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La realidad de la filtración del audio de Gustavo Petro

Tomado de Cuarto de Hora

Por Rosalba Alarcón Peña / mayo 8, 2021

El miércoles en la noche, Gustavo Petro fue invitado el grupo DEFENDAMOS LA PAZ el cual es conformado por personalidades reconocidas como Laura Gil, Iván Cepeda, líderes de opinión, liberales independientes, etc., donde se tenía también como invitado representante del comité del paro, el Pacto Histórico y la Coalición de la Esperanza.

En ese evento, Cuarto de hora pudo conocer que se dialogó de lo que se venía presentando a lo largo de las protestas que iniciaron el 28 de abril y que se han prolongado por más de 10 días en todo el país, para lograr puntos de consenso.

En el audio de una reunión privada donde uno de los asistentes grabó la intervención del senador Gustavo Petro, sacó solo un fragmento de forma descontextualizada y con el fin de perjudicar la imagen de Petro, frente a su posición en el paro y los pasos que este debía seguir, siempre en la misma premisa de que sea el gobierno quien hable primero con el pueblo, con los representantes del Comité del Paro y no sentarse con actores políticos.

Cuarto de hora pudo establecer que dicho audio fue difundido por Aurelio Suarez en la emisora Blu Radio, donde ejerce como columnistas del programa matinal, vale recordar Suarez hace parte del nuevo partido político DIGNIDAD, antes conocidos en el Polo Democrático como el MOIR, quienes han presentado dicho audio de forma manipulada.

Audio totalmente descontextualizado y difundido de mala fe, con tal de enlodar a Gustavo Petro, aseguran uno de los asistentes quien prefiere no sea citado, el senador ha guardado silencio y tomando distancia para que el objetivo del paro nacional siga siendo de la sociedad.

Cuarto de Hora confirma que, en dicha reunión, Petro jamás pidió que se suspenda el paro, por ese hecho, el viernes en la tarde, Laura Gil publica un comunicado aclarando lo sucedido, al considerar una falta de respeto de quienes asistieron a la reunión para grabar y publicar sin ningún consentimiento el evento de carácter privado.

Por el momento, Gustavo Petro ha señalado en una entrevista para CNN en español, que el gobierno debe dialogar y buscar acuerdos es con el comité del paro y no con figuras políticas.

Fuente Cuarto de Hora

Sobre el autor
Rosalba Alarcón Peña
Rosalba Alarcón Peña/ colombiana, periodista venezolana, colaboradora en diferentes medios internacionales de forma crítica y equilibrada, para darle libertad a la verdad. El conflicto interno que vive su país natal, hizo que se dedicara a escribir sobre los procesos de paz.

Reflexiones de Gustavo Petro sobre la movilización ciudadana

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En un hilo de twitter, el senador Gustavo Petro hizo una serie de reflexiones sobre la movilización ciudadana que bien merecen por lo pertinentes ser recogidas, analizadas y discutidas de manera pública por las ciudadanías. Estas son sus reflexiones:

“El comité del paro siguiendo la costumbre sindical creyó que se trataba de rechazar unas políticas anunciadas por gremios o por funcionarios públicos.

La gente en la calle lo está por realidades que ya vive. La gente está en la calle porque ya descubrió que sus ahorros en fondos privados no le darán pensión, que los servicios de salud no mejorarán, los jóvenes en la calle saben que no hay universidad pública para ellos.

La clase media sabe ya que no tendrá estabilidad laboral. A la gente ya le quitaron la opción de la Paz que llenaba de esperanza. No son amenazas futuras, son realidades actuales y vividas que la gente rechaza y la lleva a la movilización.

Por eso la agenda de peticiones cambia sustancialmente. No es el rechazo a un holding futuro. Es la petición de cambios de leyes existentes desde hace décadas que vulneran derechos fundamentales.

Cuando la gente quiere pensión hablamos de una reforma a la ley 100. Cuando la gente quiere estabilidad laboral hablamos de una reforma a la ley 50 y el fin del contrato civil y de corto plazo que reemplaza el contrato laboral.

Cuando hablamos de educación superior pública y gratuita para todos, hablamos de la reforma a la ley 30.
Cuando hablamos de la Paz, hablamos del respeto a los acuerdos ya firmados y de la continuación de la negociación con el ELN.

La agenda que la gente pide en las calles es una superación de las leyes neoliberales que conculcaron los derechos de la gente desde finales del siglo XX, que contrarreformaron la Constitucion del 91. Es volver al espíritu democrático y progresista del constituyente del 91.

Esto es mucho más ambicioso políticamente que el pliego sindical. Por eso hay que evitar un fracaso. Si la gente se desilusiona por una conducción del movimiento llevada a formulas sindicales tradicionales y fragmentadas, lo que vendrá es apatía y la ofensiva de extrema derecha

El movimiento debe escalar el año entrante en todas las áreas urbanas sumadas a la nueva agenda agraria de protección al campesinado y el paro agrario. Los comités de paro deben conformarse con delegaciones elegidas por asambleas territorio por territorio.

O Duque negocia la superación del neoliberalismo en Colombia y restablece la garantía de derechos que ordenó la Constitución del 91, o la ciudadanía la impondrá, como en Bolivia, en las urnas electorales que definirán el poder en Colombia”

Aquí el trino

El Daniel Coronell subjetivo

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Más que un columnista de opinión, Daniel Coronell se ha ganado una merecida reputación como un periodista minucioso, informado y que sustenta de manera objetiva, esto es con pruebas sólidas e incontrovertibles, aquello que comunica al público a través de sus columnas. Ello no implica que todo cuanto piense y exprese, adquiera necesariamente la condición de verdad inobjetable.

En el caso de las denuncias que valerosamente le ha hecho al uribismo, y que le han valido el respeto de los colombianos, ha existido un acervo probatorio tan fuerte y respaldado en fuentes creíbles, que no ha habido forma, a pesar de los intentos (jurídicamente hablando) de silenciarlo o hacerlo retractar. Ahí se expresa el periodista serio, objetivo y responsable que la sociedad valora y pondera.

Cosa contraria ha ocurrido siempre que emite opiniones sobre Gustavo Petro. El periodista juicioso se desvanece y aparece el ser humano de carne y hueso que ha carecido del suficiente valor civil para explicar a la opinión pública las razones de su animadversión hacia el político progresista con quién tiene en común el valor y la capacidad para develar, más allá de lo que la publicidad pretende mostrar, lo que en realidad son Uribe y el Uribismo.

Coronell tiene todo el derecho del mundo para sentir y expresar que Petro es un excelente congresista pero un pésimo administrador público y a disentir de lo que, en contrario, piensen quienes se identifican ideológica, política y hasta afectivamente con Petro. El problema radica, en que al ser el periodista una figura pública, lo mínimo que la opinión espera es que respalde y/o soporte -cómo los tiene acostumbrasos- cada una de sus afirmaciones.

Por lo anterior resulta lastimoso que Daniel Coronell dilapide su capital más valioso, entiéndase su credibilidad, en una serie de trinos contra Petro, que al adolecer de sustento y expresar más posiciones con una alta carga de subjetividad y emocionalidad ya han sido en buena medida desvirtuados uno a uno por el propio Petro, situación que deja muy mal posicionado ante sus lectores (muchísimos de ellos ‘petristas’) al periodista que no ha sabido (en redes sociales) deslindar sus opiniones profesionales de las personales. La gente espera siempre de columnistas como el de SEMANA razones más que emociones y percepciones.

Mucho peor de todo este penoso episodio de ‘dimes y diretes’ es que deja la sensación de que la reacción de Coronell contra Petro responde u obedece a una especie de coletazo frente a las revelaciones de Wikileaks sobre Sergio Fajardo que desnudan al político paisa como un incondicional de ese mismo Uribe que Coronell permanentemente, y con razones, cuestiona y fustiga. ¿Cuál es pues la lógica de Coronell? se pregunta con razón mucha gente.

Cuando el periodista expresa opiniones desde la reputación y la autoridad que se ha forjado está obligado en mayor grado a ser objetivo y no subjetivo. Esa es parte de su responsabilidad social para no propagar falacias del tipo
argumentum ad verecundiam o magister dixit (argumento desde la autoridad). Desde la perspectiva kantiana del imperativo categórico y ético Coronel debería entenderlo

Los asesinos de Petro: Los homicidas de siempre

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Al “Régimen”, como lo llamara Álvaro Gómez Hurtado, no le genera temor ni asco dar la orden para que alguien apriete un gatillo y les “quite un problema de encima”. Ya lo hicieron en el pasado lejano y cercano con hombres como Sucre, Uribe Uribe, Gaitán, Galán, Pizarro, Jaramillo Ossa, Pardo Leal y hasta con el propio hijo de Laureano Gómez.

No obstante, recuerdan el 9 de abril de 1948, sienten miedo de las consecuencias de la opción del magnicidio y optan, esta vez (en la era de los medios digitales y de la inmediatez de la información) por métodos más quirúrgicos y sutiles de “eliminación del contrario” que permitan invisibilizar ante el mundo su “talante* criminal y su histórica ausencia de principios y de ética en el manejo de lo público.

Por ello, el régimen visible, el político, con los recursos y el enorme poder económico y mediático del régimen invisible, el de los dueños del país, esos que manejan con fajos de billetes y tras bambalinas los hilos del verdadero poder, alinean a sus sicarios morales para disparar difamación y calumnia desde los medios y crear una enorme cortina mediática que distraiga al país nacional (como lo llamaba Gaitán) y esconda y minimice al máximo su podredumbre, corrupción y decadencia moral.

En ese contexto los Nassar, Morales, Arizmendi y las Quinn, Gurisatti, Dávila y Hernández, reforzados por los Fajardo y las López que les hacen eco, al lado de tinterillos que alcanzaron su momento de celebridad defendiendo narcotraficantes y paramilitares, salen al unísono a diseminar veneno, odio y dudas sobre quién siempre ha combatido la corrupción con hechos y no con palabras, tratando (a falta de argumentos) de llevar al contradictor limpio a su terreno, es decir, al fango y al lodazal donde saben que nadie los puede superar.

El “escándalo” de Petro es quizás el más perfecto y elaborado plan donde se hace uso no de uno sino de por lo menos nueve principios del manual de propaganda nazi. Aquí aplica  la famosa frase de: “calumnia, que de la calumnia algo queda”. Saben  que una mentira repetida muchas veces puede terminar adquiriendo una fuerza de “verdad” sin que necesariamente deje de ser solo una mentira.

Como nunca antes, se han combinado de manera tan perfecta y en su orden los principios segundo, primero, tercero, cuarto, sexto, octavo, séptimo, noveno y undécimo de la propaganda de la Alemania de Hitler, diseñados por Joseph Goebbels para engañar y manipular multitudes.

Han centrado su accionar en un único individuo por atacar (principios de simplificación y del método de contagio); han respondido al ataque con ataque y proyectando sobre el adversario sus propios defectos para distraer (principio de transposición); han magnificado y satanizado un hecho simple y hasta cotidiano como el de recibir y contar dinero en algo “tenebroso” e inadmisible, sin que como lo ha dicho el ex magistrado de la Corte Constitucional, José Gregorio Hernández Galindo, haya delito que perseguir más si destrucción de la presunción constitucional de inocencia (principio de exageración y desfiguración).

Se han unido para repetir la mentira y hacerla artificialmente creíble (principio de orquestación); han atacado desde aparentes múltiples flancos y de manera gradual o dosificada (principio de la verosimilitud); se han valido de múltiples y simultáneas teorías de sindicación que hacen dificultoso proporcionar una sola y oportuna respuesta (principio de renovación); han ignorado, invisibilizado y minimizado las respuestas a las acusaciones (principio de silenciación) y con base en todo lo anterior han intentado construir una matriz mediática que socave y/o mine la credibilidad y la esperanza de la gente y haga creer al mayor número de personas posibles que “todos los políticos son iguales de corruptos y no hay nada que se pueda hacer” (principio de unanimidad).

Saben que cabalgan sobre una sociedad inculta donde el chisme crece como caldo de cultivo y desde donde la “práctica del teléfono roto” aumenta, tergiversa y agrava el ya de por si malintencionado mensaje inicial.

Si a cualquier aspirante el concejo le preguntaran para qué le sirven 20 millones de pesos, luego de sonreír le diría que solo para garantizar 100 taxis con los que no movilizaría más de 5.000 electores en un día. Pregúntele que haría con los 50 billones que la corrupción le cuesta al país o con los cuantiosos sobornos de Odebrecht y, seguramente, frotándose las manos le respondería: “aspirar a la casa de Nariño”.