diablos

Desnudando a Uribe y sus cómplices políticos en la miserable reforma tributaria

Si Alberto Carrasquilla Barrera hace parte del gobierno de Iván Duque es a instancias y casi hasta podría decirse que por imposición de Álvaro Uribe Vélez. Es un hombre de su entera confianza. Lo nombró en 2002 como viceministro de Hacienda y desde el 9 de junio de 2003 lo llevó al cargo de Ministro de esa misma cartera, dónde se  desempeñó hasta el 2007.

LEER TAMBIÉN: UN VERDUGO ES MINISTRO DE HACIENDA Y TIENE MÁS PODER QUE EL “PRESIDENTE”

Y aunque Uribe Vélez haga a través de twitter ingentes esfuerzos para deslindarse  del proyecto de reforma tributaria que Carrasquilla ha elaborado y presentado ante el congreso, a nombre del gobierno, todo el país sabe que detrás del mismo subyace su permanente espíritu despojador hacia los más pobres. Por ello es un acto de cinismo extremo que ahora Uribe quiera fungir como defensor de los intereses de quienes históricamente ha maltratado.

Uribe perdió no solo la cordura sino la lectura del país. Todavía no es consciente que sus dotes de prestidigitador propios del paisa culebrero que es se esfumaron con los años. Aún cree que sin que nadie se dé cuenta puede hacer el hueco y luego ponernos a pagar por la tierra para rellenarlo. Confía en que aún es capaz de crear el problema y presentarse como el salvador ante los incautos. No se percata que su juego del malo y el bueno ya nadie se lo cree.

Ni Duque ni Carrasquilla son los malos convenientes con la capacidad de hacer parecer a Uribe ante un país que no solo no le cree sino que lo repudia una especie de mediador amigable. Esa treta ya no se la cree nadie ni cuando él la ejecuta ni cuando pone a representarla a sus vástagos. La gente ya no le come cuento ni al virus originario que durante años ha deteriorado la salud económica del país ni a sus dos nuevas cepas.

LEER TAMBIÉN: DUQUE: 3 TUITS DEL PASADO QUE DEJAN MAL PARADA LA CONSTITUCIONALIDAD DE SU ACTUAL LEY DE FINANCIAMIENTO

Todo el mundo sabe que la idea de quitarles cargas a los más ricos y de gravar onerosamente a los más pobres es y ha sido históricamente su idea. Por eso reniegan él y los de su secta de la historia. Saben que esta nos recuerda que desde su primer mandato y a través del artículo 116 de la ley 788 de diciembre 27 de 2002 ya -sin pandemia- tenía la idea de gravar y/o colocarle IVA a la mayoría de productos de la canasta familiar, intención que afortunadamente truncó la honorable Corte Constitucional a través de la Sentencia C-776 de septiembre 9 de 2003.

LEER TAMBIÉN: VARGAS LLERAS SE HUNDE JUNTO A URIBE Y DUQUE

Esa misma historia nos referencia que desde antes de la excusa de la pandemia, ya este mismo gobierno, con el respaldo de los mismos parlamentarios que hoy dicen tener objeciones y que anuncian hipócrita y mentirosamente que no votaran el proyecto ante ellos presentado, habían propinado una puñalada por la espalda al poder constituyente con la aprobación el 28 de diciembre de 2018 la ley 1943.

LEER TAMBIÉN: CELEBRA ROBOAM DUQUE: MIENTRAS COLOMBIA DORMÍA SE APROBÓ LA LEY HOOD ROBIN

Como quiera que el uribismo, más partidario de un estado antisocial de hecho que de un estado social de derecho, no hace las cosas ajustadas a la Constitución de 1991 tal norma fue también declarada inexequible por la Corte Constitucional a través de la sentencia C-514/19.

No obstante, ante la decisión judicial, en auxilio del gobierno, las bancadas del gobierno (Centro Democrático, Partido Conservador, Cambio Radical, Partido de la U, Partido Liberal, Partido Mira y el Partido Colombia Justa y Libres) rehicieron la reforma tributaria que otorgaba exenciones a los más ricos y poderosos del país, a través de la aprobación en horas de la madrugada de la ley 2010 de diciembre 27 de 2019 que hoy pretenden modificar pues en su despilfarro y voracidad tampoco les resultó suficiente.

En aquella ocasión no faltaron como ahora las objeciones de Germán Vargas Lleras como máximo dirigente de Cambio Radical. No obstante, en Colombia las objeciones no responden a convicciones sino a ambiciones y cuando un político de derecha se opone a un proyecto de ley o de acto legislativo es solo cuestión de tiempo para que desde el ejecutivo se hagan ofrecimientos y los “opositores” se arrodillen para recordarnos que tienen precio y no valor y que se venden al mejor postor. Por eso no les creemos e invitamos a los ciudadanos a desenmascararlos y a sacarlos para siempre del recinto donde debe legislarse en favor del poder constituyente y no de poderes constituidos.