Esap: ¿Dónde están los recursos de las sedes?

¿Dónde están los recursos de las sedes?

La Escuela Superior de Administración Pública quiere acreditarse ante el CNA. Una serie de leyes le han endilgado responsabilidades a la Escuela, incluyendo los diferentes Planes Nacionales de Desarrollo. La ley 19 de 1958, la cual crea la ESAP, establece que la entidad tiene a su cargo la capacitación técnica de los servidores públicos; la ley 136 de 1994 le asigna a la ESAP la tarea de acompañar, asesorar, capacitar y formar para la promoción del desarrollo institucional de la administración pública en todos los niveles; la ley 1551 de 2012 entregó a la ESAP la función de acompañar a los municipios en la identificación de necesidades y colaborar gratuitamente con los de quinta y sexta categorías. Muchos de los proyectos que emergieron con la llegada del Postconflicto están en manos de la escuela. Y así todo un conjunto de tareas, responsabilidades y funciones que propendan por la modernización del Estado y la buena gobernanza.

Además de la colaboración con las entidades territoriales, la ESAP es una institución universitaria que ofrece dos programas de pregrado, dos maestrías y alrededor de una docena de especializaciones, también imparte educación continua y tiene en su portafolio una gran política de extensión y proyección social. Para cumplir con todos estos objetivos mencionados, que no son todos, sino unos cuantos, la escuela debe tener la capacidad de atender a las poblaciones en los territorios. Lo mínimo que necesita para garantizar su presencia es la existencia de una sede propia para cumplir con calidad sus objetivos educativos y misionales.

Según los lineamientos del Consejo Nacional de Acreditación (CNA), el factor infraestructura es fundamental en el proceso de acreditación de alta calidad, pues hay una relación causal positiva entre la calidad de la educación en las instituciones que tienen una infraestructura poderosa, para el desarrollo de la pedagogía y de bienestar universitario. La Escuela por su parte se ha dedicado a gastar recursos en mantenimiento (dígase trabajos preventivos y correctivos) de las poquitas sedes propias y de otras tantas arrendadas, entre 2008 y 2017 invirtió $17.000 millones para tal fin. Entre 2013 y 2017 invirtió $22.438 millones para la compra, construcción y adecuación de cuatro sedes: Pasto, Quibdó, Sincelejo y Bucaramanga. ¡Por fin!

Al darse cuenta que ese era el camino, la ESAP elaboró el Plan Maestro de Infraestructura 2015-2020. En el año 2018 solicitó al CONPES declarar de importancia estratégica el proyecto Construcción, Adquisición, Adecuación y Mantenimiento de sedes ESAP Nacional, específicamente la construcción de cinco sedes y la terminación de una: Armenia, Medellín, Barranquilla, Tunja, Cali y Neiva. Esa empresa costaba $132.410 millones, todos recursos que la ESAP administraba, y que al momento de la solicitud había apropiado de la vigencia 2018 la cantidad de $72.825 millones, y $59.585 millones para el total, como vigencia futura ordinaria para 2019 porque excedía el periodo del actual gobierno (Gobierno Santos).

En el documento CONPES 3930 DNP 2018, en la fase de Diagnóstico, se establece que las condiciones en las seis sedes mencionadas, tanto técnicas como funcionales, no permiten “…que la ESAP provea a sus estudiantes un servicio de calidad y le permita lograr la acreditación en alta calidad”. Aún así los estudiantes de Barranquilla, desde que se hizo la anterior afirmación, llevamos 2 años desarrollando nuestras clases en un espacio que no permite la existencia de un proceso de enseñanza-aprendizaje de calidad.

El CNA es suficientemente claro en sus lineamientos, los factores planta física y bienestar institucionales son innegociables para obtener la acreditación de alta calidad, porque si bien la ESAP cumple con el requisito de los programas acreditados, la infraestructura física de las sedes territoriales no aporta las condiciones necesarias para conseguir la acreditación de la escuela. Específicamente, dice el documento, se necesitan aulas, laboratorios, talleres, auditorios, salas de conferencia y de cómputos, oficinas para profesores y administrativos, zonas de juegos y verdes, cafeterías y baños. No es un secreto que por lo menos en Barranquilla la mayoría de estos beneficios son de difícil, incluso, nulo acceso.

El servicio de bienestar universitario es tercerizado, ofrecido a través de convenios con otras entidades y cualquier empresa amiga de los encargados para salir del paso y ejecutar los poquitos recursos que llegan para una territorial que para el semestre 2021 tendrá 7 cohortes en municipios distintos, en cuatro departamentos. Si hablamos de espacio por cada estudiantes estamos aún más “corchados”, en Barranquilla cada estudiante solo dispone de 1,77 metros cuadrados, mientras la norma establece que mínimo deben ser 5,7 metros cuadrados por cada estudiante.

Ahora bien, hablemos de las sedes, específicamente sobre el Plan de Acción del Documento CONPES precitado en este escrito, para culminar con esta pregunta a la anterior y actual dirección nacional de la ESAP: ¿Dónde están los recursos de las sedes?

De acuerdo con el cronograma general del proyecto que la ESAP presentó al CONPES, todas las obras deberían estar finalizadas en el año 2019. Estamos hoy en el mes de enero del año 2021, pasando un año de atraso en la entrega de las obras y muchos más pasarán porque hasta ahora en el predio de Puerto Colombia dónde se suponía iba a construirse la sede no se encuentra aún un solo ladrillito a ver si uno se hace la idea de que algún día tendremos sede propia.

Sólo esbozaré lo que debería ser hoy la sede de Barranquilla, con lo estipulado en el proyecto y los recursos que la ESAP administraba para lograrlo, con la idea de que estudiantes de las demás ciudades se sumen a la pregunta justísima que le hacemos a los administrativos de la escuela: ¿Dónde están los recursos de las sedes?

La ESAP en Barranquilla vendió su sede en el barrio el Prado y adquirió un predio en el municipio de Puerto Colombia, que cuenta con un área de 3.062 metros cuadrados y en donde se “proyectaba” construir dos edificios de un área total de 7.780 metros cuadrados; el primero de los edificios será de 6 pisos y el otro de cinco incluyendo un sótano. 14 aulas, 1 biblioteca, 3 aulas de sistemas, un centro de investigaciones, salas para personal administrativo y docentes, auditorio con capacidad de 350 personas, una cafetería, comedor, servicios y baños, y un parqueadero de 2.264 metros cuadrados. Además, zonas exteriores con canchas deportivas y áreas destinadas a bienestar universitario. Por último, cuartos técnicos y depósitos, para dejar de gastar recursos en arrendar bodegas para guardar las cosas que no caben en la suerte de sede en la que estamos arrendados.

En el año 2021 el director nacional vocifera sobre un plan de inversiones de $16.000 millones y no incluye ni a Barranquilla ni Santa Marta, la primera con un documento CONPES aprobado y la segunda con una obra de infraestructura repleta de corrupción, con una intervención total de aproximadamente $10.000 millones y casi la mitad de ellos están extraviados. Los estudiantes de Santa Marta llevan 5 años esperando su sede, que debía entregarse a más tardar el 31 de diciembre de 2015. La dirección nacional nos excluye.

Repitamos al unísono, ¿Dónde están los recursos de las sedes?