Archivo de la etiqueta: Iván Duque

Guerra a muerte contra los jóvenes: Genocidio generacional

Se escuchaba, incluso en la voz de reconocidos periodistas, que si Uribe iba preso se desataría una guerra en el país. Lo que nunca dijeron, ni nos imaginamos, es que sería una guerra selectiva, sucia, siniestra, en forma de masacres reeditadas y con un objetivo específico: los jóvenes. La franja o nicho poblacional que no cree y antes repudia el lenguaje y la política de la guerra, de la muerte, del exterminio, del odio, de la exclusión. Seguir leyendo Guerra a muerte contra los jóvenes: Genocidio generacional

¿Sanclemente fue en puertos y aeropuertos el nuevo “muchacho bendito”?

Para el capo máximo del Cartel de Medellín, en ese entonces, las licencias de operación de aeropuertos y aeronaves fueron significativas y un punto de lanzamiento al éxito de su negocio de exportación de cocaína. Por eso quizás, eufórico y entre wiskys, ponderaba la labor y se refería al nuevo director de Aerocivil de la época (que había sustituido al por ellos asesinado) como el “muchacho bendito”. Seguir leyendo ¿Sanclemente fue en puertos y aeropuertos el nuevo “muchacho bendito”?

Marta Lucía Ramírez: razones para solidarizarse con su tragedia familiar

Bernardo Ramírez Blanco, es el nombre del joven emprendedor o empresario, hermano de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, que tras calcular las utilidades que generaría la alta demanda de un producto con poca o limitada oferta en el mercado norteamericano y visionando, además, las ventajas comparativas entre vender productos de primera necesidad para la sociedad norteamericana (importándolos desde territorios lejanos como Afganistán o proveyéndolo desde el Caribe), decidió exportar heroína, muy seguramente con el propósito altruista y bien intencionado de abrir un nuevo rentable mercado y generarle divisas a su país.

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Colombia: ¿Cuál democracia? ¿Cuál soberanía? ¿Cuál independencia? Somos una vulgar colonia de TRUMP

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Ha quedado al descubierto la farsa. Colombia no tiene una de las “democracias más sólidas del continente”, expresión con la que con frecuencia se nos miente. En las democracias el soberano, el que erige a los poderes constituidos (a los elegidos) es el constituyente primario, el pueblo. En el pueblo, y en nadie más, reside la soberanía, dice el texto constitucional. La elección de administradores de lo público (de lo que es de todos) jamás, en una democracia verdadera, puede entenderse como la emisión de un cheque en blanco para que los gobernantes hagan lo que se les venga en gana sin rendirle cuentas a nadie o permitan que otros, desde el extranjero, lo hagan.

Con el envío de tropas estadounidenses a territorio colombiano, anunciada no por el “gobierno” colombiano sino por la embajada norteamericana, pasando por encima y pisoteando a quien para la foto funge como “presidente” y, además, la dignidad del Senado y del Consejo de Estado, que de acuerdo a los artículos 173 (numeral 4) y 237 (numeral 3) superiores, son quienes tienen la facultad de autorizar el tránsito (y más la permanencia, agregamos) de tropas extranjeras por el territorio patrio, ha quedado en evidencia que la independencia nacional fue una efímera ilusión y una mentira que nos repiten los textos de historia patria.

Se ha materializado el temor profético de Simón Bolívar al visionar a Estados Unidos como el país “destinado por la providencia para plagar a América de miserias en nombre de la libertad”. El silencio del “gobernante” frente a semejante afrenta no es más que la comprobación de que es una útil marioneta con dos titiriteros que la manejan a su antojo: Trump, el dueño de la finca, y Uribe su fiel y servil capataz.

¿Cómo ocultar o negar a partir de ahora que somos tan solo una colonia más a la que ni siquiera se le reconoce como tal? Colombia ha sido violada frente a toda la comunidad internacional y nuestro “gobernante” y su partido de gobierno sonríen de la misma forma en que lo haría un proxeneta que explota miserablemente lo que no le pertenece, pero ni siquiera a cambio de dinero sino de no ser expuestos y juzgados por todo lo que se sabe sobre ellos.

Nuestra triste realidad hoy, es que nos gobiernan dos dementes a través de cuerdas


imperceptibles de ventrílocuo. Los identifica, eso sí, un mismo comportamiento criminal, psicópata. Se placen y extasían con la guerra, con la muerte y con el derramamiento de sangre ajena. Dogmáticos y fanáticos están dispuestos a todo con tal de destruir a quienes se opongan a sus dogmas, a sus designios, a sus “verdades” que ni siquiera alcanzan para ser consideradas como doxas.

Felices deben estar los que votaron y quienes revivieron con su abstención y su voto en blanco este proyecto totalitario, reaccionario y retardatario propio del oscurantismo y de la caverna, señalando, como justificación para ello, que resultaba lo mismo votar por un proyecto liberal y progresista, proclive a defender y desarrollar la Constitución de 1991, que hacerlo por un proyecto ultraconservador, ortodoxo y que no conoce, y antes más bien desprecia, la ética. Un proyecto político que si pudiera nos devolvería, siendo optimistas, a la Constitución de 1886 aunque su verdadero sueño hecho realidad seria retrotraernos al medioevo de los señores y los vasallos o, un poco antes, a la sociedad integrada por amos y esclavos.

No les importa el pueblo raso, el país nacional del que hablaba Jorge Eliecer Gaitán. No les interesa si entre las tropas norteamericanas hay positivos asintomáticos de COVID-19 y agravan nuestra ya delicada situación o si vienen y violan con su “inmunidad” cientos de niñas a su paso. No les importa si desde suelo colombiano se agrede a un pueblo hermano y si la respuesta de su gobierno nos involucra en una guerra innecesaria, inconveniente e impredecible. Sería extremadamente importante que un acto de humildad y contrición los que contribuyeran a elegir a este remedo de gobierno que cada vez convierten más al país en una republiquita, reconocieran con valor civil su letal error.

Premonitoria o proféticamente Jaime Garzón situaba a Uribe como quien nos traería a los “redentores soldados norteamericanos”. Hoy sus pronósticos geniales, como los de Simón Bolívar se cumplen. Estamos en mora de construir una verdadera independencia. Cuando Bolívar murió entró a gobernar una élite criolla igual o peor a la que el genio de América combatió. Aún nos gobiernan. La gesta de Bolívar fue traicionada.




	

Trabajo presencial expone a docentes a contagiarse con coronavirus

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A través de una nueva carta dirigida al Presidente de la República, el Colectivo Magisterial Acción Ética Docente sentó su posición frente a la suspensión de clases decretada por el ejecutivo, advirtiendo que la obligación para los docentes de seguir concurriendo a sus sitios habituales de trabajo es altamente riesgosa e innecesaria.

Frente a la rápida propagación en el país del coronavirus, Acción Ética Docente expresó que esta exposición se da en doble vía. Se presenta para la salud y vida de los docentes, pero también, y desde el punto de vista jurídico, para quienes dan la orden de trabajar presencialmente. Según se desprende del pronunciamiento, mientras los docentes se exponen a enfermarse, sus inmediatos superiores se exponen a ser demandados y a responder disciplinaria, civil y penalmente por las probables afectaciones a la salud y vida del personal a su cargo.

Para los docentes es claro, que desde la expedición de la Ley 1221 de julio 16 de 2008, de la Circular 018 del 10 de marzo de 2020 (expedida por Minsalud) y de la Directiva Presidencial 02 de marzo 12 de 2020  existen mecanismos para el desarrollo del trabajo empleando tecnologías de la información y las comunicaciones que bien pueden autorizarse e implementarse en lugar del trabajo presencial. No obstante, ya frente al caso concreto de desarrollar clases virtuales por parte de los estudiantes el tema se vuelve complejo dado que muchos niños y jóvenes en el país están al margen de herramientas tecnológicas y de conectividad en la actualidad.

Según se desprende del texto del pronunciamiento, los docentes no comparten que se les otorgue un trato diferenciado y que su salud y sus vidas y la de sus núcleos familiares importen menos que la de sus estudiantes. Tampoco comparten que se hable de adelantar vacaciones pues ello podría mandar un mensaje equívoco sobre la necesidad real de que tanto estudiantes como docentes permanezcan en sus casas y adoptando medidas de precaución.

Consultamos con un abogado quién sobre el particular nos dijo que las medidas sanitarias deberían ser de rigurosa observancia para la totalidad de los ciudadanos, salvo para quienes hagan parte de la misión médica, acotando que así lo dispone el artículo 368 del Código Penal colombiano el cual reza:

“Artículo 368. Violacion de medidas sanitarias. El que viole medida sanitaria adoptada por la autoridad competente para impedir la introducción o propagación de una epidemia, incurrirá en prisión de cuatro (4) a ocho (8) años.”

El texto completo del nuevo pronunciamiento de ACCIÓN ÉTICA DOCENTE es el siguiente:

A

Doctor
IVÁN DUQUE MÁRQUEZ
Presidente
República de Colombia
E.        S.        D.

Atento saludo.

Referencia: Pronunciamiento frente a decisión de suspensión de clases

El Colectivo Magisterial ACCIÓN ÉTICA DOCENTE saluda y recibe con agrado la medida excepcional y de protección a la salud pública adoptada por su despacho en la tarde de este domingo, en el sentido de suspender clases a partir de este lunes 16 de marzo, respuesta que de una forma u otra atiende a posiciones y solicitudes elevadas a través de las redes sociales por los ciudadanos y a la solicitud formal que en el mismo sentido radicáramos en el día de ayer ante Ud. en nombre de los intereses de los docentes, de nuestros estudiantes, de los padres de familia y de la sociedad en su conjunto.

Advertimos no obstante, que en procura de la salud de los educadores, en conexidad con el derecho fundamental a la vida de los mismos, no debe obligarse al personal docente a correr los  riesgos que significan movilizarse y congregarse en los espacios escolares durante dos semanas (Marzo 16 – Marzo 27)  para la preparación de “planes y metodologías no presenciales de estudio para ser desarrollados por los estudiantes desde sus casas”.

Desde la expedición de la Ley 1221 de julio 16 de 2008 y más aún con la Circular 018 del 10 de marzo de 2020 (expedida por Minsalud) y la Directiva Presidencial 02 de marzo 12 de 2020  existen mecanismos para el desarrollo del trabajo empleando tecnologías de la información y las comunicaciones que bien pueden autorizarse e implementarse en los retos que el presente nos plantea.

Si aún a pesar de lo anterior, se insiste en el trabajo presencial en lugar del virtual, para el caso de los docentes, las autoridades del orden central, departamental y municipal deben dejarlo sentado a través de un acto administrativo, de tal suerte que si se llegare a comprometer la salud y la vida de cualesquiera de los miembros del cuerpo de educadores en el país, como consecuencia de la persistencia en el trabajo presencial de los docentes, se puedan determinar responsabilidades y responsables en el plano disciplinario, penal y civil por parte de quienes sufran afectación siguiendo órdenes de sus superiores.

Diferimos igualmente, y así lo dejamos sentado, que se opte por la fórmula de adelantar vacaciones en los días comprendidos entre el 30 de marzo y el 20 de abril (4 semanas), en el entendido en que a una emergencia nacional no puede otorgársele tal carácter haciendo nugatoria la posibilidad real para el cuerpo docente de disfrutar de este período bajo el espíritu y en los términos en los que fue concebido por el legislador.

Además, consideramos, que es aventurado e irresponsable y crea expectativas irreales el pensar de manera demasiado optimista y apresurada, que el país pueda superar la delicada situación que hoy afronta en tiempos en los que ni siquiera países del primer mundo han podido lograrlo.

Insistimos en nuestra posición y petición para que el Gobierno bajo su dirección avance en el proceso de proveer a las escuelas, y por intermedio de ella a los estudiantes, de herramientas tecnológicas y de conectividad y de plataformas para el desarrollo de la educación virtual que a partir de ahora permitan afrontar la ocurrencia de situaciones similares en el futuro. Además, es importante que se avance en términos de optimización de la infraestructura escolar, posibilitando que cada espacio escolar al que acudan nuestros niños y niñas cuente con la dotación sanitaria adecuada y suficiente y con el presupuesto para la provisión de insumos (como el jabón) fundamentales en la prevención de enfermedades.

Finalmente, advertimos que siempre que las organizaciones sindicales no respondan prevalentemente en la salvaguarda de los intereses y derechos del magisterio, como organización de base y parte del poder constituyente, nos pronunciaremos y orientaremos las acciones de denuncia y jurídicas que sean necesarias y pertinentes para la defensa de nuestros derechos e intereses.

En este caso específico, nos reservamos el derecho, y así lo anunciamos, de accionar en el entendido de que la salud y la vida de los docentes y de sus núcleos familiares son tan valiosas e importantes como la de cualquier ciudadano. No hay vidas de primera y vidas de segunda importancia, hay vidas y la vida es sagrada.

COLECTIVO MAGISTERIAL ACCIÓN ÉTICA DOCENTE

El peligro del coronavirus en el país del presidente más incapaz

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Formalmente declarado como pandemia, el coronavirus llegó a Colombia días después de que la alcaldesa de la capital se refiriera a el como “una gripa más” y que el responsable de la salud en el país declarara que no debíamos entrar en pánico y seguir nuestra vida normal: tamaña irresponsabilidad propia de un país sin gobierno y/o con un gobierno indiferente a los intereses, derechos y expectativas de las mayorías de sus ciudadanos.

Tuvo que ocurrir que en solo 3 días los casos reportados se multiplicarán por 3 para que se entendiera que las medidas a adoptar iban más allá de lavarse las manos y buscar nuevas formas de saludo como lo concibió no un estudiante de preescolar sino quien funge, o quizás finge, ser presidente de los colombianos. Construir hospitales de última tecnología en cuestión de días, como lo hicieron los chinos, no era parte de un espectáculo para aparece en el libro Guiness, como lo pudo haber interpretado desde su sapiencia Duque. Fue una demostración de cómo se afronta seriamente un problema de salubridad pública.

En Colombia era de público conocimiento. Los pasajeros ingresaban en vuelos internacionales por los aeropuertos y salvo una que otra pregunta sin sentido, formulada aleatoriamente y más si había alguna cámara de un noticiero cerca, no se adoptaban medidas de verdad. Medidas de prevención y contención. En idéntico sentido nunca se adoptaron determinaciones frente al desembarque de turistas cuyos barcos encontraron en Cartagena, el único puerto de la región en donde se les permitía atracar sin restricciones.

Increíblemente desde el país con el sistema de salud donde todo se pretende solucionar con acetaminofén; donde los triages actúan como un retén para lentificar la atención y garantizar mayores ganancias a los mercaderes de la salud, sin importar que en la larga espera se produzcan contagios, se declaró que “estábamos preparados para afrontar el coronavirus”, aseveración esta que ni siquiera una potencia como China se atrevió a proferir. ¿Preparados en qué y para qué? ¿Preparados sin hospitales? ¿Preparados sin el número suficiente de camas de UCI aún en épocas de “normalidad”?

Las medidas, en los países verdaderamente serios y gobernados por estadistas y no por bufones con pretensiones infundadas de artistas multifacéticos se adoptan con antelación y no cuando los acontecimientos se adelantan a la ineficiencia y a la imprevisión. A estas alturas, las fronteras no se han cerrado y no es de extrañar que en cualquier momento Duque nos sorprenda declarando en uno de sus pronunciamientos con connotaciones de mal chiste, que ya inició conversaciones con el presidente Guaidó para enfrentar bilateralmente la emergencia.

Sin que existan medidas de control, la vitamina C y los antibacteriales escasean y los tapabocas cuatriplican sus precios, sin mencionar que el presidente no ha sido capaz de adoptar otras decisiones de fondo como por ejemplo las que privilegien la atención rápida y bajo condiciones de bioseguridad de los pacientes sospechosos.

Y no sería solo cuestión de impedir la especulación económica. Ya debieron haberse adoptado medidas excepcionales como por ejemplo el incremento del rango mínimo de consumo de agua de tal forma que en el lavado permanente de manos no se le vaya la totalidad del exiguo salario mínimo a los colombianos más vulnerables, económicamente hablando.

Con un gobierno cada vez más débil e ilegítimo y una ciudadanía poco educada y disciplinada, pero además permisiva y conforme, el panorama no es para nada alentador. En el peor momento de los colombianos eligieron, o les eligieron, al peor y más incapaz presidente de su historia.Si sobrevivimos tocará tomar mejores decisiones políticas.

Se les cayó la P a los “probos” politicos amigos del “Ñeñe”

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Gustavo Petro polariza, dicen sus contradictores, pero no cuentan el resto, antes lo callan convenientemente: Petro se ganó la fama de polarizador porque no tiene precio, no se vende y es intransigente e intolerante con la corrupción. En ello obra bien: La política en Colombia mediada por el eje de lo corrupto, se mueve entre el ser o el no ser y no da para términos medios como ha quedado suficientemente demostrado con el escándalo que involucra al presidente y a su mentor con un narcotraficante costeño que se disfrazaba de “ganadero”.

Al bautizar en algún momento a su movimiento como Decentes y representar una opción política anticorrupción, Petro hizo que la indecencia en la política se alinderara. Los Gaviria, los Pastrana y todos los que sentían amenazados sus intereses y privilegios y hasta comprometida su impunidad (inmunidad) se nuclearon en torno al sector que mejor representa a lo que Álvaro Gómez Hurtado denominaba el régimen.

El partido político de los honorables sin honorabilidad, del eterno “yo no fui”, del “todo se vale”, de “el fin justifica los medios”, de la propagación del odio y la venganza, de defensa de la guerra y de la muerte e incurso en toda suerte de escándalos de corrupción, entendió el peligro que para la continuidad de su pillaje y de su lógica mafiosa significaba Petro y se valió de lo que mejor saben hacer para derrotarlo: recurrir a lo más nauseabundo del lodazal fétido de recursos a su disposición para imponerse.

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Hicieron de nuevo uso del miedo, soportado en el engaño; acudieron a la trampa en el amañado conteo de los votos desde una registraduría perfectamente coptada desde su software; apelaron a traiciones y robos como los que orquestaron contra otro de los alfiles del establecimiento y, como si todo lo anterior no fuera poco, también echaron mano de la ayuda, para la compra de votos de la que hablara Ayda Merlano y que hoy involucra, adicionalmente, a sombríos personajes vinculados al narcotráfico y a temibles estructuras criminales de la Costa Atlántica como el ‘Ñeñe’ Hernández, socio de alias Marquitos.

En tal propósito se valieron, además, de efectivos aliados en quienes entienden la política como el arte de ponerle una vela a Dios y otra al diablo y de tratar de congraciarse con todos sin tomar partido. Estos últimos son también, sin eufemismos, cómplices de la nueva cloaca que Gonzalo Guillén y Daniel Mendoza Leal, dando cátedra de periodismo y de valor civil, ayudaron a destapar. Ellos, los que optaron por mirar para otro lado frente al peligro del regreso del uribismo, ayudaron a posicionar en la opinión pública una matriz mediática falsa: Que Petro y Uribe representaban lo mismo y que solo ellos (el centro) eran los únicos “salvadores”. Dividieron y el uribismo volvió a reinar con todas las implicaciones que para la ya maltrecha ética ello tiene.

En su afán de ganar a como diera lugar, quienes impulsaron a Duque, muy seguramente inspirados en la frase de un tristemente abogado que representa y defiende sus ideales e intereses, hicieron una escisión definitiva, esta vez no entre derecho y ética, sino entre esta última y política, confiados en que el país nacional se ha insensibilizado y vuelto indiferente o inmune frente al establecimiento y la forma putrefacta de actuar del viejo y/o detusto país político.

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Y mientras los audios incriminadores continúan apareciendo, los hipócritas fariseos modernos persisten en su shows mediáticos de rasgarse las vestiduras y negar sus vínculos con la mafia que logró materializar el sueño de Escobar Gaviria y lo corrompió todo. El padre del cinismo y heredero de la mentalidad traqueta del capo, declara que no compra votos, confiado en que el país haya olvidado como obtuvo el voto favorable de los congresistas que decidían si podía aspirar o no a un segundo periodo.

El otro (que no merece ni siquiera mencionarse ni respeto por su indignidad) señala que siempre ha combatido al narcotráfico, cuando ni siquiera ha decidido pronunciarse sobre su narco embajador. Ambos son iguales, se cubren con la sábana de la impunidad reinante, de la indecencia y de la ausencia de vergüenza y dignidad para admitir sus culpas. Se les cayó la P no son políticos probos sino políticos robos. Esa misma P en Colombia reemplazó a la M en inmunidad.

 

 

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En las fotos el narco “Ñeñe” Hernández con dos de los garantes de los perdidos recursos y votos de Germán Vargas Lleras en Barranquilla y en la costa: Alejandro Chat Chaljub y Elsa Noguera

Un verdugo es Ministro de Hacienda y tiene más poder que el “presidente”

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En cualquier democracia medianamente seria, el mando lo ejerce el Presidente de la República. Colombia es la excepción a esta regla pues por encima de Iván Duque, quién funge desde lo formal como presidente, hay personajes con mayor poder en el país, como su mentor político, y la ficha que este último colocó dentro del gabinete, que aún cuando en organigrama aparece subordinado a la figura presidencial, tiene mayor autoridad real que el “Jefe de Estado”, quién es simplemente una especie de tercero útil.

El segundo al mando, después de Álvaro Uribe Vélez, no es Iván Duque Márquez, como equivocadamente se ha pensado hasta el momento, sino el ministro de hacienda con funciones presidenciales, Alberto Carrasquilla Barrera, quién entre 2003 y 2007 ocupó este cargo, esa vez si, bajo el mando del presidente de la época y hoy presidente en la sombra y/o en cuerpo ajeno. Tan cierta es la situación que Carrasquilla sin ningún respeto y pudor se atreve a controvertir en público y en medios las opiniones de Duque sobre el futuro de las cajas de compensación, para citar un solo ejemplo.

Pero aparte de ser el cerebro del detrimento patrimonial a muchos municipios pobres a través de los tristemente célebres Bonos de Agua, Carrasquilla es el cerebro detrás de muchas de las medidas económicas favorecedoras de los intereses económicos de los poderosos y altamente lesivas para los bolsillos de las clases populares en nuestro país. Es el autor de la mal llamada Ley de Financiamiento (Ley 1943 de diciembre 28 de 2019) declarada inexequible por la Corte Constitucional a través de la Sentencia C-481 octubre 16 de 2019 y también de la Ley que la sustituyó, mal denominada de “crecimiento económico” (Ley 2010 de Diciembre 27 de 2019) que libera del pago de impuestos a los más ricos trasladando la carga a los más pobres.

Carrasquilla además y como lo haría un auténtico Ministro Ejecutor (Verdugo) durante la época de la colonia, actúa despiadadamente. No conforme con sobrecargar de impuestos a los colombianos con menor poder adquisitivo, aún se atreve a emitir declaraciones donde afirma que Colombia es un país “que tiene una estructura tributaria de un país muy pobre”, como preparando desde ya el terreno para nuevas medidas impositivas cuyo propósito sea extraer hasta la última gota de sudor y sangre a quienes no le merecen la más mínima consideración: las mayorías pobres del país.

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El verdadero segundo al mando en el reino de perversión del uribismo da muestras además de un gran cinismo y desvergüenza pues mientras ya arranca una nueva cruzada para justificar nuevos y mayores impuestos, se ha filtrado una copia de su declaración de renta donde se evidencia que no da ejemplo y no contribuye con impuestos al erario pues paga 0 pesos por concepto de renta demostrando que en ellos si está respondida la pregunta de Darío Echandía de ¿El poder para qué?

Quienes hoy detentan el poder en Colombia si tienen claro que el poder se ejerce para enriquecerse y aplicar una ley que aunque no económica si tiene aplicación en la economía: La “ley del embudo” que le da título a el vallenato preferido del fundador del M-19, el samario Jaime Bateman Cayon, y que en uno de sus estribillos sintetiza la histórica lógica de quienes nos han gobernado: “Lo ancho pa ellos (prosperidad) lo angosto pa uno (pobreza)”.

A propósito de Bateman y de lo del ministro Carrasquilla cobra relevancia histórica lo que sobre el tema dijera el llamado “flaco” Bateman en entrevista a Juan Guillermo Restrepo y que demuestra la poca o ninguna voluntad de cambio y de justicia social demostrada en más de 4 décadas de la élite exclusiva y excluyente que se tomó para si el poder en Colombia en perjuicio de las empobrecidas mayorías nacionales.

Atentado a Carlos Rivas: ¿Quienes quieren matar a los educadores?

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El atentado e intento de asesinato del dirigente magisterial, Carlos Enrique Rivas Segura, es un hecho repudiable de intolerancia que debe concitar solidaridad y el más contundente y enérgico rechazo tanto de la comunidad nacional como internacional, a quienes hay que contextualizar sobre qué o quiénes se mueven detrás de las amenazas y ahora el atentado criminal contra el expresidente y hoy miembro del ejecutivo de FECODE.

En la Colombia de Duque todos los días se pasa del dicho al hecho. Desde el Centro Democrático y desde la propia persona de su máximo líder y dirigente, el hoy senador Álvaro Uribe Vélez, siempre ha existido un manifiesto odio hacia los educadores, hacia las organizaciones sindicales que los representan y hacia los dirigentes de las mismas. Desde ese sector político siempre ha habido una permanente e inocultable campaña de estigmatización y odio hacia las maestras y maestros que se remonta a su primer periodo de gobierno.

Uribe, hombre de rencores extremos, jamás ha logrado superar y perdonar la derrota al referendo constitucional de 15 puntos que recién posesionado pretendió imponer y que no alcanzó el respaldo suficiente en las urnas el 25 de octubre de 2003, entre otras razones, por la férrea oposición de los servidores públicos y de los docentes. Tampoco perdona la permanente y decidida oposición a su idea de privatización del servicio público educativo. A los maestros el expresidente los visiona con el mismo encono y rencor que a la guerrilla y no desperdicia oportunidad para mostrarlos, irresponsablemente, ante sus extremistas partidarios como caras de una misma moneda.

Desde sus dos gobiernos asumió como una cuestión personal, casi obsesiva y enfermiza, el tratar de hacer el mayor daño posible al magisterio organizado y a fe que lo hizo a través de la expedición de normas que arrancaron derechos y vulneraron intereses que los docentes habían alcanzado mediante la movilización y la lucha.

Alcanzada nuevamente la presidencia, en cabeza de Iván Duque, los ataques, la intolerancia y la intemperancia verbal han resurgido con igual o mayor fuerza a la de los grupos paramilitares que de nuevo se campean a lo largo y ancho del territorio nacional, alentados por el encubrimiento y discurso afín de quienes hoy fungen como autoridades, para sembrar terror y muerte a través del asesinato sistemático de líderes sociales. Y como en la época que va del 2002 al 2008 de nuevo los sicarios morales anteceden y alientan a los materiales.

¿Quién manda en Colombia? y/o ¿”Dónde está el piloto” de este país de mentira?

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La Colombia de Duque es una especie de país descuadernado o estado fallido en donde no se sabe realmente quién manda a quien. A veces diera la impresión, por ejemplo, de que el Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, tiene mayor mando y poder de decisión que el propio presidente de la República, o que los ministros de despacho responden más a las órdenes de un expresidente que a las del mandatario en ejercicio.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, el comandante en jefe del ejército nacional, General Eduardo Enrique “mago” Zapateiro, pasando por encima del ministro de defensa y del comandante en jefe de las fuerzas militares decidió tórpemente comprometer la institucionalidad y al país saliendo a dar declaraciones y a expresar condolencias por la muerte de Jhon Jairo Velásquez, alias Popeye, quien fuera uno de los sanguinarios lugartenientes de Pablo Escobar Gaviria.

El escandaloso pronunciamiento inconsulto, suscitado por la mezcla de la falta de tacto y torpeza del general y comandante del ejército demuestra que en el actual gobierno cada quien actúa como una peligrosa rueda suelta y sin coordinación alguna y que se actúa sin medir las consecuencias o efectos de acciones con un alto contenido de torpeza.

El que desde una de las instituciones llamadas a garantizar la vida de los ciudadanos no se haya hecho nunca un pronunciamiento de condena a las muertes o de condolencias a los familiares de los centenares de líderes sociales asesinados, pero que si se haga frente a la muerte de un jefe de sicarios de uno de los más violentos y sanguinarios carteles de la droga es más que diciente, es espeluznante.

En cualquier país medianamente civilizado la declaración de Zapateiro debería generar un escándalo mediático y la inmediata destitución del general con simpatías hacia narcos y asesinos. En Colombia no pasará nada. Nadie asumirá responsabilidad y consecuencias políticas y los medios nacionales, más no los internacionales minimizarán el hecho. Solo el ex general de la Policía, Rosso José Serrano, mostró algo de vergüenza ajena frente a la salida en falso del “mago” Zapateiro.