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Al asesino de Dilan solo le falta culpar a Dios

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Miente sin ningún pudor. Cambia a su acomodo las versiones sobre lo sucedido. Utiliza los medios para hacerse pasar por víctima cuando en realidad es un victimario y, con cada declaración que da, en contravía del material fílmico que obra como prueba en su contra, ofende la inteligencia de los colombianos y la memoria de Dilan a quien no tiene inconvenientes en revictimizar.

Lo cierto es que al capitán del ESMAD, Manuel Cubillos Rodríguez, lo único que le falta es culpar a Dios para auto exonerarse de lo que no fue un tiro de desgracia (accidente) sino un auténtico tiro de gracia (asesinato) dirigido hacia la humanidad de Dilan y no hacía ningún grupo de encapuchados violentos que según él ejercían un ataque violento, solo existente en su perturbada imaginación, pues ninguno de los vídeos los registra.

Para volver a refutar las mentiras de Cubillos Rodríguez con evidencias, presentamos de nuevo el registro fílmico que demuestra la falsedad de lo afirmado por el capitán. Iniciamos con nuevo y revelador video, tomado desde la parte alta de un edificio (otro ángulo) en donde se demuestra que no había ningún grupo de agresivos encapuchados a espaldas de Dilan agrediendo a los antimotines y que el ESMAD jamás intentó auxiliar al joven herido de muerte.

Video 1
Se observa: «personas que se cubren sus rostros» para evitar la acción de los gases (1), pero NO «lanzan elementos contundentes» (2). NO hay «nuevo peligro inminente» (3). El capitán, se infiere que estimulado por el «dele, a quien sea, dele, dele, dele, dele» del comandante de la Regional Movil Antidisturbios 1 y responsable del operativo del ESMAD in situ, Mayor Jhon Alexander Socha Ayala (4) toma la «decisión de disparar una munición de impacto CONTRA los agresores» (5). NO es cierto el «tratamos de acercarnos para socorrerlo, pero las personas se agrupen rápidamente impidiéndolo»(6), ni se evidencia que se «reportó a la central de radio solicitando la presencia de una ambulancia»(7). NO fue un accidente. No hay justificación válida. Hay premeditación e intención de lesionar y no de dispersar. A Dilan lo MATARON.

Video 2
Es otro ángulo. Otra toma. Se observa que casi llegando a la 4ta, sin oposición (1) sin ataques desde los costados (2), sin explosiones, a no ser que se confundan como tales el ruido de los cacerolazos (3), sin peligro inminente para los miembros del ESMAD o de los transeúntes que caminan a lado y lado (4) el capitán decide disparar contra «agresores» que no lo agreden. Dispara de frente sabiendo, como oficial experimentado, la letalidad de su disparo a tan corta distancia (5). No fue un ACCIDENTE (6). Disparó a matar no a dispersar (7). Hizo uso ilegítimo de la fuerza (8). No le importó el herido (9) ni trató de auxiliarlo (10). A Dilan lo asesinaron.

Video 3
Al grupo de Dilan le lanzan una granada de gas (1). Dilan la recoge y la lanza al carril contrario a aquel donde se movilizaba el ESMAD (2). Ello prueba que no tenía y/o existía intención en él de lesionar y/o dañar a los miembros de Escuadrón Antidisturbios (3). Su acción fue defensiva y no ofensiva (4). Inocentemente da la espalda y corre (5) para ser cobardemente asesinado a mansalva, con premeditación y alevosía.

Video 4
Hay personas que caminan por los andenes sin peligro (1). Personas en el separador se identifican como prensa (2). Es mentira que a los miembros del ESMAD les «lanzan elementos contundentes» (3). NO hay agresión y menos «incremento en la agresión» (4). NO existe un «nuevo peligro inminente» (5). El asesino de Dilan dispara de frente y a corta distancia a un joven que da la espalda y corre (6). NO es cierto el «tratamos de acercarnos para socorrerlo, pero las personas se agrupen rápidamente impidiéndolo»(7). El ESMAD asume una posición impasible y negligente frente a su víctima (8). El capitán que asesinó a Dilan miente. No hay justificación válida. Hay premeditación e intención de lesionar y no de dispersar. A Dilan lo MATARON

Video 5
Otro ángulo. Un video tomado desde la carrera cuarta muestra el momento exacto en que Dilan es impactado por la espalda luego de defensivamente devolver una cápsula de gas lacrimógeno al carril opuesto a donde marchaba el ESMAD, lo que prueba inexistencia de intencionalidad de daño hacia los policías

Video 6
La Personera Esmeralda Caro Gómez recrimina, se presupone que al agresor, por incumplir protocolos, pasar por encima de los delegados del Ministerio Público y no advertir a los manifestantes sobre la intención del ESMAD de intervenir

Video 7
Noticias Uno controvierte la primera versión del capitán Cubillos Rodríguez

Video 8
Noticias Uno demuestra que Dilan no corría agachado y que el disparo no se hizo a sus piernas

Video 9
Noticias Uno vuelve a desvirtuar la nueva versión dada por el capitán del ESMAD que le disparó a Dilan Cruz

¿Ley para regular y esconder la desigualdad e inconformidad social en lugar de superarla?

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Juan Diego Gómez Jiménez es el senador del partido Conservador salido de lo más recalcitrante de la gran caverna paisa a quien se le ocurrió la «genial idea» de -en lugar de legislar para superar la desigualdad que genera inconformidad y protestas en el país- presentar un proyecto de ley para regular (realmente esconder) o proscribir a través del terror, toda forma de protesta social.

Con todos los visos de arbitrariedad típicos de su partido y una marcada inconstitucionalidad de salida, el proyecto de ley estatutaria persigue minimizar o acallar las voces que se alzan contra las medidas impopulares que adopta un gobierno, un congreso y unos partidos políticos con imágenes negativas o desfavorables ante la ciudadanía del 78%, 84% y 86% (Fuente: YanHaas)

El texto que según se anunció
será radicado en las próximas horas en el Congreso establece entre otras cosas la prohibición de cubrirse el rostro, lo cual en la mayoría de los casos hacen los participantes para protegerse de la acción de los gases y para evitar ser fotografiados, en un país en el que como se recordará, han habido recientemente cientos de opositores al gobierno asesinados y dónde los miembros del extinto DAS vendían fotografías e información de inteligencia que le facilitaba a los paramilitares perpetrar sus crimenes.

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Mientras la fuerza pública actúa, cómo se ha denunciado sin identificación visible que les facilita actuar con impunidad, quienes convoquen y marchen deben exponerse a que los identifiquen y a volverse un blanco más fácil para sus potenciales asesinos.

Del mismo modo se establece la prohibición, solo para los manifestantes, de usar elementos que puedan atentar contra la integridad física de otras personas y la veda de circular en espacios próximos a puertos marítimos y fluviales, aeropuertos y bienes catalogados como patrimonio cultural. Además, los manifestantes tampoco podrán expresarse a través de grafitis.

Cómo si los escándalos en los que ha estado incurso el ESMAD y que ha costado la vida de varias decenas de manifestantes no fueran suficientes, la ley autorizaría a la policía, el esmad y al ejército a usar pistolas taser lo que podría generar decesos en personas a las que no se les haya, por ejemplo, detectado insuficiencias cardíacas o que hayan sido previamente mojadas por las tanquetas. Tal disposición reviviría la polémica propuesta del hoy Embajador, Francisco Santos, de electrocutar a los manifestantes.

De resultar ilesos, quienes protesten podrían afrontar desde sanciones económicas  (5 a 100 salarios mínimos legales mensuales vigentes) que engrosarían las arcas de la corrupción, hasta otras sanciones consistentes en prestar servicio social; pedir perdón público (abdicar de sus ideas); participar en campañas educativas; desarrollar limpieza de calles y bienes públicos afectados y perder beneficios educativos (Icetex, becas)

Colombia: una cruenta y cada vez menos disfrazada Dictadura

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Diez (10) millones de colombianos, si es que en realidad existieron, o los que pensaron que daba lo mismo votar por Petro que por Duque o los que decidieron no tomar partido y votar en blanco o irse a ver ballenas mientras el monstruo del autoritarismo regresaba, o quizás la Registraduría y un sistema electoral hecho para convalidar el fraude, son los directos responsables del regreso del uribismo al poder y de la transición de Colombia de una democracia imperfecta a una dictadura o a un régimen absolutista de corte feudal.

En la «democracia más estable de América» no fue necesario el acceso de los militares al poder, a través de un golpe, para que el autoritarismo y la arbitrariedad se instauraran. La Constitución ha sido proscrita de hecho – que no en derecho- y ahora rige en su lugar los apartes de la ley 1801 del 2016 que interpretativa y discrecionalmente los miembros de la policía del gobierno siente que le resultan útiles para imponerse y realizarse haciendo lo que mejor saben y les satisface hacer: golpear.

En esa sustitución, o mejor destitución, de las vías de derecho por las vías de hecho, las detenciones proceden sin delito y sin orden emitida desde el poder judicial. Un nuevo «poder público» ha emergido, el poder policial que sostiene al débil e impopular poder ejecutivo, que a su vez controla al poder legislativo y amedrenta al poder judicial. Los asiste en su perversión el poder mediático que calla, oculta o tergiversa la verdad para beneplácito de sus dueños, que son a su vez quienes tras bambalinas mueven los hilos de todas las restantes marionetas, en el país que insiste en creer ingenuamente que posee un solo títere.

El derecho a la vida es mirado con desprecio, mientras se justifica la muerte de todo lo considerado oposición. La igualdad es subversiva. Desde la posición de los privilegiados discriminadores se mira con desprecio el término fraternidad. La intimidad cede paso a las chuzadas de líneas y a la incautación y revisión de celulares. El libre desarrollo de la personalidad se considera inmoral. La esclavitud y la servidumbre intentan restaurarse a través de «reformas laborales». Se volvió imposible no ser molestado por tener convicciones o creencias diferentes a las del gobierno y la libertad de cultos solo es válida para las sectas afines y defensoras de las hogueras y de lo que Álvaro Gómez llamaba el régimen.

Pero no sólo eso, expresar y difundir el pensamiento y las opiniones e informar y recibir información también son considerados graves crímenes en el uribato. En la Colombia de Uribe y Duque, la libertad puede ser restringida sin orden judicial y circular libremente, reunirse y manifestarse pacíficamente, asociarse y ejercer control del poder político está prohibido y puede castigarse con el uso desmedido y desproporcionado de la fuerza por parte de un grupo como el ESMAD que tiene (al igual que el agente 007 de las películas) derecho para maltratar y matar ciudadanos impunemente.

Los postulados de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa, que son los de la Ilustración, el liberalismo y la burguesía al igual que los derechos consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 han sido llevados a la hoguera como Colombia ha vuelto a ser llevada a una especie de neo medioevo donde el autoritarismo, la fe, el dogma y las ejecuciones están al orden del día como mecanismo de contención frente a la herejía de quienes levantan su voz.

La Constitución de 1991 ha sido derogada y solo estamos a la espera de que se prohíba su porte y se ordene llevarla a las plazas públicas para que la policía vierta sobre ellas gasolina y las incinere con propósitos purificadores y de extinción de todo signo de subversión en el país donde reclamar democracia se volvió subversivo.

¿Hasta cuando el ESMAD actuará impunemente en Colombia?

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Que se hayan dado a conocer, van por lo menos cuatro estudiantes que han recibido impactos de proyectiles en sus rostros por parte de miembros del ESMAD, en acciones que han comprometido sus vidas y hasta sus ojos. Algunos han quedado desfigurados como en el caso de un jóven que participaba en una protesta antitaurina en la capital del país.

Este tipo de comportamientos criminales no es aislado, incluso en alguna ocasión reciente, también en Bogotá, un mecánico que regresaba a su casa y accidentalmente pasaba por una protesta en la que no participaba fue impactado en la nuca por un proyectil de gas lacrimógeno que lo mató, como lo lograron demostrar sus familiares con vídeos de cámaras de seguridad del sector. Nadie respondió.

Indagando sobre orígenes de este cuerpo policial, nos encontramos con la sorpresa de que el llamado Escuadrón Móvil Antidisturbios ESMAD fue creado por el retardatario y reaccionario ex presidente conservador Andrés Pastrana Arango en 1999, con un carácter transitorio como el de tantas otras cosas en el país que gracias a nuestra amnesia y conformidad se volvieron permanentes (Ejemplo: el 4 por mil)

Cómo su nombre lo indica el ESMAD debería actuar en casos de disturbios para contener y no para, a través de policías infiltrados en la protesta social, generar disturbios y reprimir violenta y desmedidamente a los manifestantes. No obstante, es esto y muchas cosas aún peores las que hace, al punto de ser llamado y reconocido en las barriadas como
Escuadrón de Sicópatas Para Maltratar y Asesinar Disparando.

Y es que en los procesos de selección y adiestramiento que efectúa la Policía Nacional de Colombia pareciera ser que los criterios de escogencia fueran: No pensar (1), obedecer ciegamente (2), ser altos en relación con el promedio de estatura del país (3), carecer de escrúpulos y sentimientos al momento de actuar (4) y/o, más grave aún, no pasar una prueba psicológica de empatía y demostrar en la misma frialdad, inconmovilidad ante el dolor y sufrimiento ajenos y esa especie de gozo al infligir dolor a otro característico de los sádicos y psicópatas(5).

Ninguna persona en estado mental normal, se sobreentiende, debería experimentar placer en el dañar y lastimar a sus semejantes. Por ello, con las actuaciones del ESMAD surgen necesariamente varios interrogantes que deberían estar en el centro de la discusión publica:

¿Vivimos los colombianos en democracia o en dictadura? ¿La democracia se reduce al acto de votar o pueden los ciudadanos participar en las decisiones que los afectan? ¿Está garantizada o proscrita y criminalizada la protesta social? ¿Pueden los ciudadanos reunirse, asociarse, movilizarse y expresarse o les está prohibido y/o vedado? ¿Están las autoridades instituidas para garantizar la vida de los ciudadanos o para atentar contra la misma como valor supremo? ¿Existen o no existen límites para el uso legítimo de la fuerza por parte del Estado y de sus agentes?

Esta última pregunta cobra vital preponderancia si se tiene en cuenta que la fuerza debería solo ser utilizada en caso de oposición o agresión a la fuerza policial y solo con propósitos de neutralización y reducción, lo que no legítima una práctica ya común en Colombia en procesos policiales en donde aún en estado de indefensión o de sometimiento continúa usándose con brutalidad la fuerza, sin que se censuren o castiguen ejemplarizantemente este tipo de procedimientos arbitrarios e ilegales.

Sería conveniente, aún después de logrados acuerdos con los estudiantes y de levantado el paro que estos adelantan, que en nombre de la sangre derramada por Esteban Mosquera, Juan Sebastian, Keiry y tantos otros estudiantes más que murieron o fueron lesionados gravemente a manos del ESMAD se abriera el debate sobre cuál es el tipo de policía que requieren y se merecen los colombianos en épocas de postconflicto.