Uribe el “PARAnoico” y su “revolución molecular disipada”

Psiquiátricamente resulta un tanto complejo caracterizar a Uribe. Por momentos pareciera padecer una especie de disociación psicótica que lo hace perder contacto con la realidad y en otros momentos adopta comportamientos propios de una suerte de paranoia,  en las que son prevalentes ideas absurdas y obsesivas y temores infundados y sin sustento en el mundo real.

En su más reciente trino llama a resistir lo que denomina la “Revolución Molecular Disipada” que en su opinión “impide normalidad” y se ejerce por un “terrorismo más grave de lo imaginado” que él cree identificar que personifica cualquier ciudadano que disienta y no se someta sumisamente a su manera de pensar. El médico y senador Roy Barreras lo caracterizó como una “psicopatía”.

Sin embargo, por absurdo que pueda parecer el trino del ex presidiario Uribe, tras del mismo se esconde toda una peligrosa teoría conspiranoide que de manera muy conveniente ha venido a reemplazar en las formas, más no en lo de fondo, la cuestionada doctrina militar de nuestras fuerzas armadas.

Y es que tras años de la denominada guerra fría entre los bloques capitalista y socialista y la amenaza que se le vendió a los militares para que evitaran a toda costa que este último ganara terreno a través de sus afines ideológicos en cada país, la mira se sitúa ahora ya no sobre los estudiosos y partidarios de las ideas de Marx, sino sobre los ciudadanos normales o comunes y corrientes.

El término empleado por Uribe Vélez, no es traído de los cabellos. Hace parte del título de la conferencia “La Revolución Molecular Disipada y Cómo Enfrentarla” dictada en plena pandemia, el pasado viernes 19 de febrero de 2021, por el chileno pinochetista y fascista, Alexis López Tapia, a un  emocionado auditorio de la Universidad Militar Nueva Granada de Cajicá que le otorgó tratamiento de anfitrión honorable, de lo que quedó evidencia en un video compartido a través de YouTube y posteriormente censurado al público “civil” por los administradores del canal.

Al analizar las más de dos horas del video que registró la conferencia resulta fácil entender que las “tesis” esbozadas por López Tapia constituyen el referente ideológico que explica el empleo por el ex presidente del término “adoctrinadores”,  para referirse a los docentes, así como la incitación que tanto Uribe como el Ministro de la Defensa, Diego Molano, hicieron a través de Twitter a soldados y policías para emplear sus armas frente a civiles protestantes que no se consideran como tales, sino como parte de un plan estructurado para desestabilizar las instituciones y para la toma del poder violentamente por un “neo comunismo” como lo rebautizó Uribe Vélez.

Dentro de esta lógica y doctrina los “movimientos sociales combaten molecularmente al sistema para imponer su dominación” y los líderes sociales son combatientes cuyo objetivo es un “proceso insurreccional revolucionario”, situación que niega que al “estallido social” se llegue por circunstancias del azar,  pues “las cosas suceden por algo o porque alguien las planifica” en un proceso que implica tanto “conquista del espacio físico” como “hegemonía en el campo ideológico”.

En su discurso además Alexis López critica al presidente de Chile, Sebastián Piñera, por la adopción de la RUF (Regla de Uso de la Fuerza) y resiente de que este haya apelado para enfrentar la amenaza interna al Estado de Emergencia y no a un Estado de Sitio donde pudiera acudirse a la ley marcial y ejecutar a quienes coloquen en riesgo las instituciones y al estado.

Desde esta perspectiva tanto los trinos del expresidente, como los recientes del Ministro de Defensa, azuzando al empleo desproporcionado de las armas contra civiles por parte de miembros de la fuerza pública, adquiere pleno sentido, tanto como la brutalidad que los efectivos policiales han empleado contra manifestantes desarmados.

Se criminaliza la protesta social y se da tratamiento de guerra a la misma, porque existe la convicción arraigada, fruto eso si de un adoctrinamiento o lavado de cerebro, de que todos los ciudadanos que manifiesten inconformidad  son “terroristas de civil” a quienes hay que combatir y eliminar físicamente sin dudarlo. Así “marcó” o estigmatizó  Uribe en su momento a los defensores de Derechos Humanos sindicándolos de “traficantes” con consecuencias ampliamente conocidas

De alguna manera sobre cada uno de los muertos durante las protestas perfectamente podría atribuirse una autoría como determinadores intelectuales sobre Alexis López Tapias y  Álvaro Uribe Vélez y sobre todos los mandos que han diseminado entre sus hombres esas criminales teorías. Sobre las violaciones al DIH debería llamárseles a responder.

La intemperancia e incontinencia verbal sin duda son la primera forma de violencia que antecede y actúa como disparador o desencadenador de la violencia oficial en las calles. Luego de la condena de esta por parte de la ONU hasta la vida del mismo presidente Duque y la de miembros de bajo rango de policía y ejército corren  riesgo como fichas sacrificables en el ajedrez o, mejor, en el GO político.

Nada tiene de raro que se recurra a auto atentados contra los mismos (falsa bandera) como fórmula para pasar de victimarios a víctimas y justificar y pretender legitimar los excesos y nuevas formas de represión. Ahora más que nunca los manifestantes deben renunciar y condenar cualquier forma de violencia contra agentes del estado como forma de respuesta.