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Asesinos con uniforme

Todos quisiéramos que quienes visten el uniforme de la policía nacional tuvieran comportamientos protectores de los ciudadanos como los del agente Ángel Zúñiga Valencia. La Constitución así se los ordena: «las autoridades… están instituidas para proteger a todas las personas… en su vida… y demás derechos y libertades…» (Artículo 2) y no para sin ningún límite moral o legal asesinar, alentados bajo el amparo de superiores y gobernantes que los justifican y defienden.

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Duque le declaró la guerra a los jóvenes: La policía volvió a causar grave daño a estudiante

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Anoche un estudiante de décimo semestre de trabajo social de Unimonserrate e identificado como Cristian Rodolfo Rodríguez Zárate, fue herido de gravedad por un proyectil del ESMAD en uno de sus ojos. Otros cinco estudiantes, por lo menos, también fueron objeto de una criminal agresión en inmediaciones de la Universidad Nacional.

Reunirse, expresarse, movilizarse y opinar ya no son derechos fundamentales en Colombia. El presidente Iván Duque ha decidido proscribirlos de hecho y a través de su policía política ha decidido declararles la guerra a los jóvenes y declararlos objetivo militar. Su delito: no compartir su forma de gobernar.

Caminar solo en Bogotá es ahora mucho más peligroso que antes. Caminar acompañado es exponerse a que aparezca la policía a secuestrar y torturar en carros particulares o a que el ESMAD dispare a matar o a dejar ciegos a los muchachos sobre la base de una nueva figura jurídica: la presunción de culpabilidad.

El asesinato de Dilan Cruz y el posterior espaldarazo de Duque al ESMAD, elogiándolos frente a las cámaras y diciendo que se sentía orgulloso de su accionar, sumado a la impunidad con la que se ha cobijado al autor material de la muerte del joven estudiante de bachillerato y la complicidad en si silencio de Fiscalía, Procuraduría y Defensoría se han constituido en autorización para dañar jóvenes. En la dictadura policial hay licencia abierta para matar y torturar.

La policía ya no actúa dentro de una lógica disuasiva y/o persuasiva sino destructiva. Qué no haya disturbios o alteración del orden público no es garantía de que el uso excesivo de la fuerza no aparezca. Igual disparan gases o balas, detienen y hacen lo que les plazca, al margen de lo que el marco jurídico indique. Ya la policía sin pudor alguno hace «pescas milagrosas» y «falsos positivos» copiando el modus operandi de guerrilla y el ejército. Saben que internamente pueden hacer lo que quieran con la complicidad desde el silencio de la comunidad internacional de DDHH.

Al asesino de Dilan solo le falta culpar a Dios

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Miente sin ningún pudor. Cambia a su acomodo las versiones sobre lo sucedido. Utiliza los medios para hacerse pasar por víctima cuando en realidad es un victimario y, con cada declaración que da, en contravía del material fílmico que obra como prueba en su contra, ofende la inteligencia de los colombianos y la memoria de Dilan a quien no tiene inconvenientes en revictimizar.

Lo cierto es que al capitán del ESMAD, Manuel Cubillos Rodríguez, lo único que le falta es culpar a Dios para auto exonerarse de lo que no fue un tiro de desgracia (accidente) sino un auténtico tiro de gracia (asesinato) dirigido hacia la humanidad de Dilan y no hacía ningún grupo de encapuchados violentos que según él ejercían un ataque violento, solo existente en su perturbada imaginación, pues ninguno de los vídeos los registra.

Para volver a refutar las mentiras de Cubillos Rodríguez con evidencias, presentamos de nuevo el registro fílmico que demuestra la falsedad de lo afirmado por el capitán. Iniciamos con nuevo y revelador video, tomado desde la parte alta de un edificio (otro ángulo) en donde se demuestra que no había ningún grupo de agresivos encapuchados a espaldas de Dilan agrediendo a los antimotines y que el ESMAD jamás intentó auxiliar al joven herido de muerte.

Video 1
Se observa: «personas que se cubren sus rostros» para evitar la acción de los gases (1), pero NO «lanzan elementos contundentes» (2). NO hay «nuevo peligro inminente» (3). El capitán, se infiere que estimulado por el «dele, a quien sea, dele, dele, dele, dele» del comandante de la Regional Movil Antidisturbios 1 y responsable del operativo del ESMAD in situ, Mayor Jhon Alexander Socha Ayala (4) toma la «decisión de disparar una munición de impacto CONTRA los agresores» (5). NO es cierto el «tratamos de acercarnos para socorrerlo, pero las personas se agrupen rápidamente impidiéndolo»(6), ni se evidencia que se «reportó a la central de radio solicitando la presencia de una ambulancia»(7). NO fue un accidente. No hay justificación válida. Hay premeditación e intención de lesionar y no de dispersar. A Dilan lo MATARON.

Video 2
Es otro ángulo. Otra toma. Se observa que casi llegando a la 4ta, sin oposición (1) sin ataques desde los costados (2), sin explosiones, a no ser que se confundan como tales el ruido de los cacerolazos (3), sin peligro inminente para los miembros del ESMAD o de los transeúntes que caminan a lado y lado (4) el capitán decide disparar contra «agresores» que no lo agreden. Dispara de frente sabiendo, como oficial experimentado, la letalidad de su disparo a tan corta distancia (5). No fue un ACCIDENTE (6). Disparó a matar no a dispersar (7). Hizo uso ilegítimo de la fuerza (8). No le importó el herido (9) ni trató de auxiliarlo (10). A Dilan lo asesinaron.

Video 3
Al grupo de Dilan le lanzan una granada de gas (1). Dilan la recoge y la lanza al carril contrario a aquel donde se movilizaba el ESMAD (2). Ello prueba que no tenía y/o existía intención en él de lesionar y/o dañar a los miembros de Escuadrón Antidisturbios (3). Su acción fue defensiva y no ofensiva (4). Inocentemente da la espalda y corre (5) para ser cobardemente asesinado a mansalva, con premeditación y alevosía.

Video 4
Hay personas que caminan por los andenes sin peligro (1). Personas en el separador se identifican como prensa (2). Es mentira que a los miembros del ESMAD les «lanzan elementos contundentes» (3). NO hay agresión y menos «incremento en la agresión» (4). NO existe un «nuevo peligro inminente» (5). El asesino de Dilan dispara de frente y a corta distancia a un joven que da la espalda y corre (6). NO es cierto el «tratamos de acercarnos para socorrerlo, pero las personas se agrupen rápidamente impidiéndolo»(7). El ESMAD asume una posición impasible y negligente frente a su víctima (8). El capitán que asesinó a Dilan miente. No hay justificación válida. Hay premeditación e intención de lesionar y no de dispersar. A Dilan lo MATARON

Video 5
Otro ángulo. Un video tomado desde la carrera cuarta muestra el momento exacto en que Dilan es impactado por la espalda luego de defensivamente devolver una cápsula de gas lacrimógeno al carril opuesto a donde marchaba el ESMAD, lo que prueba inexistencia de intencionalidad de daño hacia los policías

Video 6
La Personera Esmeralda Caro Gómez recrimina, se presupone que al agresor, por incumplir protocolos, pasar por encima de los delegados del Ministerio Público y no advertir a los manifestantes sobre la intención del ESMAD de intervenir

Video 7
Noticias Uno controvierte la primera versión del capitán Cubillos Rodríguez

Video 8
Noticias Uno demuestra que Dilan no corría agachado y que el disparo no se hizo a sus piernas

Video 9
Noticias Uno vuelve a desvirtuar la nueva versión dada por el capitán del ESMAD que le disparó a Dilan Cruz

Dabeiba: Nuevas fosas comunes en el reinado del ‘señor de las sombras’

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Hay quienes con sus manos untadas de tierra siembran hortalizas, verduras, frutas, legumbres y su trabajo no es suficientemente valorado. De hecho, son muchas veces menospreciados, víctimas de despojo, de desplazamiento, de muerte y de la cruenta guerra que ha vivido Colombia y que los ha privado de sus tierras para engrosar las propiedades y el número de hectáreas de sus verdugos. A ellos nuestro homenaje.

Hay otros que con sus manos sucias de sangre siembran cuerpos inocentes de quienes no tuvieron iguales oportunidades en la vida y su trabajo repugnante si es valorado. De hecho, son muchas veces elogiados como héroes y algunos hasta alcanzan los más altos cargos de honor a los que pueda aspirar un ciudadano en nuestro país. A ellos nuestro repudio.

Son las cosas que ocurren en una sociedad con los valores invertidos como Colombia. Los que contribuyen con la vida son perseguidos y los que contribuyen con el horror y la muerte son venerados y exaltados reforzando y/o exacerbando su capacidad de escalar y continuar haciendo daño.

El horror que ha salido a la luz pública con el descubrimiento de una nueva fosa común en Antioquía, gracias a la labor de la Jurisdicción Especial para la Paz, no tiene nombre. Sin embargo, no genera todo el repudio que debería hacia sus causantes en virtud de que una parte importante de la sociedad colombiana ha sido inmunizada contra el crimen y aún miran a los criminales como salvadores.

Se ha perdido la empatía hacia las víctimas. Las que perecieron y las que aún muertas caminan en vida. Y es que detrás de cada inocente que fue reclutado con mentiras para ser alejado de su entorno familiar bajo promesas de trabajo y luego uniformado y asesinado, hay cientos y miles de familias que también fueron asesinads en vida y que viven en la tristeza y la incertidumbre de no saber dónde están sus seres amados y cómo y por qué fueron asesinados.

«Falsos positivos» es un eufemismo maldito acuñado por los asesinos y los medios a su servicio para minimizar la magnitud de sus crimenes que incluyen desaparición forzada y asesinato cobarde de seres humanos en condición de absoluta indefensión, con propósitos tan ruines como la obtención de recompensas (permisos, dinero, ascensos) o desfigurar la realidad encumbrando a auténticos psicópatas y monstruos despreciables como héroes y salvadores nacionales.

Tal es la inversión de valores que se ha gestado, que contraria a toda lógica. La política de la muerte, que se fundamenta en el odio, la venganza y la corrupción, es decir, en todo aquello que representa lo opuesto o contrario a las enseñanzas y doctrina de Cristo, en Colombia es respaldado por los «pastores cristianos» y sus rebaños engañados. La sal en Colombia también se corrompió. Se envileció. El amor se enfrió.

La película «Silencio en el Paraíso» ilustra perfectamente esta temática (Ver)

 

Desvirtuámos con vídeos la versión mentirosa del asesino de Dilan Cruz

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Son 4 oficiales de la policía, sin rostro, los responsables inmediatos, pero no únicos, del asesinato del estudiante Dilan Cruz: El comandante del ESMAD, coronel Néstor Raúl Cepeda Cifuentes (1); el subcomandante de la MEBOG, Javier Martín Gámez (2); el comandante de la Regional Móvil Antidisturbio 1 y comandante del dispositivo del ESMAD in situ, mayor Jhon Alexánder Socha Ayala (3) y el capitán (4) cuya identidad (con la complicidad de los grandes medios, de la propia policía, la fiscalía y la procuraduría) hoy se mantiene en secreto con propósitos de encubrimiento e impunidad.

De quien accionó la escopeta calibre 12, contra todo protocolo y a escasos 10 metros del estudiante solo se conoce, hasta hoy, que no es un policía raso y sin formación sino un capitán, que tiene 15 años de servicio y casí dos centenares de procedimientos en el ESMAD y, además, que revictimiza la memoria de Dilan al mentir sin ningún honor ni pudor en las declaraciones que ha dado sobre los motivos de su crimen.

Con material probatorio (videos) desvirtuaremos la temeridad con la que declara incurriendo, para agravar su situación, en el punible de fraude procesal (artículo 453) al pretender inducir a error a un servidor público para obtener sentencia contraria a la ley, en este caso absolutoria.

Frente al evento específico donde resulta herido de muerte Dilan Cruz el oficial a quien llamaremos capitán misterio o capitán impunidad declara lo siguiente:

1. “Al pasar la carrera quinta, se incrementa el lanzamiento de objetos contundentes contra el Esmad. En esos momentos, frente a nosotros se produce una explosión. De inmediato se lanzan gases, ya que los agresores se encuentran a poca distancia…»

ON: Frente a tal declaración hay que precisar lo siguiente: 1. Dilan no cae en la carrera quinta sino en la carrera cuarta, es decir a 180 metros, por lo que de haber existido lanzamiento de objetos contundentes no puede sindicársele.

2. «… Avanzamos unos metros más en medio de las agresiones, somos atacados desde los costados y, al acercarnos a la intersección de la calle 19 con carrera cuarta, observo cómo varias personas que se cubren sus rostros lanzan elementos contundentes…»

ON: En los vídeos no se observa ataque alguno desde los costados. Las personas que se cubren los rostros lo hacen para protegerse de la acción de los gases lacrimógenos que lanza la policía. En ningún momento se observa el lanzamiento de elementos contundentes que puedan representar peligro frente a los elementos de protección corporal que usan los efectivos del ESMAD quienes caminan sin ningún contratiempo u oposición.

3 «… ante el incremento en la agresión y la detección de este nuevo peligro inminente, tomo la decisión de disparar una munición de impacto contra los agresores, al instante se observa que una persona cae al suelo…»

ON: Los videos permiten constatar que no es real el incremento en la agresión y que la aludida «detección de… peligro inminente» no corresponde a una apreciación objetiva sino subjetiva de quién, como bien lo reconoce, decide (estimulado por el «dele papi, dele a quien sea dele» del comandante del dispositivo del ESMAD in situ, mayor Jhon Alexánder Socha Ayala) «disparar una munición de impacto contra los agresores», disparo que efectúa a menos de 10 metros contra Dilan, cuyo único pecado fue tomar en sus manos una cápsula de gas lacrimógeno, arrojarla a un carril diferente al donde marchaba el ESMAD y dar la espalda para correr.

4. «… tratamos de acercarnos para socorrerlo, pero las personas se agrupan rápidamente impidiéndolo. Sin embargo, los primeros auxilios son brindados de forma inmediata por funcionarios de la Alcaldía, Personería Distrital y otros ciudadanos como socorristas de la Defensa Civil. Ante esta situación reporto a la central de radio solicitando la presencia de una ambulancia”.

ON: En ningún momento los vídeos evidencian que los miembros del ESMAD se inmuten ante la persona herida y antes permanecen imposibles. Tampoco se evidencia que se solicite por radio servicio de ambulancia y si se hizo fue tardío por cuánto la asistencia medicalizada tardó más de 25 minutos en llegar al lugar de los acontecimientos.

EL TIEMPO narra además, que el encuentro entre el capitán agresor y la personera Esmeralda Caro Gómez, se dio antes del episodio de Dilan, lo que implicaría un mayor grado de responsabilidad toda vez que entonces estaría advertido que no podía disparar sin la intervención previa del Ministerio Público. No obstante, del vídeo se evidencia que cuando la representante de la Personería dialoga con el agente del ESMAD ya el tráfico está reestablecido lo que también implicaría que al disparar sin seguir protocolos estaría incurso en el publible de prevaricato por omisión.

Pero que sean los vídeos los de la agresión los que desmientan la versión que pretende justificar el asesinato de Dilan Mauricio Cruz Medina.

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Se observa: «personas que se cubren sus rostros» para evitar la acción de los gases (1), pero NO «lanzan elementos contundentes» (2). NO hay «incremento en la agresión» (3). NO hay «nuevo peligro inminente» (4). El capitán, se infiere que estimulado por el «dele, a quien sea, dele, dele, dele, dele» del comandante de la Regional Movil Antidisturbios 1 y responsable del operativo del ESMAD in situ, Mayor Jhon Alexander Socha Ayala (5) toma la «decisión de disparar una munición de impacto CONTRA los agresores» (6). NO es cierto el «tratamos de acercarnos para socorrerlo, pero las personas se agrupen rápidamente impidiéndolo»(7), ni se evidencia que se «reportó a la central de radio solicitando la presencia de una ambulancia»(8). NO fue un accidente. No hay justificación válida. Hay premeditación e intención de lesionar y no de dispersar. A Dilan lo MATARON

Video 2
Es otro ángulo. Otra toma. Se observa que casi llegando a la 4ta, sin oposición (1) sin ataques desde los costados (2), sin explosiones, a no ser que se confundan como tales el ruido de los cacerolazos (3), sin peligro inminente para los miembros del ESMAD o de los transeúntes que caminan a lado y lado (4) el capitán decide disparar a menos de 10 metros (5) contra agresores que no lo agreden. Dispara de frente sabiendo, como oficial experimentado, la letalidad de su disparo a tan corta distancia (6). No fue un ACCIDENTE (7). Disparó a matar no a dispersar (8). Hizo uso ilegítimo de la fuerza (9). No le importó el herido (10) ni trató de auxiliarlo (11). A Dilan lo asesinaron.

Video 3
Al grupo de Dilan le lanzan una granada de gas (1). La recoge y la lanza al carril contrario a aquel donde se movilizaba el ESMAD (2). Ello prueba que no tenía y/o existía intención en él de lesionar y/o dañar a los miembros de Escuadrón Antidisturbios (3). Su acción fue defensiva y no ofensiva (4). Inocentemente da la espalda y corre (5) y cobardemente es asesinado a mansalva, con premeditación y alevosía

Video 4
Hay personas que caminan por los andenes sin peligro (1). Personas en el separador se identifican como prensa (2). Es mentira que a los miembros del ESMAD les «lanzan elementos contundentes» (3). NO hay agresión y menos «incremento en la agresión» (4). NO existe un «nuevo peligro inminente» (5). El asesino de Dilan dispara de frente y a corta distancia a un joven que da la espalda y corre (6). NO es cierto el «tratamos de acercarnos para socorrerlo, pero las personas se agrupen rápidamente impidiéndolo»(7). El ESMAD asume una posición imposible y negligente frente a su víctima (8). El capitán que asesinó a Dilan miente. No hay justificación válida. Hay premeditación e intención de lesionar y no de dispersar. A Dilan lo MATARON

Video 5
Otro ángulo. Un video tomado desde la carrera cuarta muestra el momento exacto en que Dilan es impactado por la espalda luego de defensivamente devolver una cápsula de gas lacrimógeno al carril opuesto a donde marchaba el ESMAD, lo que prueba inexistencia de intencionalidad de daño hacia los policías

Asociación Americana de Juristas condena muerte y represión oficial en Colombia

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Mientras Iván Duque orondo se pavonea entre miembros del ESMAD de la policía dándoles un espaldarazo a sus acciones desmedidas en el control del orden público y en la represión y criminalización de la protesta social dentro de una lógica que cercena derechos fundamentales y visiona a los ciudadanos como peligrosos enemigos internos, surgen pronunciamientos provenientes de la comunidad internacional.

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En las últimas horas por ejemplo se conoció la declaración de la Asociación Americana de Juristas en la que no solo se repudió el asesinato del joven estudiante Dilan Mauricio Cruz Medina, quién fue impactado por un proyectil no convencional el pasado 19 de diciembre a raíz de la cual se produjo su deceso el 25 del mismo mes, sino que se «condena a la escalada de persecución, violencia y asesinatos de estudiantes y participantes de las marchas en Colombia».

En su evaluación la ONG consultora de la ONU en materia de derechos humanos señaló además que la «respuesta gubernamental a las movilizaciones ha sido una brutal represión, aplicando el terrorismo social y psicológico con acciones desmedidas e ilegitimas a través del ESMAD… conocido como el Escuadrón de la Muerte de la Policía; la militarización de ciudades; los allanamientos ilegales… las detenciones arbitrarias; los toques de queda, generando terror y estigmatizando el derecho a la protesta».

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En un recuento histórico la AAJ hizo en su pronunciamiento un listado de algunos de «los crímenes del ESMAD, desde su creación en el 1999» indicando a renglón seguido que «ascienden a 87, incluidos asesinatos, mutilaciones, lesiones de invalidez, en total impunidad al no responder por ninguno de esos actos».

Para la Asociación el crimen de «Dilan Cruz Medina, engrosa… los asesinatos cometidos por la Fuerza Pública, contra los estudiantes y crímenes de Estado que hasta ahora se mantienen impunes, entre otros: Norma Patricia Galeano, Universidad del Tolima (1994); Carlos Giovanni Blanco, Universidad Nacional (2001); Jaime Acosta, Universidad de Santander (2002); Nicolás Neira (15 años de edad, ocho agentes del ESMAD lo rodearon, lo golpearon y no lo soltaron hasta matarlo (1 de mayo de 2005); Johnny Silva Aranguren, Universidad del Valle, (2005); Oscar Salas, Universidad Distrital Bogotá (2006) y Miguel Ángel Barbosa, Universidad Distrital Bogotá (2016)»

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Aparte de lo anterior los juristas solicitaron «una investigación independiente para traer a la justicia a los autores materiales e intelectuales» de las violaciones a los derechos humanos, aparte de instar al gobierno Duque «a cumplir con el mandato constitucional de proteger la vida de todos los colombianos y colombianas, particularmente los que lideran procesos sociales; así como tomar las medidas necesarias para su protección física y la de sus familias».

La Organización No Gubernamental insistió también en el «cese del hostigamiento y actividades de inteligencia contra las organizaciones no gubernamentales y las participantes en las protestas sociales» y exigió «una
inmediata formulación y aplicación de un Plan Nacional de protección de líderes», además de sumarse a la «solicitud para desmantelar el ESMAD, responsable de asesinatos de manifestantes»

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Curiosamente y en contravía de las voces que se alzan nacional e internacionalmente contra el uso excesivo y desmedido de la fuerza, el estado colombiano ha anunciado la creación de cuerpos antidusturbios similares al ESMAD pero a cargo del ejército de Colombia lo que podría agravar la situación de incremento de crimenes de estado contra actores civiles en abierta violación al DIH.

¡Renuncie Ministro Botero! Usted pretendió encubrir un crimen

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La muerte de Dimar Torres no se produjo en medio de un forcejeo y de un acto de legitima defensa de la tropa como precipitada e irresponsablenente salió a declararlo y a justificarlo el Ministro de Defensa, Guillermo Botero, tras los hechos ocurridos en la región del Catatumbo.

Un video inicial captado por los habitantes de la zona y que muestra a miembros del ejército sudados y nerviosos fue el primer indicio que dio cuenta de que la versión oficial de los hechos no correspondía con lo realmente sucedido.

Posteriormente comenzaron a circular las versiones de que el cuerpo presentaba evidentes señales de tortura que desmentían la versión del cabo involucrado, recogida con tintes de encubrimiento por el Ministro Botero. Al parecer, y según versiones no confirmadas, antes del asesinato, el excombatiente de las FARC habría sido violado y castrado.

Pero más allá de la denuncia de la comunidad, que trascendió internacionalmente a través de redes sociales, lo que sin duda obligó al Estado a reconocer el crimen perpetrado por miembros del Ejército Nacional fue un segundo vídeo en el que se aprecian imágenes dantescas de cómo.quedo el cadáver tras el supuesto forcejeo y el intento de desaparición del mismo por miembros de la fuerza pública

La confirmación de lo realmente sucedido llegó a través de las palabras que con el valor y el honor que le faltaron al Ministro de Defensa, pronunció frente a la comunidad el Brigadier General, Diego Luis Villegas Muñoz, quien públicamente se lamentó y pidió perdón por el asesinato de Dimar Torres Arevalo a manos de unidades bajo su mando, al tiempo que recalcó que ese tipo de hechos lamentables no podían volver a repetirse.

No obstante, queda la duda sobre en cuántos otros de los asesinatos de ex combatientes de las FARC y de líderes sociales pudieran estar involucrados miembros de la fuerza pública, obligada a proteger a todos los ciudadanos, sin distingo de ninguna naturaleza, en sus vidas, honra y bienes.