Pastor: Uribe en nada se parece a Jesús, es su antítesis. (Parte 1)

En junio de 2018, antes de la segunda vuelta presidencial, entrevistamos a un pastor cristiano apartado, quién bajo solicitud de reserva de su identidad, evaluó en su momento, a la luz del texto bíblico, los cuestionamientos que pastores de iglesias cristianas, afines al uribismo, hacían a Gustavo Petro para deslegitimarlo ante su feligresía, estigmatizándolo como ateo y personaje contrario a Dios.

En las entrevistas, que publicamos el 7 y 8 de junio el hombre de fe también efectuó una serie de cuestionamientos bíblicos a los “líderes” espirituales que han colocado a sus iglesias al servicio de causas políticas partidistas contrarias al evangelio. Dos años y cinco meses después decidimos volver a buscarlo a raíz de las declaraciones en las que la vicepresidente Marta Lucía Ramírez se atrevió a comparar a Álvaro Uribe Vélez con Jesús y amablemente accedió a atendernos.

¿Cuál es su opinión frente a la comparación que hace la vicepresidente de Colombia de Uribe con Jesús?

Grave la afirmación, pero mucho más grave que las iglesias cristianas con su silencio, no rechacen y antes consientan y avalen semejante blasfemia. Uribe en nada se parece a Jesús, es su antítesis. Está teniendo pleno cumplimiento lo que la biblia anuncia en Isaías 5:20; 2da de Tesalonicenses 2:11-12; Filipenses 3:18-19; 1era de Timoteo 4:1 y 2da de Timoteo 3:13.

El centro democrático es una secta de características satánicas, con gran poder de influencia sobre millones de personas y que se complace y reivindica la muerte. Ellos y su líder no pregonan el “amaos los unos a los otros” sino el ‘mataos los unos a los otros’.

¿Nos explica un poco más lo de “secta de características satánicas”?

Si. El uribismo es una secta y no una secta cualquiera, sino una de ribetes peligrosos. Es, nada más y nada menos, una secta que retoma elementos y símbolos de la tradición cristiana, lo que ha posibilitado, por cuestiones de identidad subconsciente, que penetre, que tenga arraigo y que se diseminen casi que de manera subliminal sus postulados de odio, venganza, y muerte, en abierta oposición a los verdaderos principios cristianos de amor, reconciliación, perdón y paz.

Es notorio, por tanto, que en ellos opera o a ellos los administra un espíritu contrario a Dios, concretamente el de aquel de quien las escrituras dicen que solo vino a hurtar, matar y destruir (Juan 10:10) y a quien se caracteriza en el texto sagrado como homicida y padre de mentira (Juan 8:44).

¿Podría ahondarnos un poco más en el tema y esclarecernos algunas de las características de lo que Ud. denomina secta satánica?

Claro. Analice los elementos. Esta secta en su propósito contrario a Dios, persigue que se siga incondicionalmente no a Jesús (líder espiritual perfecto) sino a un líder humano imperfecto y en sus acciones opuesto a Jesús. En esta secta lo que piensa y dice el líder son verdades absolutas e irrefutables que no admiten discusión (dogma). Eso lleva a que se perciba a todo aquel que no acepte,  haga oposición o no esté de acuerdo con lo que Uribe pregona como un auténtico hereje digno de ser apartado, estigmatizado y condenado (lapidado) por la “congregación”.

¿Hay veneración?

Claro, el líder del uribismo es considerado y venerado como padre de la secta por parte de sus seguidores, una especie de siervos a quienes él “generosamente” llama “hijitos”. A Uribe los uribistas lo consideran sin ningún pudor un salvador o mesías terrenal capaz de dar su vida por ellos (sacrificarse). Él para ellos es su único camino y su única verdad para tener ‘vida material en abundancia’.

Pero en esta secta no solo hay un mesías o salvador. Hay también un grupo reducido de personas de su confianza que hacen las veces de apóstoles o difusores de su doctrina. Igual a como hacen los cristianos con Jesús, Uribe es considerado por sus discípulos el más grande personaje de la historia; el que parte y marca un nuevo hito con un “antes de” y un “después de”.

¿Es realmente Uribe bueno y víctima de odios infundados e injustos, al igual que Jesús, como sostiene la vicepresidente?

Para ellos, y por eso también son una secta, Uribe es como ya le dije el camino a seguir, el único referente válido y el único considerado por sus seguidores “limpio y bueno”. Aquí estamos frente a una suerte de pastor impostor que conduce un rebaño que lo sigue ciegamente sin cuestionarse ni preguntarse nada de su ideario y que no admite que nadie lo coloque en entredicho. Uribe es para sus seguidores centro y además inicio y final (alfa y omega) de la historia. Por fuera de él o sin él nada se concibe.

En una copia que se nutre de la tradición cristiana, para ridiculizarla, el “mesías” de los uribistas se granjea solidaridades extremas a partir de presentarse como víctima o mártir, es victimizado o se auto-victimiza, y responsabiliza de las persecuciones que “sin merecérselo padece” a las “fuerzas del mal” o a un “traidor” (Judas) que habiéndose contado como uno de los suyos lo entrega y/o vende.

¿Qué otros elementos de simbolismo cristiano copian?

Dentro de un simbolismo esotérico evidente, por ejemplo, el logo identificativo de la secta es la imagen del líder mismo en una pose muy similar a la del sagrado corazón de Jesús; En su silueta resalta su corazón y su mirada se dirige al cielo, de donde quieren insinuar que procede o viene como una especie de “iluminado” al que se le ha encomendado sacrificarse para rescatar al pueblo y conducirlo a la tierra que fluye leche y miel; tierra donde no habrá más presencia del mal, pues el dragón de la insurgencia (que hacía la guerra, destruía, engañaba y mataba), después del advenimiento de Uribe debe ser destruido y/o echado al lago de fuego junto a sus seguidores.

Entonces lo de la vicepresidente no debe sorprendernos. Uribe arrastra tras de sí a muchos, por su condición de víctima. Concita solidaridad desde su propia tragedia (la muerte de su padre) y simboliza o se convierte en un ícono de venganza y odio. He ahí una diferencia sustancial con Jesús que es símbolo de todo lo contrario, esto es de entrega, sufrimiento, perdón y amor.

Espere mañana: Diferencias entre Uribe y Jesús desde una perspectiva estrictamente bíblica

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