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Colombia: Estado Antisocial de Hecho

Los constituyentes de 1991; los ex magistrados de la primera Corte Constitucional (de la Honorable) que aún sobreviven y los demócratas del país deberían convocarse para defender la Constitución vigente y para hacer una denuncia ante la comunidad internacional de derechos humanos. La razón: En Colombia, bajo el gobierno de Iván Duque, la Carta Política y de derechos ha sido derogada de facto.

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Atentado a Carlos Rivas: ¿Quienes quieren matar a los educadores?

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El atentado e intento de asesinato del dirigente magisterial, Carlos Enrique Rivas Segura, es un hecho repudiable de intolerancia que debe concitar solidaridad y el más contundente y enérgico rechazo tanto de la comunidad nacional como internacional, a quienes hay que contextualizar sobre qué o quiénes se mueven detrás de las amenazas y ahora el atentado criminal contra el expresidente y hoy miembro del ejecutivo de FECODE.

En la Colombia de Duque todos los días se pasa del dicho al hecho. Desde el Centro Democrático y desde la propia persona de su máximo líder y dirigente, el hoy senador Álvaro Uribe Vélez, siempre ha existido un manifiesto odio hacia los educadores, hacia las organizaciones sindicales que los representan y hacia los dirigentes de las mismas. Desde ese sector político siempre ha habido una permanente e inocultable campaña de estigmatización y odio hacia las maestras y maestros que se remonta a su primer periodo de gobierno.

Uribe, hombre de rencores extremos, jamás ha logrado superar y perdonar la derrota al referendo constitucional de 15 puntos que recién posesionado pretendió imponer y que no alcanzó el respaldo suficiente en las urnas el 25 de octubre de 2003, entre otras razones, por la férrea oposición de los servidores públicos y de los docentes. Tampoco perdona la permanente y decidida oposición a su idea de privatización del servicio público educativo. A los maestros el expresidente los visiona con el mismo encono y rencor que a la guerrilla y no desperdicia oportunidad para mostrarlos, irresponsablemente, ante sus extremistas partidarios como caras de una misma moneda.

Desde sus dos gobiernos asumió como una cuestión personal, casi obsesiva y enfermiza, el tratar de hacer el mayor daño posible al magisterio organizado y a fe que lo hizo a través de la expedición de normas que arrancaron derechos y vulneraron intereses que los docentes habían alcanzado mediante la movilización y la lucha.

Alcanzada nuevamente la presidencia, en cabeza de Iván Duque, los ataques, la intolerancia y la intemperancia verbal han resurgido con igual o mayor fuerza a la de los grupos paramilitares que de nuevo se campean a lo largo y ancho del territorio nacional, alentados por el encubrimiento y discurso afín de quienes hoy fungen como autoridades, para sembrar terror y muerte a través del asesinato sistemático de líderes sociales. Y como en la época que va del 2002 al 2008 de nuevo los sicarios morales anteceden y alientan a los materiales.

¿Cómo es posible? Amenazan a Leyner Palacio en las ‘narices’ del Ejército

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Es inaudito. Los miembros del Ejército llegaron tardía, vergonzosa y convenientemente a Bojayá pero llegaron. Luego dan un parte de que no encontraron a los 300 paramilitares en el territorio al que estos últimos arribaron a infundir terror. Casi inmediatamente y para acrecentar la vergüenza de la institución castrense, se produce una grave amenaza de muerte contra el líder social Leyner Palacio.

Inconcebiblemente en la Colombia gobernada por el uribismo están proscritos todos los derechos humanos y los encargados constitucionalmente para garantizar la protección del derecho fundamental a la vida sencillamente se hacen los de la vista gorda, mientras a unos los amenazan y a otros los matan uno por uno, por la comisión de un “delito” que solo existe en las mentes de la extrema derecha colombiana: no pensar como ellos.

La diferencia en Colombia está proscrita y aunque también lo está en el papel la pena de muerte, en la práctica está instaurada (en medio de la impunidad) la muerte sin pena y el permanente desplazamiento forzado de las y los líderes sociales.

Si al interior de las fuerzas militares aún quedara algún vestigio del honor militar se sabría que lo que acaban de hacer los paramilitares, al entregarle 2 horas para irse al Secretario Ejecutivo de la Comisión Interétnica de la Verdad del Pacífico y líder afrocolombiano de Bojayá (so pena de ser asesinado), más que una afrenta contra Palacio lo es contra la propia legitimidad del Ejército Colombiano y para su imagen, bastante maltrecha a nivel internacional a raíz de la vergüenza de las ejecuciones extrajudiciales.

El mensaje es claro: O los militares están implicados en lo ocurrido en Bojayá o les han dado a entender que entre las filas paramilitares no infunden el más mínimo grado de respeto. Ambas posibilidades son igualmente graves.

Lo ocurrido no pasará desapercibido. Leyner Palacio, con un grupo de víctimas, estuvo postulado al Premio Nobel de Paz en 2016 y en 2017 fue galardonado con el premio Mundial al Pluralismo. Su “crimen” es impulsar el “Esclarecimiento de la Verdad sobre el Daño al Territorio”, en razón de lo cual asumió la responsabilidad de coordinar la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Interétnica de la Verdad del Pacífico (CIVP). Infortunadamente pareciera que a algunos miembros del gobierno y del partido de gobierno no les interesara la verdad. La impresión que dan, es que los amenaza y lacera porque expone su real talante antidemocrático, arbitrario y criminal.

El ejército llegó tarde a Bojayá: La historia se repite como tragedia

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Igual que en las épocas en que los paramilitares llegaban, masacraban y hasta jugaban fútbol con las cabezas de las víctimas, el Ejército Nacional, bajo la conducción del general Enrique ‘Mago’ Zapateiro llegó tarde a Bojayá. Bastante tarde. Cuarenta y ocho (48) horas después, para ser exactos, como si les hubiesen otorgado a 300 asesinos el tiempo suficiente para difuminarse. Cómo si las cacareadas Fuerzas de Despliegue Rápido FUDRA fueren tan solo un chiste.

Cuando se trata de estudiantes, campesinos, indígenas o trabajadores que se manifiestan todo funciona con la perfección de un reloj para la represión. Cuando se trata del accionar de paramilitares todo se daña y nada funciona, muy convenientemente, sin que ni siquiera experimenten vergüenza. De hecho, ya ni se sonrojan frente a la evidencia de complicidades que revisten la forma de omisión en el cumplimiento de deberes.

La inteligencia militar deja de existir. Las fuentes humanas y tecnológicas fallan. Los drones se quedan sin pilas. Los aviones fantasmas (tripulados o no) no pueden desafiar la ley de la gravedad. Los infrarojos y los aparatos detectores de calor no funcionan. La cooperación estadounidense a través de detección de sus satélites sufre interferencias. Las tropas no se pueden helitransportar. La FAC y el Ejército sienten repentinamente que es éticamente incorrecto bombardear y las tropas pierden sus visores nocturnos y sufren de ceguera, como si a los paramilitares los comandara una especie de Eliseo y se reeditara la historia bíblica de 2da Reyes 6:18.

“La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa” decía, como si proféticamente mirara hacia Colombia, Marx. Los 8 años de la seguridad democrática son nuestra tragedia y el gobierno y/o más bien desgobierno de Duque la más ruin y miserable de todas las farsas, bajo un ropaje que patrocina el pillaje y el retorno de los señores de la muerte. Todo bajo la dirección de Él. El gran Ministro Ejecutor a cuyos pies Pablo Morillo sería un insignificante enano.

Al asesino de Dilan solo le falta culpar a Dios

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Miente sin ningún pudor. Cambia a su acomodo las versiones sobre lo sucedido. Utiliza los medios para hacerse pasar por víctima cuando en realidad es un victimario y, con cada declaración que da, en contravía del material fílmico que obra como prueba en su contra, ofende la inteligencia de los colombianos y la memoria de Dilan a quien no tiene inconvenientes en revictimizar.

Lo cierto es que al capitán del ESMAD, Manuel Cubillos Rodríguez, lo único que le falta es culpar a Dios para auto exonerarse de lo que no fue un tiro de desgracia (accidente) sino un auténtico tiro de gracia (asesinato) dirigido hacia la humanidad de Dilan y no hacía ningún grupo de encapuchados violentos que según él ejercían un ataque violento, solo existente en su perturbada imaginación, pues ninguno de los vídeos los registra.

Para volver a refutar las mentiras de Cubillos Rodríguez con evidencias, presentamos de nuevo el registro fílmico que demuestra la falsedad de lo afirmado por el capitán. Iniciamos con nuevo y revelador video, tomado desde la parte alta de un edificio (otro ángulo) en donde se demuestra que no había ningún grupo de agresivos encapuchados a espaldas de Dilan agrediendo a los antimotines y que el ESMAD jamás intentó auxiliar al joven herido de muerte.

Video 1
Se observa: “personas que se cubren sus rostros” para evitar la acción de los gases (1), pero NO “lanzan elementos contundentes” (2). NO hay “nuevo peligro inminente” (3). El capitán, se infiere que estimulado por el “dele, a quien sea, dele, dele, dele, dele” del comandante de la Regional Movil Antidisturbios 1 y responsable del operativo del ESMAD in situ, Mayor Jhon Alexander Socha Ayala (4) toma la “decisión de disparar una munición de impacto CONTRA los agresores” (5). NO es cierto el “tratamos de acercarnos para socorrerlo, pero las personas se agrupen rápidamente impidiéndolo”(6), ni se evidencia que se “reportó a la central de radio solicitando la presencia de una ambulancia”(7). NO fue un accidente. No hay justificación válida. Hay premeditación e intención de lesionar y no de dispersar. A Dilan lo MATARON.

Video 2
Es otro ángulo. Otra toma. Se observa que casi llegando a la 4ta, sin oposición (1) sin ataques desde los costados (2), sin explosiones, a no ser que se confundan como tales el ruido de los cacerolazos (3), sin peligro inminente para los miembros del ESMAD o de los transeúntes que caminan a lado y lado (4) el capitán decide disparar contra “agresores” que no lo agreden. Dispara de frente sabiendo, como oficial experimentado, la letalidad de su disparo a tan corta distancia (5). No fue un ACCIDENTE (6). Disparó a matar no a dispersar (7). Hizo uso ilegítimo de la fuerza (8). No le importó el herido (9) ni trató de auxiliarlo (10). A Dilan lo asesinaron.

Video 3
Al grupo de Dilan le lanzan una granada de gas (1). Dilan la recoge y la lanza al carril contrario a aquel donde se movilizaba el ESMAD (2). Ello prueba que no tenía y/o existía intención en él de lesionar y/o dañar a los miembros de Escuadrón Antidisturbios (3). Su acción fue defensiva y no ofensiva (4). Inocentemente da la espalda y corre (5) para ser cobardemente asesinado a mansalva, con premeditación y alevosía.

Video 4
Hay personas que caminan por los andenes sin peligro (1). Personas en el separador se identifican como prensa (2). Es mentira que a los miembros del ESMAD les “lanzan elementos contundentes” (3). NO hay agresión y menos “incremento en la agresión” (4). NO existe un “nuevo peligro inminente” (5). El asesino de Dilan dispara de frente y a corta distancia a un joven que da la espalda y corre (6). NO es cierto el “tratamos de acercarnos para socorrerlo, pero las personas se agrupen rápidamente impidiéndolo”(7). El ESMAD asume una posición impasible y negligente frente a su víctima (8). El capitán que asesinó a Dilan miente. No hay justificación válida. Hay premeditación e intención de lesionar y no de dispersar. A Dilan lo MATARON

Video 5
Otro ángulo. Un video tomado desde la carrera cuarta muestra el momento exacto en que Dilan es impactado por la espalda luego de defensivamente devolver una cápsula de gas lacrimógeno al carril opuesto a donde marchaba el ESMAD, lo que prueba inexistencia de intencionalidad de daño hacia los policías

Video 6
La Personera Esmeralda Caro Gómez recrimina, se presupone que al agresor, por incumplir protocolos, pasar por encima de los delegados del Ministerio Público y no advertir a los manifestantes sobre la intención del ESMAD de intervenir

Video 7
Noticias Uno controvierte la primera versión del capitán Cubillos Rodríguez

Video 8
Noticias Uno demuestra que Dilan no corría agachado y que el disparo no se hizo a sus piernas

Video 9
Noticias Uno vuelve a desvirtuar la nueva versión dada por el capitán del ESMAD que le disparó a Dilan Cruz

Colombia: una cruenta y cada vez menos disfrazada Dictadura

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Diez (10) millones de colombianos, si es que en realidad existieron, o los que pensaron que daba lo mismo votar por Petro que por Duque o los que decidieron no tomar partido y votar en blanco o irse a ver ballenas mientras el monstruo del autoritarismo regresaba, o quizás la Registraduría y un sistema electoral hecho para convalidar el fraude, son los directos responsables del regreso del uribismo al poder y de la transición de Colombia de una democracia imperfecta a una dictadura o a un régimen absolutista de corte feudal.

En la “democracia más estable de América” no fue necesario el acceso de los militares al poder, a través de un golpe, para que el autoritarismo y la arbitrariedad se instauraran. La Constitución ha sido proscrita de hecho – que no en derecho- y ahora rige en su lugar los apartes de la ley 1801 del 2016 que interpretativa y discrecionalmente los miembros de la policía del gobierno siente que le resultan útiles para imponerse y realizarse haciendo lo que mejor saben y les satisface hacer: golpear.

En esa sustitución, o mejor destitución, de las vías de derecho por las vías de hecho, las detenciones proceden sin delito y sin orden emitida desde el poder judicial. Un nuevo “poder público” ha emergido, el poder policial que sostiene al débil e impopular poder ejecutivo, que a su vez controla al poder legislativo y amedrenta al poder judicial. Los asiste en su perversión el poder mediático que calla, oculta o tergiversa la verdad para beneplácito de sus dueños, que son a su vez quienes tras bambalinas mueven los hilos de todas las restantes marionetas, en el país que insiste en creer ingenuamente que posee un solo títere.

El derecho a la vida es mirado con desprecio, mientras se justifica la muerte de todo lo considerado oposición. La igualdad es subversiva. Desde la posición de los privilegiados discriminadores se mira con desprecio el término fraternidad. La intimidad cede paso a las chuzadas de líneas y a la incautación y revisión de celulares. El libre desarrollo de la personalidad se considera inmoral. La esclavitud y la servidumbre intentan restaurarse a través de “reformas laborales”. Se volvió imposible no ser molestado por tener convicciones o creencias diferentes a las del gobierno y la libertad de cultos solo es válida para las sectas afines y defensoras de las hogueras y de lo que Álvaro Gómez llamaba el régimen.

Pero no sólo eso, expresar y difundir el pensamiento y las opiniones e informar y recibir información también son considerados graves crímenes en el uribato. En la Colombia de Uribe y Duque, la libertad puede ser restringida sin orden judicial y circular libremente, reunirse y manifestarse pacíficamente, asociarse y ejercer control del poder político está prohibido y puede castigarse con el uso desmedido y desproporcionado de la fuerza por parte de un grupo como el ESMAD que tiene (al igual que el agente 007 de las películas) derecho para maltratar y matar ciudadanos impunemente.

Los postulados de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa, que son los de la Ilustración, el liberalismo y la burguesía al igual que los derechos consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 han sido llevados a la hoguera como Colombia ha vuelto a ser llevada a una especie de neo medioevo donde el autoritarismo, la fe, el dogma y las ejecuciones están al orden del día como mecanismo de contención frente a la herejía de quienes levantan su voz.

La Constitución de 1991 ha sido derogada y solo estamos a la espera de que se prohíba su porte y se ordene llevarla a las plazas públicas para que la policía vierta sobre ellas gasolina y las incinere con propósitos purificadores y de extinción de todo signo de subversión en el país donde reclamar democracia se volvió subversivo.

Desvirtuámos con vídeos la versión mentirosa del asesino de Dilan Cruz

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Son 4 oficiales de la policía, sin rostro, los responsables inmediatos, pero no únicos, del asesinato del estudiante Dilan Cruz: El comandante del ESMAD, coronel Néstor Raúl Cepeda Cifuentes (1); el subcomandante de la MEBOG, Javier Martín Gámez (2); el comandante de la Regional Móvil Antidisturbio 1 y comandante del dispositivo del ESMAD in situ, mayor Jhon Alexánder Socha Ayala (3) y el capitán (4) cuya identidad (con la complicidad de los grandes medios, de la propia policía, la fiscalía y la procuraduría) hoy se mantiene en secreto con propósitos de encubrimiento e impunidad.

De quien accionó la escopeta calibre 12, contra todo protocolo y a escasos 10 metros del estudiante solo se conoce, hasta hoy, que no es un policía raso y sin formación sino un capitán, que tiene 15 años de servicio y casí dos centenares de procedimientos en el ESMAD y, además, que revictimiza la memoria de Dilan al mentir sin ningún honor ni pudor en las declaraciones que ha dado sobre los motivos de su crimen.

Con material probatorio (videos) desvirtuaremos la temeridad con la que declara incurriendo, para agravar su situación, en el punible de fraude procesal (artículo 453) al pretender inducir a error a un servidor público para obtener sentencia contraria a la ley, en este caso absolutoria.

Frente al evento específico donde resulta herido de muerte Dilan Cruz el oficial a quien llamaremos capitán misterio o capitán impunidad declara lo siguiente:

1. “Al pasar la carrera quinta, se incrementa el lanzamiento de objetos contundentes contra el Esmad. En esos momentos, frente a nosotros se produce una explosión. De inmediato se lanzan gases, ya que los agresores se encuentran a poca distancia…”

ON: Frente a tal declaración hay que precisar lo siguiente: 1. Dilan no cae en la carrera quinta sino en la carrera cuarta, es decir a 180 metros, por lo que de haber existido lanzamiento de objetos contundentes no puede sindicársele.

2. “… Avanzamos unos metros más en medio de las agresiones, somos atacados desde los costados y, al acercarnos a la intersección de la calle 19 con carrera cuarta, observo cómo varias personas que se cubren sus rostros lanzan elementos contundentes…”

ON: En los vídeos no se observa ataque alguno desde los costados. Las personas que se cubren los rostros lo hacen para protegerse de la acción de los gases lacrimógenos que lanza la policía. En ningún momento se observa el lanzamiento de elementos contundentes que puedan representar peligro frente a los elementos de protección corporal que usan los efectivos del ESMAD quienes caminan sin ningún contratiempo u oposición.

3 “… ante el incremento en la agresión y la detección de este nuevo peligro inminente, tomo la decisión de disparar una munición de impacto contra los agresores, al instante se observa que una persona cae al suelo…”

ON: Los videos permiten constatar que no es real el incremento en la agresión y que la aludida “detección de… peligro inminente” no corresponde a una apreciación objetiva sino subjetiva de quién, como bien lo reconoce, decide (estimulado por el “dele papi, dele a quien sea dele” del comandante del dispositivo del ESMAD in situ, mayor Jhon Alexánder Socha Ayala) “disparar una munición de impacto contra los agresores”, disparo que efectúa a menos de 10 metros contra Dilan, cuyo único pecado fue tomar en sus manos una cápsula de gas lacrimógeno, arrojarla a un carril diferente al donde marchaba el ESMAD y dar la espalda para correr.

4. “… tratamos de acercarnos para socorrerlo, pero las personas se agrupan rápidamente impidiéndolo. Sin embargo, los primeros auxilios son brindados de forma inmediata por funcionarios de la Alcaldía, Personería Distrital y otros ciudadanos como socorristas de la Defensa Civil. Ante esta situación reporto a la central de radio solicitando la presencia de una ambulancia”.

ON: En ningún momento los vídeos evidencian que los miembros del ESMAD se inmuten ante la persona herida y antes permanecen imposibles. Tampoco se evidencia que se solicite por radio servicio de ambulancia y si se hizo fue tardío por cuánto la asistencia medicalizada tardó más de 25 minutos en llegar al lugar de los acontecimientos.

EL TIEMPO narra además, que el encuentro entre el capitán agresor y la personera Esmeralda Caro Gómez, se dio antes del episodio de Dilan, lo que implicaría un mayor grado de responsabilidad toda vez que entonces estaría advertido que no podía disparar sin la intervención previa del Ministerio Público. No obstante, del vídeo se evidencia que cuando la representante de la Personería dialoga con el agente del ESMAD ya el tráfico está reestablecido lo que también implicaría que al disparar sin seguir protocolos estaría incurso en el publible de prevaricato por omisión.

Pero que sean los vídeos los de la agresión los que desmientan la versión que pretende justificar el asesinato de Dilan Mauricio Cruz Medina.

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Se observa: “personas que se cubren sus rostros” para evitar la acción de los gases (1), pero NO “lanzan elementos contundentes” (2). NO hay “incremento en la agresión” (3). NO hay “nuevo peligro inminente” (4). El capitán, se infiere que estimulado por el “dele, a quien sea, dele, dele, dele, dele” del comandante de la Regional Movil Antidisturbios 1 y responsable del operativo del ESMAD in situ, Mayor Jhon Alexander Socha Ayala (5) toma la “decisión de disparar una munición de impacto CONTRA los agresores” (6). NO es cierto el “tratamos de acercarnos para socorrerlo, pero las personas se agrupen rápidamente impidiéndolo”(7), ni se evidencia que se “reportó a la central de radio solicitando la presencia de una ambulancia”(8). NO fue un accidente. No hay justificación válida. Hay premeditación e intención de lesionar y no de dispersar. A Dilan lo MATARON

Video 2
Es otro ángulo. Otra toma. Se observa que casi llegando a la 4ta, sin oposición (1) sin ataques desde los costados (2), sin explosiones, a no ser que se confundan como tales el ruido de los cacerolazos (3), sin peligro inminente para los miembros del ESMAD o de los transeúntes que caminan a lado y lado (4) el capitán decide disparar a menos de 10 metros (5) contra agresores que no lo agreden. Dispara de frente sabiendo, como oficial experimentado, la letalidad de su disparo a tan corta distancia (6). No fue un ACCIDENTE (7). Disparó a matar no a dispersar (8). Hizo uso ilegítimo de la fuerza (9). No le importó el herido (10) ni trató de auxiliarlo (11). A Dilan lo asesinaron.

Video 3
Al grupo de Dilan le lanzan una granada de gas (1). La recoge y la lanza al carril contrario a aquel donde se movilizaba el ESMAD (2). Ello prueba que no tenía y/o existía intención en él de lesionar y/o dañar a los miembros de Escuadrón Antidisturbios (3). Su acción fue defensiva y no ofensiva (4). Inocentemente da la espalda y corre (5) y cobardemente es asesinado a mansalva, con premeditación y alevosía

Video 4
Hay personas que caminan por los andenes sin peligro (1). Personas en el separador se identifican como prensa (2). Es mentira que a los miembros del ESMAD les “lanzan elementos contundentes” (3). NO hay agresión y menos “incremento en la agresión” (4). NO existe un “nuevo peligro inminente” (5). El asesino de Dilan dispara de frente y a corta distancia a un joven que da la espalda y corre (6). NO es cierto el “tratamos de acercarnos para socorrerlo, pero las personas se agrupen rápidamente impidiéndolo”(7). El ESMAD asume una posición imposible y negligente frente a su víctima (8). El capitán que asesinó a Dilan miente. No hay justificación válida. Hay premeditación e intención de lesionar y no de dispersar. A Dilan lo MATARON

Video 5
Otro ángulo. Un video tomado desde la carrera cuarta muestra el momento exacto en que Dilan es impactado por la espalda luego de defensivamente devolver una cápsula de gas lacrimógeno al carril opuesto a donde marchaba el ESMAD, lo que prueba inexistencia de intencionalidad de daño hacia los policías

Asociación Americana de Juristas condena muerte y represión oficial en Colombia

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Mientras Iván Duque orondo se pavonea entre miembros del ESMAD de la policía dándoles un espaldarazo a sus acciones desmedidas en el control del orden público y en la represión y criminalización de la protesta social dentro de una lógica que cercena derechos fundamentales y visiona a los ciudadanos como peligrosos enemigos internos, surgen pronunciamientos provenientes de la comunidad internacional.

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En las últimas horas por ejemplo se conoció la declaración de la Asociación Americana de Juristas en la que no solo se repudió el asesinato del joven estudiante Dilan Mauricio Cruz Medina, quién fue impactado por un proyectil no convencional el pasado 19 de diciembre a raíz de la cual se produjo su deceso el 25 del mismo mes, sino que se “condena a la escalada de persecución, violencia y asesinatos de estudiantes y participantes de las marchas en Colombia”.

En su evaluación la ONG consultora de la ONU en materia de derechos humanos señaló además que la “respuesta gubernamental a las movilizaciones ha sido una brutal represión, aplicando el terrorismo social y psicológico con acciones desmedidas e ilegitimas a través del ESMAD… conocido como el Escuadrón de la Muerte de la Policía; la militarización de ciudades; los allanamientos ilegales… las detenciones arbitrarias; los toques de queda, generando terror y estigmatizando el derecho a la protesta”.

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En un recuento histórico la AAJ hizo en su pronunciamiento un listado de algunos de “los crímenes del ESMAD, desde su creación en el 1999” indicando a renglón seguido que “ascienden a 87, incluidos asesinatos, mutilaciones, lesiones de invalidez, en total impunidad al no responder por ninguno de esos actos”.

Para la Asociación el crimen de “Dilan Cruz Medina, engrosa… los asesinatos cometidos por la Fuerza Pública, contra los estudiantes y crímenes de Estado que hasta ahora se mantienen impunes, entre otros: Norma Patricia Galeano, Universidad del Tolima (1994); Carlos Giovanni Blanco, Universidad Nacional (2001); Jaime Acosta, Universidad de Santander (2002); Nicolás Neira (15 años de edad, ocho agentes del ESMAD lo rodearon, lo golpearon y no lo soltaron hasta matarlo (1 de mayo de 2005); Johnny Silva Aranguren, Universidad del Valle, (2005); Oscar Salas, Universidad Distrital Bogotá (2006) y Miguel Ángel Barbosa, Universidad Distrital Bogotá (2016)”

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Aparte de lo anterior los juristas solicitaron “una investigación independiente para traer a la justicia a los autores materiales e intelectuales” de las violaciones a los derechos humanos, aparte de instar al gobierno Duque “a cumplir con el mandato constitucional de proteger la vida de todos los colombianos y colombianas, particularmente los que lideran procesos sociales; así como tomar las medidas necesarias para su protección física y la de sus familias”.

La Organización No Gubernamental insistió también en el “cese del hostigamiento y actividades de inteligencia contra las organizaciones no gubernamentales y las participantes en las protestas sociales” y exigió “una
inmediata formulación y aplicación de un Plan Nacional de protección de líderes”, además de sumarse a la “solicitud para desmantelar el ESMAD, responsable de asesinatos de manifestantes”

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Curiosamente y en contravía de las voces que se alzan nacional e internacionalmente contra el uso excesivo y desmedido de la fuerza, el estado colombiano ha anunciado la creación de cuerpos antidusturbios similares al ESMAD pero a cargo del ejército de Colombia lo que podría agravar la situación de incremento de crimenes de estado contra actores civiles en abierta violación al DIH.