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Guerra a muerte contra los jóvenes: Genocidio generacional

Se escuchaba, incluso en la voz de reconocidos periodistas, que si Uribe iba preso se desataría una guerra en el país. Lo que nunca dijeron, ni nos imaginamos, es que sería una guerra selectiva, sucia, siniestra, en forma de masacres reeditadas y con un objetivo específico: los jóvenes. La franja o nicho poblacional que no cree y antes repudia el lenguaje y la política de la guerra, de la muerte, del exterminio, del odio, de la exclusión. Seguir leyendo Guerra a muerte contra los jóvenes: Genocidio generacional

El coronel no tiene quien le enseñe (A propósito de un derecho de peticion)

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No es Macondo ni parte del realismo mágico de García Márquez. En efecto, sucedió en Colombia. Al coronel del ejército y comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Titán, Darío Fernando Cardona Castrillón, se le ocurrió hacerle un derecho de petición al líder social de Bojayá (Chocó) Leyner Palacios, a todas luces absurdo.

Molesto por una entrevista que el dirigente de la Comisión Interétnica de la Verdad del Pacífico (CIVP) concedió el pasado 6 de enero a Noticias Uno, donde Palacios no se explicaba como el ejército no había visto a los cerca de 300 paramilitares que desde el 31 de diciembre hicieron presencia en la zona del Atrato medio chocoano, el coronel creyó que lo acertado o conveniente era, como autoridad, presentar un derecho de petición a un ciudadano.

El requerimiento insta a Palacios, en caso de estar insinuando que existe convivencia o complicidad entre las fuerzas militares y las paramilitares, a que suministre “nombre o apellidos de los miembros de la fuerza pública, el lugar y la fecha en la que se cometieron tales ilícitos, a fin de iniciar las respectivas investigaciones”. También le solicitó informar “qué tipo de personas” son las que han hecho presencia en la zona y hacer una relación de las ONG que han denunciado la presencia de grupos armados organizados y ante qué entidades de control han formulado las denuncias.

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Autoridades en la materia como el ex magistrado de la Corte Constitucional y docente universitario, José Gregorio Hernández Galindo, expresaron a través de tuiter su asombro y extrañeza frente a esta utilización sui generis e irregular del derecho fundamental de petición instituido por el constituyente del 91, aunque poco después, probablemente frente a las respuestas no fundamentadas y groseras de partidarios del uribismo, el jurista se vio obligado a borrar su trino.

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La salida en falso del coronel del ejército tiene más como propósito intimidar al líder social para evitar nuevos pronunciamientos que comprometan por omisión la actuación del ejército, que recabar de verdad información de quién no es autoridad pública ni está investido de facultades de investigación y mucho menos de adelantar labores de inteligencia y contrainteligencia, arrogándose lo que es de responsabilidad exclusiva del Estado y de sus organismos de defensa y seguridad.

La petición que el coronel Darío Fernando Cardona Castrillón le hizo a Leyner Palacios debería redireccionarla hacia sí mismo o en su defecto hacia el Comando de Apoyo de Inteligencia Militar (CAIMI) y a sus batallones de ciberinteligencia (BACIB) o en su defecto al Comando de Apoyo de Contrainteligencia Militar (CACIM) y su Batallón de Contrainteligencia de Seguridad de la Información (BACSI) cuya función debería ser obtener información sobre actores armados que amenazan la seguridad nacional y no interceptar y espiar comunicaciones a magistrados, periodistas y políticos como ha quedado en evidencia que lo hacían tras ser salpicados en el nuevo escándalo de chuzadas recientemente denunciado a la opinión pública por revista Semana.

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El coronel no tiene quien le enseñe no es una obra inédita de nuestro Nobel de literatura próxima a ser publicada de manera postuma. Es más bien la radiografía descarnada de unas fuerzas militares que requieren otro tipo de formación y pasar por la universidad para no caer en situaciones tan penosas como en las que se ha visto comprometido nuestro ejército recientemente.

Uribe de nuevo gobierna: Demos gracias al voto en blanco y a los tibios

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No cabe ya ninguna duda. Volvió Uribe y nos gobierna en cuerpo (¿o quizás puerco?) ajeno. De nuevo hay chuzadas a magistrados, periodistas y políticos. Se reactivaron los “asesinatos aplazados”. Volvieron a ser cotidianas (como en épocas de la UP) las muertes selectivas que huelen a masacre con “criterio social”. Se repite la historia: los militares, convenientemente, no ven ni combaten a los paramilitares. Otra vez los paramilitares se toman el territorio y con desparpajo hasta hacen videos anunciando como extorsionarán para financiar su “industria de la muerte”.

Pero ese retorno tenebroso y que nos recuerda la célebre frase “se le dijo, se le recomendó (y) se le advirtió” del fallecido humorista uruguayo Hebert Castro tiene unos responsables concretos, en este caso quienes en Colombia, como el personaje “peraloca” de los años 80, “se pasaron la advertencia por la faja” y “desatendieron el consejo” de no hacer todo lo posible a su alcance para evitar que el uribismo retomara el control del país y sobreviniera de nuevo el oscurantismo y la barbarie.

De la tragedia que hoy afronta el país y que implica nuevamente derramamiento de “litros de sangre”, muerte, amenazas y abusos de poder, puede responsabilizarse por complicidad por acción y omisión a varios “personajes”. En primer lugar los que, como Sergio Fajardo, dejaron de tomar partido y prefirieron irse a ‘ver ballenas’ a sabiendas y conscientes que “cada que una persona deja de votar porque dice que para que votar si todos son iguales” los que celebran “son los corruptos”.

En segundo lugar quienes como “líderes de opinión” votaron en blanco y, acéptenlo o no, promovieron que otros ciudadanos siguieran sus pasos descalificando a la opción política que competía con Duque, misma que más allá de sus malquerencias y mezquindades sabían que por mala que resultara jamás tendría las implicaciones que si sabían que se desprenderían de la reconquista del gobierno y del poder por Uribe. Sabían de sobra de que este último era capaz y aún así no les importó.

En este último grupo puede ubicarse, por ejemplo, a Daniel Samper Ospina y Daniel Coronel, quienes en su soberbia y por omisión posibilitaron de nuevo el acceso de Uribe al poder dando a entender malintencionadamente (al no ser cierto) que un gobierno de Petro en nada se diferenciaría de Duque y tambien desembocaría irremediablemente en autoritarismo, restricción de las libertades democráticas, interceptación de las comunicaciones, rearme del paramilitarismo, avivamiento de la guerra, asesinatos y destrucción del marco institucional y del medio ambiente.

Lo peor de estos nefastos personajes, más allá de la falta de empatía con quienes en Colombia si padecen los rigores de las políticas de exterminio de la extrema derecha, es su insensibilidad para aún, con el baño de sangre que ha vuelto a surgir en su país, reconocer que en su decisión primó, más allá del interés colectivo y/o general, sus animadversiones y sus posiciones subjetivas.

No van ni siquiera a admitir que se equivocaron. Por el contrario se vanaglorian de decisiones y posiciones que han vuelto a ocasionar derramamiento de sangre. Mientras tanto, como Fajardo, miran para otra parte como si en lo que viene sucediendo no tuvieran, y en grado alto, una gran cuota de responsabilidad política.

Vuelve y juega: Uribe expresa odio contra maestros e insinúa que son extremistas

IMG_20200106_165214En tono de regaño y hablando con la misma soberbia, altivez y/o ínfulas de superioridad como un capataz o el dueño de una finca se dirigiría a sus trabajadores, Álvaro Uribe Vélez respondió a un joven que en desarrollo a los derechos fundamentales a la opinión y la expresión lo increpó y calificó como “mal presidente” en una playa aparentemente de la región Caribe colombiana.

Generalizando en su respuesta, Uribe volvió a arremeter contra los profesores, acusándolos de informar y formar mal a los jóvenes y, como puede inferirse de su afirmación de que no “entregaría el país a la extrema izquierda”, dejando entrever irresponsable y temerariamente que entre docencia y la izquierda extrema existe relación.

En el pasado reciente ya Uribe había tildado de “adoctrinadores” a los maestros, señalando que contra los mismos “deberían buscarse soluciones que no sean sanciones legales” tras lo cual se incrementó sensiblemente el número de amenazas de muerte contra el Comité Ejecutivo de FECODE y contra directivos y docentes de las diferentes filiales de la Federación de Trabajadores de la Educación por parte de grupos paramilitares.

Desde su odio y su transtorno psicótico Uribe ve enemigos en casi todas partes e irresponsablemente insiste en culpar a los maestros de que Colombia aún no sea su soñado modelo de “Estado Libre” de opiniones contrarias a la suya, donde se rinda culto a su personalidad y dónde se prohíba y persiga que su palabra y explicaciones no sean asumidas como única e incontrovertible verdad.

“Uribe y los uribistas dicen tajantemente que no están dispuestos a entregarle el país a la extrema izquierda, pero guardan un sepulcral y cómplice silencio frente al avance de la extrema derecha en armas (paramilitar) con la que se identifican y cuyas acciones y aberrantes crímenes jamás han condenado y antes idealizan como esa especie de Tribunal de la Inquisición encargado de castigar con suplicio y muerte a quienes osen renegar de su modelo de país medieval y lo controviertan” señaló un profesor que pidió por razones de seguridad reserva de su identidad.

El mismo educador también señaló: “Desde luego Uribe tampoco menciona para nada, no estar dispuesto a entregarle gran parte del territorio patrio a los temibles carteles mexicanos de la droga y entre estos al de Sinaloa, como tampoco le genera ningún tipo de resquemor entregarle el país a los multimillonarios banqueros, industriales, comerciantes y mega terratenientes a los que exonera del pago de impuestos que luego coloca sobre la clase media y la población más pobre y vulnerable del país’.

Un psiquiatra clínico y docente universitario a quien también consultamos sobre las conductas del expresidente dijo:

“Uribe padece desde hace rato una peligrosa disociación psicótica, no tratada, cuyos principales síntomas son el odio y los deseos incontrolables de destrucción de todo lo que no le parezca afín a su pensamiento. Goza morbosamente con la muerte y en su vorágine de locura ha enfermado a los fanáticos de su secta, quién al igual que su “mesias” y “salvador” solo conciben como fórmulas milagrosas para todos los males del país, el odio, la violencia y la eliminación de cualquier vestigio de razón y de humanidad, como si teleologicamente su único propósito fuera conducirnos al pasado y a la barbarie”.

Arrancó la “estabilización” con 300 paras pasándole cuentas a Bojayá

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Cómo si lo vivido en mayo de 2002 cuando más de un centenar de sus habitantes murió refugiada en una iglesia tras la explosión de un cilindro bomba arrojado por las FARC, Bojayá (Chocó) ha vuelto a ser noticia, esta vez por la incursión al mediodía del 31 de diciembre de 300 paramilitares, sin que se perciba un accionar preventivo y no reactivo de las fuerzas militares.

Bien podría afirmarse que era previsible lo ocurrido bajo un gobierno en que los grupos paramilitares se han reactivado y se dan el lujo de movilizar grandes cantidades de efectivos sin que la fuerza pública, convenientemente y como en el pasado tenebroso de Colombia, se percate de su presencia. Del accionar del nuevo comandante del ejército, General, Enrique ‘Mago’ Zapateiro, habían dudas que han empezado a ser despejadas: Ya, los paras y no el ausente ejército comenzaron a “estabilizar las regiones de Colombia” a punta de terror y prometiendo plomo.

En este escenario, la escogencia de Bojayá no es gratuita. Es simbólica y aleccionadora. A sus habitantes se les cobra el SI al plebiscito por la Paz del 2 de octubre de 2016 donde de 2074 votantes un 95,8% (1987) se expresaron afirmativamente en las urnas y solo un 4,2% (87 personas) lo hicieron siguiendo los dictámenes y deseos del uribismo.

Pero no sólo eso. Están pasándole factura a sus habitantes por los resultados de las presidenciales en donde Petro se impuso en primera vuelta sobre Duque por 847 votos (50%) contra 242 (14,28%) y casi triplicó su votación para derrotarlo en segunda vuelta por 1494 votos (72,20%) contra 532 (25,71%).

Los datos de la incursión paramilitar atribuida a las Autodefensas Gaitanistas de Colombia AGC, dan cuenta de que arrancó por la zona de Pogue (Atrato medio) donde en sus dos mesas Petro arrasó con Duque en primera y segunda vuelta presidencial sacándole una ventaja bastante considerable y vergonzosa: 140 votos contra 1 en primera vuelta y 194 votos contra 0 en segunda vuelta.

Si algo ocurre en Bojayá la única responsabilidad recaerá sobre el gobierno y su ejército. Desde los documentos Santa Fe I y II (elaborados por la CIA como manual de actuación para América Latina y trabajado como doctrina de seguridad en la Escuela de las Américas) se conoce que el paramilitarismo es una forma paralela de actuación estatal que considera ‘enemigo interno’ a cualquier persona que se aparte de lo que quiere el establecimiento y/o ‘piense diferente’ y que para minimizar las consecuencias por condenas por violación de derechos humanos el Estado recurre a personal ajeno a la institucionalidad para hacerle el trabajo sucio.

Álvaro Uribe Vélez coloca lápida sobre los maestros y los convierte en objetivo militar y político

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Cómo si sus acciones de gobierno durante 8 años no hubiesen resultado suficientes para hacer evidente su animadversión hacia el Magisterio, el expresidente Álvaro Uribe Vélez ha vuelto a hacer notorio su ya conocido odio hacia los maestros y maestras del pais.

A raíz de la difusión pública de imágenes en la que un docente y un grupo de estudiantes del sur de Bolívar expresan su respaldo a la Justicia Especial Para la Paz (JEP), Uribe Vélez, en dos trinos y un vídeo dados a conocer a través de su cuenta de Twitter, volvió a arremeter contra los docentes del sector público acusándolos de “adoctrinar” y “abusar” de los niños.

Inicialmente el líder del Centro Democrático habló de “soluciones que no sean sanciones legales” para los maestros, lo que sembró múltiples dudas en torno a qué específicamente quiso decir. Luego y para salir al paso frente a los legítimos temores que dejó su pronunciamiento ambiguo, explicitó que para evitar lo que el denominó “adoctrinamiento” debería pensarse en que a futuro los niños y niñas reciban educación por parte de prestadores privados del servicio financiados con recursos públicos.

Palabras más, palabras menos, lo que el expresidente plantea, es un redireccionamiento de los recursos que hoy se destinan a la educación pública hacia el fortalecimiento de la educación privada en el país (privatización) lo que se materializaría (como ya se hizo con la salud) pasando de un esquema de financiación de subsidio a la oferta a uno de subsidio a la demanda.

Pero más allá de los planes de debilitamiento de la educación pública con propósitos de privatización, lo que más preocupa a los educadores, son las sindicaciónes que hace el hoy senador, pues dado el fanatismo de muchos de los seguidores de Uribe, se corre el riesgo de que los docentes terminen colocados en la mira y/o como objetivos militares de grupos armados de extrema derecha que ya han cobrado la vida de cientos de líderes sociales en el país.

Ojalá la lápida que coloca el dirigente político sobre los educadores, insinuando nexos entre estos y grupos guerrilleros no lleve a qué sus seguidores entiendan desde su extremismo que los docentes pueden entrar a ser lo que el exmandatario califica como “muertos buenos” o parte del aplazamiento del asesinato que endilgó a Juan Manuel Santos

Plan para matar a Petro vincula a ultraderecha colombiana y a cubanos en el exilio

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Raúl Gutiérrez Sánchez, el cubano disidente hoy detenido en la cárcel la picota de Bogotá, en entrevista otorgada a Vicky Dávila y Jairo Lozano habló claro: Fue financiado por el exilio cubano en Miami y por la extrema derecha colombiana para cumplir la misión de asesinar a Gustavo Petro.

En sus declaraciones admitió además, que entre sus otros objetivos estaban atentar contra la embajada de Cuba y contra el máximo dirigente de las FARC, Rodrigo Londoño, en un aparente intento de librar al país de la “amenaza comunista”, pero que expertos catalogan como un intento por hacer trizas el acuerdo de paz y generar un clima de inestabilidad y miedo en Colombia.

Extrañamente Gutiérrez Sánchez quién admitió estar al servicio de un denominado Movimiento Justiciero 51 (MJ51) fue detenido en marzo por la Sijin como presunto miembro del Estado Islámico y no venía siendo investigado por la Fiscalía por los hechos que hoy admite que eran su principal motivación en Colombia, en órdenes que continúan vigentes.

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Gutiérrez reveló además que en Pereira se relacionó con el también disidente cubano y nacionalizado colombiano Roberto Hernández, de quien dijo que ahora trabaja para la campaña que lideran Iván Duque y Álvaro Uribe. El terrorista señaló no arrepentirse de no haber cumplido su misión, consistente en eliminar la ideología de extrema izquierda y admitió estar dispuesto a morir por su causa.

En febrero 9 de 2018 el diario EL ESPECTADOR había dado cuenta de una reunión entre Álvaro Uribe e Iván Duque con representantes del exilio cubano en Miami.

Frente a los coincidentes hechos, el candidato presidencial Gustavo Petro, que recientemente había llamado a la ciudadanía a respetar a Álvaro Uribe, tuiteó exhortando al expresidente y a su candidato presidencial, Iván Duque, a no traer o importar odios de otros países a Colombia