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Maestros ahora corrigen y avergüenzan a Luis Carlos Vélez

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Carlos Antonio Vélez y su hijo Luis Carlos, están en el ojo del huracán. El primero por su incontinencia verbal y el reciente e infortunado pronunciamiento contra los maestros que le valiera la posterior y enérgica reacción de los educadores del Colectivo Magisterial ACCIÓN ÉTICA, quienes a través de una carta publicada en redes sociales y que rápidamente se viralizó, lo deslucieron dándole, sin proponérselo, algunas lecciones gratuitas de semántica. Hoy fue su hijo Luis Carlos quién fue ripostado en twitter por el mismo colectivo de educadores.

En un trino de apoyo a su padre frente a los anuncios de denuncia penal por parte del senador Gustavo Petro, Luis Carlos Vélez dijo: «Pues Gustavo nos vas a tener que demandar a todos los que creemos que eres tóxico para nuestro país #YoApoyoACarlosAntonioVelez»

Ante tal pronunciamiento los educadores de Acción Ética hicieron en un hilo con el hastag #EstudienYLean
varias correcciones al hoy director de la FM. En un trino inicial en el que lo tratan de joven le expresaron: «Eres digno hijo de tu papá y sigues su ejemplo hasta en su deficiente semántica. Tu progenitor (@velezfutbol) no utilizó el vocablo «tóxico», utilizó «asesino» y estas palabras, por si no lo sabías o no tenías noción de ello, no son SINÓNIMOS».

Posteriormente le recalcaron; «Además de tus deficiencias semánticas estás demostrando problemas de comprensión lectora e ignorancia jurídica. Demanda y denuncia tampoco son sinónimos. La demanda opera en jurisdicciones como la civil. En materia penal el término es denuncia #EstudienYLean»

Seguidamente a través del twitter de Acción Ética expresaron: «Los periodistas deben leer mucho porque son orientadores de la ciudadanía. No se puede ni se debe orientar desde el error y menos difundirlo. Antes de mover el dedo o la lengua el cerebro debe orientar la acción #EstudienYLean»

Finalmente los docentes le recordaron a Luis Carlos Vélez que en su trino de respaldo a su padre «…omitió la utilización de una coma (,)» después de dirigirse al dirigente de la Colombia Humana por su nombre.

Docentes responden a Carlos Antonio Vélez y dejan en evidencia su ignorancia

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A través de una carta abierta que empezó a circular en redes sociales, un grupo de docentes integrantes del Colectivo Magisterial ACCIÓN ÉTICA DOCENTE, respondieron a las infundadas críticas que en el programa Palabras Mayores de Antena 2 de RCN hiciera su director Carlos Antonio Vélez.

Transcribimos literalmente el texto de la carta en el que los docentes solicitan rectificación y exigen respeto:

A

Señor
Carlos Antonio Vélez Naranjo
Palabras Mayores
Antena 2 de RCN

En nombre del colectivo magisterial ACIÓN ÉTICA DOCENTE nos permitimos con propósitos aclaratorios, instructivos y de rectificación, dar respuesta a su irresponsable diatriba editorial contra los maestros y maestras del país emitida a través de su programa PALABRAS MAYORES que se transmite por la emisora ANTENA 2 de RCN.

En desarrollo de lo anterior,  permítanos metodológicamente empezar por la última y más grave de sus infundadas y cobardes acusaciones. Sostiene Ud., hilando demasiado fino, sin que exista medio probatorio alguno y, por tanto, con un alto grado de temeridad, que los maestros y maestras del país paramos bajo la «égida» de quién denomina «señor de las bolsas», calificativo este último  utilizado para de manera soterrada y con ausencia absoluta de valor civil referirse al senador GUSTAVO PETRO URREGO.

Con vergüenza debemos decirle que de salida yerra en la supina utilización de la palabra «égida», porque del contexto en el que utilizó tal vocablo, se concluye que le otorga una desacertada significación y/o connotación de «dirección», de la cual carece el término. Para su ilustración, en la mitología griega, la égida era uno de los elementos de la armadura de Zeus y de Atenea, de dónde deriva qué tal palabra, en la acepción que le otorga la RAE, signifique protección y defensa.

Dicho lo anterior, es inobjetable que los maestros y maestras del país, los líderes sociales y en general toda la ciudadanía debería entonces, por mandato constitucional, estar bajo la égida, entiéndase, «protección y defensa», del señor presidente de la República, Dr. IVÁN DUQUE MÁRQUEZ, quien ostenta además las condiciones de jefe de gobierno, jefe de estado y comandante supremo de las fuerzas militares y de policía.

Luego, es a quien detenta el gobierno desde el ejercicio de la presidencia, y no a un Senador de la República, a quien corresponde garantizar la vida, honra y bienes de todos los ciudadanos, sin exclusión de los maestros o de cualquier otro ciudadano. Además, salvo que Ud. disponga de las pruebas de rigor es atrevido insinuar, como lo hizo malintencionadamente, que a los maestros nos «gusta seguir asesinos».

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Desconocemos si Ud. posee pruebas de la participación intelectual o material del senador Petro en la toma, quema y asesinato de magistrados del Palacio de Justicia. Si así es, nos permitimos conminarlo y recordarle, que es su obligación como ciudadano hacer las respectivas denuncias y aportar las pruebas so pena de incurrir en el punible de omisión de denuncia. En este punto creemos que resulta pertinente recordarle el lema de quienes creyeron formarlo bien: «buenos cristianos y buenos ciudadanos haciendo realidad, el sueño de San Marcelino Champagnat».

Efectuadas las anteriores aclaraciones, pero también relacionado con parte de lo ya acotado, resulta necesario expresarle que los maestros no paran ni han parado en esta ocasión porque no queramos trabajar sino por la omisión del ejecutivo del que Ud. hace constante apología en garantizar la integridad física y vida de los maestros y maestras de Colombia.

Debe Ud. saber que el 20 y el 21 de febrero no habían programados ni paros ni movilizaciones. Entiendo, que ellas fueron el resultado del atentado a bala perpetrado contra el ex presidente de FECODE, CARLOS ENRIQUE RIVAS SEGURA, y de las constantes amenazas contra sus vidas y desplazamiento a los que están siendo sometidos cientos de docentes de base en el país a partir del resurgir inusitado de grupos paramilitares que operan impunemente a lo largo y ancho de la geografía nacional con la complicidad, además, de medios como el suyo, que en lugar de comunicar y publicar la grave situación, prefieren re-victimizar a los docentes y estigmatizarlos legitimando desde el discurso y las perversas matrices de opinión el accionar de los sicarios materiales.

Si se tomara el trabajo de hacer un juicioso trabajo de investigación en lugar de especular y pontificar visceral y dogmáticamente desde sus inocultable odios, frustraciones resentimientos y prejuicios  podría constatar con la OIT y otras organizaciones de Naciones Unidas que Colombia ostenta el deshonroso primer puesto en el mundo en materia de amenazas, desplazamiento y asesinatos de maestros y maestras y, además, constatar las condiciones infrahumanas en que muchos de los niños y niñas por los que dice abogar reciben sus clases frente a la indiferencia de la clase gobernante que dirige uno de los países más desiguales del mundo y el primero en materia de corrupción. Sin embargo, Ud. frente al poder se doblega y calla.

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Aun cuando uno pensaría que entre seres pensantes se torna innecesario referirse a lo obvio, por respeto más que con Ud., con sus oyentes y con quienes hayan podido asumir como verdad su argumentación falaz, vamos a responder sus preguntas elaboradas desde lo absurdo de su poco juicioso raciocinio.

Las marchas y los paros no se hacen en días festivos o de vacaciones porque tienen un propósito: Llamar la atención de la sociedad y de quienes tienen el deber de garantizar que el Estado funcione bien, los que pese a su obligación constitucional y legal pretermiten sus responsabilidades en el ejercicio del poder. Las marchas y los paros no son fines en sí. Son medios para tratar de concitar la atención de las autoridades y de los gobernantes en asuntos que nos competen a todos los ciudadanos.  Son también formas de educar en la participación y la solidaridad y en la superación de la insensibilidad y la indolencia ante problemas que le incumben al conjunto de la sociedad.

Adicionalmente, las marchas y los paros no son causa de los problemas del país, son una forma de expresión o manifestación de rechazo a estos. Créanos que si el Estado y sus agentes cumplieran a cabalidad con su propósito misional los paros y las marchas serían innecesarios.

Los paros y las marchas existen, además, porque contrario a mentalidades totalitarias que pretenden suprimir las diferencias sobre la base del uso de razón de la fuerza y no de la fuerza de la razón, en toda democracia están garantizados en la práctica derechos inalienables de las personas como los de pensar, expresarse, asociarse, reunirse, y manifestarse que garantizan y protegen contra la homogenización o uniformación del pensamiento posibilitando la tramitación civilizada de las diferencias y los conflictos.

Pero también es necesario refutar sus simplistas conclusiones con respecto a la calidad de la educación colombiana. No estamos mal evaluados en el concierto internacional porque nuestros niños y niñas reciban menos horas de clase por culpa de sus maestros y maestras. De hecho y salvo el caso excepcional de China, que ostenta el honor de ser el país mejor evaluado de Asia y el mundo, países como Singapur (2) y Japón no desarrollan más de 742 horas clase por año, cifra no muy lejana a la de Finlandia (6) que figura como mejor país europeo (608 horas por año) y a las de Canadá, como mejor país americano (797 horas por año),  todas las cuales y salvo Chile están, comparativamente, muy por debajo de las 1000 horas/año de Colombia.

Si de buscar responsables de la baja calidad de la educación en Colombia se trata hay que apuntar en dirección diferente a la de los maestros, quienes no son precisamente quienes tramitan las leyes o los ordenadores del gasto público. Los países que a nivel mundial  lideran el tema de calidad educativa, a diferencia de Colombia, han apuntado a la apropiación presupuestal de mayores valores porcentuales de su PIB; han invertido en construcción de infraestructura de calidad y han colocado la formación de sus docentes como eje prioritario dentro de su preocupación y de su política pública.

El propio ANDREAS SCHLEICHER de la OCDE ha señalado en este último sentido que «Ningún sistema de educación puede ser mejor que la calidad de sus profesores». En ese sentido, todo estado que pretenda de verdad apuntar y apostar a una educación de calidad, debe garantizar la profesionalización del recurso docente tanto en materia de formación como de salarios en un país donde los carceleros ganan más que los maestros recién ingresados al sistema.

Si con alguien tiene entonces Ud. que sentirse «berraco» es con un sistema ineficiente que propicia desde la implementación de su modelo económico situaciones tales como que los niños y niñas de nuestro país, en sus cinco primeros años de vida, no dispongan de condiciones sanitarias y de alimentación óptimas, lo que marca y  conspira de manera irreversible contra su desarrollo cognitivo, o que, por ejemplo, a través de inequitativas reformas tributarias se grave con impuestos computadores e incluso libros en uno de los países en el mundo con más bajos niveles de lectura por año.

Si de verdad nos preocupa la educación deberíamos propugnar por un modelo educativo sin exclusiones como el Finlandés, donde el estado propicia igualdad de oportunidades de acceso a la educación a todos los niños y niñas sin distintos de ninguna índole y dónde se posibilita que a una misma escuela accedan el hijo del presidente del país y/o del gerente de un banco o una corporación, con el de una persona que se dedica a otro tipo de actividades económicas como el reciclaje.

Déjenos decirle, además, que falta Ud. a la verdad al decir que «hay mucho profesor con 2 pensiones y hasta con 3». Lo primero si se da pero no de manera generalizada (como no lo aclara) sino rara y excepcionalmente por estrictas razones de justicia, dentro de la legalidad que jurídicamente le han concedido a los maestros nacionalizados nombrados antes del 31 de diciembre de 1980 (hace más de 40 años) normas como el artículo 15 (ordinal 2) de la ley 91 de 1989 y sentencias de unificación como la proferida por la Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado con fecha 21 de Junio de 2018 (Consejero Ponente Carmelo Perdomo Cuéter).

Finalmente valga aclarar que no es cierto que los maestros tengan «un montón de garantías», respaldando tal afirmación subjetiva y a priori, en que «no trabajan festivos, no trabajan domingos» y que «tienen dos recesos…» mostrándolos diferenciadas de «las vacaciones de final… (y) de mitad de año…» perfectamente necesarias y justificables dentro de uno de los sistemas educativos que más trabaja por año y en una profesión de altísimo desgaste sicológico y con mayor incidencia de problemas mentales».

Aun cuando Ud. con ánimo de desprestigiarnos plantea nuestro ejercicio profesional como fácil, lo cierto es que en los periodos que desde su ignorancia Ud. considera como de ocio, los maestros planean, elaboran material que el Estado no provee, revisan y preparan exámenes y un largo etcétera. Imaginamos que Ud. desde su experiencia de no preparar sus programas y especular al aire sin conocimiento de fondo de los temas que trata nos juzga. Sabiamente los abuelos acuñaron el refrán de que «el ladrón juzga por su condición», en aquello mismo que los psicólogos denominan técnicamente mecanismo de proyección y consistente en atribuir a otro nuestras propias carencias y defectos.

Los maestros y estudiantes no tienen excesivos periodos de vacaciones. Por el contrario son víctimas constantes de lo que se ha denominado síndrome Burnout o de desgaste profesional. Esto lo han entendido países del llamado primer mundo como Alemania que, por ejemplo, distribuyen los días festivos en seis periodos y reconocen vacaciones de otoño, de navidad, de invierno, de pascua, de pentecostés y de verano. En el Reino Unido por un número determinado de semanas de clases hay un periodo de receso escolar, mientras que en Finlandia las clases son de 45 minutos garantizándose que entre clase y clase haya un receso (recreo) de 15 minutos.

Así las cosas, queremos hacerle un llamado a la responsabilidad y de ejercicio de la ética en una actividad profesional que de acuerdo al artículo 20 de la Constitución se ejerce libremente pero que tiene un componente ineludible de responsabilidad social frente a cuya infracción cabe en consecuencia la posibilidad para los ciudadanos de ejercer el derecho de rectificación, mismo que a través de este escrito invocamos frente a lo dicho después del minuto 11 de su alocución del pasado jueves 20 de febrero de 2020.

ACCIÓN ÉTICA DOCENTE

Algunas verdades sobre el detractor Carlos Antonio Vélez

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Carlos Antonio Vélez es un personaje deleznable y tóxico, que enquistado en los medios de comunicación está dispuesto siempre a tratar de imponer sus dogmas y, al mejor estilo de la edad media, encender hogueras para asesinar moralmente a todo aquel que no encuadre o coincida con su pensamiento reaccionario y retrógrado.

En el pasado sus víctimas han sido equipos, jugadores, técnicos, dirigentes y miembros de la prensa deportiva que no comulgan con su particular manera de ver el mundo, lo que lo ha convertido, sin lugar a dudas, en uno de los personajes más rechazados del país y, además, lo que se ha acrecentado por ser uno de los promotores y defensores del secuestro que WIN Sports ha hecho de la señal del fútbol profesional colombiano, convertido en una más de las tantas mercancías inaccesibles del modelo neoliberal que Vélez defiende.

Hoy, por encargo o por congraciarse con sus amos, las nuevas víctimas contra las que arremete son los maestros y maestras del país a quienes en su última predica incendiaria, desde el púlpito de Antena 2 de RCN, atacó exponiendo todos sus perjuicios y su marcada ignorancia, misma que heredó su hijo, Luis Carlos Vélez, quien también funge como periodista, pero que al igual que su padre no es más que una caja de resonancia o un parlante al servicio de la extrema derecha del país.

Vélez, un fracasado abogado, que desde sus limitaciones para el litigio encontró un refugio en los medios, donde ha adquirido alguna relevancia, tampoco ha logrado amoldarse a su rol de comunicador, desde donde destila en cada palabra veneno como producto de su frustración personal y de un serio transtorno de identidad profesional que lo hace añorar ser técnico de fútbol, meta que ya seguramente tampoco alcanzará pero que lo impele a exigirle a sus colaboradores que lo llamen «profesor».

Lo que ha hecho Vélez con los docentes es tratar mordázmente de destruirlos presentándolos como profesionales inconsecuentes y como causantes de la crisis de calidad de la educación pública en Colombia que tiene como único responsables a los dirigentes políticos a los que constantemente adula, venera y exalta.

Escuchar a Vélez en Antena 2 o en Winsports entrega muchísimas claves sobre la férrea campaña de oposición a un canal premium (pago) de televisión. Sencillamente nadie está dispuesto a pagar para escuchar tantas sandeces e impertinencia juntas. Vélez es sin duda uno de los mejores motivo para boicotear el fútbol prepago en Colombia.