Inmunidad de rebaño: Barranquilla y Colombia deben aprender de Manaos

Infortunada y paradójicamente, en el momento de existencia de mayores posibilidades de comunicación en tiempo real (gracias a internet) no siempre estamos lo suficientemente bien informados para tomar las mejores decisiones de manera fundamentada. Por ejemplo, no aprendimos nada sobre lo acontecido en Europa con la reapertura de las ciudades y el relajamiento de sus ciudadanos tras la superación del primer pico de la pandemia y los posteriores procesos de reinfección que hoy tienen a esa parte del denominado primer mundo, nuevamente bajo amenaza y crisis.

Por esa razón, en circunstancias como las que vive el mundo a raíz de la pandemia, los medios de comunicación indudablemente, y más que la academia, tienen hoy una enorme responsabilidad histórica, cual es la de informar bien a los ciudadanos en la perspectiva y dirección de orientarlos para que sus decisiones sean racionales y no emocionales. Cuando lo que en filosofía se denomina doxa (opinión o creencia) prima sobre la episteme (verdad), gravísimas cosas pueden ocurrir.

La experiencia de la ciudad de Manaos, capital del estado Amazonas en Brasil, debería ser, por proximidad y algunas coincidencias, un necesario referente de aprendizaje para Colombia y más concretamente para los gobernantes y los habitantes de la caribeña y fluvial ciudad de Barranquilla.

Ambas ciudades están ubicadas en la parte norte de sus respectivos países y a altitudes similares; crecieron a orillas de ríos atravesados por modernos puentes; disponen de zonas francas y, aunque Manaos supera ampliamente a Barranquilla en su extensión (11 mil kilómetros cuadrados contra 154), la capital del Atlántico está más densamente poblada (8 mil contra 183 habitantes por kilómetro cuadrado) que la capital del estado Amazonas.

En territorio de los manauenses el virus irrumpió el 13 de marzo, mientras que en el de los barranquilleros tal hecho se registró el 17 del mismo mes. Manaos vivió momentos dramáticos entre los meses de mayo y junio, pasando la prevalencia de anticuerpos del 44,5% a un 52,5% y mostrando que entre el 44% y el 66% de la población estaba infectada en julio de 2020. Mientras tanto, Barranquilla para junio 15 padecía por 798 casos y 10 decesos y para junio 28 por 526 casos y 63 fallecimientos.

Luego el positivo en pruebas en Manaos cayó a un 25,8% en octubre, lo que llevó a pensar que se había alcanzado la inmunidad de rebaño como incluso lo llegó a reseñar en forma de pregunta el prestigioso medio alemán DW el 7 de octubre bajo el título ¿Alcanzó Manaos la inmunidad de rebaño por coronavirus?

La inmunidad colectiva o de rebaño, valga decir y aclarar, se produce (en teoría) cuando un virus no se puede propagar ya tan fácilmente pues existe un número plural e importante de miembros de una comunidad que ha adquirido un nivel de inmunidad que reduce el número de personas susceptibles de enfermarse. Teóricamente, el umbral de inmunidad colectiva se alcanza cuando el porcentaje de personas infectadas se ubica entre el 60 y el 67% con lo que cada nuevo contagio genera menos de un caso secundario y cae la incidencia del virus.

Tanto Manaos como Barranquilla adelantaron estudios de seroprevalencia, esto es, en términos de nuestro INS, una especie de “foto inmunológica de las personas que desarrollaron defensas frente a la enfermedad”, lo que en palabras de la científica colombiana Zulma Cucunubá no es cierto, pues “no permite saber si hay inmunidad protectora” y “solo indica que hubo exposición” al virus o que las personas se infectaron en algún momento.

El estudio del INS efectuado en octubre y revelado en diciembre indica que en Barranquilla “mínimo el 51% y máximo el 60% de las personas ya tiene algún grado de inmunidad” según reseña Emisora Atlántico que afirmó, Martha Ospina, Directora del INS (LEER y ESCUCHAR AQUÍ)  mientras que para el mismo mes Manaos registraba un resultado muy superior (76%) al de la Puerta de Oro.

Tales estudios sumados a la coincidente disminución de los niveles de morbilidad y mortalidad (contagios y víctimas) generaron en ambas urbes una traicionera sensación de seguridad en quienes ya habían sobrevivido al virus, mientras que en las autoridades se llegó a la convicción prematura de que la inmunidad por contagio o de rebaño (diferente a los procesos de inmunización por vacunación) se había alcanzado, en el caso de Manaos, desde octubre de 2020.

Sin embargo a 31 de diciembre de 2020, ya la OMS (LEER AQUÍ) advertía que no existía ni certeza sobre la inmunidad que generaba haber padecido el virus ni sobre el tiempo que dicha inmunidad, de existir, podía mantenerse entre las personas

Aparte de lo anterior, Manaos con más de tres cuartas partes de su población que, en teoría, desarrolló defensas frente a la enfermedad, hoy está viviendo un dramático proceso de reinfección que indicaría que o bien la inmunidad de rebaño no funciona para el caso del COVID-19 o que su margen de protección es limitado en el tiempo. En uno y otro caso, es importante conocer esta información y difundirla para que nadie se confíe y evitar las posibilidades de un rebrote y de un colapso de nuestra infraestructura de salud.

Más grave aún, resulta que mientras vemos distante o remota la posibilidad de llegada de la llamada cepa británica, una nueva mutación, la E484K, con origen precisamente en Brasil, causa honda preocupación a la comunidad científica en tanto “test en laboratorio mostraron que, con esta, el organismo parece reconocer menos el virus, disminuyendo por tanto su neutralización por parte de los anticuerpos. Esta mutación “podría ayudar al virus a sortear la protección inmunitaria adquirida por una infección anterior”. La revista científica SCIENCE explica en dos artículos recientes y con mayor rigurosidad lo que hemos expuesto, aquí les dejamos los enlaces  (Artículo publicado por el Diario LA LIBERTAD de Barranquilla y reproducido bajo título diferente con la autorización de su autor)

Tasa de ataque de tres cuartas partes del SARS-CoV-2 en la Amazonía brasileña durante una epidemia en gran parte no mitigada 

 La inmunidad colectiva por infección no es una opción