Politiquería en aplicación de vacunas a docentes de Barranquilla

En Barranquilla, bajo el pretexto perfecto de un “piloto” de vacunación acaba de romperse el orden cronológico para la aplicación de las vacunas contra el COVID-19. De acuerdo a la normativa, en fase 3 debían aplicarse biológicos a la población priorizada, esto es quienes se encuentren entre los 50 y los 59 años y,  excepcionalmente, a personas menores a esos rangos con comorbilidades comprobadas.

No obstante, para sorpresa de muchos de los docentes en etapa 3 que en el aplicativo web “mi vacuna” a la fecha aún no aparecen ni siquiera priorizados, casi que de manera subrepticia se conoció que, sin importar edad ni comorbilidades la totalidad del personal docente, directivo docente y administrativo de ciertos colegios, cuyos rectores responden políticamente a la administración de la familia Char, iban a ser vacunados.

La indiscreción o quizás la natural emoción de algunos de los docentes privilegiados propició que a través de redes sociales pronto se difundiera lo decidido desde mediados de la semana anterior lo que obligó a la secretaría de educación, para intentar bajar la marea y las críticas, a emitir un comunicado donde no suministra mayores detalles sobre el número total de instituciones escogidas, los criterios objetivos para su selección y la marca del biológico que se administrará a estos docentes en particular.

Lo cierto es, que la titular en lo formal de la cartera de educación, Bibiana Rincón Luque, aun cuando todo el mundo sepa en Barranquilla que quién maneja los hilos desde el Ministerio de las TICs es la uribista Karen Abudinen Abuchaibe, (sobrina de Cristian Daes) con las explicaciones no solicitadas lejos de despejar suspicacias  aumentó las dudas.

Y es que entre la información que ha logrado filtrarse aparecen como beneficiarios de vacunas,  incluso docentes de menos de 30 años lo que configura en términos de abundante jurisprudencia de la Corte Constitucional un tratamiento preferencial y diferenciado inadmisible desde una perspectiva relacional y comparativa inherente a un juicio de igualdad, lo que abriría las puertas para que por vía de tutela cualquier docente mayor a 30 años demande ser vacunado.

Además, y según se supo, mientras a muchos docentes se les ha querido obligar a vacunarse con AstraZeneca, biológico contra el que fundamentadamente existen reparos por producir indeseados efectos secundarios, a los “amigos” de la administración de Barranquilla si se les estaría vacunando con la china Sinovac con escasos reparos pues trabaja desde la lógica Sars-CoV-2 inactivado.

Según lo a nosotros informado por un rector que en otro tiempo fue cercano a la administración Char lo ocurrido obedece a la misma lógica clientelista desde la que “hasta para la inversión pública se privilegian a quienes ponen votos, organizan homenajes y son funcionales políticamente. Siempre los beneficiarios son el grupo de lo que otras personas denominan despectivamente el “comité de aplausos” o el “séquito de las rodilleras”, pero aun así son migajas. A los rectores siempre nos han prometido que uno de nosotros regentaría la educación y después de elecciones no recuerdan las promesas.”

El directivo docente que por obvias razones insistió en hablar a cambio de que no se revelara su identidad acotó: “Normalmente esos colegas nuestros son hasta maltratadores y violadores de los derechos de los docentes porque gozan de absoluta complicidad e impunidad garantizada desde control interno disciplinario. A algunos se les premia con maestrías y viajes vacacionales pagos por los contribuyentes para a cambio cumplir con todos los requerimientos que se les hagan en contra de los docentes. Esto de la vacunación, le aseguro, tiene que ver con la aplicación obligatoria de la alternancia.”

Según indagamos a través de otras fuentes, entre el exclusivo “club de los favorecidos” e inquisidores de los maestros y maestras  hay personajes como las hermanas Matilde Inés y Yoris América Camargo Rodríguez rectoras del Jorge Nicolás Abello y del Instituto Técnico de Comercio, quienes por épocas han sido parte del ala charista del Polo Democrático y hasta de Dignidad en el Atlántico y con sus votos y recursos han ayudado además a elegir a directivos de ADEA como Giovanni Torres (QEPD) y José Luis Castillo, este último funcional también a la familia Char.

En un artículo anterior titulado “Los Char: nuevas y sorprendentes revelaciones sobre su entramado electoral” ya habíamos tenido oportunidad de denunciar parte de esta situación en los siguientes términos:

“No es un secreto que en Barranquilla, a los rectores que se han constituido en una suerte de “comité de aplausos” y en instrumentos idóneos de la expansión del poder de Char y Abudinen, es a quienes se les priorizan sus instituciones (como en una perfecta “rosca”) para la inversión en infraestructura escolar dentro de programas como el llamado Plan Alcalde. Tampoco, que cuentan con la “suerte” o “bendición” de que les nombran a sus parientes cercanos en cargos de la administración distrital o que sean ellos, directamente, “promocionados” a cargos con mejores sueldos y más poder en la Universidad del Atlántico como sucedió con el actual rector José Rodolfo Henao Gil, con Álvaro González Aguilar (Vicerrector), Zaylaya Torres Salazar (Directora de Admisiones) y a el exdirector de Egresados Oscar Marriaga Ferrer.”

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Lo cierto es, que hasta ahora, sindicatos como ADEA guardan un silencio permisivo bastante parecido a la complicidad. Nada tiene de raro que más de un directivo sindical y sus núcleos familiares terminen “milagrosamente” vacunados.