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Despenalicemos y legalicemos el robo para los altos servidores públicos

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Llegó el coronavirus y una de las frases que más y con mayor esperanza se escuchó, es que esta situación adversa probablemente haría emerger la esencia buena de los colombianos. Así, indudablemente está ocurriendo y se está expresando excepto en quienes deberían dar ejemplo de integridad, sensibilidad y solidaridad: los gobernantes.

Mientras muchos, anónimamente, desde sus propias precariedades comparten de lo poco que tienen con quienes tienen menos o nada, ya han sido detectados varios casos de gobernantes que vieron en la crisis no una oportunidad para resarcirse como seres humanos y ayudar a los màs necesitados, sino como otra oportunidad para el maldito “corone”, forma eufemística de disfrazar el más
execrable de los crímenes: robarse los recursos públicos quitándole la posibilidad de obtener comida al hambriento.

Por una vez, por una bendita vez, han debido hacer un alto en su comportamiento criminal y usar la totalidad de recursos públicos puestos bajo su administración para solventar las necesidades de los más pobres, de los que subsisten en el día a día y que no tienen culpa (más allá de votar mal) de la sociedad injusta y desigual que los mismos politicos han construído a partir de sus robos constantes al erario y de sus fechorías.

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Ni siquiera se les pedía que de su dinero o de su sueldo proveyeran las ayudas y mercados, pero aún así su desalmada conducta no les permite, siquiera una vez, hacer las cosas bien. Ni el propio presidente y altos dignatarios del estado se escapan de esta debacle moral de un régimen corrompido hasta en sus tuétanos. Lo de Ingreso Solidario es un claro ejemplo de ello. Las ayudas llegan a fantasmas y de éstos pasan seguramente a engrosar las cuentas de peces gordos (no es una alusión al presidente) en paraísos fiscales.

Como muy seguramente vendrán las investigaciones exhaustivas adelantadas por funcionarios puestos en sus cargos por los propios sospechosos e implicados para exonerar y decir que no se configura delito ni infracción disciplinaria alguna, tras lo cual sobrevendrá la impunidad y la desesperanza proponemos desde esta página la despenalización y legalización del robo en los altos servidores públicos (presidente, ministros, congresistas, magistrados, alcaldes, concejales, gobernadores y diputados) para qué nunca más se les investigue ni persiga. Qué puedan robar sin afugias y qué se instaure un nuevo delito no excarcelable para los que osen señalarlos y denunciarlos.

Sabemos que esta nueva ley de la república, salvo los verdaderos partidos de oposicion, contaría con el respaldo amplio y suficiente del gobierno y con contundentes mayorías parlamentarias que reglamentarian con sabiduría como garantizar que todos puedan hurtar equitativamente y procesos de perdón, olvido y excarcelación inmediata para todos los politicos presos.

Así todo el aparato de investigación, de acusacion, de juzgamiento y de polícia podria dedicarse a perseguir implacablemente a los ladrones de estrato 0, 1, 2, 3 y 4. Obviamente la unica condición que debería existir para la aprobación y sanción de esta ley es que excluya la posibilidad de robar recursos destinados a la atención de los más vulnerables mientras dure el coronavirus. Despues sí, que roben con toda la voracidad y desvergüenza que les sea posible hasta que logren acabar con todo y decidan huir de esta cacocracia y cleptocracia en que convirtieron a Colombia

Álvaro Uribe Vélez: ¿Parapresidente de Colombia?

La “equivocación” de la vicepresidente Martha Lucía Ramírez al llamar a Uribe presidente, no es simplemente otro lapsus más de los que ha se han vuelto frecuentes entre quienes deben obediencia y respeto al presidente Iván Duque. Ello solo refleja un problema de realidad política mal manejada.

No nos llamemos a equívocos. Llamemos a las cosas por su nombre y sin eufemismos. Colombia es quizás el único régimen “democrático” del mundo donde hoy hay o coexisten un presidente y un parapresidente o suprapresidente, este último, con mayor poder incluso que el elegido por 10 millones de ciudadanos.

Poco antes de posesionarse Iván Duque, ya Alicia Arango, ex secretaria privada en la casa de Nariño en el gobierno Uribe y designada Ministra de Trabajo por el actual gobierno, lo había declarado a W Radio Colombia: “Gobernará Iván Duque, pero no hay que olvidar que Uribe es nuestro jefe”.

IMG_20181120_060837Ello significa, ni más ni menos, un radical cambio que debería ser objeto de análisis por la ciencia política y por los constitucionalistas. La transferencia de la soberanía del rey al pueblo que se instauró con la revolución francesa de finales del siglo XVIII perdió vigencia o ha sido “superada” o rebasada.

Ahora en Colombia, la soberanía ya no reside en el el pueblo y ni siquiera en la persona en quien el constituyente delegó su poder, sino en un supra poder que se alza por encima del ejecutivo mismo y a quienes importantes miembros del gobierno reconocen en público como jefe incluso por encima de la figura del propio presidente.

En esa dinámica no resulta extraño entender el calificativo de “presidente eterno” que el uribismo en una especie de culto exacerbado a la personalidad, incluso con matices y/o ribetes religiosos, le otorga a Álvaro Uribe Velez.

Uribe como líder y jefe indiscutido de su partido controla a quien representa al ejecutivo, un hasta hace poco ilustre desconocido para la mayoría de los colombianos que debe su elección a la popularidad del caudillo que fue quien lo ungió ante sus seguidores, respaldo sin el cual difícilmente habría alcanzado la primera magistratura.

Controla igualmente los hilos en el poder legislativo y para nadie son ya un secreto sus intenciones de reformar y adecuar el poder judicial a la medida de sus intereses. Ello para no mencionar el enorme poder económico y mediático que también concentra y ostenta al punto de haberse erigido en una especie de intocable pese a todas las investigaciones y sindicaciones que existen en su contra.

Desde esa lógica no es extraño que siguiendo la misma línea de la ministra Alicia Arango, prestantes miembros del actual gobierno como la ministra de Justicia, Gloria María Borrero; el Alto Consejero, Emilio Archila; el Canciller, Carlos Holmes Trujillo, y hasta la propia vicepresidente, Martha Lucía Ramírez, con muy poco pudor llamen en público a Uribe presidente en lugar de decirle parapresidente o supra presidente que sería lo más adecuado, incluso para preservar ante la comunidad internacional la ya maltrecha dignidad de la figura presidencial que ya es objeto de sorna.

Dimos el salto o pasamos de ser, sin que muchos aún se percaten de ello, un régimen presidencialista a una rara figura o forma política. Hemos instaurado por primera vez en la historia, y para nuestra vergüenza, el parapresidencialismo.

¿Quién tiene la razón sobre generación de empleo: Uribe y Duque o Petro, Piketty y Hanauer?

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Piketty, Petro y Hanouer.

Para controvertir la tesis de Iván Duque que insiste en que solo puede generarse empleo a partir de la reducción de impuestos al empresariado (no a los pobres), Gustavo Petro cita constantemente en los debates y en las plazas públicas al economista francés Tomás Piketty.

Estadísticamente, este último ha documentado y probado que no hay una relación entre disminución de impuestos a los empresarios y generación de empleo y que sí la hay entre este tipo de políticas y el crecimiento de la desigualdad social.

No obstante, Duque insiste en su error, que es el mismo de su mentor político, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, quién ya en aplicación de la misma fórmula equivocada, le dio a los trabajadores dos regalos decembrinos inolvidables.

Se trata de la ley 50 de diciembre 28 de 1990, de la que fue ponente en el senado y la ley 789 de diciembre 27 de 2002 (que impulsó como presidente), normas ambas que se expidieron para “quitar pesadas cargas” a los empresarios y “generar empleo”, lo cual jamás ocurrió. Ambas normas deberían ser derogadas al no haber cumplido los propósitos por los que surgieron a la vida jurídica.

Pero como desde las huestes uribistas puede llegarse al exabrupto de descalificar (no argumentar que es diferente) a Piketty, tildándolo de “resentido social”, mamerto” o “castrochavista”, hay que (para desilusión de los mismos) mostrar que hay otros referentes para este planteamiento.

Nick Hanauer no es venezolano ni cubano. No es pobre y mucho menos socialista o comunista. De hecho, es norteamericano, capitalista y multimillonario (fundador de Amazon) y sostiene las mismas tesis de Petro y de Piketty.

Ha argumentado contrario a Duque y Uribe que “si las tasas impositivas más bajas para los ricos realmente funcionaran, nos ahogaríamos en empleos, y sin embargo el desempleo y el subempleo están en niveles récord”.

Pero Hanauer va mucho más allá en su herejía. Desmonta, siendo empresario y uno de los hombres más prósperos del mundo, el mito de que quienes crean empleos son los ricos.

Al respecto afirma que “las empresas y los ricos no crean empleos. Los empleos se crean mediante un ciclo… entre los clientes y las empresas que se pone en marcha cuando los consumidores aumentan su demanda”.

Hanauer va mucho más allá y coincide con Petro y hasta con algunos planteamientos de Maurice Armitage (empresario y actual alcalde de Cali), al dar a entender que cuando se le quitan impuestos a los ricos, se le imponen a la clase media y a los pobres. El hilo se revienta por lo más débil.

Así sucedió recientemente en la última reforma tributaria aprobada por el congreso en donde se perdonó a los azucareros y a Ardila Lule de los impuestos a las bebidas azucaradas y a cambio se subieron 3 puntos al IVA del resto de la población, llevándola del 16 al 19 por ciento.

Solo una sociedad que remunera bien el trabajo puede hacer que crezca la demanda, el mercado interno, la producción y producir riqueza. Uribe no es quien tiene hoy la autoridad moral para proponer “en cuerpo ajeno” aumentos salariales.

Las estadísticas, esas que no les gustan, indican que en sus 8 años de reinado, el salario solo creció un ínfimo 9,07 por encima del IPC, es decir, míseros incrementos salariales que en promedio no superan un 1,13% por año.

Gobierno Uribe*
INCR       INF        DIF
7,44%    6,99%    0,45
7,83%    6,49%    1,34
6,50%    5,50%    1,00
6,94%    4,85%    2,09
6,32%    4,48%    1,84
6,40%    5,69%    0,71
7,67%    7,67%    0,00
3,64%    2,00%    1,64

Petro ganó de lejos el debate económico organizado por Camcomercio Bogotá

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No varía sus propuestas a conveniencia o populistamente. Es coherente y consecuente con su discurso y demostró ante expertos en la materia, como los que se congregaron en la Cámara de Comercio de Bogotá, una gran solvencia y preparación académica.

En los introitos que a los dos temas hizo Mauricio Reina, a nombre de Fedesarrollo, quedó en claro que los estudios de la entidad coinciden con Petro en aspectos tales como la necesidad de buscar alternativas que rompan la dependencia de nuestra economía del sector minero energético (1), que “como vamos no vamos bien” (2); que bajar impuestos a los empresarios genera preocupaciones entre los economistas y el Banco de la República (3) por el colapso fiscal que ello podría originar, y que frente al tema pensional ya hay coincidencias en cuanto a reemplazar el actual sistema por uno de pilares (4)

Frente al primero de los temas tocados, el del crecimiento económico, Petro sostuvo entre otras las siguientes ideas:

“…El problema de Colombia en estos momentos es que se… agotó el modelo petrolero… Hoy es un modelo agónico (1). Hay que “transitar… hacia un modelo productivo y no extractivista” (2). “En Colombia funciona la enfermedad holandesa, es decir, entre más exportamos petróleo y carbón más se revalua la moneda, más destruimos la agricultura e industria” (3). Protegimos un sector con 300 mil puestos de trabajo, (el carbón y el petroleo) y destruimos progresivamente la agricultura y la industria que produce 11 millones de puestos de trabajo y otros 10 millones en la informalidad…” (4). Si “crece la agricultura y la industria… tendríamos… un motor de crecimiento del PIB tanto en dólares como en puestos de trabajo y sobre todo en lo último…”

Intervención del Estado frente a las leyes del mercado y la iniciativa privada

Frente a esta pregunta de Mauricio Reina, Petro contestó: “Se necesita estado y mercado. La idea de que solo mercado (neoliberalismo) fracasó en el mundo en el año 2008 y la idea de que solo estado (estatismo) fracasó en el mundo en el año 1993…” (1) “Estado allí donde falle el mercado…. en el crédito… en el medio ambiente y el cambio climático… (en) un factor productivo esencial el saber, el cerebro… (y) en la tierra. Tenemos un sistema feudal de la tierra… no se puede industrializar un país sino se moderniza su tierra y la modernización de la tierra implica un cambio del régimen del uso de la tierra en Colombia, que es absurdamente ineficiente e irracional:10 millones de (hectáreas de) tierras fértiles que podrían producir 2 millones de puestos de trabajo no se usan ni para sembrar una mata de maiz…”

Sostenibilidad fiscal

En la misma línea de Fedesarrollo y del francés Tomás Pikketty, Petro respondió: “…no estoy de acuerdo en bajarle los impuestos al gran capital. Estoy es de acuerdo con quitarle las exenciones para acabar la elusion y eso significa 8 billones de pesos… Pikketty demostró que al bajar impuestos no se genera empleo sino que se genera mayor desigualdad social…”

“… Ud. coincide conmigo… en que las tasas de tributación del gran capital no son altas… (son) las más bajas en Amética Latina y, segundo, coincide conmigo en que la proyección es en que si se bajan impuestos vamos hacia un colapso fiscal; colapsa el estado. Es populista afirmar lo contrario… lo que yo propongo… es quitar las exenciones que la ley creó sobre todo en la época de Álvaro Uribe Vélez… una enorme maquinaria de subsidios de recursos públicos hacia las clases más pudientes de Colombia (AIS por ejemplo) en contra de las menos pudientes… cada vez que se hace ese subsidio lo que se destruye es la clase media…”

“No vamos a subir… tasas, vamos a quitar las exenciones. Las exenciones están ligadas a la elusion…o evasión de impuestos… Los gravámenes tienen que caer sobre las rentas no productivas, por ejemplo la tierra fértil no productiva. La renta presuntiva es un elemento esencial para modernizar la tierra. Por ejemplo, los dividendos cuando de la empresa salen al propietario. Por ejemplo los aranceles a importaciones… Por ejemplo la remesa de utilidades hacia el extranjero…”

Reforma pensional

“Lo que me propongo es una reforma pensional que Uds ya coinciden en el régimen de pilares. Fui el primero en proponerlo aquí como candidato presidencial. Pero (uds) establecen que el primer pilar de reparto simple, Colpensiones, solo tendría hasta 1 salario mínimo. Eso no sirve… Es hasta 4 salarios mínimos… porque nos garantiza… poderle pagar a 2 millones de personas en edad de pensión 6 billones de pesos a través de una renta pensional que sea superior a la línea de la pobreza…”

Sin lugar a dudas la propuesta más estructurada, seria y consistente con la situación actual del país y con la crisis de los precios internacionales del Petróleo es la que está formulando Gustavo Petro y así quedó hoy demostrado.