Archivo de la etiqueta: Gustavo Petro Urrego

Apartheid político en Colombia: práctica de alta suciedad

Quien no conoce la historia está condenado a repetirla. En Colombia, cada determinado tiempo la historia se repite como tragedia y, para que nadie tenga consciencia de ello, la misma clase dirigente de siempre, la heredera de una parte de quienes expulsaron a los españoles de nuestro territorio con intereses no precisamente colectivos y altruistas sino individuales y egoístas, se aseguró, poco a poco, de borrar de las aulas y de los currículos todo lo que pudiera significar que el pueblo no perdiera la memoria y la identidad.

Seguir leyendo Apartheid político en Colombia: práctica de alta suciedad

El país nacional: el aliado que Petro merece y necesita

El dirigente liberal Jorge Eliecer Gaitán caracterizó y diferenció perfectamente lo que él denominó país nacional del país político. El primero está representado por quienes desde el proceso mismo de independencia han sido excluidos y padecen las vicisitudes producto de las decisiones inconsultas que toma una élite exclusiva y excluyente a la que nada le importan los que huelen a sudor y viven de su trabajo.

Seguir leyendo El país nacional: el aliado que Petro merece y necesita

Desendeudar y que los bancos respondan con sus utilidades

Portada-Gustavo-Petro

¿Humanidad o Utilidad? ¿vida o negocios? El coronavirus, a partir de la parálisis de la producción por ausencia del factor humano develó que el capital, las fabricas y las máquinas, por si solos, no generan riqueza y que solo la fuerza de trabajo es quién la posibilita. Sin la participación de millones de asalariados no solo se frena la producción de bienes sino también la generacion de riqueza. Es el trabajo humano y/o el trabajador y no el capital en sí mismo quién genera riqueza.

Pero la crisis también planteó a la sociedad en su conjunto un dilema ¿Qué debe primar o prevalecer, el derecho a la vida de millones, a través de medidas como el confinamiento obligatorio, garantizando a los medios necesarios para sobrevivir, o el derecho a la ganancia de sectores más pequeños de la población (empresarios) sobre la base de que estos expongan a la muerte a sus empleados haciéndolos ir a laborar? Constitucionalmente este dilema está resuelto. El intereses particular debe ceder ante el interés general.

Los países que optaron por la opción contraria (economía/vida) fracasaron estruendosamente en la contención del virus, demostrando que el “yo no paro, yo produzco”, que un sector minoritario propagandizó en Colombia no aplica como posibilidad de supervivencia del género humano. La humanidad es más importante que la utilidad y la vida está por encima de los negocios y de la economia por una razón sencilla: sin vida no hay ni producción ni consumo.

Se plantea luego entonces otra disyuntiva. ¿Quiénes asumen los costos de la crisis en el plano economico? En esta etapa histórica en la que el conjunto de la sociedad pierde, lo correcto es que los mayores sacrificios los afronten los que mayores posibilidades tienen para hacerlo. Los que disponen y han acumulado en el tiempo grandes utilidades deben aportar antes que los que no disponen de nada para dar.

La vía de los empréstitos (endeudar a empresarios y personas naturales con los bancos) para afrontar la crisis solo representa a lo mucho, un aplazamiento de sus efectos; un fortalecimiento aparente de quienes prestan y un mayor empobrecimiento y disminución de la capacidad de responder de los acreedores, con lo que ello puede significar en términos de una mayor contracción de la economía sí còmo consecuencia de la recesión todo desemboca en una cesación de pagos de las obligaciones.

Por ello coincidimos con el senador Gustavo Petro en qué la vía no es endeudar sino desendeudar. Quitar cargas. La cesación de pagos de acreencias o deudas (1); de servicos públicos (2) y de arriendos (3) a los empresarios del sector privado puede liberarles recursos para mantener empleos y salarios. Los trabajadores, más allá de verse beneficiados por vía de la estabilidad en sus empleos y en sus ingresos para sobrevivir (1), sí se les hace extensiva, la cesación de iguales obligaciones pueden liberar recursos que les permitan mantener su confinamiento en condiciones de dignidad (2) y ejercer, en la medida de sus posibilidades, la solidaridad con quienes están condenados al subempleo y el desempleo (3).

Sin embargo, surge de la politica de exoneración de pagos un aparente problema y una pregunta. Sí el arrendador que no recibe arriendo, compensa no pagando deudas y servicios y, a su vez, si las empresas de servicios públicos dejan de pagar deudas, la afectación e impacto será para la banca. Entonces de manera pedagógica preguntamos: ¿Puede y tiene la banca cómo asumir tan alto costo?

La respuesta es sí. De los ultimos 21 años solo en 1.999 y 2.000 la banca afrontó una crisis en la que tuvo pérdidas y en la que el Estado y la sociedad concurrieron solidariamente en su ayuda. Desde 2001 hasta 2019, es decir, durante 19 años, el sector financiero ha tenido ganancias por 175 billones de pesos y bien podria hacer, por una vez, un sacrificio y retribuir en parte algo a los colombianos de lo que éstos le han ayudado a ganar.

IMG-20200412-WA0006

Pero aún, sí se pensara en responsabilidades compartidas, también las empresas de servicios publicos domiciliarios tanto del orden público como privado podrían de manera voluntaria u obligadamente sacrificar parte de sus multimillonarios ganancias en función de subsidiar a los colombianos total o parcialmente en las tarifas que les cobran. Sí ambos sectores carecen de la grandeza y de la solidaridad y responsabilidad social que las circunstancias ameritan una buena opción por contemplar sería la nacionalización còmo lo ha planteado reiteradamente, respecto a la banca, el senador Armando Benedetti

Me da tristeza dejar a Colombia así

IMG_20200410_230142

El  17 de marzo recibí una llamada de Gustavo Petro. No es usual que llame. Casi nunca lo hace. Petro es una persona bastante sigilosa y desconfiada. No es para menos, fue chuzado por el DAS Uribe y ahora por el Ejército de Duque. Por eso, sus cercanos siempre nos comunicamos con él por escrito, a través de una de esas plataformas que, creemos, aun no han sido descifradas por los chuzadores del gobierno. Cuando observé que la pantalla del celular estaba alumbrando con su nombre sentí que algo no andaba bien. Nunca llama. Si está llamando, pensé, es porque pasó algo.

Tomé la llamada y al otro lado de la línea estaba él, con su misma voz tranquila y pausada de siempre. Me contó que viajaba a Cuba con el fin de someterse a un tratamiento porque le habían detectado un cáncer, aunque en etapa temprana. Le pregunté si lo iba a hacer público y me respondió que estaba esperando un segundo examen para confirmarlo. Lo lamenté sinceramente y me puse a sus órdenes. Me dejó algunas indicaciones y me encomendó un par de misiones. Tuve que esforzarme mucho para que no me notara afectado. Le deseé suerte y hasta me ofrecí a acompañarlo pero me respondió que no. “El virus lo va a impedir”.  Luego soltó una frase muy corta que me rompió el corazón: “Me da tristeza dejar a Colombia así”. Quienes amamos a Colombia sabemos lo que esas cortas palabras encierran. Con un nudo en la garganta le escribí textualmente “Aquí tiene un ejército defendiendo sus ideas, Tocayo. Vaya tranquilo y por su bien, olvídese por unas semanas de esta podredumbre para que se pueda sanar rápido”.

Creo en Petro cuando dice: Me da tristeza dejar a Colombia así. ¿Cómo no creer en la sinceridad de las palabras de una persona que desde su adolescencia empezó a luchar contra la opresión y a los 18 se echó al hombro la construcción de un barrio para desposeídos en Zipaquirá, la ciudad que lo adoptó durante su bachillerato?

¿Cómo dudar de sus palabras si en medio de esa impotencia que muchos hemos sentido ante las injusticias que suceden en este país, tomó la decisión, equivocada o no, de ingresar a las filas del M-19 a sabiendas de que sus posibilidades de sobrevivir eran mínimas?

Denunciados

¿Cómo poner en tela de juicio su amor por Colombia si luego de ser  capturado y torturado, decide seguir en la lucha política durante 35 años a pesar de una cruenta persecución, tres atentados contra su vida y una larga lista de calumnias, denuncias penales, sanciones y multas por proteger los intereses de los más débiles?

Pues yo le creo y sé que muchos de ustedes también. Gustavo ama a Colombia y ese amor a su país y a su familia lo mantendrá vivo, en pie de lucha contra su enfermedad y le permitirá sortear con éxito y enteresa su tratamiento. Pero ante todo, porque Gustavo Petro es un guerrero. Se enfrentó casi solo, en un comienzo, a un ejército de 30 mil paramilitares, liderado por sanguinarios narcotraficantes y políticos corruptos y poderosos que por respeto con su dolencia hoy no vale la pena mencionar. Se enfrentó a la horda de hampones, incluso a uno de su propio partido de esa entonces que robó más de 2 billones de pesos a Bogotá. Fue el primero en alertar al país sobre los tentáculos corruptos de Odebrecht. Nunca le ha temblado la mano para señalar, siempre con pruebas, a quienes se enriquecen a costa del erario, a quienes matan a los líderes sociales, a quienes fomentan la desigualdad social.

En el campo político sorprendió al país durante las pasadas elecciones con un discurso estructurado, intelectual, moderno y premonitorio que cada día cobra más vigencia. Nos alertó sobre los peligros del cambio climático, nos enseñó a mirar hacia el agro y su actual improductividad, nos hizo reflexionar sobre las energías limpias y la imperiosa necesidad de recobrar nuestra productividad dejando atrás las energías fósiles. Ha luchado por las minorías saqueadas y masacradas de este país y, desde que dejó las armas, ha hecho honor al pacto firmado por Pizarro y nunca ha dejado de luchar por la paz grande, como le llama él a un acuerdo que incluya a todos los actores armados bajo la premisa de una reivindicación social a gran escala.

No es perfecto, aunque no sea oportuno decirlo, pero lo hago por ese equilibrio que deben tener las cosas para no caer en la adulación. Lo que sí tiene de sobra y quizá, forme parte de su perfecta imperfección, es una absoluta carencia de cálculo político. Nunca mide las consecuencias de sus palabras. Puede perder la presidencia por un tuit, incluso el cielo, pero no le importa. Primero la coherencia, primero la autenticidad, primero la franqueza. Y eso es lo que lo ha mantenido vigente por casi cuatro décadas y eso es lo que le granjea las antipatías de los tibios, la rabia de los sectarios de ultraderecha, pero también las simpatías de millones de jóvenes que entienden su irreverencia y su importaculismo a la hora de decirle al que sea, lo que sea, cuando sea y donde sea.

 

Si durante varios períodos de su carrera se ha quedado solo, no es por soberbia o por petulancia o porque sea un dictador como algunos dicen. Es porque simplemente, Petro es un incomprendido. ¿Cómo no serlo si por su constante necesidad de aprender, su enfermiza manía de leer, su obsesión por prepararse,  vive varios años delante de algunos de quienes  lo rodean?

He vivido a su lado episodios felices, como sus triunfos en la consulta interpartidista y su paso a segunda vuelta durante las elecciones de 2018. He vivido a su lado momentos de angustia, como aquellos que pasamos en el interior de una camioneta en Cúcuta mientras francotiradores le disparaban desde edificios aledaños al Parque General Santander. Recuerdo que mantuvo tanto la calma, que mientras hablaba, y ahí están los videos para constatarlo, los tiros pegaban en el vidrio blindado y por no habernos inmutado, la gente pensó que se trataba de un montaje nuestro.

También he vivido momentos tristes como el de aquella noche en el teatro del Down Town Majestic, cuando a las 7 de la noche apareció con su familia y un gesto melancólico para reconocer su derrota y el triunfo de Iván Duque. Hoy cuando las evidencias nos muestran a través de la confesión de Aida Merlalo los audios del Ñeñe Hernández y miles de actas adulteradas que el triunfador era él, siente en su alma que esas multitudes que lo acompañaron a lo largo y ancho del país merecían un mejor país que el  estamos padeciendo desde el regreso del uribismo. Pero Petro va a volver, de eso no nos cabe duda a quienes lo conocemos y lo estaremos esperando. Porque si hay alguien que pueda derrotar a las maquinarias del clientelismo y a las mafias de la corrupción con total independencia es él. No digo que nadie más pueda hacerlo, pero sí digo que nadie más podrá hacerlo sin aliarse con el establecimiento.

También viví a su lado momentos desagradables como uno reciente, cuando a raíz de una información de inteligencia de esas que el gobierno le pasa a los pasquines uribistas, la gente empezó a preguntar #DondeEstáPetro con una andanada de suposiciones odiosas. Ese día le pregunté si salíamos a contar lo de su enfermedad o dejábamos morir el Hashtag. “Dejemos que se muera” me respondío con esa pasmosa tranquilidad de quien está acostumbrado a que le den paño día y noche sin inmutarse.

Pero la peor experiencia que viví a su lado fue la de aquella noche cuando Petro y Robledo tenían al Uribismo y a Nestor Humberto Martínez contra las cuerdas, por los sobornos de Odebrecht y de la nada una senadora uribista puso a rodar, en medio del debate en la plenaria, el famoso video en el que lo vemos recibiendo 20 millones de pesos que le había enviado el reconocido arquitecto Simón Vélez. Además lo pasaron sin audio porque sabían que mudo hacía más daño. Y porque el audio, en el que se escucha decir que son 20 millones, que son un aporte y en el que Petro se queja por la baja denominación de los billetes, lo absolvía. Pasaron tres horas desde que rodaron el video y no le dieron el derecho a réplica, todo un crimen contra el derecho a la defensa, el derecho a responder agravios consagrado en la ley 5ª. Una “jugadita” más de la mesa directiva.

Ese día, al verlo impotente ante la arremetida cobarde del uribismo, sentí la necesidad de defender al Jefe y casi me voy a las manos con el senador Eduardo Pulgar por haberle negado arbitrariamente la palabra. El uribismo logró desviar el debate de Odebrecht pero la historia es implacable. En los anales quedará que Uribe les firmó el contrato, que sus hijos se reunieron con Odebrect en Panamá, que Andrés Felipe Arias recibía un sueldo de Odebrect y que su viceministro de transportes recibió un soborno por 6.5 millones de dólares, exactamente, a precios de hoy, 1.300 veces lo que Petro introdujo en aquella bolsa, que no niego se ve desagradable, porque el entrampador, quien firmó el video con segundas intenciones, se cuidó de entregarle esa pírrica suma en billetes de dos y cinco mil pesos.  Recibir donaciones no reviste delito alguno, y menos si vienen de personas reconocidas. Lo constatará la Corte Suprema de Justicia que lleva el caso.

En Miami, cuando aceptó venir a mi casa con su esposa, en enero de 2018, nos tomamos unas cervezas y me pidió que le pusiera una canción de Silvio Rodríguez. Luego otra y luego otra. Tres canciones del cantautor cubano por cada cerveza. Y cuando sonó una que se llama “Preludio a Girón” cantó en voz baja, porque es muy tímido: “Nadie se va a morir, menos ahora que el canto de la patria es nuestro canto”…

Lo conozco lo suficiente para saber que está tranquilo, preparándose para una nueva batalla, una más, más no la última, mientras recuerda las palabras de Jaime Bateman uno de sus referentes revolucionarios: “Somos mujeres y hombres hechos para las dificultades”.

Gustavo Bolívar Moreno
10 de abril de 2020

Perfil psiquiátrico de Daniel Samper Ospina

ZomboMeme 09012020165449.jpg

Daniel Samper Ospina es conocido en el país por su “humor” no precisamente fino. Se presenta así mismo como una mezcla de periodista, humorista e influencer que logró volverse figura pública y adquirir notoriedad satarizando a Álvaro Uribe Vélez y saliendo incólume de tal propósito a diferencia, por ejemplo, de Jaime Garzón.

Ello se explica, porque su pretendido antiuribismo, a diferencia del de Garzón, es impostado. Políticamente entre Samper Ospina y Uribe Vélez las diferencias son de forma más no de fondo. Al igual que el segundo, Danielito defiende el neoliberalismo y los privilegios de las minorías que gobiernan el país de las que el se siente parte por sus abolengos.

Lo que Samper no soporta de Uribe desde su elitismo capitalino son sus orígenes, los rasgos y, además, el inmerecido poder acumulado por un “montañero” que no guarda normas y etiquetas ni en la forma de calzar. Por ello y por nada diferente lo ridiculiza a sabiendas de que su cuna le proporciona un cierto nivel de inmunidad para burlarse sin correr la suerte de Garzón.

Pero Daniel no se queda solo en ser bufón a instancias de Uribe. A Gustavo Petro tampoco lo tolera por las mismas razones. No soporta su origen humilde y su falta de “clase” y alcurnia. Si a Uribe le crítica los crocs a Petro el ser un ‘igualado’ que osa usar Ferragamo.

Por eso ataca tanto a uno como a otro. Alimenta su popularidad sobre la base no de humor sino de hacer de adulto lo que seguramente también hacía de niño y de adolescente: Matoneo. Burdo y simple matoneo, desde racionalizar que este tipo de conductas antisociales también genera popularidad.

En el fondo y ante la ausencia de inteligencia como factor para destacarse políticamente ataca a quienes, a diferencia de él si lo han logrado a pesar de no provenir de prestigiosas familias capitalinas. Lo hace con el desprecio que adquirió hacia los provincianos y costeños a través de los libretos y del humor arribista de su padre en Dejémonos de Vainas.

 

ZomboMeme 09012020192157

Con la popularidad de Uribe por el piso, ahora Danielito enfila todo su poder destructivo de ridiculización hacia Petro. Para ello está dispuesto a recurrir a todos los medios a su alcance. Lícitos e ilícitos. Ello explica su foto Fake donde a través del Photoshop muestra a Petro con una bolsa de Mario Hernández. Lo descubren y no experimenta pudor alguno. Ni siquiera tiene la gallardía para retirar la imagen falsa de su tuiter o presentar disculpas. Carece de escrúpulos y tiene una alta dotación de bajeza y envidia que lo corroe en vida, a pesar de que sonría