionarios del Estado a los que debieron “untar” para que miraran hacia otro lado mientras hacían su nauseabunda transacción.

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También aquel discurso de que éramos uno de los países más desiguales del mundo hoy deja de ser retórica y adquiere contenido apreciable en la situación de millones de compatriotas que están en la encrucijada de no poder confinarse porque la pobreza no se los permite. Un millón de personas sin agua potable es una cifra diciente; ancianos mayores de 70 años trabajando en las calles por la incapacidad del gobierno y del sistema de garantizarles una pensión es otra dura y triste realidad. Además, millones deambulan por las calles a la espera de que los empresarios generen empleo formal. Los “nadie” como los llamaba Eduardo Galeano, deben, si o si, arriesgarse a salir a las calles para batirse contra el virus o contra la posibilidad de morirse de hambre por la falta de empleo y la insolidaridad del estado y de los poderosos a los que este les sirve.

Tan es cierto esto último que el gobierno en lugar de legislar en función de favorecer a la población más vulnerable frente a la pandemia, lo hizo primeramente pensando en los poderosos. Las primeras medidas que adoptó el gobierno de Duque no estuvieron encaminadas a proteger y a favorecer a la población sino que fueron en favor de los dueños de las empresas de aviación y de los hoteles.

Hace apenas 4 días, el
Banco de la República puso a disposición de las entidades financieras, entiéndase de los “pobres” banqueros, recursos hasta por 17 billones de pesos, en caso de que estas requieran atender situaciones de iliquidez. ¿Cuantos subsidios de alimentación pueden proveerse a los pobres y cuántos hospitales y camas de UCI podrían construirse con 17 billones? Sin embargo a nadie le importan los desvalidos y débiles del sistema. Ni siquiera visionados como potenciales compradores que no sobrevirán a la ineficiencia e inhumanidad del sistema.

Y el problema no es exclusivo de Colombia. Italia y Serbia han sido abandonadas a su suerte por la Unión Europea y su socio Estados Unidos. Solo China y Cuba aparecen en el escenario mundial dándonos ejemplarizantes lecciones de solidaridad. No puede seguir colocándose la economía y el capital por encima de la vida. Algún día como dice el himno de la alegría “los hombres volverán a ser hermanos”.

Trabajo presencial expone a docentes a contagiarse con coronavirus

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A través de una nueva carta dirigida al Presidente de la República, el Colectivo Magisterial Acción Ética Docente sentó su posición frente a la suspensión de clases decretada por el ejecutivo, advirtiendo que la obligación para los docentes de seguir concurriendo a sus sitios habituales de trabajo es altamente riesgosa e innecesaria.

Frente a la rápida propagación en el país del coronavirus, Acción Ética Docente expresó que esta exposición se da en doble vía. Se presenta para la salud y vida de los docentes, pero también, y desde el punto de vista jurídico, para quienes dan la orden de trabajar presencialmente. Según se desprende del pronunciamiento, mientras los docentes se exponen a enfermarse, sus inmediatos superiores se exponen a ser demandados y a responder disciplinaria, civil y penalmente por las probables afectaciones a la salud y vida del personal a su cargo.

Para los docentes es claro, que desde la expedición de la Ley 1221 de julio 16 de 2008, de la Circular 018 del 10 de marzo de 2020 (expedida por Minsalud) y de la Directiva Presidencial 02 de marzo 12 de 2020  existen mecanismos para el desarrollo del trabajo empleando tecnologías de la información y las comunicaciones que bien pueden autorizarse e implementarse en lugar del trabajo presencial. No obstante, ya frente al caso concreto de desarrollar clases virtuales por parte de los estudiantes el tema se vuelve complejo dado que muchos niños y jóvenes en el país están al margen de herramientas tecnológicas y de conectividad en la actualidad.

Según se desprende del texto del pronunciamiento, los docentes no comparten que se les otorgue un trato diferenciado y que su salud y sus vidas y la de sus núcleos familiares importen menos que la de sus estudiantes. Tampoco comparten que se hable de adelantar vacaciones pues ello podría mandar un mensaje equívoco sobre la necesidad real de que tanto estudiantes como docentes permanezcan en sus casas y adoptando medidas de precaución.

Consultamos con un abogado quién sobre el particular nos dijo que las medidas sanitarias deberían ser de rigurosa observancia para la totalidad de los ciudadanos, salvo para quienes hagan parte de la misión médica, acotando que así lo dispone el artículo 368 del Código Penal colombiano el cual reza:

“Artículo 368. Violacion de medidas sanitarias. El que viole medida sanitaria adoptada por la autoridad competente para impedir la introducción o propagación de una epidemia, incurrirá en prisión de cuatro (4) a ocho (8) años.”

El texto completo del nuevo pronunciamiento de ACCIÓN ÉTICA DOCENTE es el siguiente:

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Doctor
IVÁN DUQUE MÁRQUEZ
Presidente
República de Colombia
E.        S.        D.

Atento saludo.

Referencia: Pronunciamiento frente a decisión de suspensión de clases

El Colectivo Magisterial ACCIÓN ÉTICA DOCENTE saluda y recibe con agrado la medida excepcional y de protección a la salud pública adoptada por su despacho en la tarde de este domingo, en el sentido de suspender clases a partir de este lunes 16 de marzo, respuesta que de una forma u otra atiende a posiciones y solicitudes elevadas a través de las redes sociales por los ciudadanos y a la solicitud formal que en el mismo sentido radicáramos en el día de ayer ante Ud. en nombre de los intereses de los docentes, de nuestros estudiantes, de los padres de familia y de la sociedad en su conjunto.

Advertimos no obstante, que en procura de la salud de los educadores, en conexidad con el derecho fundamental a la vida de los mismos, no debe obligarse al personal docente a correr los  riesgos que significan movilizarse y congregarse en los espacios escolares durante dos semanas (Marzo 16 – Marzo 27)  para la preparación de “planes y metodologías no presenciales de estudio para ser desarrollados por los estudiantes desde sus casas”.

Desde la expedición de la Ley 1221 de julio 16 de 2008 y más aún con la Circular 018 del 10 de marzo de 2020 (expedida por Minsalud) y la Directiva Presidencial 02 de marzo 12 de 2020  existen mecanismos para el desarrollo del trabajo empleando tecnologías de la información y las comunicaciones que bien pueden autorizarse e implementarse en los retos que el presente nos plantea.

Si aún a pesar de lo anterior, se insiste en el trabajo presencial en lugar del virtual, para el caso de los docentes, las autoridades del orden central, departamental y municipal deben dejarlo sentado a través de un acto administrativo, de tal suerte que si se llegare a comprometer la salud y la vida de cualesquiera de los miembros del cuerpo de educadores en el país, como consecuencia de la persistencia en el trabajo presencial de los docentes, se puedan determinar responsabilidades y responsables en el plano disciplinario, penal y civil por parte de quienes sufran afectación siguiendo órdenes de sus superiores.

Diferimos igualmente, y así lo dejamos sentado, que se opte por la fórmula de adelantar vacaciones en los días comprendidos entre el 30 de marzo y el 20 de abril (4 semanas), en el entendido en que a una emergencia nacional no puede otorgársele tal carácter haciendo nugatoria la posibilidad real para el cuerpo docente de disfrutar de este período bajo el espíritu y en los términos en los que fue concebido por el legislador.

Además, consideramos, que es aventurado e irresponsable y crea expectativas irreales el pensar de manera demasiado optimista y apresurada, que el país pueda superar la delicada situación que hoy afronta en tiempos en los que ni siquiera países del primer mundo han podido lograrlo.

Insistimos en nuestra posición y petición para que el Gobierno bajo su dirección avance en el proceso de proveer a las escuelas, y por intermedio de ella a los estudiantes, de herramientas tecnológicas y de conectividad y de plataformas para el desarrollo de la educación virtual que a partir de ahora permitan afrontar la ocurrencia de situaciones similares en el futuro. Además, es importante que se avance en términos de optimización de la infraestructura escolar, posibilitando que cada espacio escolar al que acudan nuestros niños y niñas cuente con la dotación sanitaria adecuada y suficiente y con el presupuesto para la provisión de insumos (como el jabón) fundamentales en la prevención de enfermedades.

Finalmente, advertimos que siempre que las organizaciones sindicales no respondan prevalentemente en la salvaguarda de los intereses y derechos del magisterio, como organización de base y parte del poder constituyente, nos pronunciaremos y orientaremos las acciones de denuncia y jurídicas que sean necesarias y pertinentes para la defensa de nuestros derechos e intereses.

En este caso específico, nos reservamos el derecho, y así lo anunciamos, de accionar en el entendido de que la salud y la vida de los docentes y de sus núcleos familiares son tan valiosas e importantes como la de cualquier ciudadano. No hay vidas de primera y vidas de segunda importancia, hay vidas y la vida es sagrada.

COLECTIVO MAGISTERIAL ACCIÓN ÉTICA DOCENTE

Solicitan al presidente suspender clases por coronavirus

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A través de una bien sustentada carta, radicada electrónicamente ante la presidencia de la República, el Colectivo Magisterial Acción Ética Docente, cuestionó algunas de las medidas adoptadas en el marco de la declaratoria de la emergencia sanitaria nacional, solicitó por responsabilidad suspender clases en colegios y universidades y propuso la adopción de medidas como el incremento del rango mínimo de consumo y/o mínimo vital de agua para facilitar y propiciar medidas como el lavado de manos.

Transcribimos a continuación los apartes de la carta difundida y conocida a través de redes sociales en la tarde de este sábado.

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Doctor
IVÁN DUQUE MÁRQUEZ
Presidente
República de Colombia

Referencia: Solicitudes de integrantes del gremio docente frente al coronavirus y la suspensión de actividades escolares

Reciba Ud. de parte del COLECTIVO MAGISTERIAL ACCIÓN ÉTICA DOCENTE un respetuoso saludo.

Sea lo primero decir, que aplaudimos que el gobierno haya adoptado medidas excepcionales para la contención de la expansión del coronavirus en el país. Entre tales medidas, recordamos, se encuentra la declaratoria de emergencia sanitaria nacional y con fundamento en ella, la prohibición de eventos públicos de más de 500 personas, medida en cuyo cumplimiento las autoridades locales de salud, a partir de los 3:00 PM del jueves 12 de marzo, deben actuar para su estricto cumplimiento.

No obstante, tal medida, aunque necesaria, desde nuestro punto de vista se torna insuficiente y da para formular a Su Excelencia, como educadores y como ciudadanos, por lo menos las siguientes dos preguntas:

1. ¿Hay evidencia científica que respalde su medida y permita hacer diferenciación entre el impacto del virus, en términos de su propagación, en eventos y/o sitios públicos y/o abiertos y eventos y/o sitios cerrados, como por ejemplo los sistemas de transporte masivo o los recintos de una universidad o colegio?

2. ¿Existe soporte investigativo que permita determinar que el virus actúa selectivamente y/o se inhibe de hacerlo y/o se reducen sus posibilidades de propagación o que es menos contagioso frente a núcleos de población de 499 o menos personas?

De ser afirmativa la respuesta frente a los anteriores interrogantes, rogaríamos a Ud. hacer públicos tal tipo de evidencias que, valga decir, serían la única causal de exclusión de responsabilidad frente a un trato diferenciado en las medidas adoptadas, tratamiento diferenciado que desde una perspectiva relacional y comparativa, inherente a todo juicio de igualdad, perdería toda justificación.

Dicho lo anterior, permítanos recordarle, que estadísticamente la población mayor tiene un más alto grado de riesgo de contraer el coronavirus y de experimentar complicaciones serias en su salud. Dentro de esta población se encuentran los docentes del país, quienes a diario y en recintos cerrados están en relación directa con un número plural de potenciales portadores del virus, algunos incluso asintomáticos.

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Por tal circunstancia y actuando preventiva y no reactivamente, deberían adoptarse medidas excepcionales y urgentes como la suspensión inmediata de actividades académicas presenciales en colegios y universidades tal y como por ejemplo lo propuso responsablemente el pasado 13 de marzo a través de su cuenta de twitter el señor presidente del Concejo de Bogotá, Dr. Carlos Fernando Galán, y como ya había sido propuesto también por el senador y líder de la oposición, Gustavo Petro, justo un día antes de la declaratoria de emergencia sanitaria por parte de su despacho.

Consideramos, que más allá de las diferencias políticas, el país entero espera expectante de sus gobernantes la grandeza suficiente para atender a todas las voces que desde distintas orillas proponen medidas sensatas en función de garantizar la vida de los ciudadanos, mandato constitucional prevalente al que Ud. se comprometió al juramentarse como presidente.

Créanos, a quienes a diario estamos en el espacio mismo de la escuela pública y contemplamos y sufrimos sus precariedades, que en muchas de las mismas, no existen condiciones higiénicas suficientes para, bajo condiciones excepcionales y de emergencia, persistir en mantener sus puertas abiertas al público.

Ha sido Su Señoría, quien acertadamente ha dicho que una de las medidas básicas de prevención es el lavado permanente de manos con agua y jabón, propósito este que es inalcanzable en un número bastante importante de instituciones públicas de educación, por el estado y/o inexistencia de baños; por déficit de lavamanos; por inexistencia de jabón y mucho más de antibacteriales y, peor aún, por la carencia de agua potable. Este panorama se ha vuelto crítico por los recortes presupuestales y el atraso de giros hacia las secretarías de educación y, por intermedio de estas, hacia las escuelas y colegios.

Valga además decir, que en el propósito loable de que los colombianos incrementen la frecuencia del hábito de lavarse las manos, el gobierno nacional debería además contemplar la posibilidad, de incrementar el rango mínimo de consumo y/o mínimo vital de este elemental líquido, como una medida de responsabilidad social, que favorezca a los colombianos más pobres y no se inhiban de seguir sus recomendaciones pensando en los incrementos de las tarifas y en que los pagos del servicio de acueducto, a la postre, deterioren aún más sus exiguos sueldos y sus condiciones materiales de vida.

Acertadamente en otro trino Carlos Fernando Galán señaló: “Los países que tomaron medidas drásticas cuando parecía exagerado han sido los que han logrado un mejor manejo del coronavirus, los que esperaron, han fallado. Llegó la hora de tomar medidas más contundentes. Será doloroso en el corto plazo pero mejor en el mediano y largo.”

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No nos asiste en la petición que le formulamos interés diferente al del bienestar de todos los colombianos. Tenga la certeza de que lo que menos deseamos es que sobre sus hombros recaigan responsabilidades por omisiones en el cumplimiento de sus deberes constitucionales de salvaguardar la vida de todos los habitantes de la nación sin hacer diferenciaciones ni distinciones de ninguna índole entre los mismos.

No queremos que nuestra petición se preste, además, y así lo advertimos desde ya, para equívocos. Que nadie piense que no queremos trabajar. Nos anima el interés superior de salvaguardar nuestra salud y vida y la de nuestros estudiantes y padres. Si el gobierno provee a los estudiantes, que no dispongan de ellas, de las herramientas tecnológicas y de conectividad requeridas y a su vez dota a cada institución de plataformas digitales como Moodle, estamos en la mejor disposición de seguir adelantando nuestros procesos de manera virtual y sin interrupciones.

Finalmente le expresamos, frente a esta emergencia global, que nuestro deseo es que la historia lo recuerde a Ud. y a los señores alcaldes y gobernadores positivamente, para que sea el veredicto de la patria entera la que los premie y no los demande por ser inferiores al compromiso que le correspondió afrontar.

Atentamente,

COLECTIVO MAGISTERIAL ACCIÓN ÉTICA DOCENTE

ALBERTO ORTIZ SALDARRIAGA

FERNANDO ORTÍZ PALLARES

ALBERTO BALLESTAS ROCHA

HENRY GÓMEZ ZÁRATE

EDUARDO LÉMUS ARIZA

EMELID MORALES VELÁSQUEZ

VICTOR SIERRA GUTIÉRREZ

ARLYS GUTIÉRREZ SOLANO

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El peligro del coronavirus en el país del presidente más incapaz

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Formalmente declarado como pandemia, el coronavirus llegó a Colombia días después de que la alcaldesa de la capital se refiriera a el como “una gripa más” y que el responsable de la salud en el país declarara que no debíamos entrar en pánico y seguir nuestra vida normal: tamaña irresponsabilidad propia de un país sin gobierno y/o con un gobierno indiferente a los intereses, derechos y expectativas de las mayorías de sus ciudadanos.

Tuvo que ocurrir que en solo 3 días los casos reportados se multiplicarán por 3 para que se entendiera que las medidas a adoptar iban más allá de lavarse las manos y buscar nuevas formas de saludo como lo concibió no un estudiante de preescolar sino quien funge, o quizás finge, ser presidente de los colombianos. Construir hospitales de última tecnología en cuestión de días, como lo hicieron los chinos, no era parte de un espectáculo para aparece en el libro Guiness, como lo pudo haber interpretado desde su sapiencia Duque. Fue una demostración de cómo se afronta seriamente un problema de salubridad pública.

En Colombia era de público conocimiento. Los pasajeros ingresaban en vuelos internacionales por los aeropuertos y salvo una que otra pregunta sin sentido, formulada aleatoriamente y más si había alguna cámara de un noticiero cerca, no se adoptaban medidas de verdad. Medidas de prevención y contención. En idéntico sentido nunca se adoptaron determinaciones frente al desembarque de turistas cuyos barcos encontraron en Cartagena, el único puerto de la región en donde se les permitía atracar sin restricciones.

Increíblemente desde el país con el sistema de salud donde todo se pretende solucionar con acetaminofén; donde los triages actúan como un retén para lentificar la atención y garantizar mayores ganancias a los mercaderes de la salud, sin importar que en la larga espera se produzcan contagios, se declaró que “estábamos preparados para afrontar el coronavirus”, aseveración esta que ni siquiera una potencia como China se atrevió a proferir. ¿Preparados en qué y para qué? ¿Preparados sin hospitales? ¿Preparados sin el número suficiente de camas de UCI aún en épocas de “normalidad”?

Las medidas, en los países verdaderamente serios y gobernados por estadistas y no por bufones con pretensiones infundadas de artistas multifacéticos se adoptan con antelación y no cuando los acontecimientos se adelantan a la ineficiencia y a la imprevisión. A estas alturas, las fronteras no se han cerrado y no es de extrañar que en cualquier momento Duque nos sorprenda declarando en uno de sus pronunciamientos con connotaciones de mal chiste, que ya inició conversaciones con el presidente Guaidó para enfrentar bilateralmente la emergencia.

Sin que existan medidas de control, la vitamina C y los antibacteriales escasean y los tapabocas cuatriplican sus precios, sin mencionar que el presidente no ha sido capaz de adoptar otras decisiones de fondo como por ejemplo las que privilegien la atención rápida y bajo condiciones de bioseguridad de los pacientes sospechosos.

Y no sería solo cuestión de impedir la especulación económica. Ya debieron haberse adoptado medidas excepcionales como por ejemplo el incremento del rango mínimo de consumo de agua de tal forma que en el lavado permanente de manos no se le vaya la totalidad del exiguo salario mínimo a los colombianos más vulnerables, económicamente hablando.

Con un gobierno cada vez más débil e ilegítimo y una ciudadanía poco educada y disciplinada, pero además permisiva y conforme, el panorama no es para nada alentador. En el peor momento de los colombianos eligieron, o les eligieron, al peor y más incapaz presidente de su historia.Si sobrevivimos tocará tomar mejores decisiones políticas.