Archivo de la etiqueta: Fajardo

El Fajardo de Wikileaks

Screenshot_20190414_085136

Una vez capturado Assange en Inglaterra, con la complicidad servil a los intereses estadounidenses del presidente de Ecuador, Lenin Moreno, Wikileaks ‘liberó’ nuevos archivos y, ¡Oh sorpresa!, entre los mismos aparece información que no deja para nada ‘bien parado’ a Sergio Fajardo.

«… Nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz» expresa la biblia en Lucas 8:17 y un Wiki así se ha encargado de corroborarlo.

En un archivo clasificado, fechado en junio de 2009, y al parecer redactado por el embajador norteamericano en Colombia, William Brownfield, se deja en claro que Fajardo brinda información sobre asuntos de la política interna de Colombia a agencias norteamericanas. Así por ejemplo puede leerse:

«El candidato presidencial Sergio Fajardo nos dijo el 6 de junio que se muestra escéptico de que las reuniones recientes entre los cinco candidatos independientes (Fajardo, la senadora Marta Lucía Ramírez, Lucho Garzón, Antanas Mockus y Enrique Penalosa) se traducirán en una política unificada…»

20150518125253

Sobre el ya fallecido político y exmagistrado de la Corte Constitucional, Carlos Gaviria Díaz, Fajardo expresa que ha movido el Polo «desastrosamente hacia la izquierda dura, pero no vivirá para siempre», dejando entrever, que lejos de ser un demócrata, sus posiciones son de derecha extrema y que al parecer disponía de información privilegiada sobre lo que acontecería con el político seis años después.

Corroborando lo anterior, en el cable de Wikileaks se lee que  «… Fajardo dijo que no se unirá a ningún frente anti-Uribe (posición que conservó 9 años después y aún sostiene), y agregó que mantiene buenas relaciones con el asesor de Uribe, José Obdulio Gaviria…», lo que permite inferir que cualquier información que con él manejen los sectores críticos de Uribe Vélez no se mantendrá por mucho tiempo bajo confidencialidad y/o reserva.

El uribismo soterrado de Fajardo queda aún más en evidencia cuando señala que  «… continuará con su candidatura, independientemente de lo que decida Uribe…» (Uribe como quien toma decisiones y Fajardo como quién se le ofrece como una opción B), acotando además que apoya su mal llamada política de seguridad democrática al afirmar «… que… apoya el aumento del gasto policial y militar de Uribe…».

WhatsApp-Image-2018-05-29-at-7.42.47-PM (1)

En el pasado reciente ya Fajardo Valderrama había demostrado su enorme admiración y simpatía hacia Uribe y su causa en dos notas de prensa tituladas «Uribe el hombre» y «El gobernador Uribe» que no dejan dudas sobre las afinidades ideológicas entre ambos políticos

 

Fajardo-halaga-a-Uribe2 (1)

Así las cosas, quedan muchas dudas sobre la cacareada independencia e imparcialidad de Fajardo respecto a Uribe y aflora más bien la percepción de que «el profe» es una carta oculta que le es funcional a la extrema derecha en la medida en que actúa como factor de división de la votación entre los sufragantes alternativos, lo que posibilita y facilita al uribismo en gran medida que la competencia electoral no le resulte tan reñida.

En otras palabras, Fajardo jamás va a mover un dedo en función de procesos de unidad que permitan derrotar a Uribe, porque como peón del ajedrez del uribismo ese no es el papel que le corresponde desempeñar, sino el de distractor y divisor de la votación con la que puede darse un adiós definitivo a la perversa incidencia del uribismo en la vida pública nacional. Posa como independiente y como alternativo, pero ni el ni los que lo acompañan y respaldan en realidad lo son.

Puede leer el Wiki en el siguiente enlace https://bit.ly/2kBKrzj

A propósito de los confesos tibios en Colombia: algunos elementos de análisis

uribe-y-fajardo

Quienes a través de redes sociales lanzaron una campaña de reivindicación de la tibieza, no deberían enorgullecerse de su ausencia de adopción de posturas frente a la situación del país. La tibieza, en la Colombia de hoy, no es una virtud, es más bien un defecto que se ubica muy próximo a la cobardía.

Hay circunstancias en las que no puede, ni debe haber dilemas o disyuntivas. La cuestión, si la abordáramos desde una perspectiva filosófica, se movería en el plano de determinación entre el ser y el no ser. La indefinición y la falta de asunción de posiciones y de responsabilidades por las mismas, lejos de hablar bien de alguien, lo hace un ser dudoso, impredecible y poco confiable.

No tomar partido, amparándose en la sinrazón de catalogación, desde prejuicios, de las personas entre derecha e izquierda, con base en la ubicación aleatoria y accidental de los diputados en la Asamblea Nacional tras la Revolución Francesa es un craso error cuando se debería hacer entre partidarios y hacedores de la justicia e injusticia. Los diputados de La ‘plaine’ o ‘crapauds du Marais’ (centro) no trascendieron para la historia como los conservadores Girondinos de la ‘droite’ (derecha) o los radicales Jacobinos de la ‘gauche’ (izquierda).

En la política de la Colombia de hoy, se es de centro no en relación con nuestra derecha o nuestra izquierda sino en relación con avanzar o retroceder, con ubicarnos atrás, para pasar desapercibidos, o adelante para ser protagonistas y no actores de reparto de nuestra propia historia.

La historia, a propósito, nos habla de revolución, en su acepción de cambios positivos (y no en la de terror que nos han inculcado para inmovilizarnos) o de reacción. De ahí derivan los términos revolucionario, como lo fue por ejemplo Cristo, o reaccionario y/o retardatario que encaja en quienes defienden a capa y espada (o por omisión) un statu quo dañino.

Jesús, al cambiar radicalmente las concepciones y prácticas anteriores a su existencia material y predicar justicia y amor en tiempos de retaliación fue sin duda alguna elun revolucionario y actuó como tal, sin matices ni preocupaciones diplomáticas.

Verlo sacar a los mercaderes del templo recurriendo a la fuerza o enfrentar a los poderosos de su época sin vacilar y a sabiendas de las consecuencias que ello a la postre le acarrearía, sería muy seguramente catalogado por quienes hoy reivindican la tibieza como un discurso polarizador incorrecto y/o inadecuado.

Desde lo que representa Jesús es quizás explicable que el texto bíblico sea coherente y consistente en condenar la tibieza. No se puede «prender una vela a Dios y otra al diablo» como dirían los abuelos. No se puede servir a dos señores (Mateo 6:24); No hay comunión entre la luz y las tinieblas (2da de Corintios 6:14) y no hay lugar para los tibios ante Dios (Apocalipsis 3:16)

Ser tibio en Colombia puede ser hasta políticamente rentable pero éticamente incorrecto y comporta favorecimiento y cómplicidad de un establecimiento o régimen (como lo llamaría Gómez Hurtado) anacrónico y casado con la corrupción.

La extrapolación que desde el análisis de las ciencias naturales Weber pretende que se haga en el análisis de lo social con el ideal de neutralidad valorativa no tiene cabida. Quién analiza la sociedad no puede despojarse de lo ideológico para hacerlo. No puede renunciar a tomar partido sacrificando lo que se piensa. Quién en medio de las turbulentas aguas del río Colombia decide quedarse en el centro en lugar de optar por una orilla tiene bajísimas probabilidades de supervivencia política en una época en que la polarización no la han generado quienes están al margen del poder sino quienes lo detentan con exclusiones y múltiples formas de violencia.