ADEA: ¿sindicato de educadores de CHAR?

Las instituciones, y mucho más las sindicales, nos merecen un altísimo grado de respeto. No obstante, la corrupción en el país ha hecho metástasis y muchos sindicatos han sido captados e instrumentalizados en favor, quién lo creyera, de sectores que desde el poder han hecho un enorme daño a los trabajadores del país.

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Los Char: nuevas y sorprendentes revelaciones sobre su entramado electoral

María Jimena Duzán y Alfredo Molano Jimeno a través de recientes columnas en SEMANA y EL ESPECTADOR han dado unos primeros pasos muy importantes en el propósito de desentramar cómo opera la maquinaria politiquera y electorera del clan Char en Barranquilla.

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El uribismo verde o el “uribismo sin Uribe” de los sapos del pantano

El premio nobel de la paz (1984), el arzobispo sudafricano Desmond Tutu, sabiamente dijo en alguna ocasión que “si eres neutral en situaciones de injusticia es que has elegido el lado opresor”. Con ello quizás sintetizó una frase bíblica atribuida a Dios y contenida en el capítulo 3, versículo 16 del libro de Apocalipsis que en una clara alusión a quienes no se comprometen y evaden su compromiso con la verdad y la vida señala: “Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.”

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Universidad del atlántico: aportes para el análisis de coyuntura (ii)

Universidad del Atlántico: aportes para el análisis de coyuntura (2da parte)

Será esta la oportunidad para decidir por fin el rumbo de los esfuerzos hacia la construcción de verdadera democracia universitaria más allá de los espacios constituidos para la representación. Los consejos estudiantiles deben activarse, y para ello es menester que desde las facultades podamos agitar las banderas y consignas por medio del debate. Es seguro que los nuevos representantes, posesionados fraudulentamente y con serios visos de ilegitimidad, se decantarán por la salida más fácil. Aquella consiste en tomar como suyas banderas históricas y recientes del movimiento estudiantil que no conocen y que, por tanto, nunca han defendido. No obstante, en el debate al interior del CSU escogerán el silencio como arma, porque lo de ellos no son palabras sino acciones.

Los 2 próximos años estarán caracterizados por una grosera acriticidad; por una absurda actitud de condescendencia. No esperemos mucho de los nuevos representantes, que nadie en la universidad conoce y reconoce; con excepción de pocos estudiantes de diminuta convicción y exagerada hambre. Por esto es fundamental que desde la oposición crítica, seria y argumentada se lidere la deliberación permanente que cruce todos los estamentos universitarios, para concretar la máxima independencia de los órganos que han sido secuestrados por el vandalismo «no censurable», el de los que no usan molotov pero si se roban y malgastan los recursos de la universidad con ayuda de la lograda unanimidad que no permite la necesaria contradicción, y por lo tanto, el control que como herramienta de contrapeso tiene toda democracia, por más precaria que ésta sea.

La gratuidad en la matrícula es lo urgente. Y no únicamente porque la pandemia del Covid-19 haya lesionado aún más los bolsillos de las gentes más vulnerables, sino porque la concepción de la educación como mercancía (como un servicio en la Carta Política) debe superarse. Sí es posible, el esfuerzo presupuestal es mínimo; no tanto así la voluntad política que se necesita. Las reformas estatutarias pendientes deben continuarse, no porque un representante lo diga, esto es porque se hacen menester para que las máximas autoridades de la universidad no sean escogidas por las mayorías que secuestraron nuestra alma mater y que responden a los vándalos que se han tomado la ciudad de Barranquilla y el departamento. Y por supuesto, para devolverle a la institución su razón de ser: la investigación y proyección social.

La dignidad de las compañeras y compañeros de Bellas Artes debe seguir siendo una bandera del movimiento estudiantil que no puede negociarse en ningún sentido distinto al de garantizar por fin la satisfacción de sus necesidades.

Cabe mencionar que toda discusión debe ser abordada desde su verdadera dimensión. Quiere decir esto, que el movimiento estudiantil de la Universidad del Atlántico debe proyectarse hacia los debates nacionales, en favor de la reforma de la Ley 30 de 1992 y todo el cuerpo normativo que le rodea, en oposición a las políticas privatizadoras del nivel central y las mayorías del legislativo.

El Coliseo de nuestra alma mater será testigo el día martes de una avanzada del movimiento estudiantil que está llamada a superar las fricciones y las aplazables diferencias, en miras al rescate de la universidad pública más importante de la región.

El debate está abierto.

Universidad Del Atlántico: aportes para el análisis de coyuntura (i)

Universidad del Atlántico: aportes para el análisis de coyuntura (I)

Lo de hoy no me sorprende. Desde que el Consejo Superior reformó su reglamento para diseñarse un quórum a la medida de sus deseos, era evidente ese afán antidemocrático de querer adelantar unas elecciones que no demostraban ofrecer las garantías que debe tener un ejercicio democrático de ese tipo. Todo lo quieren imponer so pretexto de la gobernabilidad, y escudándose en motivos de falsa democracia.

Esa primera reforma que conduciría a la introducción del voto electrónico en el estatuto electoral, entonces sorprendía. Pero tiempo después, desde que se contrató la realización de los comicios virtuales con una empresa que no tenía la experiencia que certificó para ese tipo de servicios, ya el torcido estaba fraguado. Luego el comité electoral, en cabeza de Danilo Hernández, propuso un cronograma electoral exprés, para que los candidatos se tomaran su mejor foto y se inscribieran. Esas jornadas de debates se convirtieron en un circo. La tradición democrática de las elecciones estudiantiles ya había sido contenida con la virtualidad.  Cabe decir que esa estudiante que posa de representante de los estudiantes ante dicho comité también es responsable de lo que pasó, de la entrega total, de la unanimidad de un clan político en la universidad, pues su firma reposó en todas las actuaciones, y nunca expresó descontento alguno ni invitó a sus representados a conocer de su gestión.

Hasta ahí llegó mi capacidad de asombro; por vía judicial suspendieron el proceso, a pocos días de la votación, y sólo se resolvió la contienda días después, cuando el semestre académico había finalizado. No obstante, el comité electoral decidió desde hace varios días, a través de una resolución, reanudar el proceso electoral desde la fase en la que se encontraba en el momento de la suspensión: las votaciones. Y colocó como fecha de celebración de la democracia el día 7 de octubre. A la fecha son muy pocos los estudiantes activos, según la definición estatutaria del término: los estudiantes debidamente matriculados, financiera y académicamente en un programa universitario.

Hoy llegó el día, y nos encontramos en la mañana con la noticia de que una jueza había otorgado medida cautelar en el auto admisorio de una tutela, que ordenaba a la Udela suspender el proceso electoral, con el fin de que no ocurriese un perjuicio irremediable a partir de la posible vulneración de los derechos incoados por el accionante. A pesar de la orden judicial clara, ni el comité electoral ni ninguna otra autoridad de la Universidad del Atlántico se manifestó en razón de acatar la orden judicial, ni en el sentido de expresar a la comunidad estudiantil explicación alguna de lo acaecido.

Quienes sí estuvieron muy activos fueron los candidatos (y sus borregos) afines a la actual administración (cabe decir; cualquiera que sea, todas tienen que responderle a los Char), asegurando a sus votantes que debían ejercer su derecho al voto, que esa orden era falsa, que nunca existió, y que hasta que el comité electoral no se pronunciara, las elecciones continuaban.

Mientras tanto, los sectores que desde hace años vienen oponiéndose al secuestro con fines politiqueros de nuestra alma mater, llamaban al movimiento estudiantil a cerrar filas ante el inminente atropello y el desacato judicial.

Ninguno sabía que la misma jefe de despacho que horas antes había ordenado suspender el proceso, transcurrida la tarde iba a aceptar la acumulación de tutelas por medio de un auto en el que aprovechó para dejar sin efectos la medida comentada. ¿Qué cambió desde el momento en qué ordenó suspender las elecciones y cuando decidió dejar sin efectos su propia decisión? ¿Qué va a estudiar en la resolución de fondo de la tutela, si ya el daño está consumado?

La administración de la Universidad no se atemorizó en ningún momento con las consecuencias de su desacato; de antemano sabía que podía revertir la orden. Y así lo hizo saber a sus candidatos, que nunca dejaron de hacer campaña exhortando a los estudiantes a votar por ellos. ¿Qué candidato sensato al enterarse de una orden judicial de ese tipo iba a decirle a los electores que el proceso seguía? El cambio de criterio tan repentino y sospechoso de la juez provocó un enorme daño al proceso, en el sentido de inducir al error a quienes se habrían abstenido de ejercer el derecho al voto.

No me sorprende. Sí me indigna.

La discusión tendiente a recuperar nuestra alma mater del secuestro politiquero y mafioso está abierta.