Universidad del atlántico: aportes para el análisis de coyuntura (ii)

Universidad del Atlántico: aportes para el análisis de coyuntura (2da parte)

Será esta la oportunidad para decidir por fin el rumbo de los esfuerzos hacia la construcción de verdadera democracia universitaria más allá de los espacios constituidos para la representación. Los consejos estudiantiles deben activarse, y para ello es menester que desde las facultades podamos agitar las banderas y consignas por medio del debate. Es seguro que los nuevos representantes, posesionados fraudulentamente y con serios visos de ilegitimidad, se decantarán por la salida más fácil. Aquella consiste en tomar como suyas banderas históricas y recientes del movimiento estudiantil que no conocen y que, por tanto, nunca han defendido. No obstante, en el debate al interior del CSU escogerán el silencio como arma, porque lo de ellos no son palabras sino acciones.

Los 2 próximos años estarán caracterizados por una grosera acriticidad; por una absurda actitud de condescendencia. No esperemos mucho de los nuevos representantes, que nadie en la universidad conoce y reconoce; con excepción de pocos estudiantes de diminuta convicción y exagerada hambre. Por esto es fundamental que desde la oposición crítica, seria y argumentada se lidere la deliberación permanente que cruce todos los estamentos universitarios, para concretar la máxima independencia de los órganos que han sido secuestrados por el vandalismo «no censurable», el de los que no usan molotov pero si se roban y malgastan los recursos de la universidad con ayuda de la lograda unanimidad que no permite la necesaria contradicción, y por lo tanto, el control que como herramienta de contrapeso tiene toda democracia, por más precaria que ésta sea.

La gratuidad en la matrícula es lo urgente. Y no únicamente porque la pandemia del Covid-19 haya lesionado aún más los bolsillos de las gentes más vulnerables, sino porque la concepción de la educación como mercancía (como un servicio en la Carta Política) debe superarse. Sí es posible, el esfuerzo presupuestal es mínimo; no tanto así la voluntad política que se necesita. Las reformas estatutarias pendientes deben continuarse, no porque un representante lo diga, esto es porque se hacen menester para que las máximas autoridades de la universidad no sean escogidas por las mayorías que secuestraron nuestra alma mater y que responden a los vándalos que se han tomado la ciudad de Barranquilla y el departamento. Y por supuesto, para devolverle a la institución su razón de ser: la investigación y proyección social.

La dignidad de las compañeras y compañeros de Bellas Artes debe seguir siendo una bandera del movimiento estudiantil que no puede negociarse en ningún sentido distinto al de garantizar por fin la satisfacción de sus necesidades.

Cabe mencionar que toda discusión debe ser abordada desde su verdadera dimensión. Quiere decir esto, que el movimiento estudiantil de la Universidad del Atlántico debe proyectarse hacia los debates nacionales, en favor de la reforma de la Ley 30 de 1992 y todo el cuerpo normativo que le rodea, en oposición a las políticas privatizadoras del nivel central y las mayorías del legislativo.

El Coliseo de nuestra alma mater será testigo el día martes de una avanzada del movimiento estudiantil que está llamada a superar las fricciones y las aplazables diferencias, en miras al rescate de la universidad pública más importante de la región.

El debate está abierto.