Cortinas de humo: ¿Por qué no comparan Bogotá y Teherán en lugar de Colombia e Irán?

En una especie de sincronizada cortina de humo, ayer Inti Asprilla y hoy León Valencia y EL TIEMPO han puesto a circular una matriz mediática que sitúa los efectos catastróficos del COVID-19 exclusivamente en el tema de la no concreción de la vacunación y no en las erradas decisiones que también se han adoptado en el tema de la pandemia tanto por parte del gobierno nacional como por el de la capital del país.

Desde un manejo impecable de verdades a medias sitúan responsabilidades en el gobierno nacional y para no mencionar a la “Bogotá Cuidadora” y sus desaciertos y descalabros colocan como chivo expiatorio, distractor y país para efectuar comparativos a Irán. Sin dudas es una bien estructurada estratagema tan efectiva para desviar los reflectores de Claudia Nayibe como la “renuncia” de la dama eternamente verde y múltiple renuncia a la Colombia Humana. Puro ruido para desviar la atención e invisibilizar justificadas críticas.

Quisiéramos leer y escuchar otras comparaciones. Por ejemplo, entre Bogotá y Teherán (dos capitales con equivalencias en el tamaño de su población) en lo relativo a número de casos y víctimas y número de casos y muertes por millón, para dilucidar y formarnos una imagen de que tan buena gobernante es la incoherente alcaldesa de los bogotanos. También resultaría interesante mirar comparativamente a Colombia con paises con poblaciones similares como Corea del Sur, Kenia y Myanmar (Birmania).

Comparar a Colombia con Irán es recurrir sin ninguna vergüenza a la falacia lógica de la equivalencia falsa. Si Irán no ha iniciado proceso de vacunación se debe en gran parte a las presiones y bloqueos que abierta o veladamente se ejercen sobre esa nación islámica por parte de Estados Unidos. Frente a ello cabría preguntar: ¿Quién bloquea a Colombia para la adquisición de vacunas más allá de un presidente negligente y una fallida estrategia de esperar a una inmunidad de rebaño descartada ya por los hechos en Manaos?

A Colombia solo la bloquea la corrupción campeante de los representantes de la necropolítica a los que casi con 50 mil muertes a bordo Uribe Vélez cínicamente los elogia diciendo que han hecho un “gran trabajo”. A Colombia solo la bloquea la soberbia y la propia e irremediable estupidez de su gobernante para acceder al interferon, al Nasalferón y a las vacunas cubanas (4) y rusas. Tan mal gobernados estamos que aunque parezca macondiano desde el gobierno existe la convicción de que a través de un biológico puede inmunizarse contra el uribismo (ojalá) o inocularse el castrochavismo.

Irán ya tiene acuerdos y que se han hecho públicos con Cuba. En Colombia todo es hermetismo, anuncios falsos y manejos que en lo referente a los precios y condición de almacenaniento de las vacunas dejan mucho que desear y pensar.

Irán efectivamente no ha podido iniciar vacunación. Colombia no ha querido. Irán ayer tenía 7.969 más muertes que Colombia hoy tiene 6.655. No obstante, Irán tiene 33.4 más millones de habitantes que Colombia y 619 mil casos menos. Además, Irán tiene casi 22 mil casos por millón menos y también 290 muertes por millón menos. No cabe entonces la estúpida comparación efectuada para intentar mitigar nuestra propia tragedia.