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Petroleaks: Las mentiras completas que se esconden detrás de las verdades a medias de Coronell

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Los nazis, siguiendo las instrucciones de Goebbels, emplearon conscientemente en su propaganda tanto la mentira directa (1) como la media verdad (2) y la verdad fuera de contexto (3). Lo hacían a sabiendas de que la repetición de lo no verdadero puede llevar a asumir como cierto lo que en realidad resulta ser absolutamente falso.

Daniel Coronell, quién acostumbra en sus escritos de la revista SEMANA no solo a citar sino a relacionar y a permitir a través de enlaces (links) la consulta de sus fuentes, esta vez no lo hizo en su escrito titulado Petroleaks. Omitió su práctica habitual de manera consciente y deliberada para evitar precisamente el escrutinio público y que la opinión pudiera cotejar la veracidad o falsedad de sus sindicaciones.

En su afán de defensa de Sergio Fajardo pretendió vender la idea de un Gustavo Petro sin escrúpulos ni ética, capaz de delatar o señalar ante el embajador de Estados Unidos en Colombia a miembros de su entonces Partido Político (Polo Democrático) por vínculos con las FARC (1) y que, además, conociendo tal situación y disponiendo de pruebas habría podido incurrir en el delito de omisión de denuncia ante las autoridades nacionales (2). En otras palabras, quiso presentar a Petro como un traidor sin escrúpulos, para resquebrajar la confianza que a pulso se ha ganado el líder progresista entre los más diversos sectores de la política, incluida la izquierda.

Lo verdaderamente cierto, es que el Wikileaks con el que Coronell pretendió satanizar a Petro contiene más información relevante de la que el columnista de SEMANA publicó, sacando absolutamente de contexto e intencionadamente las afirmaciones de Petro.

Y es que en el Wikileaks del 27 de mayo de 2008 (https://bit.ly/2IvXaSf) al que Coronell hace alusión y en el que soporta su columna, se puede apreciar que no es Petro quién acusa, señala u origina la investigación en contra de las personas señaladas, sino que esta ya estaba abierta por el Fiscal General de la Nación, Mario Iguarán, como puede colegirse del documento desclasificado en el que previamente a lo dicho por Petro se expone:

“…El Fiscal General Mario Iguaran anunció el 22 de mayo el lanzamiento de… Investigaciones contra doce personas presuntamente vinculadas con las FARC. La evidencia… proviene de la correspondencia de los archivos informáticos… de… Raul Reyes, asesinado por las fuerzas militares colombianas el 1 de marzo. En lo que los medios locales denominan el primer capítulo de la “Farcpolitica”… 3. (U) Entre los funcionarios prominentes bajo investigación se encuentran la senadora del Partido Liberal Piedad Córdoba, los legisladores Wilson Borja y Gloria Inés Ramírez, el ex candidato presidencial Álvaro Leyva y el editor del periódico comunista (y miembro del Polo) Carlos Lozano…. En un comunicado oficial, el… Polo reiteró su apoyo a la búsqueda adecuada de la justicia y expresó confianza en la inocencia de sus tres miembros… Córdoba y Borja calificaron la investigación de “cortina de humo”, mientras que Ramírez acusó al gobierno colombiano de intentar poner en peligro los esfuerzos de intercambio humanitario…”.

La acusación que Coronell pretende colocar sobre los hombros de Petro no deja de ser entonces infundada y malintencionada desde el ocultamiento del contexto en que se produce. De hecho, la frase por la que se inculpa a Petro no aparece originalmente entre comillas, lo que implica que no corresponde a una declaración literal atribuible al político (por tanto una transcripción que no recoge exactamente lo declarado por este) por lo que cabe la gran posibilidad de que lo recogido en el documento corresponda más a lo que el interlocutor entendió que a lo que Petro dijo o quiso decir.

Pero aún en gracia de discusión y aceptando que Petro hubiese manifestado textualmente lo que se le atribuye, hay que decir que la no descartación, a priori, por parte del hoy líder progresista de la posibilidad de que miembros de su partido (de entonces) pudieran mantener vínculos con las FARC, más que un acto de irresponsabilidad constituye uno de objetividad y responsabilidad. Cambiando la perspectiva, ¿Que podría estarse hoy diciendo (diferente a acusarlo de encubrimiento) si en su momento Petro hubiese afirmado de manera rotunda la inocencia de los inculpados y estos hubiesen resultado posteriormente vencidos en juicio y declarados culpables?

Pero yendo aún mucho más allá, si se detalla el cable en su totalidad y no en partes sacadas de contexto y por tanto inconexas, emerge que los implicados desarrollaban labores de acercamiento con la guerrilla en pro de un acuerdo humanitario que posibilitara la liberación de militares retenidos por la guerrilla de las FARC, lo que le otorga pleno significado e inteligibilidad al término “inapropiados”, esto es, como algo que probablemente traspasó el delgado limite de lo que se ajustaba o conformaba a las condiciones o a las necesidades de la negociación. En otras palabras, lo que Petro dejó abierta como posibilidad es la probable existencia de lo que en el argot popular se denomina pecado por exceso (por hacer de más), para distinguirlo del pecado por defecto (por dejar de hacer). A ello se refiere el:

“… no descarta la posibilidad de que algunos miembros del Polo mantengan vínculos inapropiados con las FARC…”, guerrilla frente a la cual (contrario a lo que expresa el uribismo) Petro tiene enormes distancias ideológicas.

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Más que un columnista de opinión, Daniel Coronell se ha ganado una merecida reputación como un periodista minucioso, informado y que sustenta de manera objetiva, esto es con pruebas sólidas e incontrovertibles, aquello que comunica al público a través de sus columnas. Ello no implica que todo cuanto piense y exprese, adquiera necesariamente la condición de verdad inobjetable.

En el caso de las denuncias que valerosamente le ha hecho al uribismo, y que le han valido el respeto de los colombianos, ha existido un acervo probatorio tan fuerte y respaldado en fuentes creíbles, que no ha habido forma, a pesar de los intentos (jurídicamente hablando) de silenciarlo o hacerlo retractar. Ahí se expresa el periodista serio, objetivo y responsable que la sociedad valora y pondera.

Cosa contraria ha ocurrido siempre que emite opiniones sobre Gustavo Petro. El periodista juicioso se desvanece y aparece el ser humano de carne y hueso que ha carecido del suficiente valor civil para explicar a la opinión pública las razones de su animadversión hacia el político progresista con quién tiene en común el valor y la capacidad para develar, más allá de lo que la publicidad pretende mostrar, lo que en realidad son Uribe y el Uribismo.

Coronell tiene todo el derecho del mundo para sentir y expresar que Petro es un excelente congresista pero un pésimo administrador público y a disentir de lo que, en contrario, piensen quienes se identifican ideológica, política y hasta afectivamente con Petro. El problema radica, en que al ser el periodista una figura pública, lo mínimo que la opinión espera es que respalde y/o soporte -cómo los tiene acostumbrasos- cada una de sus afirmaciones.

Por lo anterior resulta lastimoso que Daniel Coronell dilapide su capital más valioso, entiéndase su credibilidad, en una serie de trinos contra Petro, que al adolecer de sustento y expresar más posiciones con una alta carga de subjetividad y emocionalidad ya han sido en buena medida desvirtuados uno a uno por el propio Petro, situación que deja muy mal posicionado ante sus lectores (muchísimos de ellos ‘petristas’) al periodista que no ha sabido (en redes sociales) deslindar sus opiniones profesionales de las personales. La gente espera siempre de columnistas como el de SEMANA razones más que emociones y percepciones.

Mucho peor de todo este penoso episodio de ‘dimes y diretes’ es que deja la sensación de que la reacción de Coronell contra Petro responde u obedece a una especie de coletazo frente a las revelaciones de Wikileaks sobre Sergio Fajardo que desnudan al político paisa como un incondicional de ese mismo Uribe que Coronell permanentemente, y con razones, cuestiona y fustiga. ¿Cuál es pues la lógica de Coronell? se pregunta con razón mucha gente.

Cuando el periodista expresa opiniones desde la reputación y la autoridad que se ha forjado está obligado en mayor grado a ser objetivo y no subjetivo. Esa es parte de su responsabilidad social para no propagar falacias del tipo
argumentum ad verecundiam o magister dixit (argumento desde la autoridad). Desde la perspectiva kantiana del imperativo categórico y ético Coronel debería entenderlo