Uribe renueve su discurso, no sea anacrónico

Falsos

Quizás sea una manifestación temprana de demencia senil o simplemente se quedó rezagado en el tiempo. Lo cierto es que la última declaración de Uribe, pretendiendo asustar de nuevo a los colombianos con el tema del “castrochavismo” o de “agitación prechavista” es sencilla y lamentablemente vetusta y anacrónica.

El término castrochavismo tiene características de mito. Un mito urbano, solo posible como acto creativo en una mente enferma,  desquiciada y con rasgos sociopáticos como la de Uribe. Una expresión de manipulación de conciencias típico del mejor de los paisas culebreros, esos mismos que mantienen expectantes a sus espectadores infundiéndoles un miedo paralizante ante la posibilidad de que una especie de serpiente inexistente escape de su control.

A nivel de teoría política nadie realmente aceptaría que existe una sistematización de las doctrinas de Fidel Castro y Hugo Chávez que permitan hablar de un cuerpo ideológico común y estructurado denominado castrochavismo. El reconocimiento del mismo en Colombia se sustenta exclusivamente en los bajos índices de lectura, cultura y preparación de quienes siguen a Uribe, pero ningún politólogo serio se atrevería a aceptar una invitación a un espacio académico para referirse a semejante exabrupto.

Alguien debería recomendarle a Uribe que renueve su discurso y cambie sus desvaríos; que baje los niveles de irracionalidad y engaño que ya lo hacen percibir ridículo y digno de reclusión psiquiátrica. Su mente sin duda no anda ya nada bien. Lo reflejan todos los desatinos y/o desaciertos de su tercer y actual mandato.

Alguien debe decirle que sus distractoras cortinas de humo ya no funcionan como antes y que la vejez le robó sus habilidades como prestidigitador. Su audiencia, con un fuerte componente entre la población mayor, le ha disminuido y, además, no existe por su dogmatismo y autoritarismo exacerbado, conexión con una población mayoritariamente joven que no se conecta con sus trinos redactados al mejor estilo de los desaparecidos telegramas.

Esa población joven ya no se desinforma, como en sus años de esplendor político, a través de unos miedos (no medios) de comunicación cada vez más expuestos y desprestigiados por su evidente parcialidad. Ellos son como Uribe, especies en vías de extinción acelerada.

Hugo Chávez murió hace más de 7 años (5 de marzo de 2013), Fidel Castro dejó de gobernar la isla desde 2008 y falleció en 2016 y su hermano Raúl ya no es presidente de Cuba desde el 19 de abril de 2018 cuando ese cargo lo asumió Miguel Díaz-Canel.

Doctor Uribe, no insulte más la inteligencia de los colombianos jóvenes. Invéntese algo nuevo como el “diazmadurismo” o sencillamente reclúyase ya en una clínica de reposo o en un ancianato ya que la “justicia” cooptada y temerosa de este país es incapaz de colocarlo donde verdaderamente merecería pasar sus últimos, solitarios y tristes años de vida.

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